Sin más me retiro y doy las indicaciones de siempre.
Por favor, sean CREATIVOS con sus comentarios, que sean LARGOS, que se note que han leído.
Y, se me había olvidado, pero si van a hacer comentarios ofensivos o despectivos, mejor ahórrenselos. Sin comentarios OFENSIVOS ni INSULTOS.
Por favor, LEAN las indicaciones y los apartados de autor que no los pongo de adorno.
Aclaraciones:
Narración.
— Diálogo. —
‹‹Pensamientos.››
(*) Esto es un apartado para alguna palabra o concepto que aclararé al final del capítulo.
Advertencias:
OoC en los personajes.
OC's.
Situaciones sexuales implícitas-explícitas.
Lenguaje inapropiado o soez.
Género: Humor | Romance.
Clasificación: T | M.
Capítulo 1
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‹‹El racionalismo es una aventura en la clarificación del pensamiento.››
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Alfred North Whitehead.
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Preámbulo.
Lo pensaba, lo sopesaba muy cuidadosamente y aun no daba por qué…
— Oigan. — llamó Naruto repentinamente al par que lo acompañaba — ¿Por qué soy yo el que siempre paga los platos rotos… ¡cuando ustedes dos fueron los de la idea!? — reclamó, ya más tranquilamente, lejos de la torre del Hokage.
Tanto Sakura como Sasuke se miraron entre sí, luego al rubio y éste, cruzado de brazos los contemplaba esperando una respuesta.
— Porque fue tuya. — replicó el Uchiha, el Namikaze elevó una ceja.
— No mientas, Teme, bien sabes que la idea no fue mía. ¡Fue tuya! — señaló escandalizado.
El moreno frunció el ceño, se cruzó de brazos y lo miró deseando su muerte desde el interior de su alma. Si las miradas mataran…
— Hice una broma, ustedes dos la tomaron en serio. — se defendió.
— ¿Y desde cuando tú haces bromas? ¡Ni siquiera las conoces! — demandó Naruto, exaltado.
Sakura por su parte, guardó silencio. Verlos discutir por idioteces era todo un espectáculo, aunque en este caso debía darle cierta razón a su rubio amigo.
— En realidad Naruto tiene razón… — murmuró la peli-rosa, como quien no quiere la cosa.
— Sakura… — advirtió Sasuke, de mal humor.
— ¿Qué? Es la verdad.
El Uchiha suspiró, juraba no volver a abrir la boca para decir algo incoherente enfrente de esos dos.
— Ya vámonos, debemos organizar todo para ahora en la tarde. — dijo y desapareció.
La Haruno y Namikaze sonrieron ampliamente, les alegraba tener devuelta a su compañero aunque fuera un maldito gruñón.
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Kami… En su vida vio tantas mujeres juntas para entregar una simple página llena de preguntas.
— Esto debe ser un chiste. — murmuró el Ninja Copia.
Más que asombrado estaba molesto… Debía contar a todas las mujeres de la aldea. ¡Carajo, hasta Anko y Kurenai estaban ahí!
Kami, eso debía ser un chiste. Un horrible chiste de mal gusto…
— ¡Naruto, Sakura, Sasuke! — vociferó calmado (aunque por dentro estaba que echaba chispas).
A los tres mencionados les recorrió un latigazo, pues el aura de su sensei parecía sacada del mismísimo infierno…
Los tres chicos tragaron grueso, cuando al voltearse lo vieron a un palmo de sus rostros. Kakashi estaba a punto de reclamar todo ese barullo y la idea estúpida, cuando lo último que sintió fue un fuerte golpe en la cabeza que casi lo hace irse de bruces.
— ¿Qué demonios…?
— ¡Deja de desperdiciar mi chakra, idiota! — vociferó de repente una voz femenina, bastante molesta y delicada.
Proporcionada de una melodía bastante dulce, según Naruto y fuerte pero controlada, a opinión de Sasuke. Para Itachi, era segura.
