¡¡HOLA!!

Siento haberme retrasado tanto, pero entre que estoy de mudanza y que me he puesto a trabajar a sido casi imposible escribir algo.

¡Muchas Gracias! por todos los reviews del primer capítulo, me animaron un montón para seguir con este fic. A Uchiha Em que fue una de las primeras, Zashi V., Vanessa Potter Malfoy, Anya Lupin, LuNiiTa, Abril, Pao Malfoy Cullen Uchiha, Claugan2009, y a las que simplemente le dieron al GO, .Granger, Linne Malfoy Cullen, maring, negrita28malfoy, y Piccola Fiamma. Espero no haberme olvidado de nadie. Si lo he hecho darme un tirón de orejas y para la próxima vez os pondré la primera.

Disclaimer: todos los personajes (o casi todos), hechizos, etc... Pertenecen a J.K. Rowling, con alguna que otra aportación de mi parte.

A LEER…


CAPITULO 2º- La Boda

Se acercaba la fecha inesperada. Aquella que habían marcado en rojo en su calendario para avisarse del desastre que se avecinaba. Ni la llegada del mismísimo Lord Voldemort a Hogwarts fue tan temida como ese fin de semana.

Una de sus compañeras del colegio, en concreto Lavender Brown, se casaba. ¿Y qué significaba que ella se casara? Lo peor. Interminables alardes de superioridad al creerse la única capaz de encontrar marido, y noches de indirectas por parte de la contrayente.

Lavender Brown se había convertido en estos años, tras dedicar toda su adolescencia a leer Corazón de Bruja, en parte de una de las más afamadas periodistas que la integraba. Tras saberse su conocida afición a un cotilleo, a las cuatro chicas no les extrañaba nada que con el paso de los años acabara escribiendo en esta los reportajes más sórdidos del panorama mágico. De hecho, estaban casi seguras que la "gran aparición" de Hermione en el mundo del famoseo tenía toda la pinta de ser culpa suya.

Por eso, cuando se enteraron de que se casaba, todas se morían por de saber quién sería el pobre elegido que la aguantaría.

Y ahí estaban las cuatro. En la puerta de aquella ostentosa sala donde celebraba la ceremonia. Asediadas por los flashes de la misma revista, que cubría la noticia, y de algún que otro periodista de El Profeta.

H: que alguien me diga porque estamos aquí – decía sonriendo, aunque su mal humor era aparente, solo consciente para sus amigas.

L: ¿quieres darle más razones a Lavender para sacarte otra vez en primera plana de la revista? – la regañaba entre dientes para que los fotógrafos no se percataran.

El motivo más grande por el cual la semana pasada había hecho eso, era el rencor. Todavía sentía rencor por ella desde que su relación con Ron acabara, a su parecer, por su culpa. Así que esperó el momento justo, para su venganza.

Por fin entraban al lugar.

Con cuidado tomaron asiento en la última banca de la sala sin llamar mucho la atención. Algo imposible, estando Pansy con ellas. Eso y, que eran un grupo de cuatro chicas demasiado particulares para pasar desapercibidas.

G: ¿soy yo la única que recuerda, que antes decía de él que era el hombre más aburrido que había visto?

Estando en cuarto curso, un chico del Instituto Durmstrangs, la perseguía indómitamente durante, lo que duro, su estancia en Hogwarts. La buscaba a la salida de clase, le ayudaba siempre con sus libros y la perseguí por cualquier pasillo con la esperanza de conquistarla. Incluso quiso llevarla al baile pero ella por hacerle un desaire, prefirió ir con Seamus Finnigan. Años después Marcus Liav, en una de sus tantas visitas a Londres, se encontró con Lavender en una cafetería, y surgió el flechazo. O mejor dicho, ella se dio cuenta de lo bien que le sentaban los años, y como pudo comprobar después, de la cuantiosa fortuna que heredaría.

P: bueno, estando aquí, podremos ver quien llega solo.

Nunca cambiaria, siempre Pansy veía el lado picante de la vida, porque, como no, llegaron las últimas para ver exactamente como se daban el sí.

