¿APRENDAMOS?
"Por Fanny & Camili"
Capitulo I: Cambios.
(SA)
Por fin su último año había llegado y con él su mayoría de edad, que pronto cumpliría.
Se levanto increíblemente temprano, la emoción la carcomía, la ansiedad la acompañaba desde hace un par de días, especialmente porque Eriol pasó la mayor parte de las vacaciones a su lado, algo que la tenía claramente desconcertada, porque a pesar de que era distraída, no era tan tonta como para no notar que eso era…extraño.
Bajo apresuradamente al comedor, donde su hermano abrió exageradamente los ojos.
- No sabía que los monstruos podían levantarse temprano.
- No tengo ganas de discutir contigo – le dijo mientras caminaba a la cocina dispuesta a preparar su almuerzo para ese día.
Su hermano solo bufó, Touya Kinomoto sabía mejor que nadie que cuando Sakura amanecía de muy buen humor no había poder humano que la molestara, en cambio, en él cosas simples hacían estallar su mal humor.
Abrió el refrigerador y lo primero que vio fue un pastel hecho por su padre, no dudo en llevarse un trozo para…compartirlo con Eriol.
Se sentía un poco rara, nunca se había imaginado interesada en él, pero después de las vacaciones todo había cambiado, más bien, en el transcurso de las vacaciones todo había cambiado.
Aquel día en el parque él la había besado más de una vez y eso, para ser sincera, le había gustado.
- Si sigues pensando en el día que cambiaras piel, llegarás tarde –dijo Touya un tanto molesto al notar lo ida que andaba su hermana, situación que no le gustaba para nada.
- ¡Oh, es verdad!
Le hubiera gustado ver a su padre, pero estaba en una excavación, así que no podría él darle sus buenos deseos de inicio de clases…y mirando a Touya, no se las pediría.
Mejor se aguantaba un día desastroso… Pero, no tenía por qué serlo ¿Cierto?
(ER)
El salón estaba completamente vacío y no era para menos, era demasiado temprano, pero las ansias le habían ganado...Quería saber que pasaría, quería probar como sería.
Las vacaciones le habían dado la oportunidad de acercarse a ella –de la forma en que él quería-, pero no tenía idea como serían las cosas entre ellos ahora en el colegio, más aun cuando Sakura seguía pareciendo una niña, en cuerpo de mujer, claro…que más daba, después de todo eso era lo que más le gustaba de ella.
Poco a poco el salón se fue llenando y ella no aparecía, sus nervios se incrementaban con cada persona que pasaba, solo cuando escucho una especie de grito fue que se dio cuenta que no había despegado la mirada de la puerta, al segundo siguiente ella entraba con el rostro algo pálido y una expresión entre asustada y culpable.
Notó como ella sin mirarlo dejo la mochila en su puesto y se sentó en el.
- Buenos días.
- ¡Eriol! – dio un pequeño brinco en su puesto – Perdón, yo venía distraída…Buenos días.
- Si, me he dado cuenta ¿Estas bien? – se puso de pie para acerarse a ella, como ella estaba sentada se inclino un poco para tocar su frente – No, no tienes fiebre – pero ella si se había puesto roja, él sonrió, por lo menos no estaba tan despistada como para no notar lo cerca que estaban.
Cuando ella empezó a moverse inquietamente, dado que varios se les quedaron mirando, él desistió de…seguir tentándola y se alejo. Ella lo agradeció mentalmente y suspiró pesadamente.
- Y bien ¿Me dirás que paso?
- ¡Bueno días! –interrumpió Tomoyo alegremente.
- Muy buenos días, Tomoyo – sonrió Sakura.
- Buenos días – dijo Eriol con una sonrisa.
- ¿Sakura te encuentras bien? Te ves…medio pálida.
- Así llego, eso estaba preguntándole.
La castaña suspiró pesadamente.
- Pasa que…
Y no pudo seguir hablando porque el timbre había sonado dando inició a la jornada estudiantil de ese día y de ese año.
(SH)
¿Por qué su madre tenía que mandarlo a ese colegio, donde había cientos de chicas? Tantas, que se le insinuaban a penas lo veían pasar, sin mencionar a la torpe que le cayó encima junto con un trozo de pastel.