— ¡Porque demonios me golpeas! — reclamó el peli-gris dándose la vuelta.
— Porque desperdicias mi chakra. — respondió la mujer.
Kakashi encaraba una bella mujer de mediana estatura, un poco más alta que Sakura pero no lo suficiente para alcanzarlo a él, pues le sacaba cuando menos cabeza y media. Sin embargo, su postura recta y aristocrática le hacía ver mucho más alta de lo que en realidad era. Además de su cuerpo voluptuoso y afinado, digno de una kunoichi que no pasa de sus entrenamientos diarios.
La mujer poseía una belleza que cualquier kunoichi o civil de la aldea envidiaría con tal facilidad, que podía atemorizar. Tenía el cabello de un tono morado pastel, al igual que sus ojos, un violáceo que relumbraba en el sol de una forma que alucinaba. Su rostro tenía forma de óvalo, sus labios carnosos y rosados.
Una belleza total y completa. Sin embargo…
— Pero no tenías que golpearme. — habló el peli-plata, bastante fastidiado de tener que verla antes de tiempo.
La mujer chasqueó la lengua, detrás estaba Itachi Uchiha, divirtiéndose del tedio que el Copy-nin estaba experimentando al verse rodeado de tantas mujeres (bastante guapas en su mayoría, otras… No tanto…).
— ¿Tú la trajiste aquí? — preguntó directamente al Uchiha mayor.
Itachi nada más ensanchó una sonrisa burlona, Kakashi lo miró con ojos entrecerrados. ¿Qué mas se podía esperar del hombre que se ufanaba en joderle los días?
— Debe checarte, eres propenso a tener dispersiones de chakra y ella debía cerciorarse de que no lo hicieras a cada rato. — respondió con naturalidad.
Al Hatake estuvo a punto de escapársele de la punta de la lengua que no tenía por qué hablar de ‹‹ese›› tema en público, menos enfrente de los chicos. Pero al darse la vuelta, se percató de que el trío se había ido. Seguramente huían de su posible furia y salvaban su vida.
Como si él fuese a matarlos, aunque ganas no le faltaban.
— Contigo es el colmo, Hatake. — reclamó la mujer, menos molesta pero no menos represiva —. Sabes perfectamente que no debes alterarte ¡y vas y lo haces! ¡Es el colmo contigo!
El peli-gris evitó poner los ojos en blanco ante la reprimenda de la mujer, (la cual para acabarla de joder era menor que él).
Suspiró.
— Vamos adentro.
Visto que los tres emprendedores de dicho proyecto más bizarro se habían ido, no le quedó de otra más que entrar de nuevo a la torre Hokage (antes de que las demás mujeres lo vieran ahí…). Decir que casi corrió hacia su oficina sería poco, dado que era donde menos le gustaba estar.
Era algo gracioso verdaderamente, por lo cual Itachi y la fémina sonrieron burlones. Se les hacía totalmente divertido ver a Kakashi Hatake, sin una salida inteligente más que la huida.
Ni bien Hatake se sentó en su cómoda silla (en la cual juraba que podía dormirse, de no ser porque Shizune le llevaba documentos a cada rato), pronto sintió un pequeño golpe seguido de un intenso dolor. Aunque ya estaba acostumbrado, todavía le generaba molestias y no era de papel; sentía daño en su cuerpo.
— Deja de malgastar mi chakra. — regañó la fémina de morados cabellos, el hombre soltó un suspiro imaginando que era un bufido de fastidio.
Kakashi era demasiado listo como para provocar a la mujer, a sabiendas que lo estaba tratando en ese instante.
— No es mi culpa. — riñó, aludiendo a sus tres alumnos que hacían averías afuera.
— Lo es. — contradijo la mujer, si bien su voz era fuerte ahora tenía un toque de delicadeza —. Se supone que debes mantenerte controlado, pero haces todo lo contrario. — regañó.
