Azura: jeje el día de hoy nos ahorraremos la palabrería y les agradeceremos personalmente a todos ustedes…

Daidoji-tomoyo:¡nuestro primer review!¡gracias gracias! ¡Que bueno que te encantó! Para serte sincera nos subiste un poco los humos jeje y continuaremos tan pronto como nos sea posible y espero que continúes con nosotros por todo el transcurso de la historia, aquí, una galleta por dejarnos revie.

Yohko Bennington: ¡Tus deseos son ordenes segundo review! Aquí tienes la continuación, a tu Syao y una galleta de agradecimiento por tu review.

Serena: Gracias por dejarnos el tercer review jeje, que bueno que te pareció interesante, no hemos tenido el placer de leer la historia que nos mencionas pero trataremos de leerla, espero que disfrutes este capítulo también, una galleta por tu review…

Kibun no tenshi: ¡que bueno que te gusta la historia! ¡Y te gusta la pareja! Muy pero muy bien, y si es un trabajo feo pero Tomoyo rescatará a Eriol y alguien más a su amiga jeje ¡y no te disculpes! Su jefa es una baka JAJAJAJAJA (Azura se tira al suelo a reír) ejem lo siento, en fin, una galleta por tu review y otra por decirle baka a Machi.

LMUndine:¡ Aquí esta la continuación! Esperamos que te guste también este capítulo, una galleta de chocolate para ti por dejarnos review.

Basileia Daidouji: El honor es todo nuestro querida Basi jeje, ¡pero no llores! Si no yo también lloro (Azura empieza a llorar), Y creedme Eriol no va a poder matar a Tomoyo, el esta bajo mi dominio y mientras tanto nada malo puede hacerle porque sino yo lo mató ¬¬ Y…creo que hay que abrir una campaña con ese nombre 'Kill Machi' y otra 'Love Yuki' y creeme la $·& de Machi va a sufrir ¡SUFIRAR! JAJAJAJAJA (Azura recupera el control) lo siento, en fin este capitulo,¡ espero que lo disfrutes tanto como el otro! Nos leemos pronto. Una caja de galletas para ti…

Lebel27: ¡A ti te conocemos! Tu nos dejas reviews en el otro fic! Kawaii, que bueno que también te gusta esta historia y la encuentras interesante, y no pensamos olvidar el otro fic! Tu tranquila todo por nuestro publico! Tres galletas de chocolate para ti

Diana: Me quede sin galletas T.T

Silver Bullets

Capítulo 2: Entre enemigos

Los ojos castaños de del jefe del departamento de investigación de la cadena policíaca más importante de Oriente estaban revisando por enésima vez las fotografías, evidencia y datos recopilados del asesinato de Takeru Daidouji y sus afilados, con el ceño fruncido y los fríos ojos ya algo rojos del cansancio.

Tomó una bolsa de plástico que contenía una muestra de o las balas que habían extraído de los cadáveres y las examinó, algo le parecía terriblemente familiar…

"Algún arma nueva tal vez" se dijo restándole importancia.

Colocó la bolsa fuera de la delgada caja de plástico y tomó las fotos de todas las victimas del asesinato cuando llegó a la del señor Daidouji se detuvo y la observo meticulosamente, cada detalle…

Le habían disparado en la cabeza, justo en el centro.

"Igual que en los otros casos" murmuró para si "Siempre a la victima principal le disparan en la frente"

Se levantó de su escritorio y comenzó a dar vueltas por el lugar lleno de recortes de periódicos pegados en la pared y muchos archivos fuera de lugar, todo el suelo estaba cubierto por hojas de papel blancas que hablaban de distintos casos de asesinatos no resueltos.

Suspiró pesadamente y se detuvo, se puso en cuclillas y comenzó a recoger los papeles tratando de ponerlos en orden.

"Sé que son los mismos" se dijo mientras seguía recogiendo papeles "Tienen el mismo patrón de conducta"

Después de levantar la mayoría de los papeles, se levantó de nuevo y se dirigió a su escritorio, metió todo mal ordenado en un cajón que cerró difícilmente.

