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CAP II
Los rayos del sol entraban de manera tenue por su ventana. Se dio la vuelta y llevó sus manos a su rostro, evitando de una manera torpe el que el sol le cegase. Sus ojos grises se abrieron y embozando una sonrisa de lado, Inoue Orihime bostezó. A ciegas, buscó el reloj alarma y en cuanto lo tomó se dio a la tarea de tratar de descifrar que hora era (aun sus ojos no se acostumbraban a la luz).
Era las ocho y diez de la mañana. Y era un lunes. Ella estaba realmente tarde para el instituto.
Su sonrisa se desvaneció, mientras que de manera casi olímpica, la chica se colocó de pie, corriendo por la habitación Estaba tarde, muy tarde.
— ¡Kami-sama!— murmuró para sí, mientras tomaba la mullida toalla color rosa claro y buscaba en sus gavetas su ropa interior. Gracias al cielo que ella ya había arreglado su ropa escolar la noche antes. Salió corriendo una vez más, esta vez para el baño, cerrando la puerta tras de sí.
Se quitó su ropa, quedándose desnuda mientras se metía en la ducha. El agua fría hizo contacto con su pálida piel, provocando un grito de sorpresa por parte de ella. "No ahora, Hime, no estamos como para tomar un baño de agua caliente" se regañó a sí misma, mientras se metía bajo el chorro del agua.
Por Kami, esa agua estaba tan fría que ella imaginó que así debían sentirse los pobres pingüinos todas las mañanas. Sus manos temblaban mientras pasaban el jabón que en más de una ocasión se le cayó al suelo. Parecía ser que esos duendecillos azules estaban haciendo de las suyas…otra vez…
Haló la cortina de baño y tomó la toalla, tirándosela por encima, mientras se dirigía al lavamanos. Tomó su cepillo dental, le untó algo de pasta y se lo llevó a la boca, mientras se dirigía a su habitación. Tomó las prendas íntimas y comenzó a vestirse.
Luego de arreglar su sostén blanco, la chica de cabello naranja corrió nuevamente hacía el baño, tomando una gran bocanada de agua y haciendo gárgaras. Su boca y su cuerpo ya estaban limpios, ahora faltaba su cabello, el que estaba hecho un desastre.
Miró el reloj, eran las ocho y veinte. No, no había tiempo para su cabello. Tomó una goma y lo amarró en una extraña coleta, que no se veía tan mal. Se puso su falda y luego su camisa y salió corriendo por la cocina. Tenía hambre, pero no había tiempo para hacer desayuno, asi que tomó su mochila, la que estaba encima de la mesa y salió de su apartamento.
Fue justo cuando iba llegando a su escuela (luego de casi correr por toda la calle) que se percató que ella no se había colocado el 'blazer' (n/a: chaleco que utilizan para ir a la escuela {el que usan en el instituto las chicas}) Entrecerró sus ojos, sintiéndose frustrada. No había de otra, tendría que decirle a su sensei que lo había olvidado. Le rezó a Kami por que no le fueran a regañar muy fuerte por su descuido.
Como era de esperar, el Instituto se encontraba sumergido en el silencio. Las puertas de las aulas estaban cerradas, mientras que por los pasillos lo único que podía escucharse eran las voces de los profesores hablando. Orihime se detuvo frente a la puerta de su aula, donde no se escuchaba nada y eso era raro, teniendo en cuenta que su grupo no era nada silencioso.
Con mejillas rosadas y suspirando, la chica abrió la puerta, logrando capturar treinta pares de ojos. Todos le miraban, incluyendo a la sensei. La chica mordió sus labios, sintiendo como si le hubiese caído un balde de agua fría.
¡Había una prueba! Y ella no había estudiado mucho.
Ella había llegado tarde de su trabajo y estaba realmente agotada. Había decidido colocar su despertador a las cinco de la mañana, así podría estudiar y estar con más energía y el material le sería mucho más sencillo de entender. Si estudiaba cansada, ella sabía que corría el riesgo de que el material no se le quedara grabado en su mente.
Pero ella se había levantado tarde, el despertador no había funcionado, por lo que ella no había estudiado absolutamente nada de ese material. Solo recordaba alguna que otra cosa que la sensei les había explicado y ella volvió a rezarle a todas las fuerzas espirituales de allá afuera que eso fuera suficiente.
