Mis mejores amigos

El camino a la estación transcurrió sin muchos contratiempos.

Los tres iban platicando animadamente, hasta que los padres de James cayeron de nuevo en el tema de las anécdotas sobre su ingreso a Hogwarts; y el chico ya cansado de escuchar sobre aquello, cuidadosamente sacó las bolsa que le acababa de regalar su madre y se puso a contemplarla muy feliz.

Una vez frente a la entrada a la plataforma 9 ¾, James agarró firmemente su carrito y empezó a caminar hacia la barrera, pero luego por la emoción empezó a correr, hasta que cruzó el muro.

Una vez dentro de la plataforma, el chico se quedó impresionado por la vista, un gigantesco tren color escarlata con las palabras Expreso de Hogwarts al frente, montones de niños y jóvenes platicando animadamente con otros alumnos, algunos platicando con sus padres; algunos estaban pasmados de la impresión, pues también sería su primer día.

Se veía todo tipo de animales, no sólo lechuzas como la suya, aunque los colores más populares eran el gris, el negro y el marrón; claro, ninguna como su Caza, pensó el chico; las lechuzas hacían mucho ruido, quizás porque se comunicaban entre ellas o quizás porque se quejaban del encierro; pero no sólo eran lechuzas, habían sapos, que según sus padres habían estado muy de moda cuando fueron sus abuelos a Hogwarts; y también había muchos gatos de todos los colores y combinaciones posibles, incluso pensó que había visto uno morado con manchas verdes; algunos otros animales corrían muy divertidos por la plataforma con sus dueños tras de ellos.

Sus padres entraron un poco después que él y en el momento en que vieron aquél ajetreo se dibujó una sonrisa de felicidad en sus caras.

-Ya extrañaba venir aquí, que buenos momentos pasé desde que entré al colegio; ¡Que bueno que ya cumpliste los 11 Jaime- Le decía Dan a su hijo con un brillo de felicidad en los ojos.

-Si, yo también ya estaba un poco ansioso por llegar; bueno si no les importa, iré a buscar a Karla- Dijo y salió caminando con su carrito en dirección opuesta, mientras sus padres platicaban animadamente sobre sus recuerdos de Hogwarts.

Karla era una niña que conocía desde que eran muy pequeños, puesto que al igual que él, ambos padres trabajaban en el ministerio. Definitivamente Karla no era su amiga íntima, pero si se llevaban muy bien y para ella, éste también era el año de ingreso a la escuela de magia. A sí que de alguna manera se estarían acompañando en el proceso.

-Y no estaría nada mal acompañado- pensó y sonrió para si, puesto que Karla era una chica muy linda.

Él ya conocía a varios chicos que en años anteriores habían entrado al colegio y se encontró con algunos que lo saludaban alegremente y le deseaban suerte para la selección. James sabía que quedaría en Gryffindor, puesto que toda su familia había estado en esa casa, y porque no sabría que haría si quedaba en Hufflepuff o Slytherin…

En eso iba pensando cuando por el rabillo del ojo vio que un chico lo estaba siguiendo.

-Espero que no sea quien creo que es…-

-¡Buu!- Le dijo un chico que le saltó por detrás y lo sujetó por los hombros

-Ahg, si es…- pensó amargamente

-Ah, asusté al pequeño Jamesi- dijo éste ahora pasándole un brazo por los hombros y dándole palmaditas con una sonrisa burlona.

-Errr….- Dijo el chico zafándose bruscamente del brazo de Jeff

-No Jeff, de hecho no- dijo el chico levantando una ceja y le dirigió una mirada seca a Jeff Smith que había entrado hacía una año al colegio; se conocían también desde pequeños, había alguna extraña relación con él, era su primo tercero o algo así, de hecho la mayor parte de las familias de sangre limpia se encontraban relacionadas, puesto que ya no quedaban muchos.

-El verano me la pasé embrujando a mis primos con los hechizos que aprendí el año pasado, ¿y tú qué hiciste?-Dijo Jeff con una sonrisita burlona y de suficiencia

-Yo me la pasé jugando al Quiddich con la nueva Cometa 690 que me compró mi papá- James disfrutó el efecto que tenían sus palabras sobre el otro chico. Jeff abrió los ojos como platos y le dijo casi gritando

-Wow, pero si debió de costarle una fortuna-

-Pues si, pero valió la pena, el vuelo que uno experimenta es maravilloso; deja atrás por mucho a mi vieja barredora 650- Dijo el chico de anteojos con un ademán de la mano como para restarle importancia.