Siempre había sido un joven tranquilo, si, había tenido una que otra novia, y no, no era virgen. Pero nunca fue su estilo pasar de mujer en mujer, o solo estar con ellas por estar. Es más, su historial amoroso acababa donde mismo empezaba, porque solo había tenido una novia, pero eso era cosa del pasado y estaba totalmente superado.
Entró al lavado apresuradamente y se sacó el suéter, limpiando el rastro de pastel que había botado sobre él –su rostro y camisa- aquella chica.
"Esa torpe" ¿Cómo era posible que no lo hubiese visto?
Camino a su salón, por suerte no era tan despistado como para perderse y más o menos ya se estaba ubicando en esa escuela. Notó como en los pasillos ya no había nadie, y no era de extrañarse, había sentido el timbre cuando estaba en los lavados. Apresuró su paso, aunque él podía llegar tarde unos segundos por se su primer día.
Una vez estuvo frente a la puerta de su sala tocó despacio y luego de escuchar un "pase", entró.
- Buenos días –dijo Shaoran ante las miradas de todos los de ese curso en que le había tocado. En el rincón, al fondo de la sala para el lado de las ventanas, fue que dio con aquella castaña torpe que le había dejado caer un trozo de pastel encima.
- Tu debes ser Li –hablo la profesora, él se limito a asentir con su cabeza- Bien – y luego se dirigió a la clase- El será su compañero desde ahora. Su nombre es Li Shaoran, viene desde China.
El castaño tras esa presentación hizo una pequeña inclinación y tras una indicación de la profesora camino al puesto que le habían asignado, el único vacío y justamente detrás de la castaña torpe, quien no se atrevió en toda ese rato a mirarlo a la cara, pero cuando él hubo pasado junto a ella le envió una mirada llena de enfado, que no paso desapercibida ni para la castaña ni para los demás compañeros.
(SA)
Jamás en su vida había sentido tanta vergüenza. En ese momento quería que se la tragara la tierra.
¡Como extrañaba en esos momentos los buenos deseos de su padre! Cuando se dijo a si misma que mejor se aguantaba un día desastroso nunca imagino que ciertamente su día sería desastroso, y eso que estaba solo iniciando.
¡Esa no había sido una buena manera de recibir a un nuevo compañero! Y para nada ayudaba el hecho que él no dejara de mirarla con enojo, poniéndola algo nerviosa.
Por suerte –y sólo por esta vez era suerte- debía prestar atención a clases y mirar la pizarra, dando como resultado que el castaño tras ella también debía mirar la pizarra y sin la mirada de él encima pudo tranquilizarse.
Pero la clase no fue eterna, y sin darse cuenta ya había transcurrido.
- Sakura – la llamo Eriol apenas la profesora dejaba la sala – Tienes pastel en la manga de tu chaleco y…en tu cara –dijo con gracia a lo que la castaña palideció, sintió nuevamente la mirada ámbar clavada en su nuca ¿Por qué Eriol tenía que notarlo todo?
Aspiró hondo antes de girarse a mirar al tal Li, y con todo el rostro lleno de sinceridad hablo.
- Lo siento
El castaño se desconcertó un poco.
- No te vi, estaba pensando en otras cosas, por favor, disculpa.
- Déjalo – respondió él mirando a la ventana con expresión de fastidio y ella interpreto aquello como un "si, te perdono, podemos comenzar de nuevo".
- Entonces te llamas Shaoran -el aludido giró hacia ella demasiado confundido y solo asintió- Es un bonito nombre – le dijo ella con una gran sonrisa, aunque aun lucía un poco pálida – Espero seamos buenos amigos.
- Nunca – dijo él antes de levantarse de su asiento y salir rápidamente.
Dejándola totalmente desconcertada ¿Qué le pasaba a ese tipo?
(ER)
Estaba molesto. Ella le había prácticamente rogado a aquel sujeto para que le hablara y el muy imbécil la había ignorado.
- ¿Por qué te disculpaste? – preguntó Tomoyo. Eriol sólo puso atención.
- Es que venía distraída y choque con él, bueno, mi pastel chocó con él – se dejo caer pesadamente.