Sus mejillas se volvieron mucho más rojas al ver que Kurosaki-kun le estaba mirando. El chico le sonrió de lado, para luego bajar la vista a su examen. Bueno, al menos había conseguido algo bueno, Kurosaki-kun le había sonreído.
—Inoue— llamó la profesora, captando la atención de la ruborizada muchacha. La chica se volteó y caminó hasta su sensei, inclinando su cabeza en señal de saludo. —Veo que has tenido un par de descuidos esta mañana. — señaló la mujer, con cierta calidez en sus palabras. Orihime Inoue era una de sus estudiantes predilectas, por lo que ella no iba a regañarle. La chica siempre llegaba a tiempo y hacia todas las tareas excelentes.
—Gomen, sensei— se disculpó Orihime, inclinando una vez más su cabeza. La profesora le sonrió y le entregó la hoja del examen. La chica murmuró un 'gracias' y se dirigió a su asiento. Una de las chicas había tomado su lugar, así que para sus nervios (y buena suerte) le tocó sentarse tras de Kurosaki-kun.
La chica respiró con calma, debía mantener su cabeza centrada en el examen, ya tendría tiempo para mirar el cabello naranja de su shinigami sustituto predilecto. En cuanto miró el examen, ella se sintió morir. Era una ventaja que ella no dijera vulgaridades, porque de seguro si hubiera sido Kurosaki Ichigo, hubiera exclamado un "¿qué carajos es esto?"
Si sabía tres de las diez preguntas, era mucho. "¿Quien había descubierto los ribozimas?" vale, esa ella la había escuchado y estaba cien por ciento segura que se la sabía. No es que amase las ciencias, pero ella podía tragarlas. Con dificultad, pero las tragaba.
Mordió su labio y cerró sus ojos. El nombre comenzaba con 'T', ella estaba completamente segura. "Timothy" no, ese no era. Era un científico estadounidense, pero Timothy no era. "Thomas Cech" esa era. La escribió rápidamente, explicando que se había descubierto en los años ochenta.
Las próximas preguntas las leyó y las analizó con tanto esfuerzo, que gracias a Kami, ella las había podido responder todas. Sabía que tenía una que otra que estaba mal, pero al menos no sacaría un 0. Sus dedos les dolían por tanto escribir, pero no dudo en sonreír radiantemente en cuanto le entregó el examen a la profesora. Luego se sentó en su lugar, donde ya Tatsuki estaba.
—Orihime, me tenías preocupada— comentó la mujer, sentándose sobre el pupitre, cruzando sus manos sobre su pecho. La chica le sonrió a manera de pedirle disculpas. —Tu cabello esta hecho un desastre— señaló Arisawa, embozando una mueca.
—Tatsuki-chan— suplico Orihime, tratando de que no la hiciera sentir más mal de lo que ya se sentía. No hacía falta que su querida amiga le dijera que ella estaba hecha un desastre, eso ella ya lo sabía. —Mi despertador no funcionó— le explicó, dibujando con sus dedos círculos imaginarios en sus pupitres. Con el rabillo del ojo vio como Kurosaki-kun, quien estaba platicando con Keigo-san y Mizuro-san, se llevó sus manos a su cabeza, como si tuviese una jaqueca. —Parece ser que Kurosaki-kun tiene dolor de cabeza— murmuró, con cierta preocupación.
—Hombres, Orihime, son hombres. No pueden soportar ni el más mínimo dolor sin estar quejándose, y eso nuestro querido idiota de cabello naranja lo está demostrando. — comentó Tatsuki, con una sonrisa burlona en su rostro. Orihime negó la cabeza.
—Eso fue cruel, Tatsuki-chan— masculló, embozando una pequeña sonrisa.
El día continúo sin mayores preámbulos, a excepción de las continuas muestras de dolor de cabeza por parte de Kurosaki-kun. Inoue, en la hora de almuerzo, pudo ver lo rojo que estaban los ojos color chocolate del shinigami sustituto. Parecía ser que ese dolor de cabeza era bastante insoportable.
— ¿Estás bien, Kurosaki-kun?— le preguntó la chica de manera tímida, mientras se le acercaba al chico. El aroma de Kurosaki-kun se metió por sus fosas nasales y eso la hizo sonrojarse. Su aroma era único, varonil y fuerte, tal y como era él. Ella podía distinguirlo entre cientos y cientos de chicos, Kurosaki Ichigo tenía un aroma que le encantaba y que a pesar que eso le avergonzaba admitirlo, ese aroma le atraía.
