No pude, lo siento. Traté, de verdad, pero no pude hacerlo más corto.
Por recomendación de ShikaKunLover, voy a poner las conversaciones en cursiva………….
CAPITULO II.
Temari abrió la puerta del hotel, avanzó un par de pasos, dejando su pesado abanico en el piso y giró sobre sus talones para encontrarse cara a cara con el chico problemático. Temari deseaba a ese hombre con fuerza primitiva y lo iba a tener. Tener ese cuerpo exquisito sólo para ella era suficiente, aunque sabía que no tendría su corazón. Estaba claro que eran demasiado diferentes para compartir algo más que sexo. Pero a ella no le importaba. Era lo mejor.
Shikamaru se acercó a ella. La miraba detenidamente, recorriéndola sin pudor.
-No me mires así, niño.
-¿Cómo te miro, mujer?
-Como si fueras a comerme viva.
-¿Acaso tienes miedo? Imposible, no tú. – se burló.
-Quítate la ropa y métete a la cama, vago de mierda.- A ella le encantaba jugar con él, siempre lo hacían.
-Maldita seas, Temari, por primera vez en tu vida, compórtate como una dama.
-¿Disculpa……como una qué?...Oh, ya entiendo, es que no puedes, te creía cualquier cosa menos impotente, Nara……te entiendo, el clima de la hoja no ayuda.
-¡Ahora me estás desafiando! Mira que si juegas con fuego te quemas.
-Puede ser………..- Temari se quitó el yukata, quedando en interiores, y se tendió sobre la cama - ¿crees poder con el reto?
-Te vas a arrepentir, voy a hacer que te tragues tus palabras una a una – dijo a carcajadas, quitándose el chaleco ninja.
-Deberías reír más a menudo, te sienta muy bien, Shikamaru. – sonó seria esta vez.
Shikamaru levantó la vista mientras desabrochaba el botón de su pantalón y se soltaba el pelo, se veía arrebatadoramente sexy así.
El cuerpo de Temari se quedó iluminado por el resplandor pálido de la luz que entraba por la ventana y Shikamaru se entretuvo cinco segundos observando la espectacular escultura que tenía ante sí. La besó con ansias, sin miramientos. Su lengua jugó al descubrimiento, explorando cada centímetro de su boca. Ella nunca creyó posible que un beso la hiciera perder el control de esa manera. Se separaron por unos segundos para respirar y Temari le miró con asombro. Él la atrajo hacía sí, tomándola por la espalda alta y enterró el rostro entre sus pechos, aspiró su aroma, los besó y fue bajando por su vientre hasta llegar al punto entre sus muslos. Ella estaba caliente y húmeda y él casi perdió el control.
-Maldición, Temari, no traigo protección. ¿Tienes……..?
-No, pero estás de suerte, ninja. Estoy en mis días seguros. – Ella no estaba seguro de esto último, ¡Cómo demonios iba a pensar en un momento así! El hombre sentado sobre su cadera parecía un dios griego y ella era humana, no iba a detenerlo ahora. – O es que acaso te acobardaste niñato?.
-Kamisama, mujer, que eres problemática……..no me jodas ahora..
Hurgó con los dedos y la vio estremecerse con el rostro lleno de deseo. Bajó su boca y jugó con ella hasta que la vio retorcerse y sollozar. Las piernas de la kunoishi asieron con fuerza la cabeza del ninja. Temari levantó su cadera hacia él y le tomó el pelo con desesperación haciéndole girar su mirada hacia ella, para que entendiera que lo necesitaba ya. Él sonrió para sí y ya no pudo más. Comenzó a ascender hasta sus senos, y ella le tomó la cara entre las manos.
A medida que el Nara ascendía trazando el camino con su lengua, Temari dejó que sus palmas abiertas y firmes marcaran el contorno de su espina dorsal enroscando sus piernas en las del hombre. Shikamaru arqueaba su espalda al techo en señal de placer pleno. Bajo su mirada hacia ella y apretó su pelvis contra las caderas femeninas, en antelación a lo que venía. Temari jadeó descontroladamente al sentir la erección palpitante masculina en su propio sexo.
Fue en ese exacto momento en que el shinobi se había dado cuenta, que esa mujer era perfecta. Y tuvo miedo. Por algo el se autollamaba "el cobarde número 1 de Konoha".
-Temari ….. ¡Kuso!…..no puedo…..esto no está bien. Muy al contrario de lo que deseo ahora-dijo bajando la mirada hacia su miembro erecto- te juro que si me detienes, no pondré resistencia.
-Shikamaru, te necesito dentro….ahora…..por favor
El no pudo más y la penetró con cuidado exquisito y su rostro se convulsionó al sentir la tensión que las paredes vaginales ejercían sobre su virilidad. Era perfecta. No podía pensar, ni hablar, sólo sentir.
