Ya llevaban una semana investigando sobre el infierno, rituales antiguos, incluso Sakura tenía un ejemplar de La Biblia que había cogido de casa de sus padres. Estaban en casa de Naruto. Se encontraban los tres solos en la casa, Skikamaru Naruto y ella. La situación en aquellos momentos era grave, muy grave y Sakura aunque no le había confesado a nadie lo que sentía, estaba aterrorizada.

- Shikamaru baja al salón tengo noticias

- ¡Naruto baja al salón ha llegado una carta de Tsunade!- dijo llamando a su cuarto sin entrar.

- Bueno, vamos a tranquilizarnos- dijo Shikamaru sentándose en uno de los sillones con Naruto a su lado- ¿Qué noticias hay?

-No hay mucho, una plaga de cigarras a las afueras de una aldea vecina, podrían ser augurios demoníacos ….

- O consecuencia de la sequía- suspiró Naruto.

- Es nuestra única pista.

-Bueno, la noche que se abrió la puerta del infierno se vieron nubes de tormenta cubriendo unas diecisiete ciudades- dijo Shikamaru.

- Si pero ha pasado una semana y nada - dijo Naruto - ¿A que esperan los demonios?

- Me estoy volviendo loco, si hay una guerra me gustaría que empezara ya- dijo Shikamaru.-y por cierto, ¿Dónde coño está Sasuke? Tendría que estar ayudando digo yo.

-Vale tranquilo. Iré a la mansión Uchiha a ver si puedo hablar con él.

- ¿Tú? Si claro, como que querrá hablar contigo.

- Déjame intentarlo ¿Vale? Mientras tanto, id a ver si veis algo.

Hacía una semana que no salía de la enorme biblioteca de su mansión. Estaba completamente solo. De repente la puerta de la biblioteca se abrió y una cabeza de rizos rosas se asomó por la puerta.

- ¿Sasuke?

-¿Qué coño haces aquí?

- Solo he venido a ver como estabas, hace una semana que nadie sabe nada de ti.

- Como si te importara a ti o a tus amiguitos. Como ves no he estado compadeciéndome de mi mismo ni me he ahorcado en la ducha, he estado investigando- dijo señalando los libros que estaban a su alrededor.-estoy perfectamente.

- Si, divino de la muerte. La casa está hecha un asco hay polvo por todas partes, y tú estás aquí encerrado en esta habitación oscura seguramente varios días. Tienes un aspecto horrible dudo que hayas dormido o probado bocado y por dios, Sasuke ¿Qué es ese olor?

-¡Soy yo! Y si no te gusta vete, nadie te ha pedido ayuda.

-¡Eres imbécil! Seguramente yo sea la única persona que se ofrezca a ayudarte un poco a pesar de que me has tratado fatal estos años. Nadie da ni un yen por ti, yo que tú sería más considerado.

Sasuke se quedó un momento pensado, su orgullo era muy fuerte pero visto de otro modo, no le vendría mal una ayuda, lo más sorprendente era que fuera precisamente ella quien se ofreciera a ayudarle.

- Está bien- dijo a regañadientes.

-Me alegro de que entres en razón. Ve a darte un baño, yo te prepararé algo de comer.

- No tienes por qué hacerlo- dijo él en la puerta.

- Lo sé.

Caminó hacia el cuarto de baño con la esperanza de que una buena ducha le despejara la mente, la verdad era que necesitaba aliados para ganar aquella batalla, aunque le costase reconocerlo. El camino iba a ser duro y no sabía a qué se enfrentaría. Cuando salió ya vestido y aseado encontró a Sakura en la cocina sentada con un montón de libros apilados en una mesa que reconoció como de su biblioteca privada.

- ¿No soportas la tentación de resistirte a cualquier libro?

-Toma- dijo ofreciéndole un sándwich- la verdad es que pienso que nos pueden servir para la investigación.

- ¿Habéis encontrado algo?- dijo mientras comía.

- La verdad es que no demasiado. Ya no sabemos por dónde buscar es como si fuera la calma antes de la tormenta.

- Bueno, yo he encontrado algo.

- ¿En serio?

- ¿Quieres oír las buenas noticias o las malas?

- Suéltalo ya.

- Lo bueno, es que se cómo mandar a esos demonios de vuelta al infierno. Lo malo es que no se puede hacer con jutsus, nos van a servir de mucho.

- Eso es imposible.

-Si tú lo dices… En fin esta casa es enorme y la de Naruto no tanto asi que si quereis quedaos aquí, este podría ser nuestro cuartel general.

- Vaya Sasuke gracias…

- No podemos servirnos de los métodos habituales. Podemos saber si están cerca oliendo a azufre. – decía Sasuke a los demás cuando acabaron de instalarse.