- Ahora entiendo –dijo Eriol, no porque realmente entendiera, si lo único claro ahí era el porque ella tenía pastel en las mangas de su chaleco y en su cara, lo dijo más que nada para animarla - ¿No crees que sigue molesto? Aunque…si mi primer día de clases me hubieras recibido así…yo no hubiera reaccionado de esa forma.
Si, la animaba para que ella se acercara a él después, pero una parte de él no quería que ella volviera a intentar hacerse amiga de ese sujeto. Sin embargo, cuando termino de decir eso sonrió, para que ella no notara su pelea interna.
- Ah, pero tu eres distinto, Eriol. Siempre has sido muy amable, como si lo llevaras en la sangre, sumándole el hecho que en tu país natal tienen unas raras costumbres caballerosas – dijo rodando los ojos, recordando que el primer día Eriol las había saludado besando a cada una de ellas su mano. Tomoyo rió ligeramente.
- Bueno…entonces, será mejor que esperes que se le pase, para hablarle.
- No –dijo ella decidida, algo que causo impresión en sus dos amigos – Si hoy no arreglo esto jamás lo haré, y no soy de las que dejan las cosas a medias.
Sin más se levantó de su asiento y salió rápidamente a la siga del castaño, o por donde supuso éste se había ido.
Eriol se quedó mirándola, con el ceño levemente fruncido, era extraño verle así, Tomoyo miró en la misma dirección que Eriol luego de examinar su expresión.
- Creo que ya no te agrada el nuevo –hablo, a lo que el de ojos azules sólo asintió- Pero Sakura ya tiene sus ojos puestos en alguien, no creo que aya de qué preocuparse.
Pero ni ella ni él, estaban tan seguros.
(SH)
No llevaba más de media mañana en ese colegio y ya no quería estar en el.
Caminaba por los pasillos, con las manos en los bolsillos de su pantalón con destino al patio. Debía acostumbrarse, no tenía opción. Nunca la tuvo, ni siquiera cuando intento buscar excusas para no tener que mudarse a Japón.
Lo único bueno que veía en ese momento en esa dichosa mudanza era que iba a descansar por largo tiempo el tener que vivir con sus cuatro locas hermanas y su prima.
Pero… ¿Qué diablos le pasaba a esa despistada?
Y… ¿Qué diablos le pasaba a él que seguía pensando en ella?
- Shaoran – escuchó que lo llamaban, se giró sorprendiéndose más de lo que estaba.
- Nadie te dio permiso para llamarme por mi nombre – le dijo molesto y ella le sonrió.
¿Ella…era normal?
- No importa –el castaño se dispuso a seguir su camino – Así que…eres Chino.
- Si ¿Algún problema? – él estaba molesto y ella parecía ignorar el hecho de que no quería entablar una conversación, con nadie, mucho menos con ella.
- ¿De qué parte?
- Hong Kong.
- Ya veo –seguía caminando tras él- ¿Y es bonito?
- Si –contesto secamente.
- ¿Viniste con tu familia?
- Con mi madre y Wei, mi mayor domo.
- Y tu madre ¿Se parece a ti?
- No, ella es más alegre, aunque no pierde su seriedad y es bastante decidida.
- Oh, ya veo, pero entonces si se parecen en algo.
- Pues…
Fue ahí, en ese momento cuando miró pensativamente al cielo, que se dio cuenta. Ella había ganado. La verdad no supo cuando había comenzado a charlar con ella y tampoco el momento en el que se habían sentado en aquella banca.
- Si no quieres decirme, esta bien.
Lo tenía anonadado, no la entendía. Estaba ahí tranquilamente hablándole como si la conociera toda la vida y, más extraño aún, en ningún momento pudo percibir de parte de ella que quisiera algo más que hablarle, y no es que fuera paranoico y se creyera el ser más hermoso del mundo, pero estaba cansado de que las mujeres se acercaran a él sin ganas de conocerlo realmente, ni sus gustos, ni nada, sólo por atracción física.
Entonces pensó "¿Por qué no…?"
Quizás, ella fuera distinta.
(SA)
- La verdad, no creo que nos parezcamos. Ella dice que me parezco más a mi padre – y ella sonrió, el chico por fin le había hablado amablemente.