Era la típica boda mágica que sale en las revistas. Familia de la que solo te acuerdas en momentos de celebraciones como esta por los regalos, gente pomposa del ministerio y sus parejas, compañeros de clase de Hogwarts y Durmstrangs, profesores, famosos del mundo mágico, y por último ellas. Porque para que se iban a engañar solo estaban ahí para que la novia tuviera a quien alardear.

A Ginny la invitó por Harry, ya que después de la guerra iba presumiendo de ser una de sus mejores amigas al haber sido novia de su mejor amigo, de hecho su puesto se lo ganó de esa forma. Además, que el niño que terminó con quien-no-debe-ser-nombrado fuera a su boda le daba mucho prestigio. Pero resulta que Harry tenía otros compromisos, así que no pudo asistir.

Totalmente diferente era el caso de Hermione. Solo la invitaba para pavonearse delante de ella, aunque si le preguntaban alegaba que "¿Cómo no iba a invitar a una de sus compañeras de cuarto a su boda?" Y para más fastidio, porque sabía que Ron también iba, ya que cuando envió las invitaciones todavía están juntos, y con mucha suerte llevaría a su nueva conquista. Después de su separación, y para su humillación, le volvió a mandar la invitación, esta vez solo para ella y agregando una nota de condolencia por la ruptura.

A Pansy sin embargo, la invitó por el odio mutuo que se tenían. Eso, y porque su familia era dueña del hotel donde celebraban el banquete.

Y a Luna, simplemente entraba en el pack. Ya que la amistad de las cuatro era sabía por el resto.

H: cómo es posible que en seis meses sepas que ese es el hombre de tu vida. – susurraba mientras veían a los novios ponerse los anillos.

L: amor a primera vista.

P: no cariño, amor a primera vista de su cuenta en Gringotts.

L: pues a mí me parecen adorables – con Luna nunca se sabía por dónde iba a salir la cosa.

P: no entiendo porque las mujeres se obsesionan tanto con el matrimonio. Los casados solo quieren volver a estar solteros. Si estas soltera, el mundo es como un buffet.

-Y por el poder de la magia, yo os declaro, unidos para siempre.

La ceremonia fue "dulce" y breve, como el noviazgo.


Una boda tan multitudinaria, siempre tiene dos mesas de solteros. Aquella donde se sentaban los más guapos y casaderos, con la esperanza de que surgiera el amor. Siempre se ha dicho que, de una boda sale otra boda. Y la otra, donde iban a parar los que ya no tenían remedio, al final del salón. Ellas estaban en la otra.

Las cuatro compartían mesa con cinco personas más: un niño que acabaría de empezar en Hogwarts, un adolescente cuya cara estaba llena de granos, la tía abuela solterona del novio, la prima gordita de la novia y un cuarentón medio calvo que se hacía pasar por galán de película muggle.

-Hola, soy Sven Müller, amigo del novio. - le estrechó la mano el cuarentón calvo a la prima gordita de la novia - ¡Oh! Permítame. – le retiraba la silla cortésmente.

Hermione estaba siendo inspeccionada por la mirada curiosa del niño, por lo que intentó asustarlo con una de las suyas.

L: Ho-la-a – decía entrecortadamente Luna al adolescente que se le estaba insinuando con un movimiento de cejas.

P: ¡qué horror! Los pies me están matando.

Sven miró de arriba abajo a Pansy que acababa de llegar a la mesa con una copa en la mano, enfocando la vista en su parte trasera.

G: ven siéntate.

P: no puedo. Este modelo solo funciona de pie – comentaba mientras pasaba la otra mano por sus curvas ajustadas por la vestimenta.

Sven se acerco sigilosamente a un par de centímetros suyos.

S: mmm… yo creo que funciona estés como estés.

P: me parece… - lo miró con cara de asco - que estoy en aquella otra mesa.

Y se fue despavorida dejando al cuarentón embelesado con su contoneo de caderas.

S: oye, tu amiga es preciosa.

