Hola Queridos Lectores!!!
Etamin Malfoy: Hola! Jaja Haré lo posible por no romperte el corazón como en la otra historia XD jaja la historia viene cargada de muchooo drama, alegrías, tristezas, entre muchasss cosas XD jeje espero la disfrutes!! Besos!!! Y nos leemos!!
patrigt410: *.* Gracias por comentar! Y espero te guste el capítulo! Besos!
Vanny Camy: Hello! Lo prometido es deuda! Aquí está el segundo capítulo!
Sonrais777: *.* Gracias! 3 Que disfrutes el capítulo!!
Guest: *.* Gracias por comentar!
Will Granger: Hola! Buenoo, ese es uno de los misterios de la historia que se resolverá más adelante :D (Podrías tener razón con tu hipótesis xD). Gracias por comentar! Espero te guste el 2do capítulo!
Annykzhenn: *.* ¡Lo prometido es una deuda así que aquí está el segundo capítulo! ¡Espero te guste! Besos! ¡Gracias por comentar!
Malaka Black: Hola!! *.* Espero que la historia te siga gustando a medida que se desarrolla! Jeje poco a poco se sabrá más sobre la historia de Jean/James XD Besos! Gracias por comentar!
Chibik-Lady: Hola!! Jeje si la relación de Hermy/Harry es súper cercana, por ahora solo amigos XD jaja me matan tus teorías, pero más o menos estás cerca de la "realidad" XD Muy pronto se sabrá el motivo del resentimiento de Jean (aunque no todo). Besos! Gracias por comentar!
Tenía el capítulo terminado así que dije ¿Por qué no subirlo antes? Aquí está la continuación! Besos!
Capítulo II
Conocernos fue coincidencia
P.O.V Hermione Granger
Flash-Back
Hacia dos días había cumplido catorce años. Harry me había pedido que fuese a verlo, porque quería darme un regalo y por las tareas atrasadas su padre le había prohibido salir. Le rogué durante casi treinta minutos a mi padre y luego una hora a mi madre para que me llevasen allá. Murmuraron su desagrado ante lo que les pedía y no parecían muy felices; me dieron la excusa de estar ocupados. Aún así, al final, logré que mi padre me llevara.
-Te quedas hasta mañana.- me advirtió mientras me daba un beso en la frente y me dejaba frente a la hacienda. Harry me recibió con un abrazo.
-¡Feliz cumpleaños!- Había exclamado mientras me abrazaba. Luego me agarró del brazo y me arrastró hacia las caballerizas.
-¿Qué vamos a hacer ahí?- pregunté siguiéndole.
-Tengo tu regalo ahí.- explicó y se detuvo delante de una yegua blanca.
-¿Por qué te detienes?- cuestioné mirando alrededor por si había perdido algo de vista.
-Aquí está. Se llama Serafina. Es tuya.- explicó señalando la yegua. No me lo podía creer. Siempre tenía que andar en el caballo de Harry, y no me incomodaba, pero tener una yegua mía era emocionante.
-¿Mía? ¿De verdad?- interrogué sin esconder la sorpresa.
-Sí, mi padre te la quiso comprar. Yo hubiese preferido regalarte un libro. - explicó.
-Está preciosa.- susurré acercándome a la bestia, acariciándole el pelo y luego el hocico. Resopló y sonreí.
-Gracias.- susurré volviendo a mirar a mi amigo. El moreno sonrió y se acercó para acariciar el hocico del animal mientras sonreía.
-Hoy vi tuve una especie de cita con Cho.- me dijo mientras yo estaba concentrada en acariciar a la yegua.
-¿Una cita? ¿Fueron a comer helado?- me burlé, el moreno simplemente rió con nerviosismo.
-En realidad hicimos la tarea de geometría juntos. La invité para acá, pero dijo que hoy no podía.- me comentó.
-Cho no me gusta para ti. Es extraña.- murmuré arrugando el gesto.
-Pero me gusta.- susurró.
-Lo sé.- murmuré rodando los ojos.
-Nos besamos.- reveló, le miré con los ojos a medio salir.
-¿Qué?- Fue la única palabra que se atrevió a salir por entre mi boca entre abierta.
-Sí, y...y me gusta más.- aceptó.
-¿Pero cuándo? ¿Dónde?- cuestioné sin dar crédito a sus palabras.
-Hoy. En la biblioteca, mientras estudiábamos.- explicó.
-Wow...- murmuré aún analizando sus palabras o mejor dicho, digiriéndolas. Me había sorprendido la confesión de mi amigo, además debo admitir que la morena realmente no me era muy agradable.