Él asintió. —Sí, Inoue, es sólo un pequeño dolor de cabeza, creo que tengo un resfriado. — le explicó, llevando sus manos al puente de su nariz, haciendo presión. La chica observó con preocupación el cómo le bajaba una leve cantidad de sangre por la nariz al joven shinigami.
— ¡Kurosaki-kun, tienes sangre en la nariz!— exclamó ella, con una notoria preocupación. Ambos se encontraban en el pasillo del instituto, ya era la hora de salida y como de costumbre (desde hacía un mes) Kurosaki-kun la estaba esperando para acompañarla a su casa.
—Mierda— maldijo, mientras la chica le extendía un pedazo de papel para que limpiase su nariz. Parecía ser que él iba a tener que decirle a su padre que le hiciera un chequeo y le recetara algún medicamento para la gripe, porque posiblemente tenía una fuerte infección en las vías respiratorias.
—Kurosaki-kun, ve a tu casa, yo iré a la mía. Te sientes mal y no quiero…
—Ni lo sueñes Inoue, no dejaré que te vayas a tú casa sola. Ven, yo iré luego a donde mi padre, él me recetará una medicina. Además, ya se detuvo el sangrado, ¿ves?— el chico le señaló su nariz. La chica suspiró aliviada al ver que ya no había más sangre corriendo. —Vamos—
Los dos chicos caminaron en silencio, mientras que Orihime de vez en cuando se le cruzaba al chico y se le detenía al frente, para ver si su sangrado se había detenido. Ichigo le sonreía de manera cálida y le explicaba con tranquilidad que ya estaba bien, que incluso su dolor de cabeza se había esfumado.
—Arigatou, Kurosaki-kun. Te veré mañana— le agradeció Orihime, desde el pie de la escalera. Él asintió, antes de ladear su cabeza y comenzar su caminata de camino a su casa. La chica esperó hasta ver como la silueta del shinigami se desvanecía al doblar la esquina.
En las dos horas que le faltaban para que comenzara su turno, la chica arregló su cabello, leyó un poco del material de su clase y se vistió con su uniforme de trabajo. Cuando había caminado con Kurosaki-kun, el cielo se encontraba soleado, pero ahora que se disponía a salir, había comenzado a llover. Buscó en su armario su capa de patitos, regalo de Tatsuki y se la puso por encima, para luego irse a su trabajo.
La repostería donde trabajaba estaba a unas tres calles de su casa, por lo que su recorrido era sumamente corto. Saludó a una que otra persona en la calle, en especial a la propietaria de la tienda de víveres de la esquina. La mujer era bastante agradable y la quería como a una nieta, a tal punto de hacerle grandes descuentos en sus compras.
Orihime llegó a su lugar de trabajo, abriendo la puerta. Se quitó su capa y pudo ver a dos clientes, un chico de cabello negro y a su querida vecina Hisana-san. Sonrió de manera radiante, pasando por alto el que sus tres compañeras se habían reído de su capa. — ¡Buenas tardes!— exclamó ella, guardando su capa en su bolsa, para luego voltearse hacia su vecina. — ¡Ohayo, Hisana-san!— exclamó, acercándose a la mesa.
—Hime-chan, querida— fue el saludo de la anciana, mientras le sonreía de manera amigable. Hisana-san era una mujer cálida y que era amada por todos en el edificio. Ella era su vecina de al frente, y cuando Orihime tenía algún problema, la mujer siempre le ayudaba. La chica le sonrió de vuelta, mientras sus sentidos se agudizaban al percibir un aroma familiar.
¡El aroma de Kurosaki-kun! ¿Pero de donde provenía? La chica trató de localizar el reatsiu del shinigami sustituto, pero él no estaba ni siquiera a dos calles de la repostería, asi que era imposible. ¿Acaso ella comenzaba a enloquecer? ¡Ese aroma provenía de ese local! Para su sorpresa, ese aroma tan masculino, provenía del chico que estaba frente a Hisana-san.
Sus mejillas se ruborizaron a tal nivel, que ella pensó que su cabeza explotaría por el nivel de sangre que estaba subiendo a ella. Ese chico era sumamente guapo, y lo más sorprendente de todo era ¡su gran parecido con Kurosaki-kun! Su cabello era negro y sus ojos azul turquesa, esas eran las únicas características que hacían que ese chico no fuera gemelo del shinigami. Su cabello poseía el mismo corte de Kurosaki-kun, de la misma manera que varios mechones caían sobre sus ojos, dándole un toque misterioso a su rostro.
