Sorry por la demora, aunque tenía que haberlo subido el dia Jueves me tarde porque tenía una gran cantidad de pruebas y guías que revisar. Pero aquí estoy con el segundo capítulo de esta nueva historia que espero ojala les guste. Gracias a todas las que me han dejado review en esta historia porque ya sé que la gran mayoría son las mismas que leyeron la historia que escribí anteriormente. Ahora sigan adelante y las dejo con la lectura.
Disclaimer: Las tortugas ni ninguno de los personajes me pertenecen. Solo algunos personajes que son de mi invención.
Chapter 2: Pesadilla.
Leonardo no sabía qué hacer. En esa pequeña habitación donde se encontraba en ese momento solamente podía pensar en huir. Pero no sabía a dónde. Miro alrededor. Ese oscuro lugar le provocaba un escalofrió que recorría toda su espalda. Ese maldito sitio que causaba un miedo que nunca antes había sentido en su vida. Un miedo que nacía de su corazón y que se extendía a su espíritu paralizándolo.
América Central era muy diferente a lo que había imaginado. Pero no creía que el haber sido enviado a ese sitio cambiara en algo lo sucedido. Sus hermanos continuarían heridos y con él en ese lugar sus hermanos no mejorarían solo por eso. Se sentía un inútil. Su padre se había decepcionado completamente de él. El haber sido el causante de las heridas sufridas por sus hermanos por un error estratégico había sido lo peor que podría sucederle a un líder. Su padre y maestro por lo que paso había decidido enviarlo a América Central a meditar sobre lo que causo que las cosas surgieran de esa forma y entrenar para convertirse en un mejor líder sin cometer errores estratégicos, había dicho que la jungla le ayudaría a ver como los cambios son buenos y como hay que enfrentar lo desconocido. Pero Leo no sabía de qué serviría pensar y hacer todo eso en un país ajeno y alejado de todo. Sus hermanos no habían estado de acuerdo con la decisión de su padre pero como Splinter no creía necesario tener que dar una explicación del porque de su decisión ordeno que partiera esa fría tarde de Invierno. Leo no tuvo más que hacer una pequeña maleta y partir en el primer avión rumbo a esa alejada parte del mundo. Por supuesto escondido entre el equipaje de los pasajeros. Al llegar a la jungla se encontró con un pequeño pueblo en medio de la nada que vivía de lo que la naturaleza le brindaba y que vivían en completa armonía con el medio ambiente. En ese sitio busco una cueva donde vivir durante el tiempo que su entrenamiento durara. Pero con el paso de los días Leo se dio cuenta que ese sitio no era tan tranquilo como aparentaba ser.
Durante los primeros tres meses Leonardo se había dedicado a proteger un pequeño pueblo de los contrabandistas y mercenarios que amenazaban a las personas y que robaban sus casas. En ese momento se dio cuenta del error que había cometido ese dia en esa azotea. Cual fue el error que causo que sus hermanos terminaran gravemente heridos en esa pelea. Y al mismo tiempo como los cambios estratégicos usando un ambiente adverso o desconocido eran beneficiosos en un enfrentamiento. Pero cuando pensó que ya tenía la respuesta su mundo se vino abajo y se encontró encerrado en una celda encadenado a la pared. Ya llevaba ahí más de medio año y nadie venia a rescatarlo. Le era imposible contactar a su familia. Alguna droga que le administraban lo ponía confuso y le hacía imposible concentrarse para obtener poder hablar en el plano espiritual con algún miembro de su familia.
Las cosas de la cual era parte en esa prisión era peor de lo que Shredder hacia. Él lo sabía muy bien ahora ya que en más de una ocasión había experimentado en carne propia lo que le pasaba a las personas o mutantes como él en ese sitio tan detestable. Cadenas sonaban en su cabeza haciéndolo recordar el infierno vivido cada dia desde que fue encerrado. Sus ojos se abrieron al sentir la presencia de ese hombre quien provocaba su tardanza en reunirse con sus hermanos y padre. Ese hombre quien hacía de su vida un infierno y quien le quito su honor y sobre todo le hacía cometer crímenes horribles en contra de inocentes. Intento moverse pero las cadenas no se aflojaban. Leonardo vio como muchas personas con rostros cubiertos con mascara medicas entraban donde se encontraban con múltiples maquinas y herramientas medicas, pero un piquete en su nuca lo hizo ponerse débil y su cuerpo no le respondía. Sus ojos veían borrosos al tiempo que una maquina era puesta sobre su cabeza tapándole la visión. Pequeñas agujas se incrustaban en su cabeza y podía sentir otras más en sus brazos y cuello. Como era habitual imágenes de violencia y matanza cubrieron su visión mientras una voz en su cerebro le repetía una y otra vez que se llamaba Leo y que su única misión era el obedecer las órdenes emitidas por Fernando McKanny. Los recuerdos de sus hermanos y padre estaban convirtiendo en algo borroso y poco nítido.