Temari le sonrió e inició un movimiento suave y lento. Shikamaru no necesitó más y la siguió, acoplándose a su compás. Poco después los movimientos rítmicos perdieron el control y estaban retorciéndose de placer, sintiéndose uno, frotando sus cuerpos, saciándose el hambre, rasgándose el alma.
-Kamisama, Temari…..
-Ya no puedo más, Shikamaru, por favor – suplicó clavando las uñas en su espalda.
Él perdió la cordura, ella lo agradeció.
Shikamaru bajó su torso para sentir el roce completo de sus cuerpos sudados. Pasó sus manos por debajo de los brazos asiéndose de los hombros femeninos, empujándola hacia él con fuerza animal al tiempo que embestía salvajemente con intensidad absoluta y fuerza exquisita.
Temari tomó con fuerza brutal el pelo negro llevándole la cabeza hacia atrás y presionó su boca sobre el cuello desnudo y le marcó la piel. Sólo necesito seis embates, y sintió la agonía de la muerte en su cuerpo.
-Dios!...Ah...gritó.
Oscuridad absoluta, convulsión espontánea, temblor, paz……….
La vio alcanzar el orgasmo arrebatadoramente y sintió el estremeciendo de ella en su sexo y le llevó la vida. Sintió como una oleada salvaje de placer lo llevaba a un clímax tumultuoso. Jamás en su vida imaginó que pudiera ser capaz de sentir algo así, sin morir en el intento.
Siempre había pensado que gritar de placer en la cama era cosas de mujeres. Que un verdadero macho, jadeaba y punto. ¡Que equivocado estaba! El sonido de su propio grito lo llevó a la realidad. No gritó una vez como ella, en verdad no supo cuantas veces lo hizo ni como se escaparon los gritos de su garganta. Era el mejor sexo de toda su vida. Simplemente perfecto.
Jadeando incontrolablemente todavía se tumbó de espaldas, pasó su brazo sobre la nuca femenina, la asió con fuerza hacia él y enterró el rostro en su cuello. No podía pensar ni hablar.
Ella dejó caer extenuada su mano izquierda en la espalda del Nara y con la derecha le acarició el cabello, aquel sobre el que había descargado los deseos de su carne. Cerró los ojos y poco después su respiración era más lenta y profunda y se dejó vencer en los brazos de Morfeo. Shikamaru observó a la mujer que dormía a su lado. Se moría por tocarla otra vez, pero no quería despertarla. Habría apostado su rango jounin a que Temari tenía miedo de enamorarse. Por eso le dijo que no quería compromisos. Sólo sentía una gratitud inmensa por haber encontrado el valor para besarla. De esta manera la encontró a ella, su amante.
Esa verdad le tiró con fuerza entre los ojos. Una verdad que llevaba mucho tiempo combatiendo. Por supuesto que la quería, la había querido desde aquel primer encuentro en los exámenes chunnin. Estaba unido a ella por un amor tan profundo como el negro de sus propios ojos, pero no podía decírselo. De pronto fue consciente de las esmeralda que lo miraban.
-¿Temari? – dijo con voz ronca.
-Debes pensar que soy horrible después de dormir.- se bufó de ella misma, batiéndose el pelo desecho.
-Creo que eres la mujer más valiente y más hermosa que he conocido en mi vida y aún más problemática que mi madre – le dijo al momento que la atraía hacia su pecho.
Shikamaru se limitó a sonreír. Ansiaba decirle cuanto la quería, pero se contuvo. Es lo que toda mujer desea oír después de una pasión como aquella, pero no su Temari. A esa mujer había que llevarla despacio o acabaría burlándose de él, hecho para el cual no estaba preparado, no aún.
Desde aquel día y casi todos los fines de semana se vieron a escondidas. La aldea notó el semblante cambiado del chico, pero nadie se atrevía a decir nada, incluidos sus padres y sus compañeros del equipo 10. Hacerle una pregunta sugerente al malgeniado de Shikamaru, era muy problemático. Pero siempre existen sus excepciones.
-Oe, Sasuke-kun y, ¿cuando regresaste a la aldea? – Preguntó un sonriente Naruto que venía acompañado de Kiba y Acamaru y se acercaban mirando detenidamente a Shikamaru.
-¿Nani? – preguntó Shikamaru quien caminando lentamente se dirigía a abrir la puerta del despacho de la Quinta.
-Naruto, no seas bruto, si es nuestro amigo Shikamaru – Dijo Kiba irónico- que no te confunda la marca que tiene en el cuello, no es ningún sello de maldición.
-Y entonces, ¿qué es? -Preguntó un inocente Naruto- ¿Un sello de posesión?
Ambos se morían de la risa. Shikamaru le entraron ganas de matarlos.
