N/A: Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, pero la trama es mia.


Capítulo 2

Espere quietecito las 8 horas, sentado en los escalones que daban al gran templo, o como es más conocido, la oficina del director.

Esperaba la hora de que cumpliera mi sentencia. Así le había llamado a lo que me esperaba. Tendría que bajar a Tierra y andar con tontos humanos, encima con un sabelotodo admirado por el anciano de pelo negro.

Aun no me decían exactamente cuánto iba a durar mi estadía en la Tierra, solo sé que me harían una visita el 14 del siguiente mes. Y yo espero que después de eso tan solo sean unos pocos días más. No creo que aguantase más de dos meses.

Puedo apostar a que no adivinan cual es mi misión. Bueno, tampoco es que sea muy fácil. Aquí…en este lugar. Todos y cada uno de nosotros tenemos una clase de especialidad. Para mí, se me es sencillo sostener un arco y dar en el blanco. Y esa es la razón por la que me asignaron esta estúpida tarea. Es irónico. La cosa que más odio es el amor. Nada en contra de enamorarse, me gustaría que me pase eso. Pero no del tipo en el que todo es rosa, flores, chocolates, ositos rosaditos, etc. En conclusión se puede decir que odio cómo se comportan los novios cuando llega el 14 de febrero.

¿Me entienden? Como sea, ahora soy el estúpido Cupido de Forks.

Se supone que unos minutos conocería a Hale, el chico que me asignaron para que me acompañaría en mi 'misión'. Los ancianos esos se habían empeñado en que yo no eligiera a mi acompañante, porque de seguro sabían que elegiría a Tanya y que yo podría…persuadirla para que hiciera que me devolvieran de nuevo al campus. Lástima, que no fue así. Como sea, no quería conocer al chico ese, algo me decía que no me agradaría a la primera No quería conocerlo, algo me decía que no me iba agradar.

Seguí esperando otros 10 minutos hasta que finalmente Cayo y el de cabello negro aparecieron. Pero la gran diferencia es que había un chico ahí. Supuse que era él. Su expresión era de ausente, bueno algo pensativo, como si se concentrara demasiado en algo. No se percato de que estuviera ahí. Miraba a donde yo estaba, pero no a mí, es como si viera a través de mí.

- ¿Hola? –dije medio dudando, la sola presencia del chico ese me incomodaba.

Levanto la mirada y me vio fijamente, ahora si a mí, con el seño fruncido. Sus fríos ojos grises me hacían sentirme… ¿Incomodo? ¿Molesto? ¿Feliz? ¿Aburrido? ¿Divertido? ¿Nostálgico? ¿Cómo podía sentir todo eso en un solo momento?

- Jasper, no desperdicies tus habilidades. –le reprendió el de cabello negro. Eso solo hizo que me sintiera ofendido. Ahora el que fruncía el seño era yo, mientras el tal Jasper sonreía arrogante. ¿Qué habilidades?

- Lo siento, señor –habló por primer vez Jasper.

- Bueno, Edward, si te habrás dado cuenta Jasper –dijo señalándole con una mano –puede controlar los emociones de una persona y…

- Pero no era para que los usara en mi contra–le interrumpí su explicación bruscamente sintiéndome aun irritado.

- Lo siento, Edward –dijo mi nombre con puro aburrimiento. Otra vez me sentí ligeramente ofendido. Maldito Jasper. –Lo siento, no era una ofensa – ¿ahora qué? ¿También leía mentes? –Si –sonrió con notable burla.

- Pues no lo hagas –le respondí aun sin hablar, bien ese no era ningún problema, no era el único con esa habilidad.

- Ninguna leerá la mente de el otro ¿trato?–pensó mirándome desafiante.

- Bien –dije ya hablando encogiéndome de hombros, le reste importancia. Realmente no me interesaba saber que pasa por su mente de niño sabelotodo.

- Yo tampoco quiero saber lo piensa un tonto egocéntrico –esta vez ya habíamos dejado de hablarnos con desdén.

- Demasiado pronto para sacar conclusiones del otro, ¿no crees? –sonreí proponiéndole otro trato.

A este paso todo se basaría en tratos estúpidos.

Sin querer habíamos creado una pequeña audiencia, conformado por Cayo y el otro, que nos veían de uno al otro, sin saber que era lo que estábamos haciendo; ya que mientras nos 'hablábamos' nos habíamos estado mirando como si estuviéramos en una clase de desafío de quien era el mejor. Tonto, pero eso era lo que habíamos estado haciendo. Finalmente se rindieron y ambos agacharon la cabeza negando suavemente mientras soltaban un suspiro de exasperación casi al mismo tiempo. Jasper y yo reímos sin poderlo evitar. Esta vez el de cabello negro que aun no se su nombre, nos miro molesto por nuestra pequeño intercambio de palabras sin hablar.

- Marcus –me respondió Jasper.

- Gracias.

- Ya, ya basta, sabemos que se están hablando –dijo irritado, Marcus –párense ahí con sus maletas –señalo el centro del templo con indiferencia, en donde había un círculo en el suelo, eso me pareció muy extraño. Jamás lo había visto en todos mis años de vida. No le dimos más vueltas al asunto y nos paramos justo en el medio.

Sin esperar a que preguntáramos los ancia…Marcus y Cayo nos indicaron todo lo demás sobre nuestra visita a la Tierra.

Nos indicaron que nos quedaríamos en un departamento cerca del colegio y que ahí encontraríamos todo lo demás que necesitaríamos.

Asentimos y siguió explicándonos todo.

Nos entregó un pedazo de plástico, que según ellos eran "tarjetas de crédito" que eran como dinero en la Tierra. Que tontos son los humanos. Avisarían más luego de que estuviéramos en la Tierra.

Ambos ancianos dijeron unas palabras y segundos luego Jasper y yo ya no estábamos en el campus. Mi cabeza dolía, no tengo ni idea de cómo hicimos para viajar, pero me había fastidiado todo y me sentía mal. Tendría que calmarme antes de hacer lo que sea, que se aguanten los viejos.


Gracias a las que leyeron y a AliceSanzCullen, espero que les haya gustado, cuidense.

Allie Brandon Cullen