- ¿Azufre?

-Si, Naruto, azufre. Vienen del infierno ¿Recuerdas? También podemos debilitarlos con agua bendita.

- Esto parece una película de terror mala- dijo Shikamaru.- ¿De dónde sacamos el agua bendita?

-Que obtuso eres. Metes en agua un rosario y ya está, purificada.

-Yo tengo.

De repente todos se quedaron mirando a Sakura sin saber que decir.

-Bueno, mis padres tenían en casa, me traje unas cuantas cosas por si nos podían servir.

- Lo siguiente, para mandarlos de vuelta al infierno habrá que exorcizarlos.

- ¿Pero qué coño estás diciendo?- dijo Naruto.

-Los demonios no tienen forma, lumbrera. Seguramente poseerán el cuerpo de algún pobre y tendremos que exorcizarlos para mandarlos de vuelta.

-Muy bien, Van Helsing¿Y de dónde sacamos un manual de exorcismos?- preguntó Shikamaru.

- Hemos traído algunos libros de la casa de Sakura.

- Muy bien dijo Shikamaru resignado- que se quede, necesitamos toda la ayuda posible.

-¿Y vosotros averiguasteis algo en esa aldea?

- Si- dijo Naruto- estábamos hablando de eso. Fuimos a una granja cerca de donde había pasado la plaga de cigarras, tuvimos que hacernos pasar por policías, y cuándo entramos en la casa todo estaba en silencio y nos encontramos a toda la familia muerta sentados en frente de la televisión. Era como si se hubieran quedado secos viéndola, no había rastros de violencia.

- ¿Y eso que es un ataque de un demonio? - preguntó Sakura.

-No lo parece- dijo Sasuke.

-Y ¿Qué hacemos?

- Dividámonos, Shikamaru tu formarás equipo con Naruto y Sasuke tú conmigo.

Todos asintieron, estuvieron toda la tarde buscando noticias que pudieran darles alguna pista, periódicos televisión, radio… todos estaban bastante agotados y estresados ya que no era fácil encontrar algo útil hasta que Naruto dijo:

-Chicos, creo que tengo algo.- dijo mirando una noticia en un periódico .- al parecer ayer por la tarde en una tienda , una mujer mató a otra a golpes porque quería los zapatos que se había comprado.

-No volveré a las rebajas.

- ¡Sakura esto es serio!

-Vamos Shikamaru, puede que solo sea una chalada.

- Si fuera aislado vale, pero primero la familia y ahora esto.. creo en muchas cosas pero la casualidad no es una.

-Esto empieza a darme escalofríos. - dijo Naruto.

-Propongo una cosa, es tarde durmamos un poco y después iremos a esa tienda a ver si tenemos pruebas de algo.- dijo Shikamaru.

Todos se levantaron y fueron a sus respectivas habitaciones, Sakura estaba tan cansada que en cuanto puso la cabeza en la almohada se quedó profundamente dormida. Le pareció que había pasado un segundo cuando sintió que las mantas se caían al suelo.

- Levanta, tenemos trabajo.

- ¿Por qué me despiertas?

- Porque formas equipo conmigo ¿Recuerdas? Tenemos que investigar lo de la loca de los zapatos y a no ser que tengas una idea mejor, de pasar el rato como querer que me reúna contigo en la cama con ese pijama tan corto que llevas…..

Sasuke no pudo decir nada más ya que Sakura le tiró una almohada a la cabeza. Después de ducharse salió con él hacia la tienda en la que había tenido lugar el accidente.

- Bueno, este es el sitio. – dijo Sakura. - yo entraré a ver si huelo a azufre o hay rastros de algo.

- Yo hablaré con la dependienta, intentaré usar el sharingan para leerle la mente y ver lo que pasó.

Cuando entraron en la tienda Sakura camino haciendo como que miraba la ropa expuesta disimuladamente mientras esperaba oler algo de azufre o ver algo misterioso. Mientras tanto, Sasuke estaba apoyado en el mostrador sonriendo a una joven rubia de bote excesivamente maquillada, en opinión de Sakura. ¿Ahora Sasuke se ponía a ligar? Perfecto, que ganas tenía de ir ahí y darle un par de guantazos a esa rubia, y a él de paso.

Siguió buscando pistas hasta que Sasuke se aproximó a ella y le dijo al oído:

- He leído su mente, la chica no estaba poseída, creo que alguien la obligó a hacerlo.

- Será mejor que hablemos de esto en otro lugar.

Salieron de la tienda y se dirigieron al primer bar que encontraron, se sentaron en una mesa y pidieron dos coca colas.

- Entonces que pasa ¿Hay un demonio que toca a la gente y hace que se vuelva loca?