-Oh Gracias – contestó seguro- la envidia es una especie de cumplido o, ¿me equivoco?
Kiba y Naruto pararon la broma casi inmediatamente. La Quinta rió satisfecha. Ese muchacho si que sabía lastimar la llaga ajena.
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Llovía a mares. Las puertas de la Aldea Oculta de la Hoja yacían inmensas a sólo unos metros.
-Sabaku no Temari, tiempo sin verte. – sonrió Izumo.
-Hola……….estoy algo cansada, ¿puedo pasar?
-Sí, claro, la hermana del Kazekage es siempre bienvenida a Konoha.
Temari siguió su camino con una helada tristeza, sin ver a nadie ni a nada, hasta que se detuvo frente a una casa en cuya entrada se veía el símbolo del Clan Nara. Temari tocó la puerta sólo una vez, temerosa de lo que iba a decir. Todo el trayecto lo pensó, pero el momento de la verdad era otro muy diferente.
-Oe, Temari, entra que vas a morir de frío ahí afuera.
A Shikamaru le pareció muy frágil con su rostro pálido, la ropa mojada, la mirada perdida y una sonrisa incierta.
-¿Y tus padres? – se atrevió a preguntar.
-Están donde los Yamanaka, hablando estupideces de viejos. Ya entra mujer, no te hagas de rogar, mira que si te refrías me enfermaré luego yo también y eso es demasiado problemático.
Por primera vez Temari no sonrió ante la palabra problemático y Shikamaru tuvo miedo. Intuía que algo no andaba bien y no le gustaba.
Subieron a su habitación y una vez dentro Shikamaru le acercó una toalla y le quitó el vestido. Ella permanecía inmóvil, dejándose llevar por él, no sabía que decir, como comenzar, ni que hacer.
-Shikamaru, que crees que hacemos tú y yo.
-¿Nani? Como me vienes a preguntar eso así sin más. Estamos claros o ¿no?
-Sí, pero ya tenemos un tiempo juntos y las cosas pueden cambiar, ¿sabes?...Es decir,………aún sigues sintiendo lo mismo o …………….
-Yo no sé lo que siento, a parte de una lujuria feroz por ti.-rió divertido y la tomó de la cintura abrazándola, enterró su cara en el cuello femenino, aspiro su aroma y le susurró- Estoy feliz como estamos y lo atesoro. La libertad que me brindas me da la oportunidad de decidir si quiero estar contigo o no y te lo agradezco. ¿Hay algo más que esperas te diga o está bien así?
Temari se dio cuenta de su situación, no tenía valor. Él valoraba lo que tenían por….libertad y ella pensaba quitársela.
-Shikamaru, abrázame, por favor. Te necesito.
No sabía si era un reflejo involuntario por el frío o ella estaba temblando y su voz……no era ella. El subió las manos a los hombros de ella, para aliviar la tensión que notaba en ellos. Le lamió los labios con la lengua y la besó con ternura mientras le acariciaba la espalda arrítmicamente. Estaba muy excitado, pero sabía que ella no estaba bien.
-Temari, estás conmigo, a salvo, ahora quiero que me digas que te sucede. ¿Hay algo que yo deba saber?
…….
-¿Necesitas mi ayuda? ¿Estás enferma?
……
-Temari háblame, por favor, tu silencio es peor que cualquier cosa que puedas decirme. Ya he estado al borde de que me mates y créeme cuando te digo que no lo lograrás.
Por respuesta recibió las manos habidas de la kunoichi abriendo su chaleco ninja y deslizando las manos dentro de éste. Temari arrancó su yukata y apretó sus senos contra la piel desnuda de su hombre. Shikamaru la besó con pasión en los labios, en su cuello y se arrodilló enterrando el rostro entre sus pechos. El corazón le latía con fuerza.
-¿Qué te pasa, Temari. Me está matando verte así.
-Entra en mí, te necesito.-La voz de Temari sonó a súplica. Era conciente de que esta podría ser su última vez juntos.
El Nara la levantó en brazos, la depositó suave sobre su cama y cubrió sus labios con su boca. Sus manos sobre los muslos interiores abriéndose paso no encontraron resistencia. Shikamaru obedeció y la poseyó suavemente, con sutil delicadeza, sin el arrebato de encuentros anteriores, eso bastó para que Temari se diera cuenta que estaba perdida para siempre.
No dejó de besarla ni por necesidad de aire, simplemente exhalaban el aliento del otro. No perdió el control ni siquiera cuando la mujer empezó a sollozar en su boca, sabía que estaba al borde de convulsionar, dejó su peso caer sobre ella, tomó su cara entre las manos y abrió los ojos para guardar en su memoria la cara de su mujer en agónico éxtasis sexual mientras alcanzaba su propio orgasmo.
-Te amo…..te amo….te amo –gimió en su boca, tantas veces como convulsiones sentía ese hombre.