Resultó que mas tarde ese mismo día, casi llegando la noche, Chang había decidido llegar de sorpresa. Me sentí incómoda en medio de ellos y me decidí por hacer una rápida escapada y dejarles solos. Comencé a pasear por el jardín, caminé durante mucho tiempo, la luna alumbraba mi camino y el frío era agradable.
Terminé enamorada de las rosas que de un momento a otro comenzaron a multiplicarse. De un jardín lleno de árboles frondosos y llamativos, pasé a un lado con vegetación baja y muchos rosales. Una caballeriza se alzó a lo lejos y arrugué el rostro confundida e intrigada. ¿Los Potter tenían otra caballería?
Por curiosidad entré al lugar, estaba abierto y alguna luz encendida que no lograba hallar se encargaba de mantener el lugar iluminado. Había mucho silencio, pero se escuchaba el resoplido de caballos, aunque no se podía percibir la presencia de los animales. Me adentré en el lugar, caminando con cuidado para no tropezar con algunos montones de heno amarrados, pero mal ubicados. Estaba caminando cuando escuché un ruido a mi espalda. Me giré asustada encontrándome de frente con él.
Me quedé medio muda, con la boca semi abierta por la sorpresa. Mi corazón se aceleró y me espanté por ello. El chico me miraba con el ceño fruncido y una mueca arrogante en la cara. No era muy alto, pero si muy delgado; tenía unos ojos que parecían la mezcla de un azul cielo con un gris. Su cabello rubio pálido, casi blanco, parecía perfectamente colocado. Vestía unos jeans negros y una camisa verde lima.
No tenía idea de que motivo me impedia hablar. De repente, simplemente me encontré mirándolo. Pensando que era el chico más lindo que hubiese tenido la oportunidad de conocer. Él me devolvía la mirada, pero cuando entendió que me había quedado sin palabras pareció tomar la decisión de hablar. Comprendí que incluso su voz me gustaba; aunque no era del todo masculina, tenía un destello infantil que lejos de disgustarme me pareció lindo.
-¿Qué haces aquí? ¿Quién eres tú?- me preguntó cruzándose de brazos. Su tono mostró no sólo su arrogancia sino su poca empatía; y sobre todo, sus nulos deseos de mostrarse amable.
-Lo siento. Estaba caminado por la hacienda y llegué aquí. Soy Hermione Granger. ¿Tú eres hijo de algún trabajador de los Potter?- me presenté con rapidez, recuperando de golpe todos los movimientos de mi cuerpo.
-No, no soy hijo de ningún trabajador. Soy Draco Malfoy...y estás en propiedad privada. La hacienda de los Potter se acabó hace rato.- comentó cruzando los brazos sobre su pecho y mirándome como quien evalúa cuidadosamente algo importante.
-¡Lo siento! No me di cuenta. Ya me voy.- me excusé con cierto temor. ¿Y si llamaba a alguien para acusarme?
-Espera. ¿Hermione cierto?- se apresuró a hablarme antes de que pudiese salir corriendo.
-Sí, Granger.- repetí.
-¿Eres amiga de los Potter?- quiso saber.
-Sí, son amigos de mis padres.- respondí dedicándole una sonrisa. Aunque él se había mostrado bastante amargado y hostil, yo no le veía el caso a responderle de la misma manera. Le vi meditar un momento y pasar una mano por su cabello con rapidez.
-No tienes que irte. No quería tratarte mal...pareces una persona agradable.- habló, me quedé sorprendida, sin saber que hacer o cómo responder a sus disculpas.
-No te conozco. No suelo quedarme en casa de desconocidos.- respondí nerviosa.
-Ya te dije que me llamo Draco, lo que quiere decir que ya no soy un desconocido.- sentenció y una sonrisa apareció en su rostro.
-No es tan sencillo.- murmuré dando media vuelta dispuesta a irme por donde había entrado.
-No te vayas. Algo de compañía me vendría bien, no suele venir nadie a visitarme.- explicó sujetándome del brazo. Abrí enormemente los ojos y me escapé rápidamente de su agarre sin ser hostil.
-Creo que podría quedarme un rato.- terminé por ceder.
-Perfecto. ¿Dónde vives?- curioseó sentándose sobre un matojo de heno. Me sentí nerviosa y extraña, pero me senté a su lado mientras me aseguraba que no pasaría nada malo. Era un chico que debía tener más o menos mi edad, y yo sabía defenderme muy bien.