Itachi, quien era solo un mero espectador de todo el asunto, los miraba solamente. Pues la conversación era entre ellos, además de que sabía que la kunoichi debía mantener el perfecto control en el chakra que le estaba proporcionando.
No debía activar su Sharingan, pero le generaba una insana curiosidad como era posible que el chakra de ella mantuviera totalmente el control sanguíneo de Kakashi; mientras éste aprendía a controlar en su totalidad el Sharingan que le proporcionó Obito y parte del chakra Uchiha.
Según Tsunade, la kunoichi tenía una propiedad especial en el chakra que hacía que los tratamientos en heridas fueran más efectivos. Prácticamente, una curación inmediata. Si había pequeñas secuelas, desaparecían con el tiempo. Hasta el color era distinto al chakra común, ya que al ser de sanación debía ser verde, por el contrario; el de la fémina era violeta. Como el color de su cabello.
— No lo culpes, es el cargo. — decidió hablar finalmente, parando la riña que ella le daba.
De nada le servía ayudarle si lo estaba molestando, o en su defecto, regañándolo. Al final lo irritaría y tendría que volver al principio, y en el ingenio del mayor de los Uchiha, no creía que ella tuviera chakra ilimitado.
— ¿Lo vas a apoyar? — reclamó molesta.
— No, solo digo la verdad. — respondió tranquilamente Itachi.
La mujer puso los ojos en blanco y bufó, ese par tenía que ser. Uno se cubría al otro y así sucesivamente, para tapar cada aventura y desventura que cometían. A buena hora se juntaron.
— Creo que ya es suficiente, Midori. — señaló el moreno.
La hermosa fémina paró el tratamiento y regresó a su lugar, sin embargo, tanto Itachi como Kakashi se percataron de la pronta palidez que tenía su rostro, además del hecho de que respiraba con un poco de pesadez.
Lo dicho antes, no tenía chakra ilimitado y cada tratamiento suministrado al peli-gris le consumía mucha cantidad. La cual dispersaba de a poco con pequeñas descargas de chakra, la mayor parte del tiempo se liberaban con las tareas cotidianas. Sin embargo, en últimas semanas estuvo soltando cantidades más grandes al punto de excederse.
— ¿Estás bien? — indagó el Uchiha, acercándose sutilmente a la fémina.
Ella asintió, con la mirada y el rostro serio, con la frente en alto como siempre. Nada más hizo una señal con la mano para que le restara importancia al pequeño tambaleó que seguramente tuvo, y alertó a ambos shinobis.
— Debes aprender a controlar el chakra de Obito, Kakashi. — habló de nuevo Itachi —. Midori no podrá estar inyectando dosis masivas de chakra curativo para solventar la falta de dominio, ya empieza a afectarle. — recalcó.
No quería que sonara a reclamo, pero no le quedaba de otra más que presionarlo para que se aplicara un poco más con los entrenamientos que tenían y le prestara mucho más interés.
— Lo sé. — respondió el Hokage —. Creo que tendremos que aumentar las horas de entrenamiento, ¿te parece bien? — indagó al Uchiha, éste asintió más que de acuerdo —. Bien, entonces así será.
Itachi miró a Midori, ésta nada más se quedó en silencio y suspiró. Desde ya suponía que tendría que buscar una estrategia que le permitiera donar el chakra para solventar el problema ‹‹temporal››.
— Será mejor que empiece con el plan B. — murmuró la fémina, enseguida desapareció con un destello púrpura.
Itachi miró a Kakashi y luego desapareció también en una bola de humo. Hatake se quedó solo, mirando ese montón de papeles que Shizune había llevado, hacía más de 6hrs.
Suspiró.
— Carajo…
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No muy lejos, el trío se encontraba reunido junto a los nueve novatos. Sí. Sakura, Sasuke y Naruto reclutaron a sus demás compañeros para que les ayudaran con las formas que muchas kunoichis y algunas civiles llenaron desde que se dio el comunicado.