Se sentó en su silla una vez más, recargó los codos sobre el escritorio y escondió su cara entre sus manos. Toda la información registrada volando por su cerebro.

"Los asesinos, no dejaron ninguna pista"

"De nuevo, el edificio fue profanado sin que nadie se diera cuenta"

"Nadie reconoce haber visto alguna persona sospechosa"

"La victima fue asesinada a plena luz del día"

Syaoran suspiró pesadamente y se restregó los ojos, estaba seguro de que eran los mismos, tal vez algún clan de asesinos, buscando algo que aun desconocía. Pero las cosas no podían continuar así, la gente estaba empezando a alarmarse, pues los asesinatos habían sido en serie y la policía no daba señales de poder detener a los criminales en cuestión; si las cosas seguían así no faltaría mucho para que el país dejara de confiar en ellos y buscara otro medio para sentirse seguros de nuevo.

El joven se reclinó sobre su silla y alargo una de sus manos en dirección al teléfono que estaba sobre su escritorio, presiono uno de los botones y espero unos momentos.

"Departamento de investigaciones a sus ordenes"

"Mokona, comunícate con Fye y Kurogane y avísales que dentro de diez minutos nos dirigiremos a la casa de Takeru Daidouji"

"¡Hai Syaoran-kun!"

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BAM

Tomoyo y Sakura dieron un salto de sorpresa al escuchar la detonación proveniente del jardín delantero de la enorme mansión. Ambas se quedaron muy quietas en donde estaban.

"T-tomoyo" habló Sakura tratando de hablar con normalidad "¿Qué fue eso?"

La amatista no respondió, la pupila de sus ojos estaba contraída, señal del miedo que recorría su cuerpo, la muchacha comenzó a temblar y se encogió escondiéndose en los brazos de su amiga que la miraba con miedo y ansiedad en sus ojos.

Sakura observo a su amiga que parecía haber entrado en estado de shock, la envolvió con sus brazos y un miedo creciente iba llenando su cuerpo, la flor de cerezo cerró los ojos tratando de controlar sus emociones…

"Sakura" la llamó su amiga tomando su mano y apretándola con fuerza "Vienen por mi"

La asustada ojiverde no respondió sólo le devolvió el apretón de mano a la morocha.

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Eriol contuvo la respiración y maldijo mentalmente, le colocó el seguro a su arma y giró su mirada a su compañera que estaba al otro lado del enorme y oscuro pasillo y lo veía con reproche. Él encogió sus hombros e hizo una señal para que lo siguiera.

"¿Quién anda ahí?"

El joven se detuvo en seco y vio como las luces del pasillo se iban encendiendo poco a poco.

Lenta y silenciosamente comenzó a retroceder hasta doblar la equina, pego su espalda a la pared y cerró los ojos. Escuchó como unos pasos pesados e inseguros se iban acercando lenta pero constantemente.

"¡Responda!" exclamó una voz temblorosa pero potente "¡Tendré que llamar a la policía!"

La señora de avanzada edad, que al parecer de Eriol era la ama de llaves entró en su campo visual y antes de que la señora pudiera hacer algo, Eriol la atacó por detrás, cubriéndole la boca y golpeando su la cabeza con la culata de su arma.

"¿Cuántos más crees que haya?" le pregunto en un susurro Azura

"En una casa tan grande" respondió el examinando el lugar con sus ojos oscuros "Debe haber muchos más"

"Creo que vamos a tener que crear más disturbios de los esperados"

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Sakura soltó un grito ahogado, las líneas de teléfono estaban muertas, lentamente colgó el teléfono y regresó a su lugar junto a Tomoyo que seguía sus pasos con nerviosismo brillando en sus hermosos ojos.

"Nada" murmuró Sakura apretando sus puños en contra de sus rodillas "No hay línea"

La amatista suspiro, desde un principio, la idea de llamar a la policía le parecía utópica, es decir, si eran asesinos de verdad no iban a dejar ningún cabo suelto.