-Los demonios que salieron de ahí serán capaces de hacer cualquier cosa. Deberíamos ir en su busca.

- ¿Y acabar muertos? Será mejor que investiguemos más.

- Sasuke.

- ¿Si?

- Aquí hay algo raro. Todo está demasiado silencioso, nadie habla.

Los dos se quedaron callados y miraron a su alrededor, todo el local les estaba mirando fijamente y los ojos de aquella gente eran completamente negros. Los dos se levantados en menos de un segundo a la vez que los demonios se abalanzaban sobre ellos. Sakura recibió un puñetazo en el estómago que la hizo caerse al suelo.

- ¡Saca el agua bendita!- le dijo Sasuke mientras echaba una botella de aquel líquido en los ojos de sus atacantes, haciendo que estos se retiraran.

Sakura sacó el agua bendita y se la echó a unos cuantos haciendo que retrocedieran, corriendo se puso al lado de Sasuke el cual antes de que les rodearan, cogió a uno de ellos que estaba inconsciente en el suelo del brazo, le dio la mano a Sakura y se desapareció.

Cuando llegaron a la mansión Uchiha todo pasó en menos de un minuto.

- ¡Y a estamos aquí! ¡Venid enseguida! - gritó Sasuke.

- ¿Has traído un demonio aquí?- dijo Naruto.

- No hay tiempo, ayúdame a atarle a esa silla, Shikamaru quiero que pintes en el suelo la inscripción que os enseñe anoche para retener a un demonio y que no pueda moverse,

Sakura estaba totalmente sorprendida y la adrenalina corría por sus venas sin cesar, el corazón le iba a mil por hora. Escuchó como Sasuke les contaba a los demás los que había pasado y que Naruto decía.

-Pues vayamos a ese bar, tenemos que matarlos así habrá menos demonios.

- Eso es un suicidio.

- Pero Shikamaru que quieres, ¿Esperar a que maten a más gente?

- Claro, y cómo vas a ir a por ellos, ¿Apuñalándolos? No van a dejar que los exorcicéis

- ¡Me da igual!

- ¿Sabéis cuántos de ellos hay? - dijo Shikamaru

- Si.- dijo Sakura, se había puesto a mirar uno de los libros que tenía en el salón llevada por una fuerte intuición.- ¿Tenéis idea de a quienes nos enfrentamos?

- Nooo dínoslo-dijo Naruto en tono burlón.

- ¡A los siete pecados capitales idiota! La familia murió por pereza y esa chica por envidia.- dijo haciendo que el rubio se pusiera totalmente pálido.

-A mí me importa una mierda que sean los tres cerditos o los cuatro Beatles- dijo Shikamaru- pienso cargarme a cada uno de ellos.

- ¡Tú no vas a hacer nada!- dijo Sasuke.- si es verdad lo que dice Sakura esos demonios son demasiado poderosos, nunca hemos visto nada parecido a esto, así que vamos a tranquilizarnos.

Decidieron sentarse hasta que el demonio que tenían atado y paralizado por la trampa que había dibujado Shikamaru recuperara el conocimiento. Sakura era muy inteligente, tuvo que reconocer Sasuke, ni él mismo había pensado que fueran los siete pecados capitales ni por un segundo.

-Así que sabéis quien soy- dijo el hombre que tenían atado a la silla, un tipo bajito y con barba con las pupilas completamente negras.

-Lo sabemos y no nos impresionas- dijo Shikamaru.

- ¿Qué haces aquí y que persigues?- dijo Sakura.

Pero aun así el demonio empezó a reír sin decir nada.

- Te ha hecho una pregunta- dijo Sasuke de brazos cruzados- ¿Qué queréis?

- Ya tenemos lo que queremos.

-¿Y qué es?

- Libertad.

-¡Voy a matarte igual que a un cerdo!- exclamo Naruto.

-¿De verdad creéis que sois mejores que yo? Vamos, mírate Sasuke, oh si, se tu nombre. Eres prácticamente un anuncio andante de la lujuria y la soberbia. Tú Naruto eres la gula y la pereza está claro y Shiamaru cuanta ira.. ¿Tiene que ver con que Hidan mató a tu sensei?

Pero el demonio no pudo seguir porque Shikamaru le echo agua bendita en la cara la cual le quemó produciéndole un dolor terrible.

- Torturarme cuanto queráis pero los otros vendrán a por mí.

- Tal vez- dijo Sasuke- pero no te encontrarán. Shikamaru, el libro.

Y cogiendo el libro que Shikamaru le tendía empezó a recitar el exorcismo mientras el demonio se retorcía de dolor hasta que abrió la boca y una nube de humo negro salió de su interior y desapareció.