Luego el castaño notó como la cara de ella cambiaba a una de preocupación.
- Creo que es hora de irnos –dijo atropelladamente poniéndose de pie y jalándolo del brazo – Anda, Shaoran, que llegaremos tarde.
En mitad de la carrera al salón ella se detuvo bruscamente, haciendo que él pusiera todo su esfuerzo en no caer y botarla con él. La miró extrañado.
- ¿Sucede algo?
- Volví a llamarte por tu nombre, lo siento –luego plasmo una sonrisa en su rostro- Vamos Li, que no es bueno que llegues tarde a una clase tu primer día.
Alcanzaron ambos a entrar a su salón pocos segundos antes que el profesor. Y ahí en la entrada recién Sakura soltó el brazo del castaño sonriéndole. Caminaron juntos a sus respectivos asientos.
Cuidadosamente, Tomoyo y Eriol, se intercambiaron miradas en ese momento. La primera con una sonrisa picarona y el segundo demasiado molesto para sonreír.
La mañana luego de eso paso rápidamente, trayendo consigo la hora de almuerzo.
- ¿Quieres almorzar con nosotros? – preguntó Sakura mirando al joven detrás de su puesto, él levanto una ceja.
- No, no te preocupes – luego sonrió de medio lado- Además, ya me diste de tu postre, gracias – y sin más tomo su mochila y salió de la sala.
Sakura sentada aun en su puesto se le quedo mirando todo el trayecto hasta que desapareció. Vino a despertar de su transe cuando sintió la voz grabe de Eriol.
- ¿Vas o no?
Sakura lo miró desconcertada ¿Estaba enojado? Bueno, lo estuviera o no, no le daría importancia. Asintió con la cabeza, tomó sus cosas y salió con ellos rumbo a la agradable sombra bajo el árbol.
Salieron del salón y vieron a Shaoran ser acosado por varias chicas, a leguas se notaba que no estaba para nada cómodo y que pedía a gritos una mano amiga que lo sacara de ahí.
Sakura, quiso ser esa mano y decidió ayudarle.
- ¡Shaoran! ¿Dónde te habías metido? Te dije que en el jardín, junto al árbol – lo tomo del brazo una vez llego a su lado y le sonrió, él la miro totalmente agradecido.
- Creo que me debes una Li… -le sonrió- Creo… que va hacer más de una, ahora todas me odiaran.
- Pues, hagamos que te odien más y con justa razón – se soltó de su agarre y le coloco su brazo sobre los hombros de ella, como él era más alto quedaban encantadoramente bien juntos y de esa forma.
Ella se sonrojo al analizar como iban caminando y Eriol, que esperaba junto con los demás se enojo.
- Hey, no hagas eso –dijo la castaña apenada.
Y él soltó una carcajada…bastante agradable, pensó Sakura.
Shaoran saco el brazo que había puesto sobre los hombros de la castaña y llevo esa misma mano a la cabeza de ella para alborotarle el cabello.
- Yo puedo ser más necio que tu- y al notar la brillante y cautivadora mirada esmeralda Shaoran se apeno, jamás había tratado a alguien con tanta familiaridad recién al conocerla.
Llegaron bajo la sombra de aquel árbol donde Shaoran se recargo y Sakura se sentó a su lado y al lado de Sakura se sentó Eriol, quien aún se le veía una mirada molesta, algo bastante extraño en él, pero sabía que no era bueno soltar veneno de lo contrario la cosas podían salir mal. Él ya había avanzado con Sakura en las vacaciones y que ese chico llegara no cambiaria las cosas.
- Entonces ¿Si iremos al festival? –le pregunto Eriol a Sakura, los demás pudieron escuchar, pero la pregunta evidentemente era solo para ella. La castaña entonces, solo entonces, centro su atención en el de pelo azul, sonrojándose de inmediato al recordar las vacaciones.
- Desde luego – respondió, mientras el castaño los miraba entre dormido.
- ¿Ustedes también quieren ir? –soltó la pregunta Sakura de lo más natural.
Shaoran de inmediato dejo escapar una carcajada, algo que dejo confundidos a los demás, en especial a Eriol quien también estaba un poco molesto ya que él había invitado a Sakura, era un cita y ella parecía no entender.