James seguía caminado para tratar de perder a aquél molesto chico; pero entre más apuraba el paso más se le pegaba y lo acosaba con más preguntas; hasta que James vio a lo lejos una chica con cabellera castaña y un prendedor de búho.

-Lo siento Jeff, pero me quedé de ver con alguien en la estación- Y empezó a dirigir su carrito con mayor velocidad hacia Karla.

-Yo te acompaño-

Pero aquello no lo alcanzó a oír el aludido, puesto que estaba casi corriendo con su carrito

-James, espera, vas muy rápido- Decía Jeff tratando de alcanzar al chico.

Al ver esto, el chico de los anteojos comenzó a correr para evitar a toda costa al molesto Jeff.

Logró esquivar hábilmente varios carritos, y estuvo apunto de golpear a una señora, la cual le gritó que se comportara; y él le gritó un lo siento casi inaudible.

Siguió corriendo con los gritos de Jeff cada vez más lejos, hasta que escuchó un estruendoso choque de lo que parecían dos carritos.

-¡Si, al final lo perdí!- Pensó James aliviado; y volteó para corroborar lo; pero su carrito seguía avanzando…

No lejos de allí, iba un chico de aproximadamente 11 años, un poco más alto que los de su edad, delgado pero con cuerpo atlético, de rasgos muy agradables y con bellos ojos grises iba un poco cabizbajo, y no se le podía culpar; pues a su lado iba una señora alta, muy delgada de cabellos largos y negros, piel muy blanca, cara alargada, delgada y a diferencia de su hijo, ella tenía unos ojos grises fríos. Atrás de ellos iba un señor alto, delgado que llevaba una gabardina negra muy elegante que caminaba con un bastón negro también muy elegante. Tenía los cabellos rubios hacia atrás, y sus ojos azul claro, transmitían desprecio; iba acompañado por un niño de alrededor 9 años; que se le parecía mucho.

Mientras se habrían paso entre la multitud, iba platicando con su hijo.

-No entiendo cómo siguen aceptando a esos sangre sucia- dijo al ver a una niña pequeña que estaba acompañada por dos personas a las que se les notaba que eran muggles, puesto que tenían una cara de susto al saber que su hija se iría a aprender la case de cosas que veía que hacían los demás.

James seguía corriendo con la cabeza volteada y con su carrito avanzando a cada paso; pero no se fijó que muy cerca de él estaba otro chico caminando un poco cabizbajo.

Frenar era lo obvio, pero ya no hubo tiempo

-¡¡¡AAAAAaaaaaAAAh, CUIDADO!!!- se oyó un grito delante del señor que acababa de criticar a los muggles, y volteó a tiempo para ver cómo un niño de lentes al ir corriendo a toda velocidad con su carrito perdía el control del mismo y se estrellaba de lado con el carrito de su hijo.

Ambos chicos cayeron al suelo, junto con ellos, todas sus cosas, sus baúles se abrieron y las jaulas de sus lechuzas rodaron por el suelo.

-Mi única esperanza es no estar en Slytherin- pensaba el pequeño Sirius Black al caminar junto a su madre. - Sería como estar en casa; conozco a la mayoría, y son como ellos- Pensaba el chico tristemente, al comparar a sus futuros compañeros del colegio con su familia.

-Bueno, al menos me podré librar un tiempo de Regulis; sus tontas bromas, su exagerada arrogancia; siempre presumiendo de llevarse mejor con la prima Bellatrix, creo que hasta le gusta...- Dijo sin poder reprimir una sonrisita

Estaba tan concentrado en lo mal que se llevaba con su familia, que ni siquiera notó el ajetreo que se armaba a unos pasos de él, al ir dos chicos corriendo con su carritos; hasta que un golpe en un costado de su carrito lo sacó de sus pensamientos.

Se descubrió rodando por el suelo junto con sus cosas.