Ambas muchachas estaban sentadas al pie de la enorme cama de Tomoyo…Ninguna de las dos hablaba ni se movía, pero de alguna forma ambas podían sentir el nerviosismo de la otra.

Así estuvieron, por lo que a ellas les pareció una eternidad. Sakura levantó sus ojos esmeraldas en dirección a Tomoyo, que al sentir la mirada de su amiga lentamente giro su cabeza y la mirada de ambas se encontraron. La misma pregunta recorriendo sus ojos.

"¿Por qué tardan tanto?" preguntó con un hilo de voz Sakura materializando la duda que ambas sentían en sus corazones "¿Los habrán detenido?"

Tomoyo observo a su amiga, en realidad dudaba que algo o alguien hubiese detenido a las personas que venían por ella según ella creía.

La morocha iba a responder, pero antes que pudiera abrir la boca las luces de la habitación se apagaron y los gritos que se escucharon en el interior de la casa revelaban que también en el resto del lugar. Tomoyo se encogió de nuevo.

"No Sakura, no lo creo"

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El joven se escondió en las sombras, esperando a que las sirvientas desaparecieran de la sala de estar…como quisiera poder simplemente dispararles y hacer todo más rápido, pero ya habían causado suficientes problemas, los vecinos de seguro se alarmarían si escuchaban el sonido de un arma y llamarían a la policía…

Por fin las tras mujeres se alejaron del lugar diciendo algo sobre hablar a la policía, Eriol contuvo un suspiro, ¿Por qué insistían en hacer lo mismo? Ya deberían saber que si acabaron con la fuente de poder de la casa, era lógico que llamar a la policía era inútil.

Sin perder más tiempo, salio de su escondite y comenzó a subir las escaleras.

Llegó al segundo piso y dio la vuelta a la izquierda, pasó tres puertas y se detuvo frente a la cuarta, respiro lenta y profundamente, acercó su cabeza a la puerta colocando su oído junto a ella. Contuvo la respiración y se concentro, tratando de percibir alguna voz proveniente del interior. Esperó.

Nada.

Suavemente quitó el seguro de su arma y apuntó hacia la puerta. Su dedo se posó sobre el gatillo y ejerció una suave presión sobre el, aunque no la suficiente para que el arma se disparara.

BAM BAM BAM

El sorprendido asesino se tiró al suelo evitando las balas que habían sido disparadas en su dirección. Escuchó gritos de dos chicas que acompañaban el sonido del arma que le había disparado.

"Es un arma de repetición" dijo entre dientes.

"¡Eriol!" el recién nombrado giro su mirada hacia su compañera que se acercaba corriendo hacia él.

"¡No te acerques!" le dijo el haciendo que ella se detuviera "Espera a que cese el ataque"¨

Ambos se quedaron quietos, escuchando los gritos de las dos féminas que se encontraban dentro de la habitación y el sonido del arma agresora.

De repente todo quedó en silencio a excepción de unos sollozos que provenían del interior.

El joven se levanto e hizo una señal a Azura que se acerco a su lado quitándole el seguro a su arma.

Sin esperar nada más Eriol soltó una patada en dirección a la puerta que cayó limpiamente en el suelo, ambos asesinos vieron la escena que se llevaba a cabo dentro de la habitación con sorpresa claramente marcada en sus facciones.

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Syaoran resopló mientras veía el semáforo, la luz roja reflejada en sus ojos avellana lo hacían ver aun más molesto de lo que en realidad estaba, pero es que viajar en el mismo transporte que Fye y Kurogane era tan…estresante.

Fye, uno de sus compañeros de trabajo, rubio y de ojos azules con una sonrisa que, según el cuerpo femenino del plantel aumentaba su atractivo y según Kurogane lo hacía lucir como idiota, no dejaba de cambiar la estación de radio una y otra vez tarareando alegremente cada que escuchaba alguna tonada que le gustaba, haciendo que el policía sentado a la derecha de Syaoran se enfadara aun más y más.

"¿¡Podrías dejar de cambiar de estación?" explotó por fin el pelinegro de ojos rojizos levantando un puño y con una pequeña vena palpitando en su frente.