Temari creyó morir. Le había dicho que la amaba, le había hecho sentir que era todo lo que quería en el mundo. Esa forma en que le hizo el amor acabó con el último vestigio de cordura de Temari. El abortó dejó de ser una opción. Él había sembrado amor en su vientre y lo hizo florecer.
Shikamaru levantó la mirada hacia ella y fue conciente de la humedad de lágrimas que caía sobre su cabeza.- Mi amor que sucede- . Temari comenzó a llorar abiertamente, estremeciéndose en los brazos de él. Shikamaru se sintió impotente para hacer otra cosa que no fuera abrazarla.
-Tienes que perdonarme por lo que he hecho, Shikamaru, lo siento tanto.
-Por Kamisama, Temari, soy yo el culpable de tus lágrimas, acaso te he hecho daño, dímelo.
-Todo ha sido mi culpa, pero necesito que me entiendas.- Su llanto ahora era un hipido incoherente.
-Lo intentaré. –Shikamaru
-De acuerdo….
-………….
-Somos tres.
Shikamaru guardaba silencio. ¿Había escuchado bien?, ¿acaso había dicho que tenía otro amante? Otro hombre……… La tomó por los hombros obligándola a mirarlo a la cara.
-¿Qué demonios, Temari?. -Su corazón se detuvo. Ella lo miró suplicante. Silencio. Sudor. Oscuridad. Miedo. Ira.- Repíteme lo que acabas de decir.
-Hay un tercero entre los dos – dijo ella –y no me he decidido aún a….
-Mierda, Temari, mierda, mierda…….. –Shikamaru entendió que ella lloraba por compasión a él después que le había dicho que la amaba.
-Lo siento tanto. – Clamó Temari – necesito que me entiendas. No sé como pasó por mi mente, pero era tanto mi deseo que….
-¿Qué demonios quieres que entienda, que no fui lo suficiente hombre para ti? -
Shikamaru puso su mano delante de Temari en señal que se callara. Su semblante se ensombreció. – ¡¡No me contestes, maldición, no lo hagas!!
-Shikamaru, por favor, estás confundiendo las cosas – Temari lo miraba confusa, ¿acaso pensaba que ella lo engañaba?
La mano que tenía Temari enfrente comenzó a temblar, era evidente que respirar le estaba costando empeño al Nara. Su mirada se tornó acuosa y ella vio con angustia como las lágrimas caían soberbias por las mejillas del hombre hasta sus pectorales.
-Dios……fui tan ingenuo……tengo que madurar, tengo que……….- se limpió las lágrimas del rostro, dio vueltas en círculos tratando de huir de su realidad, el pantalón amenazaba con resbalar de su cadera. Tomó aire y continuó
-No me di cuenta…… me cegué al no notar que estaba atando mi corazón a ti por voluntad propia porque te juro que fue amor lo que sentí de tu parte……..pensé que tu orgullo no te dejaba expresar con palabras lo que tu cuerpo me decía……por eso decidí decirte que………. Es mi culpa………. no quise ver que eras mucha mujer para mí……
-¡No!...No has entendido Shikamaru……yo no amo a otro hombre, yo no podría amar a nadie…..yo te…..-Temari sollozaba.
- Lárgate
-No lo entiendes, no…sólo escúchame un momento, yo quiero estar contigo y…
-Bien, si no te largas tú, entonces me voy yo……..sólo te pido que tengas piedad, Temari. Por respeto a lo que hubo entre nosotros, por respeto a mis sentimientos, por respeto a mi dolor, no vuelvas a buscarme como hombre………….no quiero tu amor por compasión, ni voy a compartirte con nadie.
Hizo uso del último recodo de compostura y orgullo que le quedaba, reunió todas sus fuerzas, la miró por última vez y salió de su habitación por la ventana.
Temari esperó por más de cuatro horas respirando el aroma masculino que emanaba las sábanas mojadas donde horas antes sintió alcanzar la dicha eterna, musitó su nombre mil veces, pidió perdón, maldijo la suerte de ser correspondida y odiada al mismo tiempo. Escuchó a Shikaku y Yoshino retornar a su hogar y entendió que era el momento de partir y abandonarse a su suerte.
Soledad.
Le había llegado el momento de sopesar el valor de esa palabra. Su único consuelo, le causaba temor tal que por primera vez en toda su vida venció el miedo de acercarse a Dios. Se volteó hacia la ventana, se arrodilló sumisa, bajo su mirada en señal de respeto, colocó la mano en su vientre e imploró.
- Kamisama…..ten misericordia de mí y dame el valor para enfrentar lo que venga.
Gracias por los reviews………fueron muy lindos y los agradezco de corazón. Sus opiniones alimentan el deseo de hacer las cosas mejor cada día.
