II. Un día en el oasis Patata-Zick
"Ahora tienes que practicar y aprender porque cuando no sea la guardiana…dependerá de ti"
Aun puedo escuchar esas palabras de Greta resonar en mi cabeza. Ese día no estábamos conscientes de la gran lucha que enfrentaríamos, pero ese día no quedo solamente en mi memoria por ello, ese día cambio el resto de mi vida para siempre.
Fue el día en que se me confío el oasis Barrymore para que fuera su sucesora, y teniendo a una predecesora como Greta, debía esforzarme mucho… y con los Zick cómo monstruos residentes, tenía que hacerlo el doble. ¡Cuánta razón tenía Timothy cuando decía que daban mucho trabajo! Aun así, disfruto cada día en mi oasis, y la aventura que cada día trae.
Los días en el oasis Barrymore-Zick se inician a las 6 a.m., gran casa, gran trabajo, ley natural.
La recámara principal del matrimonio más joven estaba a oscuras. El domador dormía plácidamente junto a su esposa. El trabajo del día a día los había dejado agotados, así que disfrutaban enormemente de esos momentos de paz que les sabían a gloria.
De pronto, la paz del peliazul se vio interrumpida cuando su mujer se dio la vuelta y su ya enorme panza lo aplastó y hundió contra el colchón. Entonces, el domador debía tomar su decisión, morir por la falta de oxígeno o morir asesinado por despertar a su esposa antes de que sonara la alarma. Suspiró con resignación y sonrió al verla dormir tan plácidamente, hasta que la alarma comenzó a sonar estrepitosamente. Ambos había acordado que, al ser él de agilidad mayor, era el encargado de apagar la alarma. Con su único brazo libre, disparó un rayo Dom y logró apagar aquel reloj.
-¡Zick, es el quinto reloj despertador que quemas! ¡No pienso llegar tarde todos los días!
- Lo siento amor, - Dijo recuperando el aire. – Es que no podía levantarme.
- ¡Me estás diciendo gorda de nuevo no es verdad! ¡Lo sabía!
- ¡No cariño, tranquila, eres hermosa, solo que… tenía flojera de levantarme, lo siento!
- Bien… lo siento, lo siento había prometido no alterarme, iré a hacer el desayuno.
- ¡Yo me daré una ducha y no olvides despertar a los niños!
- ¡Devuélveme mis zapatos! ¡Mamá!
- ¡Fue un fantasma… un fantasma se llevó mis zapatos! – Las voces de los niños se oían a lo lejos. Al igual que unos golpes y estruendos.
-Bueno, creo que ya despertaron. – Zick sonrió.
- Sí, Bombo y Bombolo. Creo que Ethan ya está listo para darle el don de la vista, es difícil para él vivir aquí sin ver a los monstruos.
- Creí que esperarías que los trámites de adopción se terminarán.
- Sí, pero... solo lo adelantaríamos un par de semanas y… ah.. – La guardiana se retorció un poco, su esposo se le acercó rápidamente para ayudarla.
- ¿Qué? ¿Qué ocurre? ¡Ya es hora cierto! ¡No te preocupes estaré listo en un minuto! ¡Papá toma la maleta y marquen!
- Zick, cálmate, pareces padre primerizo, sólo fue una patada, el bebé es grande.
- ¿Todo bien? ¡Ya llamé a la ambulancia! ¡Ustedes tranquilos! – El futuro abuelo entró corriendo a la habitación mientras su esposa le seguía atrás a un paso mucho más lento y burlándose de los domadores.
- ¡Tranquilo Zob, no es nada! Zick es solo un poco paranoico!
- Y así será las últimas semanas, hay querida, ¡sí yo te contará las veces que me llevo Zob al hospital!
- Sí y para que el día que nació no pudiera llevarte y tuvieras que tenerlo aquí.
- Sí pero estuvo bien, en ese entonces mamá y María me ayudaron excelentemente. ¡Mira que guapo y fuerte creció!
- ¡Mamá!
- ¡Oh, aun recuerdo el día cómo si hubiera sido ayer, y mira, ahora es el quien continua al clan!
- Sí, aunque más que continuarlo, parece que esta formando un pequeño ejército.
- ¡Mamá dile a Bombo que me de mis zapatos, hoy es el primer día y no me los da!
- ¡Oh Bombo!
- ¡No espera Elena, es el momento perfecto de practicar el tono! Zora. – Se agachó para estar al nivel de su hija. - ¿recuerdas nuestra lección de Dom ayer? Ponte firme.
- Me pongo firme.