Ahora ya sabía Ginny por que Pansy se había marchado tan corriendo ¿Ese tío no conocía el cepillo de dientes, ni el enjuague bucal? Quitando el hecho de que no era el hombre más bello del mundo.

G: jeje.

Intentó disimular mirando para otro lado.

S: ¿Qué tengo que hacer para conocerla mejor?

Mejor sería no contestar, y hacerse la tonta mientras le sonreía, porque como le preguntara por segunda vez no era capaz de contenerse.

Habían pasado dos horas comiendo. Y de momento, no se habían cruzado con Ron ni la modelo, y la novia seguía entretenida con el resto de los invitados. Eso sí, el aburrimiento les llegaba hasta los pies, las provisiones de alcohol escaseaban, el cuarentón no paraba de acosar a Ginny intentándola persuadir para que le ayudara con su amiga, Luna comía tarta ajena al adolescente que parecía querer comérsela a ella, Hermione se había cansado de intentar intimidar a aquel niño insoportable y Pansy, se podría decir que las había abandonado en busca de un tío guapo que le había querido parecer ver desde lejos.

L: ¿vamos a quedarnos a coger el ramo? - preguntó mientras se metía en la boca otra cucharada de deliciosa tarta.

H: cariño, espero que eso no ocurra.

-El señor y la señora Liav van abrir el baile. – decía uno de los músicos pertenecientes a la orquesta.

La gente empezó a levantarse y a aplaudir al ver como la mesa nupcial desaparecía para dejar paso a la pista de baile, y los novios se adentraban en ella.

H: ¡es increíble! Se tiró un año pasando de él, y ahora mira, casada en seis meses.

-Alcemos nuestras copas por la feliz pareja.

G: cinco galeones a que duran menos de tres.

H: ¡hecho!

Y chocaron sus copas cerrando el trato.

-¡¡Vivan los novios!!

-¡¡Vivan!!

Estos se besaron delante de la muchedumbre que gritaba.

-¡¡Vivan los novios!!

-¡¡vivan!!

Cuando se volvieron, ambas se quedaron perplejas al ver a Luna con un chico muy guapo que intentaba ligar con ella. Ajenos a todos, estaban hablando ensimismados el uno en el otro, sin dejar de mirarse ni un solo segundo.

G: ¿Luna, nos vamos?

Ni caso. Eso estaba claro. ¿Pero de donde había salido aquel hombre? ¿Y por que ellas no se habían fijado antes en el, en toda la noche? La respuesta era más que obvia. Estaban en el rincón más lejano respecto a todo.

L: yo también quiero muchos niños – contestaba embobada a aquel adonis de ojos miel.

-vale, vale. Tú qué prefieres ¿perro o gato?

Se miraron sin saber qué hacer antes la escena que estaban presenciando. No llevaban charlando ni cinco minutos y ya hablaban de niños y perros.

-¿Sabes? Creo que esta debería ser nuestra canción.

L: entonces deberíamos bailarla.

-muy bien.

Y se marcharon sonrientes dejándolas ahí con la boca abierta.

G: ¿también se han apuntando al curso de ligue rápido?

H: si se casan en menos de un mes, yo no voy a la boda – refunfuñaba. Ya tenía suficiente con esta. Aunque la siguiente fuera de una de sus mejores amigas, no estaba todavía en condiciones - Será mejor que hagamos esto rápido – decidió cambiar de tema frente al asombro - Nos acercamos, la felicitamos por la ceremonia y nos marchamos antes de que ocurra cualquier catástrofe.

G: recuerda Mione, paciencia y autocontrol.

Caminaron entre la gente con paso decidido y tranquilo ajenas del resto, hacia donde en estos momentos se encontraba la novia, no fuera a pensar que enfrentarse a ella las ponía nerviosas.

Pero más de un par de ojos se habían puesto en ellas.

Ahí estaba Lavender. En mitad de la escalera que subía a la pista de baila, donde acababa de dejarla su marido para atender a algunos invitados que se marchaban.