-En Oxford. Está a una hora de aquí.- respondí sin mirarlo, evaluando el lugar con curiosidad.
-Creo que nunca he ido a Oxford. ¿Es bonito?- interrogó.
-Sí, es bonito.- murmuré, un silencio incómodo se instaló entre nosotros. No me atrevía a decir nada, sentía que debía salir corriendo de esa caballeriza y no volver a pasarme por los lares.
-¿Qué edad tienes?- siguió preguntando. O era un chico muy curioso, o realmente no deseaba quedarse solo. Su insistencia en hablarme consiguió relajarme, sentí empatía hacia él, parecía un chico solitario.
-Hace dos días cumplí catorce.- respondí distraídamente.
-¿Bromeas?- cuestionó emocionado, dejé de mirar el lugar y le ubiqué. Sus ojos brillaban un poco y tenía una sonrisa en los labios.
-No, hablo en serio.- respondí sin poder ocultar que me parecía curiosa su actitud.
-Yo igual.- explicó, me tomó por sorpresa.
-¿Cómo? ¿Cumpliste hace dos días?- cuestioné incrédula. ¿Podría ser que cumpliésemos el mismo día? Era extraño, pero no imposible.
-Cumplí catorce. ¿Y tú?-siguió con sus preguntas.
-Catorce.- respondí y ya no pude evitar sonreír. Pareció sorprendido, porque abrió graciosamente los ojos y luego sonrió.
-Cumplimos el mismo día y la misma edad. Feliz cumpleaños, melliza.- bromeó dándome un golpe superficial en el hombro. Sonreí ante su repentina confianza, y esa habilidad innata que parecía poseer al momento de comunicarse.
-Igual...mellizo.- le seguí el juego y ambos reímos.
-¿Te gusta el chocolate?- interrogó y me dio un poco la espalda mientras buscaba en un bolso negro que traía consigo y en el cual yo no había reparado.
-Sí, a quién no.- respondí.
-Pues tengo mucho...- dijo y había sacado unos extraños dulces de su bolso. Tenía las manos rebosantes, me llamó la atención uno en forma de rama de árbol, pero cuando iba a tomarlo él se apresuró a negar.
-Toma otro, es mi favorito.- me pareció que estaba nervioso, pero me encogí de hombros y tomé dos circulares. El empaque era extraño, no podría decir dónde los compró.
-Mmm...Esto sabe delicioso.- murmuré aun disfrutando el chocolate. En el interior tenía un sabor a fresa con algo más que no logré identificar.
-Me tienes que decir dónde los venden.- seguí hablando mientras él solo sonreía.
-Es secreto.- murmuró divertido y agarré su bolsa para buscar otro de aquellos dulces. Draco dejó escapar una risa sin prestar mucha atención a mi búsqueda.
-¿Este qué es?- cuestioné agarrando una caja en forma de triangulo que decía "frog" a la parte de arriba. Draco pareció atragantarse y luego me arrebató la caja nervioso. Le miré confundida.
-Es de mi madre, es una caja de colección.- explicó.
-Como sea...- susurré encontrando al fin los preciados chocolates. Podría comerlos toda la vida.
-Me tienes que decir dónde los venden.- insistí mostrándole los chocolates que tanto me habían gustado.
-Mejor te compro una caja. Así tengo una excusa para que vuelvas a venir.- comentó. Seguí degustando el dulce, y tras pensarlo un poco, sonreí.
-Me gusta esa idea.- susurré.
Fin Flash-Back
Draco estaba en el mismo lugar que aquel día, era la segunda vez que le encontraba dormido sobre un matojo de heno.Me arrodillé a su lado, la paja suelta presionó contra mis rodillas a través del pantalón, pero no llegó a incomodarme lo suficiente como para obligarme a levantar. Malfoy se había vuelto muy importante para mi en tan solo un año. Sentía algo muy bonito cuando lo tenía cerca, incluso podría decir que era amor. Amor de adolescentes.
-¿Me veo bonito?- cuestionó, rodé los ojos al descubrir que estaba fingiendo que dormía. Él abrió sus ojos y se apresuró a sentarse para quedar frente a mi.
-Estaba apunto de gastarte una broma.- mentí levantándome y sentándome a su lado.
-No serías capaz.- se burló.
-Creo que si sería capaz.- le llevé la contraria.
-¿Sabes quién cumple mañana, leona?- me preguntó con una sonrisa pícara y fingiendo misterio. Nunca comprendí porque me había colocado aquel sobrenombre, y él jamás me lo explicó.