El rubio se detuvo y giro su sonriente rostro hacia el molesto de su amigo.

"Pero, Kuro-pin" le contestó ampliando su sonrisa al ver el creciente enojo del otro "No encuentro nada que me guste"

Syaoran sonrió fugazmente, el semáforo por fin había cambiado de rojo a verde, no espero ni un segundo y piso el acelerador, haciendo que el rubio perdiera el equilibrio y cayera de espaldas en su lugar en el asiento trasero.

"¿¡Kuro-pin?" grito enfadado Kurogane poniéndose de rodillas en su lugar para poder ver a la cara al 'retardado' del asiento trasero "¡Es Ku-ro-ga-ne!"

"Como tu digas…Kuro-pu"

Con una última mirada asesina, el hombre se sentó en su lugar cruzando los brazos sobre su fuerte pecho murmurando cosas bajo su aliento.

Syaoran suspiro y relajo su cuerpo, gracias al cielo ese par se había callado por fin. Escuchó el sonido de la canción desconocida pero relajante y sintió que inclusive su frío rostro se suavizaba, hace mucho que no había tenido tanta paz, así que decidió aprovechar el momento porque de seguro no sería muy largo.

"Tengo hambre"

"¿¡No puedes durar callado más de dos minutos?"

"Tranquilo Kuro-wanwan"

"¡No me compares con un perro!"

Syaoran maldijo mentalmente, un momento como el que acababa de pasar era uno en un millón y de seguro no se repetiría en mucho, mucho tiempo.

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La asustada morocha estaba llorando descontroladamente junto a su amiga, ella esperaba que sus atacantes entraran dramáticamente por la puerta y le dijera que rezara sus últimas oraciones antes de matarla, pero al parecer la táctica era diferente, pues de repente las balas comenzaron a dispararse desde la ventana rompiendo el cristal, Sakura había recibido una herida en su hombro derecho pero trataba de aguantar el dolor por su amiga, Tomoyo sintió un gran dolor al ver a su amiga junto a ella con una herida en el hombro y llorando, ella no quería que Sakura sufriera…

De repente, interrumpiendo sus pensamientos se escuchó como la puerta caía al suelo y ambas muchachas juntaron sus cuerpos en busca de protección, ambas se abrazaron pero no cerraron los ojos, tratando de visualizar la nueva amenaza…o ayuda.

La amatista se quedó sin aliento, ahí en la puerta, parado sobre el umbral, estaba el muchacho más guapo que había visto en su vida, estaba vestido de negro era alto, y su cuerpo era muy musculoso y bien formado, Tomoyo sintió la cara caliente, pues estaba examinando cada centímetro del cuerpo del muchacho, guió su mirada a la cara del joven…

Su cabello era negro pero soltaba destellos azules aun en la oscuridad, su piel contrastaba perfectamente pues era blanca como la porcelana y sus ojos, atentos y algo fríos eran de un color azul oscuro que hizo que la morocha sintiera escalofríos recorrer su espalda.

"Un ángel vino a recogerme" pensó anonada

"¡Es un francotirador de Akito!" exclamó una muchacha que según Tomoyo apareció por obra de arte junto al muchacho "¡Es Sohma!"

Tomoyo parpadeo varias veces como saliendo de nútranse y al sentir el calor del cuerpo de su amiga recordó la situación en la que se encontraba.

"¿Cuál de todos?" preguntó el de la mirada penetrante con voz grave que hizo que Tomoyo encogiera sus hombros hacia delante "Como sea tenemos que detenerlo, este es nuestro trabajo"

Tomoyo sintió que una piedra le caía al estómago y la ponía de nuevo los pies en la tierra. ¿Cómo que su trabajo?

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Syaoran estacionó el coche frente a la enorme mansión e instantáneamente golpeo su cabeza en contra del volante, haciendo que su jaqueca aumentara aun más.

"Whaaa" exclamó con su voz suave Fye, casi como una burla, pensó Syaoran "Kuro-pon esta haciendo que Syaoran-kun se enoje"

"¡Pero si tu eres el que causa todo el escándalo!"