Sus ojos eran almendrados, igual que los de Kurosaki-kun, la diferencia estaba en el color. Esos ojos poseían una hermosa tonalidad azul turquesa, que le hacía un excelente contraste con su cabello color ébano. Su cabello estaba mojado, así que varias gotas se desprendían por sus mejillas, humedeciéndolas y haciéndolo ver mucho más apuesto. Su quijada, la forma de sus labios, su nariz, incluso su cuerpo, era tan parecido a Ichigo, que ella sintió que su corazón dio un vuelco.
Ella había leído sobre la teoría de que habían personas sumamente parecidas y que no compartían sangre. ¿Acaso este era el caso? Es que no había forma de que ese chico no fuera familiar de Kurosaki-kun, su parecido era extremo. Si le teñían su cabello a naranja y se colocaba lentes de contacto de color chocolate, ¡nadie podría distinguirlos!
—Ahhh, has visto a mi querido pupilo— dijo Hisana-san. —No te preocupes querida, todas caen bajo su mirada turquesa— Para Orihime, Hisana-san era una réplica de Matsumoto-san pero envejecida. Ambas eran adorables, buenas y excelentes amigas, pero en cuanto encontraran algo con que avergonzarte, no dudarían en hacerlo. En ese momento, ella se percató que había estado observando al chico, de manera embobada. ¿¡Qué iba a pensar él!
Tratando de rescatar algo de su dignidad y vergüenza, la chica negó la cabeza. —H-Hisana-san— murmuró avergonzada Orihime, cubriendo su rostro. ¡Realmente su día había sido terrible! Primero todo lo que le ocurrió en la mañana y ahora su adorada vecina le estaba haciendo pasar la vergüenza de su vida frente al mellizo perdido de Kurosaki-kun.
— ¡Bah! Human-kun, te presentó a Orihime Inoue— le presentó Hisana-san. ¿Human-kun? ¡Qué nombre más extraño! Ella hasta podía jurar que ese no era un nombre. ¿Acaso esa no era una palabra en ingles? Mordió sus labios mientras pensaba, el ingles no era su fuerte, Kurosaki-kun e Ishida-san tenían las mejores notas en esa clase (sí, increíblemente Kurosaki Ichigo hablaba un ingles perfecto) por lo que ella no estaba segura, además, ¿Quién era ella para hablar de nombres raros?
—…Inoue…— balbuceó él, mirándola con sorpresa. La chica se ruborizó un poco más, si es que era posible, ante la fuerza de su mirada. Se sentía como si le hubiese crecido otra cabeza. ¿Qué había pasado? Ella mordió su labio, para luego sonreír y hacer una leve inclinación de cabeza.
—Un gusto, Human-kun— dijo, no tan convencida. Él la estaba mirando de manera incrédula todavía, así que ella se sintió un tanto incomoda.
Él no podía creer que tuviera esa suerte. ¡Encontrar a Inoue! De seguro ella tenía que ayudarle, ella era amiga del rey por lo tanto ella, quizás, conocería las posibles causas por las que él se encontraba afuera de su verdadero mundo.
Hubo un silencio incomodo mientras él la escrutaba con la mirada. Ella era bonita. Realmente cabía en la descripción de Hisana-san, porque ella tenía una belleza extraña. Sus ojos eran grises, tan grises como las nubes en el mundo interior del rey cuando estaba a punto de un colapso emocional (decidió que cada vez que viera las nubes grises en su mundo, recordaría los ojos de ella), su cabello era naranja, no tan eléctrico como el del rey, pero si lo suficiente como para caer en la categoría de raro.
Su cuerpo…pues decidió que también estaba bien. Él no sabía nada acerca de humanos, ni cuerpos humanos ni de la anatomía femenina. Lo que conocía era lo básico, la gran diferencia entre un hombre y una mujer, más nada. El físico no era algo importante entre los hollows, la fuerza y el reatsiu si, ¿así que por que debía importarle el físico de otra persona?
Disimuladamente negó la cabeza. Se obligó a sí mismo a recordarse que él ya no era un hollow, sino que era un humano. Temporalmente, pero aun así era humano. Tenía un corazón y por todas las reacciones que había sentido durante esas pocas horas como un humano, él también tenía sentimientos. No los entendía, y estaba consciente que tardaría bastante en aprender a controlarlos y a entenderlos, porque ni siquiera el rey podía lograr controlarles.