-Ummm...creo que no estoy segura...- me hice la que no sabía del tema.
-Mañana cumple una joven de Oxford.- respondió como en secreto mirándome a los ojos, podría perderme en esos ojos y despertar luego. Las mariposas en mi estómago conseguían que estuviese sonriendo todo el tiempo.
-¿Y cómo es ella?- pregunté
-Ella es...valiente, una sabelotodo e insufrible a veces, además tiene un cabello castaño hermoso, aunque no se lo deja crecer más allá de la altura de los hombros. Y tiene unas pequitas casi invisibles...- bromeó y me hizo una rápida caricia en la nariz. Me escapé de sus dedos juguetones mientras reía.
-Pues mañana también cumple un chico de aquí, de Londres.- comenté
-¿De verdad?- se hizo el ignorante.
-Sí. Uno al que quiero mucho.- me atreví a aceptar, él sonrió.
-Yo a ella también la quiero.- respondió agarrando mis manos.
-Mañana cumplimos quince años...- comenté ubicándome mejor a su lado, él sonrió y se puso en pie sin dejar que esa hermosa sonrisa desapareciera.
-¿Qué quieres de regalo?- me preguntó.
-No lo sé. Sorpréndeme.- respondí con una sonrisa mientras me acomodaba hasta quedar sentada en forma india. Sus ojos brillaron y su sonrisa se volvió pícara. Pocas veces me dedicaba aquella sonrisa, y yo sentía que me derretía cada vez que lo hacía.
-¿Harás fiesta en la mansión de los Potter?- me preguntó volviéndose a sentar, esta vez en el suelo, justo delante de mi.
-Harry casi me obligó.- murmuré rodando los ojos.
-¿Sigue de novio con...con la chica esa de nombre extraño?- me preguntó luego de intentar, inútilmente, recordar el nombre de Cho.
-Sí, y creo que ya pasaron a otro nivel.- murmuré nerviosa, todavía me daba un poco de vergüenza aquel tema. Aunque muchos ya se habían ido iniciando en asuntos sexuales, yo seguía conservando cierta inocencia en esa área.
Apenas había dado mi primer beso, y había sido con Ronald, mi otro mejor amigo. Ambos nos sentimos un poco extraños e incómodos. Pasado el rato de incomodidad comenzamos a reír y quedamos en guardarlo como un secreto. De eso iban algunos meses, casi un año, apenas empezaba a conocer a Draco cuando pasó.
-¿Otro nivel? ¿Qué nivel?- me preguntó Draco, la pregunta parecía cargada de inocencia. Como me encontraba recordando lo ocurrido con Ronald no me fijé en el brillo pícaro que iluminaba los ojos de Malfoy.
-El nivel luego de los besos...tú sabes.- expliqué lo mejor que mi pudor me permitió.
-Oh...hicieron el amor. - sentenció con total tranquilidad y yo sentí que mis mejillas ardían de vergüenza. Draco estaba tan relajado; como si hablara del tiempo o de cualquier cosa normal y cotidiana.
-Sí, eso.- susurré.
-¿Por qué te da tanta vergüenza el tema? Seguro llegas virgen a los treinta.- bromeó con una sonrisa.
-No seas idiota, no pienso esperar a los treinta.- sentencié intentando no dejarme vencer por la vergüenza y la incomodidad. A Draco le gustaba verme sonrojar, y siempre buscaba la forma de hacerme sentir nerviosa o de llevarme al extremo de reñirle.
-Seguro ni siquiera has dado tu primer beso.- se burló.
-Claro que lo he dado.- declaré rápidamente, aunque me diera cierta pena. Draco me miró sorprendido por mi declaración y su sonrisa burlona desapareció rápidamente.
-¿De verdad?- parecía sorprendido.
-Sí, para que veas que te puedo sorprender.- sentencié con una sonrisa, esta vez había ganado. Draco siempre conseguía dejarme sin palabras y esta vez le había tocado.
-Cuéntame... ¿Cómo has pasado estos días? No te pude ver la semana pasada.- Su repentino cambio de tema me hizo arrugar un poco el ceño, pero lo dejé pasar por alto.
-Tuve varios exámenes. Y estuve leyendo mucho. Hoy el papa de Harry me dejó disparar con su arma nueva. Fue genial.- comenté con una sonrisa.
-¿Te gustan esas armas?- me preguntó acomodándose en el suelo delante de mi; apoyando sus codos de sus piernas y descansando su barbilla en sus manos.