- ¿De qué te ríes? –pregunto la castaña.
Shaoran en un acto no pensado paso -nuevamente- su brazo por los hombros de Sakura y se acerco para hablarle al oído.
- Él te pidió una cita, lo menos que puedes hacer es ir a solas con él.
Como consecuencia Sakura se sonrojo notablemente, miró a Eriol y le sonrió tímidamente.
(SH)
Aquella chica si que era interesante, atolondrada, despistada, testaruda y muy risueña, y, lo más importante, no parecía que le interesaran los chicos en el sentido de andar de ansiosa tras uno por no querer ser la única soltera. Pero aún así, debía zafarse de ella, se había prometido a sí mismo no hacer amistades en ese lugar ni en ningún otro…la gente siempre traicionaba y eso era algo por lo que él no quería pasar.
- ¿Estas bien? – le pregunto la castaña.
Iban saliendo del colegio y curiosamente sus casas quedaban en la misma dirección –cabe decir que ella le había sacado bastante información en el transcurso del día-, algo que a él le desagrado un poco.
- Si –contesto seco. No debía dejar que ella siguiera con sus amenas pláticas, porque a él le estaban gustando más de lo debido y debía marcar ya una raya o –para mala suerte de él- terminaría cediendo a hacer su amigo.
- Entonces ¿Dices que si o no?
- Si –le soltó creyendo que era la forma para que lo dejara en paz.
Que equivocado estaba.
- Ahora no puedes retractarte.
Reaccionó demasiado tarde, según lo que dedujo ella lo había invitado a su casa y él por pensar en otras cosas –como en: como deshacerse de ella- le había dicho que si.
"¡¡Esto va muy rápido!!"
Tenía que huir. Pero…no pudo.
Eran las 7 de la noche y él sentado en el comedor frente a un tipo con fachada de asesino, a su lado un joven con cara de inteligente. Al lado suyo una chica atolondrada –muy necia, cabe decir- y a la cabeza un hombre con facciones de no enojarse nunca.
¿Cómo había terminado ahí?
- Entonces ¿Tienes mucho aquí? –pregunto el que se le presentó como el padre de los Kinomoto.
- No, llegue hace apenas una semana.
Estaba bastante apenado, aquella chica lo había metido a su casa a la fuerza y él no era el rey de la caballerosidad o de las buenas costumbres, pero conocía ciertos modales esenciales…y, estar cenando en la casa de una chica el primer día de conocerla, en la primera semana de estar viviendo en un país desconocido no encajaba para nada dentro de las buenas costumbres que le inculcaron desde muchacho, mucho menos en la familia en la que había nacido.
Su madre debía estar pensando no sabía que cosas de él por lo que le dijo por teléfono, aunque ahora que lo pensaba su casa estaba a una cuadra de la de Sakura, evitarla se estaba volviendo difícil.
Suspiro pesado… ¿Por qué a él?
- Quisiera saber ¿Por qué estas aquí? –pregunto el hombre que llamo monstruo a la chica a penas ellos entraron a la casa…y Shaoran ya a esas alturas le daba la razón, esa Kinomoto era todo un monstruo, mientras la mirada del hermano de ella le decía que moriría pronto.
- Yo lo obligue a venir- intervino Sakura antes que el pudiera decir algo.
El padre de la castaña le sonrió más, era raro que su hija se comportara de esa manera, pero sabía que Sakura tenía motivos para hacerlo.
(YU)
Estaba desde la tarde en casa de los Kinomoto, luego de las clases había sido invitado por Touya a cenar, ese día su padre prepararía la cena, y Yukito y su apetito no podían despreciar una invitación de una cena hecha por el señor kinomoto. Además, vería a Sakura.
Ayudo al padre de su mejor amigo en lo que pudo, mientras Touya ponía la mesa. Ya llegada la hora en que llegaba Sakura empezó a mirar cuidadosamente la puerta de entrada, para verla entrar con esa sonrisa radiante, cual fue su sorpresa cuando vio un chico ser empujado hacia el interior de la casa, por la misma Sakura.