— ¿P-pupilo?— preguntó con interés Orihime, mientras la anciana le hacía ademan para que se sentase en la mesa. La chica observó hacia donde se encontraba su jefe y este hizo un ademan para que le hiciera caso a la mujer.
—Sí, querida. Human-kun es igual o más ignorante que tú en cuestiones románticas. — explicó, tomando un sorbo de té. La chica volvió a ruborizarse y observó como el chico miraba a la anciana con duda. — ¿Ves? ¡Es el hombre mas inconsciente de cosas románticas sobre el planeta!— se rió la mujer. Orihime mordió nuevamente su labio, mientras que mentalmente corregía a la mujer. "No, el mas inconsciente es Kurosaki-kun."
—Eso es algo cruel, Hisana-san, ¿no cree?— dijo la chica, colocando sus dedos sobre la mesa. El ex hollow colocó su mirada sobre las pequeñas manos de la chica. Era mucho más pequeñas y delicadas que las de él, así que dedujo que esa era una de las diferencias entre los hombres y las mujeres. Ella poseía un cuerpo menudo, sus hombros eran pequeños, sus manos eran finas… ella no se parecía al cuerpo de él. De manera inconsciente, el chico tomó las manos de Orihime, provocando que esta le mirara sorprendida. Los dedos de ella encajaban en los espacios de él, como si las manos tuvieran esos huecos a propósito. ¿Acaso los huecos de los hollows también podían ser completados por otros huecos, para así cerrarse y sentir ese sentimiento de estar completo?
—Ese es mi muchacho— murmuró sonriente Hisana-san, mientras recordaba la primera vez que su esposo le tomó sus manos. Había sido justamente en su primera cita, y ella se había sorprendido de la misma manera que Orihime-chan en esos momentos.
La chica percibió lo cálida que eran sus manos. Eran igual de fuertes que las de Kurosaki-kun, él era idéntico a Kurosaki-kun. Sus ojos grises observando curiosos, igual que los del shinigami sustituto cuando miraba con curiosidad algo en la clase. ¿Cómo era posible que ese chico fuese tan parecido al shinigami sustituto?
Él soltó sus manos, y elevó su vista. ¡Él no podía continuar sintiendo todas esas sensaciones y emociones nuevas! ¡Él era un hollow, por el amor al sake! Él quería volver a ser él mismo, un hollow sin sentimientos ni emociones, una bestia que solo pensaba en sangre y en matar. ¡No quería estar preguntándose las veinticuatro horas del día el porqué de las cosas! — ¿Puedo hablar contigo, Inoue?— preguntó. Hisana-san sonrió complacida, mientras que la chica asintió de manera torpe, levantándose y caminando tras de él.
¡Incluso su caminar era parecido al de él! ¡Kami-sama! ¿Cómo era eso posible? Los dos chicos se detuvieron en el callejón que estaba al lado de la repostería. Las otras tres empleadas se habían enojado al ver como ese chico tan apuesto se iba tras de Inoue, pero eso solo fue visto por Hisana-san, quien empeñada en fungir como un Cupido, les lanzó una mirada asesina a las tres.
— ¿Q-que ocurre, Human-kun…
—Probablemente ni siquiera me reconozcas…yo tampoco puedo hacerlo. Pero, tienes que ayudarme, Inoue. — dijo él, mirándola a los ojos. La chica frunció el ceño. ¿De qué estaba hablando él?
—N-no sé de qué…
— ¿No te recuerdo a alguien?— fue la pregunta de él. Había tenido tiempo de observarse, y él era una réplica de cabello negro y ojos azules del rey y por favor, ella tenía que encontrarle parecido. ¡El rey era su amigo!
La chica dudó un instante en cuál sería su respuesta. Asintió de manera lenta, abriendo sus labios y quedándose en silencio. Abrió y cerró sus labios en un par de ocasiones, para luego decidirse a hablar. —Honestamente, si. Me recuerdas a alguien muy importante. — respondió ella, con un ligero sonrojo en sus mejillas.
— ¿A Kurosaki Ichigo?— fue su pregunta directa, mientras se cruzaba de brazos y le miraba a los ojos una vez más. Su vista turquesa le hacía flaquear un poco, no siempre se veían ojos así de bonitos, (los más bonitos para ella eran los de Kurosaki-kun, pero como esos tenían tanto parecidos, decidió que los dos estaban a la par)
— ¿Cómo conoces a Kurosaki-kun, Human-kun?— preguntó ella con curiosidad en su voz, arqueando sus cejas y colocando sus manos sobre sus caderas. Todo lo que tuviese que ver con Kurosaki-kun era sumamente importante para ella.