L: ¡¡Aaaahhh!! – grito al verlas llegar, dando pequeños saltitos de emoción y abriendo los brazos. - ¡¡Chicaaaasss!!

La primera en acercarse y abrazarla fue Ginny.

L: ¡oh! ¡No es increíble! Por fin me he casado – le soltó mientras se separaban.

La pelirroja solo atinó a poner una sonrisa falsa en su cara.

L: tú serás la siguiente – le dio una pequeña palmadita en la espalda.

Solo había dicho eso porque en seis meses estaba ya casada, y sin embargo, ella llevaba saliendo con Harry desde sabe Merlín cuando y todavía no había visto ni un atisbo de algo parecido.

Decidió marcharse para coger los abrigos antes de que su ira la llevara a tirarse encima de la novia y arrancarle el moño de donde salía el velo.

Fue el turno de Hermione.

Lavender se llevó las manos al pecho en señal de que estaba muy agradecida de su presencia.

La castaña disimulo una enorme sonrisa.

L: ¡oh querida! Sé que habrá sido muy duro para ti estar aquí hoy – hablaba con aquella solemnidad que uno tiene cuando da el pésame en momentos requeridos.

H: ¡qué va! Todo lo contrario. Ha sido un placer – contestaba mientras mentalmente se daba ánimos para controlarse.

L: si yo lo hubiera sabido, no les habría permitido sacarte en primera página – decía con indignación fingida - ¡que desfachatez!

Sus puños se iban cerrando poco a poco, no aguantaría mucho más.

L: … y tranquila, Ron acaba de salir a acompañar a su novia – recalcó esa última palabra – a coger uno de esos coches muggles. Así que no te lo encontraras.

La abrazó.

No sabía si devolverle el abrazo o ahora que la tenía tan cerca echarle las manos al cuello, pero un susurro la saco de sus pensamientos.

L: es bueno casarse con alguien que te quiere más que tu a él – decía mientras soltaba una risita de niña tonta.

Hermione solo pudo hacer una leve mueca con los labios antes de seguir a Ginny.

Iba a alcanzarla en el ropero para coger su abrigo, cuando vio salir de la nada a su queridísimo hermano, quien acababa de saludarla. Como acto reflejo, se dio media vuelta hacia la salida. Pero fue demasiado tarde, ya la había visto.

R: ¡¡Hermione!! ¡Espera!

Ella se volvió a adentrar en el salón para salir por la otra puerta. Él, la siguió.

Era una persona muy madura y racional para no enfrentar sus propios problemas, por eso no sabía porque cada vez que lo veía solo tenía ganas de correr.

Esquivaba a la gente como podía, intentando no llamar mucho la atención, y menos la de la novia y su sequito de fotógrafos. Pero era casi imposible debido a que Ron la perseguía sin mirar por donde caminaba, atropellando a cualquiera que se le cruzara.

Cuando, tras pasar por al lado de una enorme columna una mano tiro de ella, y le tapo la boca para que no delatara su escondite.

D: con esta ya son dos las que me debes – decía autosuficiente sin soltarla – no sabía yo que un ratoncito de biblioteca se podía meter en tantos problemas.

La movió hacia el otro lado de la columna cuando vio a Ron pasar con cara de despistado. Tras cerciorarse ambos, de que el peligro había pasado, el se separo de ella.

H: que yo recuerde… - comenzó a hablar mientras se mesaba la melena y se retocaba el vestido debido al achuchón – la primera vez más bien te interpusiste, y en esta, yo no te he pedido ayuda.

D: reconócelo Granger, la necesitabas. Tu cara era todo un poema – se echo a reír.

H: ¿yo? ¿Ayuda? – La miró con cara de reproche – bueno, está bien un… ¡pero que estoy diciendo! ¡Desde cuando te doy la razón! – el volvió a echarse a reír - ¿Se puede saber que haces TU aquí?

D: lo mismo que tu. Acompañar a unos amigos en este día taaan especial – comentaba con sarcasmo.

H: si, hombre… amigos sobretodo.