-Me encantan. Además, James es tan bueno. El siempre está pensando en los demás, en ayudar. ¿Sabes? Mis padres quieren que siga dirigiendo las empresas con ellos, pero...yo quisiera ser guardaespaldas. Es algo que me apasiona.- me atreví a contarle, ni siquiera Harry lo sabía.
-Pero...eso es peligro. ¿Verdad?- me interrogó con él ceño arrugado. Parecía preocupado.
-Un poco. Pero voy a saber defenderme.- le resté importancia.
-¿No prefieres algo más tranquilo?- cuestionó Malfoy.
-Todos quieren que estudie medicina. Y que luego haga un bachillerato en administración para seguir con los negocios de la familia, pero eso no me gusta Draco.- expliqué inclinándome hacia él.
-Los doctores ganan bien creo. Y tú eres muy inteligente.- divagó mirándome.
-Lo sé.- susurré. Todo el mundo decía lo mismo. Que yo era muy inteligente, que debía elegir una carrera muy bien pagada, que debía ser médico, abogada, empresaria o algo que envolviese mucho estudio.
-¿Tu qué piensas estudiar luego que termines la escuela?- le pregunté, él me miró en silencio durante un rato y luego se encogió de hombros.
-Lo que digan mis padres, creo.- simplificó.
-¿Pero a ti que te gustaría?- insistí.
-No lo sé.- susurró.
-Siempre dices que te gusta el viento y las alturas. Podrías pilotear un avión.- le comenté.
-¿Un avión?- cuestionó, me pareció que había cierta inocencia en la pregunta, pero era imposible que el desconociera lo que era un avión.
-Sí, o una avioneta. Aunque...tienes cara de empresario...- comenté con una sonrisa, él sonrió conmigo y suspiró antes de volver a mirarme.
-Sabes...conocí a una chica.- me comentó, arrugué el ceño. ¿Por qué cambiaba de un tema a otro de momento?
-¿Y?- cuestioné.
-Ella quiere darme un regalo especial de cumpleaños. Uno muy personal...bueno...ya te imaginas...- me contó, sentí las mejillas enrojecer ante lo que podría significar aquello. ¿Por qué me contaba eso? Nos teníamos confianza, pero no solíamos hablar de esos temas.
-¿La conoces bien? ¿Te gusta?- me atreví a preguntar.
-Eso no es importante ¿o si?- se hizo el inocente. Ese papel no le quedaba. Algo estaba tramando.
-Claro que es importante. La primera vez es especial y debe ser con alguien especial. Alguien en quien confíes, a quien ames.- hablé con total sinceridad. No sabía cómo habíamos llegado al tema, pero me parecía que Draco quería llevarme hasta ese punto de la conversación, porque sus ojos brillaban mientras me vigilaba cual serpiente.
-Eres la chica ideal para mi primera vez...- comentó. Enrojecí, me daba vergüenza su declaración y me ponía nerviosa el tema. Además, él me gustaba mucho, y el solo imaginar la situación me aceleraba la respiración.
-¿Por qué hablamos de esto?- cuestioné evitando su mirada. Acomodando un mechón de mi corto cabello tras una de mis orejas.
-Por que mañana cumplimos quince...- comentó con simplicidad; como si fuese lo más obvio del mundo.
-¿Y?- interrogué encogiéndome de hombros.
-Yo quiero que mi primera vez sea contigo...- Su comentario me tomó por sorpresa. ¿Dijo lo que creo que dijo?
-¿Conmigo? Draco esto es...
-¿Emocionante?- me interrumpió. Sus ojos grises brillaban con expectación.
-No exactamente.
-¿Una idea genial?- insistió con una sonrisa pícara.Él era adorable.
-No pensaba decir eso.
-No te atreves a tener tu primera vez conmigo.- sentenció cruzándose de brazos.
-¿Qué has dicho?- pregunté ofendida y sorprendida.
-Qué no te atreves.- repitió con firmeza y una sonrisa victoriosa.
-Él que no se va a atrever eres tú.- me atreví a sentenciar. Yo no era una cobarde.
-¿Es un reto?- interrogó. Y sentí que me había llevado exactamente hacia dónde había querido. Era demasiado astuto, a veces me sorprendía su habilidad de conseguir lo que deseaba. ¿Esto era un deseo suyo? ¿O un capricho? ¿Él quería realmente esto?
-Vas a perder. No te atreverás a hacerlo.- me atreví a asegurar, convencida de que Malfoy no sería capaz de tener su primera vez conmigo. Yo no le gustaba. Ni siquiera entiendo porqué hablamos de este tema.