- El demonio se ha ido- dijo Sasuke acercándose a los demás que se habían ido a la cocina para dejarle más espacio.

- ¿Y el hombre?- preguntó Sakura.

- No sobrevivió.

- Bien ahora tenemos un problema más gordo, porque quedan seis y vendrán aquí.- dijo Shikamaru.

-Debemos estar preparados, que todo el mundo vaya en busca de armas, cuchillos agua bendita y las varitas por si acaso. - dijo Naruto.

Sasuke fue a sentarse en una esquina del salón mientras preparaba unas cuantas armas Sintió como alguien se sentaba a su lado y vio que era Sakura.

- ¿Necesitas ayuda?

- Puedes ir llenado esas botellas de agua bendita- dijo señalando hacia un lado.

- Has estado muy bien antes.

- Cuando eres entrenado durante meses por alguien como Orochimaru, aprendes algunas cosas.

- No puedo ni imaginarme como fue.

-Tranquila, no busco tu compasión.

- No era eso lo que quería darte a entender.- dijo ella tímidamente.

- Oye da igual, soy consciente de cómo te he tratado todo este tiempo, no me debes nada.

- No es culpa tuya, no eres mala persona, después de todo, volviste a ser de nuestro bando. Si yo hubiera estado en tu situación, no sé qué habría hecho.

- ¿Por qué me dices todo esto?

- Porque siempre he estado enamorada de ti.

No podía creer que estuviera teniendo esa conversación con Sakura, de repente empezó a ponerse nervioso, algo que desconocía quería apoderarse de ella, llevársela lejos de ahí y hacerle todo lo que quisiera..

Pero esa sensación paso deprisa porque unos golpes derribaron la puerta principal y varias de las ventanas, y cuatro hombres y dos mujeres entraron en la casa dispuestos a pelear.

Todos se lanzaron contra los demonios, Naruto tenía un cuchillo en la mano y una botella de agua bendita en la otra, un hombre gordo y con cara de tonto se acercó a ella pero cuando iba a ponerle las manos encima, se dio cuenta de que no podía avanzar, miro al techo y vio una de las marcas atrapa demonios.

- ¿La gula, no? Ha sido un placer- y se dispuso a recitar el ritual de exorcismo, ya que en ese tiempo todos se lo habían aprendido de memoria, puesto que lo necesitarían, hasta que el demonio se fue.

En el cuarto de baño,Shikamaru se enfrentaba a una rubia con un vestido que no dejaba nada a la imaginación.

- Tú serás la lujuria.

- Cariño, puedes llamarme como te apetezca- dijo acercándose a él.

- Ya, pero no te acerques.

- Oh, no te haré daño. No, si me lo pides tú.

Y antes de darse cuenta, la chica se lanzó a los brazos de Shikamaru y comenzó a besarlo. Shikamaru se fue moviendo hacia atrás hasta que puso una mano en la cabeza de la chica y la guio hacia la bañera que estaba llena de agua bendita y la sumergió, mientras ella se agitaba hasta que por fin la destruyó.

Mientras Sasuke y Sakura estaban en el salón y cuatro demonios se dirigían hacia ellos, hasta que uno les mandó a sus amigos que parasen y miró al techo viendo otra de las marcas.

- ¿De verdad pensáis que eso nos engañaría?

-Vaya, la soberbia- dijo Sakura.

Y con un movimiento de la mano, hizo un agujero en el techo destruyendo la marca.

- Interesante, aquí está Sasuke. El niño mimado, el rey los Uchiha. Eres famoso ahí abajo. ¿Te crees que voy a arrodillarme ante un humano tan patético como tú? Eras el mejor pero ahora que ha finalizado la guerra eres una pieza de caza.

En un abrir y cerrar de ojos los demonios se lanzaron hacia ellos y comenzaron a pelear, Sakura peleaba contra uno bastante robusto y Sasuke intentaba vencer a los otros dos. Pero de repente uno de los demonios contra los que peleaba Sasuke cayó al suelo con un tajo en la garganta. Todos se quedaron quietos hasta que vieron a una chica pelirroja, de ojos marrones y rostro duro con un cuchillo en la mano, el cual tenía unos extraños grabados en él.

- ¿Karin?- dijo Sasuke asombrado.

En un movimiento rápido Karin se encargó del otro demonio contra el que luchaba Sasuke, pero el que tenía a Sakura se volvió hacia ella y la cogió por el cuello, le dio una patada y cuando soltó a Karin, esta le clavó el puñal, matándolo también, y en otro rápido movimiento acabó con el último.

-¿Qué haces aquí?

Ella solo sonrió se guardó el cuchillo en el cinturón de sus vaqueros y se fue.