Espero que os guste el primer capítulo &sigáis la historiaa:). Reviews pliiiiis! Besos:)


CAPÍTULO UNO

Me despedí de Charlie con un beso, me calcé las botas, y me dirigí a mi monovolumen con un solo objetivo: despejarme.

-¿Adónde vas? –Nessie, mi hermana convertida en una adolescente de 15 años de los pies a la cabeza, vigilaba cada entrada y salida que hacía con la esperanza de que la llevara a la reserva a ver a Jacob. Mi padre insistía en que no era malo que visitara a los chicos lobo, no exactamente con estas palabras ya que él no sabe nada de eso, pero yo era consciente del daño que le causaría a Nessie. Tenía que comportarme como una adulta y no permitir que ambos se vieran o mi hermanita correría el mismo peligro que corrió Emily.

-Al supermercado –contesté secamente mientras salía por el umbral de la puerta.

Las horas se me hacían eternas en casa. Pasaban los días y yo ya había releído el mismo libro unas diez veces desde que llegué a Forks. Así que decidí darme una vuelta por el pueblo buscando alguna librería, y luego me llegaría a la reserva quileute para visitar a Jacob.

El verano había tomado un rumbo irreconocible para mí, y en comparación con las vacaciones pasadas se había convertido en una pérdida de tiempo. Jessica había partido hacía dos días a Londres, a visitar a sus abuelos a los que hacía casi un año que no los veía, y pasaría allí el resto del verano. En cambio, Ángela se decantaba por las tiendas de campañas y los molestos insectos del bosque, así pues se apuntó a un campamento de verano en un pueblo del norte de Washington, en un espeso bosque atravesado por un gran lago localizado en un valle tranquilo entre montañas. Según mi mejor amiga, ese lugar era ideal para relajarse, practicar piragüismo en el lago, y divisar las vistas en telecabina. Me parecía una idea un tanto ridícula y aburrida de pasar el verano, pero estaba totalmente segura de que sus vacaciones serían mejores que las mías, independientemente de mis ideas subjetivas.

Eran las dos de la tarde y las calles se encontraban vacías, exceptuando algunos coches que me esquivaban para adelantar. Paré al divisar la primera librería que encontré. Aparqué el coche al borde de la acera, salí y me dirigí hacia la escalinata que ascendía hasta una casa construida con madera, que parecía haber sido barnizada hace poco, pues aún se notaba el brillo del barniz y su olor identificativo. Subí los escalones y me encontré con un cartel en la puerta que anunciaba el horario del establecimiento: "Lunes a viernes de 17:00h a 20:00h. Ahora mismo está cerrado, vete por donde has venido y vuelve más tarde." El dueño de aquel pequeño negocio no debería tener mucho humor, y si lo pretendía, sería mejor que emplease sus esfuerzos en otro trabajo que encajara más con su personalidad. Me acerqué al escaparate descuidado que se encontraba a la derecha de la puerta. No sirvió de nada, pues había corrido unas cortinas de tela gruesa y pesada de un color burdeos, similar al de la fachada. No había nadie, y pensé que sería mejor largarme de aquel lugar antes de que apareciese el dueño y me echara de allí a patadas. En ese momento, la lluvia se había vuelto en mi contra y empezó a caer con fuerza, fue entonces cuando decidí que lo mejor sería ir a la reserva, pues se encontraba más cerca. Al volverme tropecé con una caja de cartón situada justo detrás mía, y que yo no había visto antes cuando me dispuse a echar una ojeada al escaparate. Seguidamente me sostuve a la barandilla que debía proteger estos tipos de despistes de lo cual solo podían provenir de patosas como yo. Tan solo posé mi mano sobre la vieja baranda de madera, cuando esta crujió y sentí como mi mundo, conmigo debajo, se caía. En milésimas de segundos me dio tiempo a echar un vistazo y debí imaginar que un metro, aproximadamente, era la distancia que nos separaba al suelo y a mí, y que el suelo arenoso era ahora fango. Me preparé para la gran caída, cerré los ojos con fuerza y apreté las manos a los trozos de madera que quedaban en ellas hasta sentir como las astillas se clavaban en mis dedos y en la palma de mis manos. Grité como una tonta, y noté como el fango cubría mi cara y mis manos, incluyendo el pelo y la ropa. Al menos tenía la satisfacción de que había caído sobre blando. Me intenté sostener con las dos manos e incorporarme un poco, pero mi mano izquierda me falló y volví a caer. Despuésde algunos intentos conseguí levantarme, y me pareció oír el chasqueo de pasos a mi espalda caminar bajo la lluvia. Me volví rápidamente pero no logré ver a nadie. Mi corazón empezó a latir con fuerza, tanto que resonaba en mis sienes. Deseaba correr hasta el coche pero mis pies estaban paralizados. "Está bien…contaré hasta tres", pensé. "A la de una, a la de dos…", mientras, sentía como unos ojos permanecían clavados en mí.

-¡Y a la de tres! –grité mientras corría lo más rápido que podía intentando no resbalar.

Me monté en mi monovolumen, aún sintiendo como aquellos ojos mantenían su mirada intensa. Me apresuré a meter las llaves, y mientras arrancaba miré por la ventanilla totalmente cubierta por la lluvia. No se veía nada, tan solo destacaba algo que llamaba la atención, algo o alguien que me observaba, algo o alguien con unos intensos ojos rojos que hipnotizaban. Lentamente, fue levantando su mano derecha y mostró un objeto brillante y reluciente que pendía de una cadena, era un reloj de bolsillo. Desperté de aquel trance, le di al acelerador y salí de allí lo más rápido posible con la mirada fija en la carretera, con una sola preocupación: la protección de Jacob.