"…Pero yo no soy el que grita y se queja Kuro-tan"

Syaoran dejo de escuchar la batalla verbal que se llevaba a su lado y se bajo del automóvil, giró su mirada a la mansión y se quedo quieto, todas las luces estaban apagadas y una de las ventanas del segundo piso estaba rota…sus ojos observaron el edificio de enfrente y al principio no vio nada…

BAM BAM

El joven policía escucho los disparos provenientes del interior de la casa y casi de inmediato del techo del edificio una metralleta empezó a dispararse.

Sin esperar más el castaño abrió la puerta y saco su arma del automóvil. Los otros dos ya estaban preparados.

"Fye-san, ven conmigo al edificio Kurogane-san, atrapa al francotirador"

Sin una palabra más los policías entraron en acción.

Kurogane se perdió inmediatamente en la oscuridad de la calle y el rubio y Syaoran se dirigieron a la casa, los temores de Syaoran crecieron pues la puerta de entrada estaba solamente emparejada y las puertas del interior habían sido profanadas.

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Eriol no tardó en actuar, de una de las bolsas interiores de su gabardina extrajo un arma igual a la otra plateada que tenía en su mano derecha y apunto ambas en dirección al francotirador, primero como dando una señal de que estaba en su territorio, pero el aludido no se movió ni un centímetro, es más, la mirada penetrante y de aquel color especial que sólo uno de todos los Sohma tenía lo vio aun más intensamente.

"Yuki Sohma" pensó colocando sus dedos en los gatillos como acariciándolos "Siempre haz sido muy tenaz"

Eriol disparó y como lo había esperado la metralleta respondió el ataque, ambos jóvenes se tiraron al suelo y rodaron hacia donde estaban las dos asustadas muchachas gritando de una forma que Eriol nunca había escuchado en s u vida.

Sus ojos se fijaron en la morocha que reconoció inmediatamente, era la victima pero ahora que la veía frente a frente se veía aun más hermosa que en la fotografía, aunque la expresión de terror no ayudaba mucho…

De repente, la muchacha lo encaró con sus ojos amatistas, Eriol sintió algo en su estómago que jamás antes había sentido, aquellos eran los más hermosos que había visto en toda su vida y verlos así, asustados y suplicantes lo hacía sentir débil, sintió la necesidad de decirle que no se preocupara, que se desharía de aquel estúpido hombre que atentaba en contra de su vida.

"Para que termine matándola yo"

Eriol apretó las dos armas que seguían en sus manos y apartó su mirada de la muchacha y a gatas comenzó a acercarse a la ventana.

Cuando quedó debajo del marco de la ventana pego su espalda al pequeño pedazo de pared y posó sus ojos en la mirada de su compañera que esperaba ordenes, Eriol levantó la mano derecha y bajo y subió el cañón del arma dos veces y a la tercera ambos se levantaron listos para disparar, pero vieron con sorpresa que el francotirador había desparecido y sólo estaba el arma.

"¿Qué dem…?"

"¡Deténganse!"

Eriol gruño y dio la media vuelta bajando los brazos sus ojos desganados se fijaron en dos ojos avellana fríos y seguros. El muchacho se acercó a su compañera que al igual que el parecía incómoda con toda la situación y se paró junto a ella, no sería nada difícil, matan a los entrometidos y a las dos muchachas, salen por la ventana rota y al día siguiente en primera plana aparecería su hazaña…

"Policías engreídos"

Syaoran apretó su arma aun con más fuerza al ver el irónico brillo burlón en los ojos del idiota que se paraba frente a él, trato de controlarse, pues estaba de mal humor y el ojiazul sólo hacía que una oleada de coraje mayor creciera en él.

"Asesinos engreídos"

"Fye-san, no bajes el arma" le dijo en voz baja al rubio que sonrió ampliamente, Syaoran entornó los ojos ¿Cómo podía estar tan tranquilo?