Sus ojos se cerraron y al abrir sus ojos se hallo en una casa rodeado de cadáveres de personas inocentes. Había niños y adultos, era una familia que no obedecía las órdenes de Fernando. Y en su mano derecha se encontró con una de sus katanas cubierta de sangre y en su otra mano a un pequeño niño a quien le había abierto la garganta por estar llorando por su padre muerto. Leo negó suavemente. Él lo había hecho, él había tomado esas vidas con sus propias manos. Él causo la muerte de personas que no merecían morir…todo por los experimentos mentales a los que era sometido por orden de ese hombre.
-Soy…un fracaso…he fallado a mi maestro…a mi familia…a mis hermanos…-Musito Leo al tiempo en que volvía a mirar su mano izquierda donde en vez de ver al pequeño niño se encontró mirando el rostro de su hermano Mikey-No…-Dijo en un susurro poco audible-¡NOOOO!-Grito la tortuga de azul sentándose en la cama asustado con ambas manos sobre su pecho justamente en donde se podía apreciar una cicatriz larga y delgada invisible a simple vista pero cuando lo veían detenidamente era posible ver. Con la respiración agitada respiro hondo intentando controlar su errática respiración. Su corazón latía dolorosamente en su pecho y su cuerpo estaba cubierto de un sudor frio. Todo había sido un horrible sueño. Pero que tenía una horrible realidad para él. Supuso que era debido a la falta de sueño que recuerdos que había reprimido surgieron de nuevo. De ese hombre y de ese lugar. De sus crímenes y de todo por lo que paso en Centroamérica. Suspiro largamente intentando de alejar esos miedos que lo inmovilizaban. Llevándose ambas manos hacia su rostro se seco el sudor. Pestañeando busco el reloj. Eran la una de la madrugada. Había dormido solo media hora. Se puso de pie y decidió ir a entrenar un poco para sacarse el sueño de su cabeza. Después de todo solo era capaz de dormir media hora desde que sus hermanos desaparecieran.
-Espero que mis hermanos estén bien-Se dijo bajando por la oscura escalera de la guarida. Todo el lugar estaba sumido en el silencio. Un silencio que a Leonardo no le agradaba porque lo hacían sentir solo en ese enorme lugar, lo hacía sentir exactamente como se sentía cuando estaba encerrado en América Central. Al llegar al dojo comenzó a entrenar, golpeando a un enemigo invisible, patear y cortar con sus katanas. Mientras giraba sus ojos dieron con las armas de sus hermanos. Apretó las empuñaduras de sus katanas con fuerza mientras intentaba calmarse. Toda esa situación era su culpa. Estaba fallando como líder y futuro cabeza del clan.
Lugar desconocido.
Donnie abrió los ojos, su estomago dolía por el hambre. No sabía qué hora era, no sabía dónde estaban y más aun deseaba saber quien los había capturado. Lo último que recordaba era que iban de regreso a la guarida cuando sintió un piquete en el cuello, tras eso nada. Sus hermanos también sintieron lo mismo. Ninguno de ellos había visto al culpable. Se puso de pie con cuidado de no despertar a Mikey. Pero de todas maneras su hermano menor termino despertando.
-¿Qué hora es?-Pregunto en voz baja. Mientras se sentaba en el frio suelo de la habitación.
-No sé, pero supongo que es de noche-Contesto, por lo único que podía reconocer eso era por el ruido proveniente del exterior. A ciertas horas un silencio sepulcral reinaba afuera de la prisión.
Raph apoyado en la pared suspiro-Han pasado varios días y aun no hemos visto la cara de quien nos capturo-Comento poniéndose de pie. De repente un sonido como de una radio mal sintonizada cubrió la pequeña habitación.