En ese preciso momento, revisaban cada una de las formas, descartando candidatas hasta aminorar la lista.
— ¿Ku-Kurenai-sensei? — emitió repentinamente, la endeble y suave voz de Hinata.
Por la cara que tenía, parecía bastante contrariada que también estuviera en la colada de todas esas mujeres.
— Anko-san. — añadió Kiba, no extrañado pero si asustado de imaginarse a aquella mujer como un posible prospecto para el Hokage.
— ¡Tsunade-sama! — exclamó alarmada la peli-rosa, miraba la hoja como si fuera satán.
— Shizune-san. — anunció Neji, para nada sorprendido de la cantidad de mujeres y más que todo, conocidas.
— Eh… ¿Sakura-chan? — articuló Naruto.
Ninguno le prestó atención, pero el rubio miraba uno de los papeles contrariado mientras se rascaba la mejilla.
— ¿Qué pasa Naruto?
El Uzumaki se lo pensó antes de emitir otra palabra, seguro le valdría un golpe de parte de su amiga, pero… ¿cómo no preguntarlo?
— ¿Tú llenaste este formulario? — le preguntó, directamente y con bastante confusión.
A lo mejor alguien más lo había llenado para hacerle una broma a la Haruno, sin embargo, al verle las mejillas enrojecidas y la mirada desviada; se dio cuenta que no era para nada una broma.
— B-Bueno… Yo…
La pobre peli-rosa no sabía cómo explicarle tal acontecimiento. Contando que eso acababa de llamar la atención de todos, sobretodo de un par de figuras masculinas, que ahora clavaban sus ojos en la Haruno quien se sentía especialmente pequeña al obtener la atención de todos.
— ¡Lo hice porque aun quiero ver que hay debajo de esa máscara! — justificó avergonzada.
Si bien era una excusa válida, ahora podían imaginarse cuál era el plan para poder llegar a ese punto…
— Está bien, eres candidata entonces. — sonrió el rubio, en verdad él también quería saber qué era lo que había debajo de la máscara misteriosa de su sensei.
Estaba a punto de guardar el formulario cuando alguien se lo arrebató de las manos.
— ¿Pero qué…?
Naruto se giró hacia la persona que le quitó la papeleta, sorprendido, se dio cuenta que era nada más y nada menos que Neji Hyūga. El castaño hacía añicos el papelito, se deshizo de él en menos de 10segs.
— Ya no es candidata. — añadió, con tono serio e irreprochable.
Decir que todos abrieron la boca y contuvieron la respiración, sería muy poco. El Hyūga tenía la vista clavada en la pequeña y frágil peli-rosa, que rehuía de su mirada al saberse del tremendo error que cometió.
O a lo mejor, no era tan ‹‹error…››
— Ok… — murmuró Naruto.
Pese a que nadie dijo nada debido a la sorpresa y el miedo que la seriedad que Neji presentaba, Sasuke no se veía muy contento de haberse dado cuenta que su querida compañera de equipo tenía una… ‹‹relación›› con el heredero del Bouke.
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Ah, respiró profundo.
Tendría que haberse imaginado que ser el Hokage no era un trabajo sencillo. De hecho, durante toda su vida admiró la función que cada persona ocupante del puesto desempeñaba, sabía perfectamente que la facilidad y simplicidad estaba fuera de rango en esa ocupación.
Supo desde que tomó el cargo (más bien lo obligaron a hacerlo), que sería una vida de lo más pasiva. Quieta más en el sentido de estar estático, en un solo lugar y haciendo una sola cosa.
Lo que sin lugar a dudas, fue lo último que deseó hacer. Él era un hombre de estrategias, de inteligencia y acoplamiento en un campo de batalla. Nunca se creyó un hombre estático, mucho menos en una oficina detrás de un escritorio firmando papeles.
Pese a eso, debía admitir que aunque el trabajo pareciera de lo más aburrido y tedioso, le generaba el estrés suficiente para descontrolarse totalmente. Había algo que detestaba más que la pasividad en su vida como shinobi, y era el descontrol.