Al principio no se hizo mala sangre, pero a medida transcurría la cena, la situación de que ese chico estuviera sentado en la mesa obligado por Sakura ya no le estaba gustando. Fue entonces que se dio cuenta, el chico fue "obligado" eso sólo significaba una cosa y saldría de inmediato de la duda.
- ¿Qué le has hecho?
Tras la pregunta y ver la cara de Sakura supo que había acertado.
- En la mañana, antes de que empezaran las clases, pues…iba distraída y termine por tirarle el pastel en su ropa y cara – termino por contar algo avergonzada.
- Así que estas tratando de disculparte –dijo Kinomoto padre y Sakura asintió aun apenada.
Yukito sonrió, antes de hacer la pregunta había rogado no estar equivocado en sus suposiciones y que ella realmente le hubiera hecho algo al castaño, porque de otra forma no se explicaría el extraño comportamiento de andar invitando a cenar a un recién conocido…y no es que le molestara eso en particular…es solo que de pronto vio en el castaño una especie de rival…Es decir, Yukito sabía que Sakura en algo andaba con el famoso Hiraguizawa, pero ni a él lo había traído a casa tan pronto.
Lo que a la larga le hizo concluir que no tenía tiempo que perder, estaba claro que ella era más chica que él, pero la amaba y no podía darse el lujo de dejar entrar a una persona más solo para que le llevara la ventaja o terminara por robársela al final.
Estaba decidido, conquistaría su amor a como diera lugar…aunque por ello perdiera la amistad de su mejor amigo…y es que cuando se trataba de si quiera intentar algo con Sakura, Touya no tenía piedad con nadie.
"Y presentía que mucho menos conmigo"
(SH)
Atento a la plática sostenida en la mesa, sobre el porque de su presencia en esa casa, supo que la respuesta de Sakura era una buena explicación para darle a su madre, la chica quería disculparse con él por el asunto del pastel y negarse a eso no estaba dentro de los modales de un caballero ¿No? Es decir, el debía aceptar las sinceras disculpas de alguien.
Su móvil lo saco de sus cavilaciones y pidiendo disculpas para pararse y atenderlo, contesto.
- ……… Shaoran –era su madre- Dime donde estas para ir por ti.
El suspiro.
- Una cuadra antes, en la casa amarilla.
Si bien Sakura no le había dado tiempo para saber exactamente por donde andaba no era ningún despistado en esa área, recordaba calles con facilidad y no acostumbraba a perderse, por eso había notado que esa era la única casa amarilla de la cuadra.
Colgó habiendo dado la respectiva indicación y miro atentamente a los demás. A los pocos segundos su madre estaba afuera.
Fujitaka no dejo que Shaoran se despidiera, se disculpara por las molestias y agradeciera la deliciosa cena. Es más, ni siquiera dejo que fuera abrir la puerta, si no, que salio personalmente a atender a la señora.
- ¿Por qué no pasa? – dijo amablemente el padre de Sakura, algo que desconcertó no sólo a Shaoran, también a su madre.
- Entonces si esta aquí mi hijo.
- Aquí estoy –dijo Shaoran un poco apenado.
- Buenas tardes –apareció otra cabeza castaña en la entrada.
Y Shaoran se sintió desfallecer. Insistiendo en su pregunta…Esa chica ¿Era normal?
Al rato, Sakura y su padre habían convencido que su madre entrara y como si nada estaban en la sala tomando té preparado por el padre de Sakura.
"Té acompañado con un trozo de pastel, el mismo que en la mañana había terminado en mi ropa"
"Jamás hubiera imaginado todos los cambios que pudieran ocurrir. Que existieran personas con la capacidad de convencerme o convencer a mi madre… Y debía reconocer, que éste era tan solo el primer día"
¡Hola a todos! Primero que todo agradecerles por el recibimiento, siempre es grato saber que lo que escribimos es de su agrado. Esperamos no decepcionarles.
Estamos contentas, millones de gracias a las personas que dejaron su comentario. Y también a ti lector que no dejas rr.
Las respuestas estarán en nuestro perfil, porque...¿Aún existe esa regla de que acá uno no los puede responder, cierto? De todas formas no nos arriesgaremos.
Muchos saludos. Nos leemos en el próximo capítulo (el próximo Lunes :D)