D: no se si la sabelotodo recuerda que los Slytherin y Durmstrangs nos llevábamos muy bien. Además de que Liav y yo tenemos negocios en común. Eso sí, no esperaba que se casara con esa mojigata. La veía con la comadreja en una casa enana llena de hijos, pero resulta que es más lista que tu. Menos mal que parece que estas volviendo en sí.

H: jajajaja, no veo a la modelo en una casa enana y llenas de hijos. – empezó a imaginar.

D: ni yo a ti - Ella lo miró con una sonrisa en los labios y expresión de sorpresa - en fin, quien sabe. Las personas cambian.

No sabía si lo decía por el o por esa arpía que rondaba a Ron.

H: bueno, pues la salvada se va – dijo caminando por el lado contrario por donde había tirado su perseguidor.

Draco camino a su lado hacia donde se dirigía.

D: un momento Granger, pero creo que me debes una… no ¡Dos!... y no te vas a ir sin que yo me lo cobre.

Estaban casi en la salida del salón, cuando Hermione se paro y miró hacia arriba para ver si era verdad lo que estaba escuchando. Y ahí estaba llegando a ellos la persona que la había metido en todo ese lio.

R: ¡¡Herms!! Por fin te encuentro.

Llegó el pelirrojo sobresaltado por la búsqueda y sin apreciar quien la acompañaba, hasta que Malfoy se giro. Su cara cambio rápidamente. La de él y la de la castaña, que ya veía la que se avecinaba.

D: pero ¿a quién tenemos aquí? Si es la famosa comadreja.

Ron se estaba convirtiendo del mismo color que su pelo. Intentó ignorar al que desapareció durante tantos años y creía en la otra parte del mundo, para prestar toda su atención en ella.

R: ¿Qué haces tú con este? – le reclamaba como si fuera aun su novio.

H: a… - iba a contestarle cuando Draco se adelantó.

D: Hola a ti también, un placer volver a ver tu cara, pero discúlpanos, ya nos íbamos.

Cogía a Hermione por la espalda y le indicaba el camino con la mano.

Ron tiró del brazo de ella con fuerza para alejarla de él.

R: ¿A dónde crees que vas con ese?

Por dentro sentía un sinfín de cosas. Por un lado, Ron todavía se preocupaba por ella, lo que quería decir que no la había olvidado, y por otro, estaba demasiado enfadada con él y su supuesta "amiga", para que ahora se andara con celos. Todo había sido su culpa, y al igual que él, podía estar con quien le diera la gana, aunque ese quien, fuera Draco Malfoy.

D: Perdona - le quito sus zarpas de la chica – pero debo conducir a mi acompañante hacia la salida. Creo que la tuya – indicó con uno de sus dedos hacia la otra parte del salón – te está buscando.

El se volvió a mirar.

Y sin más, aprovechó su despiste para irse sujetando a Hermione mientras la guiaba hacia la salida, bajo la atónita mirada de Ron.

Ella pasmada, se dejaba llevar sin decir nada. Ya sabía lo mucho que le encantaba dejar en evidencia a su "amigo", pero lo que era toda una novedad, es que no la incluyera a ella en sus mordaces comentarios. En vez de eso, la estaba ayudando sin más.

Una vez con su abrigo en la mano y de camino a coger un taxi le preguntó.

H: ¿Quién eres tú y que has hecho con Draco Malfoy?

D: no tientes a tu suerte, son tres las que me debes – decía como si no hubiera oído su comentario

H: una, te debo solo una.

D: ya tendrás noticias mías – se metía en su coche que acababa de llegar a la puerta conducido por su chofer.

Y ella lo vio como desaparecía al doblar la esquina.


A la mañana siguiente, Ginny las llamo para desayunar en una cafetería cerca del Ministerios, para que a todas les viniera bien.

Al volver a casa, y tras el plantón de Hermione por culpa de su hermano, llamó a Harry. Habían decidido usar esos teléfonos muggles que podías llevar contigo a todas partes cuando alguno tuviera que salir de Londres por cuestión de trabajo. Estuvieron charlando un buen rato.