- Postura correcta.
-Postura correcta.
- ¡Excelente hija, ahora dale la orden al monstruo!
- ¡Dame mis zapatos Bombo! ¡AHORA! – La pequeña dio su grito más potente, Bombo se paralizó, abrió la boca y entregó el par de zapatos. La pequeña se ganó el aplauso de sus ancestros. - ¡Gracias!
- ¡Esa es mi pequeña! – Zob cargó a la pequeña peliazul en sus brazos. - ¡Heredo la fuerza del tono Zick!
- Sí, es excelente, pero hoy es su primer día en el jardín de niños y aun no esta lista. Vamos tesoro, lleva a Ethan sus zapatos, desayuno en quince minutos. ¡Lo mismo para ti Zick!
- ¡Sí mi amor! – Zick se dio la vuelta y entro al baño. Acto seguido, Elena chasqueó los dedos, y todos los monstruos del oasis aparecieron frente a ellos formados por tamaño.
- ¡Buenos días, tareas del día, sacudir, lavar ropa, jardinería general y barrer pisos! ¡Desayuno en diez minutos!
- ¡A la orden! – Corearon todos al unísono. Quisieron partir a sus labores, pero chocaron entre sí, algunos perdieron piezas pero se formaron rápidamente.
- ¡Tenías toda la razón del mundo Greta, ella era la indicada! – Le susurró su esposo.
- ¿Y cuándo he tomado decisiones equivocadas?
- ¡Pues yo soy una de ellas, que te puedo decir!
- ¡El desayuno esta servido!
- Vamos rápido antes de que nos castigue a nosotros también. –Bromeó el domador.
Después de arreglarse, los habitantes debían estar en la mesa a las 7 en punto, para cuando llegaban, Greta, Lali y Elena ya tenían la mesa puesta. La regla era la de comer todos juntos. Después de eso, cada uno debía irse a sus propias actividades, Greta, Zob y Elena a sus empleos, mientras que Timothy y Zick coordinaban a los monstruos en las labores del quehacer y cuidado de los niños. Luego de comer cada uno emprendió su viaje. Elena y los niños esperaban a Zick en la camioneta hasta que el los alcanzó.
-¿Por qué tardaste tanto?
- Tuve que atender una llamada… ¡Me dieron el empleo en el museo!
- ¡De verdad! ¡Qué buena noticia! Pero… es cómo geólogo… ¿Cierto?
- ¡Claro!
- ¡Muchas felicidades, sabía que conseguirías un empleo pronto! – Intentaron abrazarse, pero el pequeño en camino se los impidió.
- ¡Felicidades señor Zick!
- ¡Si papi felicidades!
- ¡Gracias niños! ¡Amor, hoy iremos a cenar juntos tu y yo para celebrar!
- ¡Me parece una idea excelente! – La camioneta arrancó y luego de unos minutos de viaje llegaron al jardín de niños de old Mill. La pareja se bajó y se detuvo en la entrada. – Bueno niños… sé que es la primera vez que nos separamos…pero sepan que vendré por ustedes a la salida, así que no tienen de que temer… ¡Los extrañaré tanto, no deben llorar porque..!
- ¡Ok, nos vemos a la salida! – Los niños se despidieron rápidamente y corrieron al salón rápidamente.
- Pues, parece que lo tomaron bien. – Se burló el domador.
- Pues claro, son mis hijos, ¿Qué esperabas? – Elena se limpió las lágrimas de su rostro. – Ambos se subieron de nuevo a la camioneta, pero el en vez de tomar el camino al centro, Zick cambió el rumbo de regreso a casa.
-¡Hey, ese no es el camino a la clínica!
- Lo sé, hoy no irás, haz trabajado muy duro mamá, necesitas descansar.
- ¡Pero yo!
- Has pasado por mucho estrés, lo de las deudas, el bebé, la adopción, hoy tendrás el día libre. Hable con los monstruos, te dejarán descansar. ¡No hay más que discutir doctora Zick!
- ¡Es doctora Patata, pero bueno!
- No puedes seguir diciendo eso con nuestro tercer hijo en camino. Bueno, tengo que firmar mi contratación, te veo en un rato amor.
- ¡Pues ya que! ¡Adiós! – La guardiana subió las escaleras cuando sintió una gran contracción que la hizo hincarse en el suelo. - ¡Oh no… Zick espera…! – La camioneta ya se había perdido en el horizonte. - ¡Oh diablos!... ¡Te encanta repetir las acciones de tu padre!
La vida si que era tranquila en el oasis Patata-Barrymore.