—"…No te mueras... ¡No te mueras Kurosaki-kun! No tienes por qué ganar, no tienes por qué seguir intentándolo, solamente no te hagas más daño por favor."— dijo él en voz suave, logrando la mirada de sorpresa de la chica. —"…¡Kurosaki-kun!... ¿Qué hago?...¡Sálvame, Kurosaki-kun!..."
—¿¡Cómo sabes eso!— cuestionó la chica, casi gritando. Llevó sus manos a sus labios, tratando de contener su sorpresa e incredulidad. Ella deseaba gritarle a ese chico el cómo demonios él sabía todo eso, quería saber que era lo que él deseaba, pero su voz estaba rota y ella no podía hacer nada más que contemplarle.
Él suspiró, para luego ladear su cabeza. — ¿Por qué no piensas un poco más, Inoue? Me has visto durante dos ocasiones, igual que yo. He escuchado de ti, pero jamás he podido hablar contigo. — él se dio la vuelta, dándole la espalda. —Soy esa parte oscura de ese ser que es importante para ti. —
Orihime se quedó en silencio, observando la espalda del joven, sintiendo la sensación de que su alma abandonaba su cuerpo. Eso…eso…eso no podía ser cierto. —I-Imposible— murmuró, mientras su voz volvía a abandonarle. Eso no podía ser cierto, eso era imposible. Él no podía ser…
…Él no podía ser el hollow interno de Kurosaki-kun… ¡¿Cómo era eso posible?
—No, no es imposible porque aquí estoy. Estoy afuera de mi mundo. Si bien es cierto que siempre he deseado tomar el control del rey, ¡no quería cambiar! Ahora soy un humano, tengo un corazón que late, tengo un sinfín de preguntas sin respuestas, tengo emociones que jamás había percibido…estoy confundido…—el chico se volteó, dejando ver a Orihime como sus ojos azules tenían un extraño brillo —…yo tengo miedo…— balbuceo.
El corazón de la chica dio una dolorosa palpitación. Era tan horrible ver a ese chico (el que antiguamente era el hollow sádico que deseaba matar a Kurosaki-kun) tan destrozado y confundido. Ella podía ver en su mirada que él no estaba actuando. Él realmente sentía todo eso que le estaba explicando. Debía ser realmente confuso llegar a un mundo que él desconocía. Estar solo, desamparado y con miedo de lo que le rodeaba…ella había sentido eso mismo en Hueco Mundo.
Ella había pasado por la horrible sensación de soledad, había estado desamparada y había sentido un miedo horrible al entrar a ese nuevo 'mundo'. Hueco Mundo era tan diferente a todo lo que ella había vivido antiguamente. Era un lugar sombrío, donde las criaturas infligían un miedo horrible (curiosamente él también había sido una de esas criaturas) donde cada vez que ella observaba a la eterna luna se recordaba a si misma que ella jamás volvería a su hogar…ella tenía miedo por no conocer nada, igual que él estaba teniéndolo en esos instantes. Él no conocía nada del mundo humano, él estaba perdido en un mundo totalmente diferente a lo que él conocía y para complicarle más su existencia, él estaba percibiendo sensaciones jamás sentidas. Él tenía unas emociones que no sabía cómo manejar.
Él necesitaba su ayuda.
Ella no le iba a ayudar solo porque él sintiera todas esas emociones y tampoco por su parecido a Kurosaki-kun, sino porque ella le debía su vida y la de Kurosaki-kun a ese chico (hollow antiguamente) que estaba frente a ella. Le había costado mucho entender que esa transformación del shinigami sustituto no solo la había salvado a ella, sino que había traído de la muerte a Kurosaki-kun. Sin ese chico, el shinigami tampoco hubiera podido enfrentar a Grimmjow.
Ella le debía su ayuda. Él la había ayudado, él había ayudado a Kurosaki-kun, y además…él era una parte de su adorado shinigami de cabellos naranjas.
Ella se acercó con cierta duda hacia él, tocando sus hombros. Le sonrió de una manera cálida, casi como la sonrisa que le regalaba una madre a su hijo asustado. —No tengas miedo, yo voy a ayudarte. — murmuró, acercándose un poco más a él. Su hermano Sora le había explicado cuando ella era pequeña que la mejor manera de perder el miedo, era recibiendo un abrazo, así que con duda, ella le abrazo.
