Bueno, aquí os traigo la segunda viñeta del fic ^^ Correspondería a la función "Escuchar" de la tabla.
Espero que os guste ;)
#2 A palabras sabias, oídos oportunistas [Escuchar]
― ¿Se puede saber de dónde vienes, Rin? ―refunfuñó Jaken al ver como la niña volvía con una sonrisa de oreja a oreja del bosque. No era algo extraño que saliera a dar una vuelta sin avisar, pero había oído rumores de que demonios peligrosos rondaban por la zona, y no quería que el señor Sesshomaru le castigara por no vigilarla.
Rin corrió alegremente al claro y dejo caer un cúmulo de flores amarillas y blancas que había tenido recogidas en su kimono.
―No te preocupes, abuelo Jaken, no me ha pasado nada ―le aseguró ella mientras separa por colores las flores. Estaba impaciente por regalárselas a Sesshomaru, y ver qué le decía.
Jaken movió su bastón airado y lo golpeó contra el suelo con firmeza.
― ¡No te he preguntado eso! ¿Podrías hacer el favor de escucharme, niña tonta? Odio tener que estar siempre pendiente tuyo, cuando yo debería estar ocupado atendiendo las necesidades del amo Sesshomaru. ¡Pero no, estoy aquí contigo! Soportando las tonterías de una niña ton…
Pero ella no le escuchaba, pues ya había captado con la mirada su objetivo. Ahí estaba él, hermoso, imponente. Sus cabellos caían desordenadamente por sus hombros y el tronco del árbol contra el que se había recostado. Su mirada era fría, indescifrable, a la par que tranquilizadora ―o, por lo menos, para Rin lo era―.
Se acercó a él cautelosamente, mientras aferraba con una mano el ramo de flores recién cortadas. Sesshomaru no se giró hacia ella, ni dio ninguna señal sobre haberse percatado de su presencia.
De improvisto se puso muy nerviosa, sin saber muy bien por qué. Nunca le había pasado, pero lo cierto es que desde hacía unos meses había sentido una inmensa curiosidad con respecto a Sesshomaru, tanta que le avergonzaba. ¿Por qué sus ojos se mostraban siempre fríos, cuando no iracundos? ¿Por qué odiaba tanto a su hermano Inuyasha, si éste no parecía tan malo ―en realidad, le recordaba a un cachorrillo inquieto y divertido―? ¿Por qué aceptaba que ella pudiese seguirle, si Jaken tanto hablaba de su odio a los humanos? Pero la pregunta más importante y que rondaba de forma insistente por la cabeza de Rin era: ¿Por qué nadie había enseñado a sonreír a Sesshomaru?
―Sesshomaru―le llamó suavemente, consciente de que, aunque mantenía los ojos cerrados, estaba despierto y alerta.
Éste entreabrió los ojos, pero continuó en silencio. Rin se armó de valor y sonrío con su típico gesto alegre.
―Sesshomaru, tengo un regato para ti ―insistió mientras colocaba las flores junto a sus ropajes―. Las he recogido esta mañana―añadió, sin decepcionarse por la indiferencia que había en Sesshomaru.
El demonio no las miró y cerró los ojos de nuevo. Cuando Rin se disponía a retirarse ante el silencio de Sesshomaru, éste comento:
―Dile a Jaken que prepare a Ah-Un, en una hora partiremos hacia el este.
Rin asintió con energía dando media vuelta y alejándose en busca del anciano demonio. Tan distraída estaba que por poco chocó contra Jaken, que estaba junto a un árbol y la miraba con el ceño fruncido.
―Sesshomaru dice que…
―Sí, sí, lo he oído todo perfectamente―la cortó mientras la empujaba hacia Ah-Un, que se encontraba pastando serenamente.
Rin se encogió de hombros y comenzó a recoger la comida ignorando a Jaken. Era lo mejor en esos casos, la otra opción era ponerse a pelear con él, y el tozudo demonio nunca cedería.
―Cierta cosa que he visto y escuchado no me ha gustado nada ―comentó mirándola desalojar en campamento. Viendo que no contestaba nada, le espetó―. ¡Cómo se te ha ocurrido la absurda idea de regalarle flores al amo Sesshomaru! Él no es como tú, que te quedes mirando como tonta hasta las abejas. Y no deberías distraerle con esas cosas tan propias de ti. El amo Sesshomaru es serio, y tiene unos objetivos fijados en la cabeza. Fue una imprudencia de tu parte el…
―Tal vez el amo Sesshomaru necesite distracción, tal vez sea bueno que no se centre tanto en sus enemigos.
Jaken la miró escandalizado.
― ¡Cómo se te ocurre! Eso es lo que hace que el señor Sesshomaru tan serio y poderoso, lo que hace que mantenga esa aura de supremacía a su alrededor. De otra forma, sería como su hermano Inuyasha―comentó desdeñosamente―. Se pasaría el día jugando y protegiendo a inútiles humanos. Incluso diría cosas sin pensar. ¡Tal vez hasta se le contagiara esa sonrisa de bobo tan propia de su hermano!―le aseguró, como si la idea sola le horrorizase. Tras una pausa, añadió triunfal― ¿Comprendes lo que te quiero decir Rin? ¿Rin? ¿Me estás escuchando?
Claro que le había escuchado, y había comprendido hasta la última palabra. El significado del discurso estaba claro.
Debía enseñar a sonreír a Sesshomaru.
Gracias infinitas a Natalia y a Sandra por sus beteos. Me ayudáis mucho, chicas, y vosotras sabéis cuánto aprecio vuestros consejos.
Muchas gracias también por comentar el fic a Alexis, León Durmiente y Hoshi no Negai (espero que mi reply te haya dejado más ranquila con respecto al romance ;) ).
Espero vuestros comentarios o críticas al fic, ya que sin ellos no sé vuestra opinión sobre el mismo.
Hasta el próximo capítulo.
¡Nos vemos!