Kakashi siempre ha sido un hombre totalmente en control. De su personalidad, de su ambiente, de su vida y de su espacio. Pero ahora, tenía un ligero problema que le quitaba mucho de ese dominio que había construido a través del tiempo.
Poco a poco, sin darse cuenta empezó a perder autocontrol. No. Él sabía que todo tenía un punto, un eje central que estaba creando ese efecto.
Tenía nombre y apellido.
Obito Uchiha.
¿Por qué él?
Porque le donó sus ojos, pero más importante. Su chakra para mantenerlos activos, para que pudiera hacer con ellos lo que él deseó, no concretó y desperdició con ideales estúpidos. Quiso hacer algo bueno y prefirió dárselo a él para que lo catapultara. Se lo agradecía. Enormemente, le daría las gracias por haberle ayudado a salvar ese hermoso mundo que ahora reconstruían.
Controlar el Sharingan no era un problema, no, en lo absoluto. El verdadero dilema se encontraba en el dominio del chakra, era muy fuerte y él apenas tenía el tiempo suficiente para entrenar y perfeccionarse en el dominio del chakra Uchiha. Tendría que entrenar a tiempo completo para conseguirlo, pero con su cargo apenas tenía el chance de unas cuantas horas y eso lo dejaba bastante agotado.
Itachi ayudaba, más no era suficiente, además de Midori que gastaba sus energías en cada curación.
Con omisión de esto, faltaba lo del susodicho matrimonio… Ya no sabía si era una regla que inventaron cuando él llegó al cargo o simplemente los demás la ignoraron deliberadamente.
Soltó otro suspiro, miró la pila de papeles que reposaba en su escritorio por ser revisados y firmados.
— Esta será una larga noche… — murmuró para sí mismo, tomando una de las carpetas de la pila.
Más valía empezar ya si quería llegar a su departamento a dormir.
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Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y nueve.
Nueve solicitudes de más de mil… Eso era progreso.
— Creo que estas son todas. — exclamó Sakura.
La chica después de tener una detallada plática con su pareja (quién no estaba para nada contento con su chistecito), le permitió quedarse y terminar de ayudarles a ese par.
Al final, con ayuda de todos pudieron escoger a las mujeres que posiblemente congeniarían con su sensei. Y solo hubo nueve que pasaron sin problemas las características que buscaban.
— Son muy pocas ¿no? — añadió de nuevo la chica ojeando de nuevo y contando.
— Hmp.
— Sí. — contestó Naruto, que fue más expresivo que el Uchiha menor.
Volvieron a revisar las papeletas. Naruto tenía 3, Sakura 4 y Sasuke 2. Revisaron nombres y datos, todo estaba bien.
Hasta que de repente, enfrente se les presentó otra papeleta sostenida por una mano grande y masculina. Los tres chicos alzaron la mirada y el primero en hablar fue el Uchiha menor.
— Nii-san…
Itachi le sonrió brevemente y miró al trío antes de hablar.
— Necesito pedirles un favor.
Nota de Autor:
Bueno, he aquí el primer capítulo de esta historia. Aprovecho para postearlo ahorita que tengo tiempo, ya que luego no prometo hacerlo tan seguido. Si bien lo he hecho, puede que hayan algunas cosas que les parezcan raras o simplemente inverosímiles, peor intento justificar algunos comportamientos y darles un aire interesante. Como ya saben, los reviews los contestaré, así que pueden postear sus dudas y dependiendo del grado, las contestaré adecuadamente pero sin revelar demasiado.
Mis agradecimientos a: Irasue Hatake, RinneRikudo, Aire2409, Andrew Hatake, Karina Bancrofti, TheDarknessMickelangel, Crimela.
A los que me agregan a alertas y favoritos, muchas gracias.
Ahora me despido, espero que lo haya disfrutado y que estén bien.