¿Qué era esa sensación dentro de su pecho cuando le vio sonreír? ¿Qué era eso que sentía en su corazón? ¿Por qué ese abrazo le había hecho olvidar que él estaba solo en ese mundo? Preguntas…preguntas…más preguntas…
¡¿Por qué los humanos tenían que cuestionarse tanto? ¿Por qué no podían simplemente dejarse llevar por sus instintos? ¿Por qué él tenía que dejarse llevar por ese órgano que estaba en su pecho? Él le devolvió el abrazo de manera torpe, colocando sus brazos tras de la espalda de ella. Se sentía reconfortante saber que una persona, aparte de Hisana-san, le interesaba lo que él sentía.
Su rey siempre lo tenía aislado, como si de un animal se tratase, y realmente (en esos momentos) él no le culpaba. Su rey tenía emociones, juicio propio y no era una bestia sedienta de sangre y guerra como él. Se cuestionó a sí mismo como se sentiría estar en ese mundo teniendo todas esas emociones. De seguro debía ser todo completamente diferente. ¿Zangetsu tenía emociones? Él no estaba seguro.
—Ven, Human-kun, tengo que culminar mi turno. Cuando culmine, te irás conmigo a casa y encontraremos una solución a esto. Lo prometo. — le sonrió ella, luego de separarse. Él asintió, para seguirle. —Luego pensaremos en otro nombre, ahora que lo recuerdo, Human significa humano en ingles y no es un buen nombre. — rió ella, caminando hacia la entrada de la repostería.
—Como quieras, Inoue. Sólo no me llames Ichigo, ¿quieres?—
N/A: Pues, no tenía pensado publicar esta semana, pero la idea se me vino a la mente y no pude dejar de escribir y escribir hasta culminarlo, xD Como verán, este fic es bastante filosófico. Se que a muchos por ahí les gusta al Shiro que yo hago en los otros fics, pero en este es COMPLETAMENTE diferente. Él es humano, y como todo humano, tiene sus preguntas. Es bastante filosófico, por no decir que se me hace muy difícil escribir este fic. Quiero recrear a un personaje que no llegue al mundo por primera vez y se lo sepa todo. No, quiero crear a un Shiro diferente, y ya verán por que es...
Se que muchos piensan que Human (Shiro) será la competencia de Ichigo, ¿pero como puede ser él mismo su competencia? Les dejo esa interrogante, xD Este fic tendrá más escenas HichiHime que IchiHime, pero para mi es absolutamente lo MISMO, porque ¿acaso Shirosaki no es los instintos de Ichigo? Lo único diferente aquí es su color de cabello y ojos, {aparte de la personalidad} pero con el desenvolvimiento del fic, pues veremos que surge...
Acerca de que si este fic será como el fic ichihime del fandom ingles que tiene un Thresome (trío sexual) entre IchiHimeHichi, pues...no. No me gustan los tríos y jamas he escrito uno y dudo que lo escriba. {No, Star Collision no tiene, xDDDD}, aparte de que eso le quitaría personalidad a los personajes. Sería demasiado OOC para la misma historia que ya tiene sus OOC, xD
SUMARRY: Ella le debía su ayuda. Él la había ayudado, él había ayudado a Kurosaki-kun, y además…él era una parte de su adorado shinigami de cabellos naranjas.
DISCLAIMER: Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo. A mi solo me pertenece el trama y la personalidad del nuevo Shirosaki. Dile NO al plagio.
N/A 1/2: Si te gusta la historia y te gustó el capítulo, por favor deja un review. A nosotros los autores de Fanfiction nos toma tiempo y mucha inspiración el traer un fic que sea de su agrado. Nos cuesta pensar y corregir. Nosotros no cobramos dinero por esto, lo hacemos por diversión y para distraer sus mentes, aparte de traerles escenas que no salen en el manga/anime/pelicula/serie, para el deleite de ustedes los seguidores y fanáticos. Lo menos que esperamos que es dejen un review. No se vale decir que te gusta como escribo o mis historias sino dejas un review. Las criticas constructivas son aquellas que hacen y logran que yo escriba con más rapidez y suba con mayor frecuencia. Mientras menos review, más tardaré...sino pregúntenle al fandom de Narnia y Harry Potter, donde jamas he vuelto a subir un fic o continuación, xDD
RESPUESTA A MENSAJE TROLL: Nada mejor que levantarse en la mañana, de buen humor y leer en el email un mensaje trolleante. Enserio, eso me encanta *nota sarcástica* Me fascina que seas tú de nuevo, porque si mas no lo recuerdo tú eres Jessie, ¿a que no? Fijate, yo le había dicho a mi amiga María, que tengo entendido que es tambien tu amiga, que te dijera que sentía mucho el haberme explayado en aquella nota del autor. Sentí culpa y le dije que te pidiera disculpas. ¿Pero sabes que? Ahora se que clase de persona eres tú.