-Si alguien se va a echar para atrás...esa eres tú.- sentenció con seguridad.
-Entonces tendremos que esperar a cumplir año para saber quién se retracta.- aseguré valientemente, aun estando llena de miedos. Miedo a que él no se echase hacia atrás, porque yo no tenía pensado hacerlo. Él me gustaba mucho, y debo admitir que me gustaría que mi primera vez fuese con Malfoy.
Me daba temor que fuese sólo un juego o un capricho. Me daba miedo que nos lastimáramos mutuamente. Su amistad era muy importante en mi vida, tampoco quería arriesgarla. De todos modos, ya había abierto la boca, tenía sólo dos opciones. O me retractaba, o cumplía. Y retractarme implicaba que Draco ganaría nuevamente.
-Mira la hora...debo irme.- declaré mirando mi reloj de pulsera.
-¿Tan rápido?- preguntó agarrando mis manos para que no me levantase. Me hizo una caricia en la nariz y sonreí.
-Prometí volver temprano.- expliqué
-¿Un abrazó de buenas noches?- me preguntó levantándose hasta estar de rodillas delante de mi y extender sus manos para atrapar mi cuerpo.
Sonreí y le halé hacia mi para abrazarlo. Él me apretó con firmeza, pero con suavidad y le sentí respirar cerca de mi odio. Me gustaba su olor a menta y, a veces, como hoy, a jabón de miel. No quería soltarlo, me gustaba abrazarle; él parecía estar muy cómodo.
-Hermione...- susurró cerca de mi oído, nunca me había hablado estando tan cerca. Un nerviosismo se apresuró a recorrerme el cuerpo.
-¿Si?- susurré.
-Feliz cumpleaños...- murmuró, se movió con rapidez y para mi sorpresa, cuando me percaté de sus movimientos, sus labios se estaban presionando contra los míos.
En ningún momento me atreví a mover mis labios, no sabia cómo hacerlo. Draco no hizo ninguna presión primero, luego presionó sus labios sutilmente contra los míos. Se alejó segundos luego y yo le miré con los ojos a medio salir. Sentí mis mejillas enrojecer, yo había deseado hacerlo hace mucho.
-¿No te ibas?- preguntó él con una sonrisa.
-Sí, Feliz cumpleaños por adelantado Draco.- susurré lanzando una mirada a mi reloj de pulsera y corroborando que faltaban treinta minutos para las 12am.
-Te veo mañana.- me dijo mientras yo me ponía en pie y caminaba hacia fuera de la caballerizas.
Me giré un momento y me lo encontré sentado sobre el matojo de heno mirándome mientras me alejaba. Le dediqué una sonrisa y él me la devolvió. Me gustaba. Me gustaba mucho Draco Malfoy. Con aquella sonrisa grabada en mi mente salí de la caballeriza y me apresuré hacia la casa de los Potter.
Cuando llegué a la hacienda, todo estaba en total silencio. Me deslicé dentro de la casa por aquella misma puerta que había dejado abierta en la cocina. Tomé un vaso de zumo de naranja y me encaminé al cuarto pensando en el beso de Draco. Había sido muy dulce, casi se sentía mágico.
-Psss...- Escuché un murmullo. Me giré y vi a Harry asomando el rostro desde su habitación. Estaba dos puertas a la derecha de la mía.
-¿Por qué estás despierto?- interrogué en un susurro.
-Estaba esperando que llegarás.- explicó acercándose rápidamente. Traía una pijama gris y sus espejuelos mal colocados.
-¿Por qué? ¿Pasó algo?- pregunté confundida.
-No. Solo que...- le interrumpió el reloj central de la hacienda, el cual sonó con fuerza anunciando que eran las doce.
-Feliz cumpleaños. Ya tienes quince.- explicó y me abrazó. Sonreí. Me había esperado solo para eso.
-Gracias, Harry. - susurré.
-Ahora si, vete a dormir. En unas horas tu mamá te va a despertar.- me dijo cuando nos separamos y le vi alejarse hacia su habitación. Cerramos las puertas a la vez y con una sonrisa me fui a colocar la pijama.
"Apareció en mi vida porque nos necesitábamos, nos hacíamos falta..."
Denise Márquez
Continuará...
¿Qué les pareció? ¿Les gusto?
Avisó: Astoria/Harry se conocerán en el capitulo 5 o 6.
5 Reviews y subo el siguiente capítulo el próximo Domingo (4/2/18)