Su lechuza empezó a da alaridos al ir rodando a lo largo de la plataforma; algunos botecitos de pintura estallaron cerca de sus pergaminos y los mancharon por completo, y uno de ellos se rompió cerca de su pantalón manchándolo en una esquina con una pintura morada que se iba extendiendo poco a poco por la tela.

Volteó a ver al rededor y vio que el chico que había chocado contra él en esos momentos se hallaba buscando en el suelo algo, hasta que de pronto vio unos anteojos con un cristal hecho añicos; el chico los cogió y se los intentó poner, aunque le quedaron un poco chuecos.

El chico de los anteojos rotos lo volteó a ver y le preguntó que si estaba bien.

-Si, gracias, sólo se ha manchado mi pantalón-

-Pero al parecer a ti te ha ido peor-

Dijo viendo los estragos en los lentes del chico y cogiendo su varita

-Reparo-

Murmuró y vio cómo los lentes recuperaban su forma original.

-Gracias, mi nombre es James Potter- le extendió una mano para ayudarlo a levantarse. -

-Siento mucho lo de tu traje, todavía no se algún hechizo para reparar tu...- pero sus palabras quedaron ahogadas.

-!Sirius, Sirius! Gritaba una señora descontroladamente mientras se acercaba corriendo, seguida por un señor de gabardina negra y un pequeño de alrededor 9 años.

-Pero que... por las barbas de Merlín ¿como? ...¡Mírate eres un desastre!.. ¡¡Tu traje nuevo!! ..¡¡ahhhh por Merlín tu pantalón!!- Dijo la madre del chico con estupefacción.

-Ah... ma estoy bien, gracias, y es sólo una mancha, nada que no se pueda reparar con… -Oh, eso si que no les va a gustar, jajaja, no sirvió de nada cuidar la única muestra de afecto verdadero de mis padres- pensó amargamente

-Shhh, ¡tú cállate!- Dijo el padre de Sirius al llegar y ver el desastre - Y tú mocoso, ¿como te atreves a andar así por aquí?, ¿que no ves que hay mucha gente?- Le dijo bruscamente el señor de cabellos rubios a James.

-ahh yo no se qué fue lo que pasó, de pronto perdí el control de mi carrito- decía el chico de anteojos viendo al suelo y tratando de reconstruir lo que había pasado.

-Lo siento mucho, fue un accidente-

-Pero mira todo lo que haz provocado por venir como trol desbocado-

La madre de Sirius apretó los labios fuertemente y le dirigió una mirada glacial al pequeño James.

El cual inmediatamente comenzó a recoger las cosas regadas en el suelo; tratando de distinguir entre las de él y las del chico de traje

-Todo esto es culpa de Jeff- pensó el chico de anteojos mientras seguía recogiendo sus cosas de mala gana.

El pequeño Sirius hizo el ademán de agacharse para ayudar a James.

-No, déjalo a él; él fue el que le pegó a tu carrito- le dijo la señora con el seño fruncido a su hijo y mirando despectivamente a James

- Pero... yo... mamá él no quiso..., fue un accidente- Dijo el chico atónito y con tono molesto.

A lo lejos, un señor de anteojos y cabellos negros desordenados, iba abrazado de su mujer de ojos avellanados; platicaban animadamente a cerca de sus recuerdos del colegio; hacía algún rato que habían oído un ruido vago a lo lejos; pero había tantos niños que no se preocuparon en averiguar si se trataba de su pequeño metido de nuevo en algún lío.

-¿Y James cariño?-preguntó de pronto Jocelyne a su esposo.

-Dijo que estaría con Karla- dijo éste levantando los hombros

Siguieron caminando hasta donde había un pequeño grupo de gente que se iba reuniendo al rededor de lo que parecían dos carritos volcados, un niño parado junto a una señora la que gritaban fuera de si un niño que recogía las cosas regadas en el suelo.

-¡¡James!!- Dijo de pronto la madre del chico y comenzó a corre hacia el tumulto

-¡No me sorprende que hayas causado esto, si pareces un vago, mírate ese cabello, cómo lo traes!- seguía gritando la madre de Sirius a James.

