Los personajes son de la propiedad de la Reina JK Rowling. Hago ésto sin fines de lucro.
Esta historia participa en el Reto Olores de Amortentia, del Foro: Amor de Tercera Generación.
Palabras: 610
Pero yo soy James, y ella Victoire. Y somos primos. No somos ni Romeo, ni Julieta. Sólo James y Victorie. -ThreeShot.
"Ni Romeo, ni Julieta"
II.- Poción Desinfectante.
-¡JAMES! ¡JAMES!-El grito de desesperación, ése tono de voz angustiado. ¡Yo lo conocía! ¡Yo lo conocía!
-¿VICTOIRE? ¿VICTOIRE?-Ella seguía llamándome desesperada. Los gritos provenían del patio de mi casa, pero a de saber de qué sector siendo un lugar tan grande. Corrí lo más que pude al patio y ella volvió a gritarme, ésta vez seguida de un sollozo. Me quedé quieto y me dejé guiar por su llanto.
-¿James?
Estaba en el suelo detrás del huerto de mi madre. Su muslo derecho sangraba de manera abundante y ella estaba roja por el llanto, sus ojos estaban llenos de lágrimas e hipaba de vez en cuando. Apenas me vio, alzó sus brazos como si se tratara de una niña pequeña de cinco años que esperaba a su madre para que le sanara las heridas y le mimara.
-¿Qué fue lo que te ocurrió, Victoire?-dije mientras la alzaba en brazos. Era liviana, mucho y era pequeña. Desde hace mucho que yo era más alto que ella, su cabello liso y delicado me hizo cosquillas en el mentón.
-Estaba sobre el manzano, quería sacar unas manzanas para hacer postre-me explicó-Pero ya sabes, yo no soy como Lily que se sube hasta un pino sin problemas, me caí y me pasé a llevar con una de las ramas.
-¿Por qué no me pediste a mí a que te las bajara? ¡Oh, no! Mejor aún, ¿Por qué no utilizaste tu varita?-ella se quedó callada, la miré de reojo y estaba sonrojada mirándose las manos.
-Quería hacerte un postre, James. Y no utilice la varita porque bueno, los hechizos convocadores no son mi fuerte... Y bueno...-se quedó callada.
Empezó a juguetear con sus pulgares, no pude decirle nada. Ella quería hacerme un postre, y se lastimó. De una forma, la acerqué un poco más a mí y ella cerró los ojos. Subí con ella hasta mi habitación. La coloqué en la cama y ella se miró su herida. Fui al baño y saqué el botiquín que siempre estaba lleno por las heridas constantes de Lily y Albus. Mojé una toalla pequeña y fui a la habitación.
-Soy una patosa-me dijo avergonzada.
-No, no lo eres-¡Cómo podría ella ser una patosa! Si era tan elegante que quedaba en el aire. Tomé la toalla y la pasé delicadamente en su herida, ella gimió de dolor y traté de ser más delicado.
Limpiando la herida, nos dimos cuenta de que no era tan grande como esperábamos y es que la sangre siempre escandalosa. Tomé la pequeña poción desinfectante y recordé que mi madre dice que es mejor aplicarla con las manos en lugar de algodón. Me eché un poco y la esparcí en su muslo. Ella se estremeció de golpe y me giré para verla.
Mi corazón dio un vuelco.
Ella ya me estaba mirando apenada. En sus pálidas mejillas que tanto me gustaban, estaba ése sutil sonrojo que me encantaba verlo cada vez que me observaba nerviosa. Se mordía el labio inferior y se veía condenadamente tierna, seductora e ingenua.
-James.
-¿Sí?
-Feliz cumpleaños-se acercó rápidamente a mí, pero la observé en cámara lenta. Cerró sus ojos fuertemente y me besó la mejilla.
Se quedó con los labios apoyados un poco más de la cuenta, su cabello me hizo cosquillas y el aroma a poción desinfectante quedó impregnado en el aire.
Quedó ése aroma a recuerdo de un primer beso.
De cumpleaños, pero primer beso.
Porque a fin de cuentas, era la primera vez que Victoire me besaba y no era en plan de amigos.
Y ella lo sabía, y yo también.
Y me volvió a besar.