Todas sus preocupaciones habían llegado por la dichosa llamada. Necesitaba desahogarse.

H: ¡Vaya! Un hombre que no quiere casarse. Saldrá en las noticias.

P: ¿no me digas que te extraña?

G: ¡Pos claro! Suponía que llegaríamos a algo en un futuro.

L: ¿pero cuál es el motivo que te ha dado para no hacerlo?

G: ese es el problema, que el dichoso aparato muggle se cortó.

Hermione y Pansy se tomaban las cosas con calma, haciendo bromas sobre el poco interés que tienen los hombres en comprometerse, mientras que Luna y Ginny, en cambio, decían las cosas muy en serio.

H: ¿sabéis los que quieren casarse? Los que echan de menos a sus mamis.

L: ¿soy la única que pienso que es decepcionante? ¿Y si pasas 5 años con él y al final se larga y no tienes nada?

La pelirroja la miraba con espanto, ella ya había pasado los 5 años.

G: no pensaba en boda hasta que el me dijo que no pensaba en ello, y ahora no dejo de pensarlo. ¡Maldita Lavender! – su histeria se estaba dejando ver.

P: tu tranquila, te da igual. – Intentaba calmarla - Cuando se dé cuenta de que pasas del tema será el al que no le dé igual. Y el juego volverá a ser tuyo.

H: yo creo que os habéis quedado en 4º, con tantos jueguecitos.

L: en mi opinión, una relación solo puede salir adelante si está basada en la comunicación y en la sinceridad.

P: claro querida, como tú y ese tipo de la boda ¿no?

Las otras dos echaron a reír.

L: ¡oye! ¿Quién te ha dicho eso? –aparentaba estar ofendida.

G y H: ¡a nosotras no nos mires! – decían todavía entre risas.

G: no puedo ignorarlo ¿verdad?

L: no – contestó rotundamente.

P y H: ¡SIIIIIII!

H: ¡sí, qué más da! Dentro de 50 años los hombres estarán obsoletos, ya ni se puede hablar con ellos. Tampoco los necesitas para tener hijos y mucho menos para el placer sexual.

P: ¡Oh, oh! Parece que alguien necesita urgentemente una cita.

L: Si, y creo que ya ha encontrado candidato.

P: ¿así? –preguntó curiosa.

La castaña estaba desconcertada, no tenía ni idea de que hablaba.

L: ¡como lo oyes! Tanto quejarse de ellos, y anoche la vi salir de la boda con alguien muy interesante. O por lo menos eso pude apreciar cuando me despegue de los labios de Dany.

P:¡¡Ahh!! ¿Y cómo era? - cotilleaba sorprendida sin ver la cara que ponía la protagonista.

L: pues no lo pude ver muy bien, pero era alto, con buen porte y caballeroso, porque le estaba dando paso.

P: ¡¡Uuuhh!! Tenemos un hombre misterioso. – Se giro hacia Hermione – cuéntanos, ¿Quién es? ¿Cómo se llama? ¿Cómo lo conociste? ¿Qué tal es en la cama?

G: ¡Por Merlín Pansy! – la regañaba.

H: no es lo que parece – intentaba cortar la situación.

P: ¡Si claro!

L: Yo sé muy bien lo que vi.

P: No nos lo quieres contar ¿Nos lo ocultas a nosotras? – Fingió hacer un puchero - No me esperaba eso de ti jovencita.

Pero no le dio tiempo a responder ya que un sonido proveniente de su bolso las distrajo.

L: creo que tu bolso esta estropeado. Esta pitando - comentaba alucinada.

G: ¡no seas tonta Luna! Es ese teléfono muggle.

Mientras Hermione rebuscaba el aparato.

H: móvil. Se llama móvil. ¡Aquí esta! – Se lo mostraba a las presentes – será mi madre.

Lo miró extrañada, numero sin identificar. Solo lo tenían familiares, amigos muggles y algún que otro amigo mago que supiera usarlo. Ella solo lo utilizaba en caso de emergencia, y porque su madre se lo regaló. ¿Quién la estaría llamando?