"-Queridas tortugas-La voz de un hombre se escucho-Un gusto el tenerlos con nosotros. Pero lástima que no será por mucho-Raph cruzo una mirada con sus hermanos-Deseaba tenerlos a los cuatro pero su líder es mas escapadizo de lo que creía. Bueno no me sorprende, siempre hizo lo mismo en donde nos conocimos…-Los chicos se miraron con el ceño fruncido. Entonces Leo había pasado por algo parecido en el pasado. Solo Donnie Y Raph creyeron conocer donde podría haber sido. La única vez que Leo estuvo lejos de ellos había sido en América Central-Pero tarde o temprano daré con él, como lo hice esa vez…con ustedes aquí podre capturarlo, siempre se ha preocupado de ustedes por eso mismo hizo lo imposible para escapar. Esta vez será él mismo quien venga a mi voluntariamente, de eso no tengo dudas y así acabare lo que comencé con su querido hermano-Se oyeron como unos engranajes que comenzaban a moverse. Cuando desde pequeños agujeros de la pared una especie de humo empezó a llenar el lugar-Que tengan bonitos sueños…y despídanse porque no tendrán la oportunidad de verse de nuevo-Con eso la voz dejo de sonar. Los tres chicos comenzaron a sentirse adormilados, sus parpados se cerraban sin que ellos pudieran hacer algo para detenerlos, sus cuerpos caían al suelo y la oscuridad los cubrió.
En una habitación un hombre de aspecto imponente y con un brazo de metal sonrió maliciosamente-Quiero a la tortuga de azul lo más pronto posible…quiero poder acabar lo que una vez inicie…quiero que experimente el dolor y sufrimiento que me dio a mi tiempo atrás…quiero que se arrepienta de haber escapado de mi poder…-Unas sombras asintieron y desaparecieron rápidamente en la oscuridad-Me vengare de ti de la peor forma…los que más quieres te verán como nunca antes te han visto…roto, quebrado y rogando por piedad-Con eso observo cómo se llevaban a cada tortuga hacia sus celdas en solitario. No los tendría juntos. Eso solo haría más fácil la huida de ellos. Lo que más le interesaba era tener a quien una vez fuera de él. Su propiedad. Su juguete. Para que pagara por el atrevimiento de arrancarle el brazo y casi matarlo. Sonrió. Leonardo fallo en matarlo, y gracias a ese descuido había sido capaz de encontrar donde vivía y asi poder cobrar venganza en contra de él.
Raph fue el primero en despertar. Pestañeando varias veces para sacarse el somnífero de encima miro alrededor. Estaba en una sala mucho más pequeña y pocamente iluminada. Intento moverse pero sus manos estaban atadas a cadenas de metal que sobresalían de las paredes. Vio con más claridad alrededor. Había un pequeño inodoro y una lava manos. Tomo aire y presto atención a su alrededor. No podía escuchar a ninguno de sus hermanos. Debían estar en celdas bastante separadas o eran a prueba de ruido. Se miro las manos y comenzó a girar sus muñecas. Las cadenas estaban firmemente sujetas a sus muñecas.
-Leo por favor date prisa…-Pero aun intentando con todas sus fuerzas de liberarse de allí le era imposible. Podía sentir como sus muñecas se abrían por el roce de las cadenas con su piel y la sangre caer por sus brazos sin que pudiera hacer algo para evitar eso.
Donnie por su parte miro el cielo de su celda. Había intentado contactar a su hermano por medio del plano astral pero no había tenido éxito y se estaba dando por vencido. Tenía hambre, su estomago dolía mucho, su cabeza le daba vuelta. Sabía que todo eso era causado por el hambre y la deshidratación. Desde que los habían secuestrado no habían podido probar comida ni agua. En otras palabras los estaban matando de inanición. Esperaba que Mikey soportara un poco más. De ellos tres el que menos posibilidades tenía de soportar el hambre con la sed era su hermano menor.
-Leo…por favor ven a sacarnos de aquí-Musito cerrando los ojos. Se sentía cansado, y no tenía fuerzas para nada. Todos los días era algo nuevo. Los dormían. Los sacaban de sus celdas y los metían en pequeñas cajas donde los mojaban con agua congelada, para luego inyectarles cosas y enviarlos de vuelta a la celda. Pero esta era la primera vez que los separaban y por lo que podía apreciar no pensaban dejarlos juntos otra vez.
En una celda más alejada del resto Mikey semi inconsciente. Aun afectado por el somnífero el ninja de naranja peleaba contra su estomago el cual rugía como nunca antes lo había hecho. Tenía tanta hambre que no tenía ni siquiera fuerzas para abrir los ojos o hablar. Su mente estaba nublosa y apenas podía pensar con claridad.
Respiro profundo-Leo…ayúdanos…-Susurro cayendo en un sueño plagado de horrores.
To be continued…
¿Y bien que les pareció? ¿Bueno, malo, regular? Déjenme saber sus opiniones y por favor no se olviden de dejar review. Nos estaremos leyendo en una semana y media más. No creo poder actualizar esta semana ya que estaré muy ocupada. Nos leemos después.