Podras decir que eres una "ichihime 100%", podras decir que quizas tu escribes mejor que yo *(realmente no lo sé dado a que dices que no tienes cuenta y probablemente ni un oneshoot allas escrito en tú vida y sinceramente NO ME IMPORTA, porque si tuvieras una historia tampoco la LEERIA, porque me da la espina que eres de esas que se cree mejores y se cree la gran hostia y no llegas a nada) {lamento lo duro que suena, xDD}
He podido ver que te lo has tomado a personal conmigo. Lo que haces es seguirme en TODAS mis historias, leyendo y criticando. Claro, no vayas a entender mal y pensar que yo solo quiero buenos reviews, porque fijate, los reviews como los tuyos me gustan. ¿Sabes por qué? Porque me hacen escribir más rápido. Si piensas que tu mediocre review va a quitarme los animos con para este fic, estas equivocada. Intentalo de nuevo.
Por tu forma de hablar, puedo entender que eres una persona arrogante, que se cree mejor que otros y te diré una cosa, se que yo no soy de tu agrado, pues tampoco tú lo eres del mío. Te reto a que me envies tu cuenta, para ver tus fics (eso de que no tienes cuenta aquí no se lo cree nadie), porque apuesto que deben ser igual de mediocres que los míos, por que tú ni yo somos Tite Kubo, JK Rowling, o Susan Collins para escribir cosas estupendas.
¿Quieres tildarme de que tengo poca paciencia, que soy explosiva, arrogante y que peleo por todo? Adelante, mira lo mucho que me importa la mierda que dices. Y si escribo esto es para que quede bien claro que si yo no voy a subir fics durante un par de día no es porque haya caído en depresióon o este llorando por tu estúpido comentario, sino por que ando de finales y tengo cosas más importantes que hacer, porque a diferencia tuya yo si tengo una vida fuera del computador, no como tú que te la pasas trolleando a los autores solo porque te crees que sabes más del ichihime que otros. Mira querida, si tanto detestas el como escribo, NO ME LEAS. Parece ser que eres sadomasoquista o alguna mierda de esas, porque siempre dices: "no me gustan tus fics" y me lees. Comienzo asustarme, no vaya a ser que eres una de esas raritas que se van detras de las personas. Si lo que quieres es trollearme, ADELANTE. Trolleame en todos mis fics, pero no esperes que me quede callada. Tú lo que tienes es una persecución contra mi, y yo NO TE TENGO MIEDO. Y por lo visto, tú eres una de las que esta en el ichihime de Facebook.
Por último, chica, vive tu vida y no jodas a los demas. Quita ese veneno y esa rabia de tu alma. ¡Salva tu alma! Arrepientete, xD Ahh y para que veas que yo no soy de esas que se hacen las víctimas, dejaré tu review, para que cada vez que lea mis reviews para inspirarme, piense en ti y mi musa fluya. De ahora en adelante, todos mis fics serán dedicados a ti.
¿Asi o más largo?
Y dale, que espero tu respuesta y tu mensaje privado con tu cuenta. TE RETO PUBLICAMENTE A QUE ME ENVIES TU CUENTA. Si tienes el valor de venir a joderme, ven con tu cuenta, no seas tan cobarde de venir como una anonima. ¿No que eres la mejor? Pues vamos, TE RETO. Y si celebraste cuando dije que no publicaria por un tiempito, acabas de joderte hasta la luna, porque ahora publicare TODAS las semanas y tendras que aguantarte. ¿Y ahora, quien va a celebrar?
Vvan los troller que no tienen nada que hacer. Viva los cobardes que se ocultan en perfiles falsos. Viva los arrogantes que se creen la gran hostia. Viva... ahy no, ya me canse, sigue con tu fiestita personal o con tu sepelio personal. Me importa una mierda, xD
Ciao
REVIEW?