-Ya es suficiente con tener que escuchar que me grite en casa, pero a este chico, fue un accidente, ella lo podría solucionar con un movimiento de su varita.- pensó Sirius fulminando a su madre con la mirada.

-Usted no es nadie para hablarle así a mi hijo-

Dijo Jocely con una voz muy autoritaria al extender un dedo para hacer callar a la mujer y hacerse escuchar.

-¡James, levántate!- dijo Jocy sin apartar la mirada de la madre de Sirius. El chico se paró de un salto con una sonrisa de alivio y al instante fue con su madre.

-Usted no tiene derecho de gritarle a un niño de 11 años de esa manera, y menos si no es su hijo- Jocely se empezaba a poner roja y alzaba más la voz.

-Su hijo golpeó con su carrito a mi pequeño, y le estropeó su traje nuevo-

-Hay por favor, ahora hasta palabras de afecto me dirige- pensó el pequeño Sirius rodando los ojos

-Ya te dije que fue un accidente- Dijo el chico de anteojos levantando la voz, se sentía más seguro con su madre allí.

Una mano se posó en el hombro de James y le apretó un poco fuerte, lo izo voltear hacia arriba y vio la cara de su padre.

-Disculpe, pero me haría e favor de decirnos qué fue exactamente lo que pasó- Dijo Dan con voz tranquila a los padres del chico trajeado.

-Ah, conque usted es el padre de este vago- dijo agresivamente la madre de Sirius.

-Pero si claro, se nota, la misma greña que el padre- Dijo despectivamente al ver la apariencia de Dan

-Yo no le he pedido una opinión sobre nuestra apariencia, sino su versión de los hechos- dijo el padre del chico utilizando un tono un poco severo

-Pero si ya se lo hemos dicho, este niño iba corriendo y golpeó a nuestro pequeño, tirando todas sus cosas por el suelo- Esta vez fue el padre de Sirius el que se hizo escuchar, con un tono de indignación.

-Perdí el control de mi carrito-

Dijo el chico de cabellos desordenados bajando la mirada

-Bueno, de ser así, mi hijo reparará la falta; y si se ha estropeado algo, nos encargaremos de ello; tiene la palabra de los Potter- Dijo el padre de James con tono serio.

-Oh!, pero si es usted Daniel Potter- Dijo la señora reconociendo al padre del chico, trasformando su semblante completamente y extendiéndole una mano con una sonrisita

-Pues si, ciertamente soy Daniel Potter, ¿porqué?, ¿usted quién es?- dijo bruscamente sin responder al saludo.

-Hummm- se oyó una tocesita a la derecha de la señora.

-Nosotros somos los Black, por supuesto- dijo el padre de Sirius acercándose e inflando el pecho de orgullo

-Esto ha deber sido un malentendido, al parecer su hijo se estrelló con el carrito de Siri por accidente-

-Ah, conque ahora si lo admite, ¿no? -Preguntó James con los brazos cruzados

-Fue un malentendido niño- dijo la señora de cabellos negros dirigiéndole una mirada intimidante al chico

-Si mi hijo cometió una falta, la reparará, de eso no hay duda; si ha estropeado algo, se lo pagaremos- Dijo Jocely dirigiéndole una mirada fría a la madre de Sirius

-No, no se preocupe, el dinero no es problema-

-Sigue siendo una falta; pero lo que no le permito es que le vuelva a hablar de esa manera a mi hijo- dijo Jocy bastante molesta

Y con un movimiento de su varita las cosas que todavía estaban en el suelo regresaron al baúl inmediatamente

-Todavía queda tu traje sucio cariño-

-Hay por favor-dijo la madre de James torciendo los ojos; y con otro movimiento de su varita limpió el traje del chico

-Y la próxima vez que ocurra una situación como esta, por favor búsquenos antes de confrontar a un niño que a penas empieza el colegio-

Karla vio cómo la señora Black se quedaba atónita con las palabras que acababa de oír de Jocelyne al verla alejarse junto con Dan y James

-ahh...guaw, no conocía el genio de sus papas, será mejor nunca hacerlos enojar- pensó Karla

-Sirius Black, no quiero que te juntes con esa clase de personas, es una pena que sangres limpia como aquellos des honren esa posición- dijo la señora Black con tono enérgico y seño fruncido.