P: cógelo que no muerde.

L: ¿pero hay algunos que si lo hacen?

H: no conozco el número.

P: Dámelo. – exigía la morena para acabar con ese odioso ruido.

H: ¡no, no, no, no!

A saber quién era ¿y si fuera algún familiar? A ella se le ocurrían las cosas más locas del mundo ¿o si algo hubiera pasado? Mejor sería contestar ya ella misma.

H: ¿Si?

El silencio se hizo en su mesa. Todas las chicas estaban expectantes.

-Hola – se escucho la voz seductora de un hombre.

Las chicas estaban a la espera de lo que decían.

H: Hola – contestó dudosa - ¿te conozco?

-¿Tú crees que si no te conociera te llamaría?

G: ¿Quién es? – susurraba mientras hacía gestos.

Hermione puso cara de no tener ni idea. Pansy que estaba a su lado le contesto en el mismo tono pero con el doble de misterio.

P: ¡un hombre!

Una risita tonta se les escapó a todas.

H: pudiera ser que te hubieras equivocado.

-Yo no me equivoco nunca. Tenía la impresión que después de tantos años conociéndonos sabrías quien era. – ese nivel de presunción le resultaba algo familiar.

H: si fuera así como tú dices, te recordaría. No debiste ser muy trascendental.

-Me decepcionas ratoncito. Deja de pensar que soy muggle ¿a caso las serpientes no podemos usar un móvil?

Su cara se le puso tan blanca como la pared, al darse cuenta de con quien estaba hablando. No sería prudente, de momento, que las chicas supieran quien era aquel hombre misterioso del que minutos antes hablaban. Así que tapo el auricular y les dijo que era algo importante, para después salir corriendo hacia la entrada y poder hablar tranquilamente.

H: ¿se puede saber cómo has conseguido este número Malfoy? – su enfado era descomunal.

D: ya pensaba yo que la comadreja te había dejado peor de lo que creía.

H: contesta…

D: digamos que uno tiene sus contactos. Ya te dije que me cobraría las que me debes.

H: ¡¡No te debo nada!!

D: esta tarde pasare a por ti al Ministerio.

Y sin esperar a que contestara colgó.

H: ¡¡Maldito Huron!!

Regresó dentro con las chicas.

P: ¡hombre! Pero si has vuelto. Ya pensábamos que te habías ido.

L: bueno, cuéntanos. ¿Quién es? ¿Cómo se llama? ¿¡Qué quería!?

G: ¡Por Merlín chicas! Mirad la hora que es – intentaba disuadirlas para ayudar a su amiga.

L: ¡AAhh! No llego a trabajar. Me voy –se levantó y empezó a recoger sus cosas a gran velocidad.

P: mañana no te escapas – hizo lo mismo que Luna - Quiero todo lujo de detalles.

G: Adiós chicas.

Las dos se despidieron con la mano.

H: ¿y tú qué? No vas a trabajar.

No sabía quién era peor, si Pansy y Luna juntas o quedarse a solas con Ginny.

G: hoy entrenamos más tarde.

H: pues entonces te dejo - se levantó antes de que el interrogatorio comenzara - que llego tarde. Ciao Gin

Pero no le dio tiempo a andar dos pasos cuando.

G: ¡Herms! Ten cuidado.

La castaña se giro a mirarla. ¿Sabría algo sobre Malfoy? No, era imposible. Estaba paranoica.


¿Continuara?

¿Qué tal? ¿Os ha gustado? Espero que sí. Necesito vuestras críticas, así que ser muy buenas y utilizar el GO. Usando el GO, ayudareis a Hermione a acabar con la modelo de escobas ¬¬. O en su caso a que se vengue de la maliciosa Lavender.

Review pliiiiiiiisssssss!!!!

Por cierto, esta tarde ire a ver la 6º peli xfiiiiiiiiiinnnnnnnn ¡yuju yuju! ¿Qué tal? ¿ya la habeis visto vosotras? ¿os gusta?

Muchos besos Jess.