Syaoran bajó el arma y se acercó a los dos sospechosos que no se movieron ni un centímetro, el joven policía abrió la boca para hablar pero fue interrumpido…

"Espere" murmuró la voz de una muchacha castaña muy bonita que se acercó a él y lo tomó por el brazo, Syaoran sintió como toda su sangre se dirigía a su cara por la cercanía de la ojiverde "Ellos no nos han hecho ¡ellos nos salvaron!"

Syaoran obligo a su mente a concentrarse y sacudió todos los otros pensamientos que se habían amontonado en su cerebro, giró su mirada interrogante a los otros dos que seguían sin moverse, aunque algo extraño había aparecido en la cara de ambos.

"¿Esta segura…?"

"Sakura Kinomoto" le dijo inmediatamente la muchacha que seguía sonriendo, Syaoran al ver su sonrisa tardó un poco en reaccionar, no era una sonrisa como la de Fye que parecía decir 'Hola ¿cómo te va? A mi perfectamente' más bien era algo como 'Me importas'

Una vez más Syaoran apartó esos pensamientos de su cabeza y trató de concentrarse.

"Kinomoto-san" dijo con su usual tono serio "¿No trataron de agredirlas?"

"¡Para nada!" exclamó Tomoyo levantándose y sacudiendo su falda, se puso justo en medio de los policías y los por ahora encubiertos asesinos "La señorita y el joven nos protegieron del francotirador que nos atacaba…"

Bla bla bla

Eriol perdió completamente el hilo de la historia, pues la voz de la muchacha había embriagado su cerebro, pero más que nada, sus ojos comenzaron a examinar su esbelta figura.

Comenzó por el sedoso y oscuro cabello e la muchacha que caía elegantemente hasta debajo de su cintura, sus hombros mostraban porte al igual que su espalda recta y el arco que esta formaba, su cintura era pequeña, Eriol se preguntaba como se sentiría entre sus manos…y un poco más abajo estaban sus caderas no muy anchas ni muy pequeñas…eran perfectas y más abajo estaba…

"¿No es así?" Eriol cerró el ojo derecho y después el izquierdo para después abrir ambos al mismo tiempo.

El azorado muchacho levanto su mirada hacia la cara de la amatista que parecía haberse percatado de que había estado siendo examinada pues sus pálidas mejillas estaban adornadas por un notable sonrojo, el muchacho tragó saliva y por primera vez en muchos años s sintió nervioso, sabía que el también se estaba sonrojando…

Y peor aun, todas las miradas estaban posadas en él, el rubio, el castaño, la ojiverde, la ojiazul y la exasperada pelinegra a su lado. Abrió la boca y la volvió a cerrar, ¿qué se supone que debía de decir?... ¿O hacer?

"Si así es" contestó Azura por el "Los dos somos policías, el señor Daidouji nos contrató para proteger a su hija antes de su muerte pues sentía que algo andaba mal "

El joven la volteó a ver al principio como si estuviera loca, pero poco a poco fue entendiendo la situación…

"Mmhh" Eriol volteo a ver al rubio que veía a su compañera con un brillo extraño en sus ojos "Supongo que no son de por aquí"

"No" respondió Eriol que ya había tanteado el terreno "Somos…policías…encubiertos…de occidente"

"¿Vienen de occidente?" inquirió de nuevo el rubio para después sonreír.

"Si, de Inglaterra" confirmó Eriol ya más seguro de si mismo.

"Supuse que venían de otra parte" murmuró Fye "Después de todo, yo recuerdo todas las caras bonitas"

El muchacho terminó su frase con un guiño dirigido a Azura que se sonrojo convulsivamente y desvió la mirada, Eriol sonrió burlonamente.

Syaoran ignorando el espectáculo hecho entre el hentai que había desvestido a Daidouji-san con la mirada y Fye-san que parecía disfrutar ver como la otra muchacha se balanceaba hacia delante y hacia atrás nerviosamente se acercó a ambos.

"Entonces estaremos trabajando juntos en este caso" estableció el castaño alargando su mano hacia Eriol para que la estrechara "Li Syaoran"

"Eriol Hiraguizawa" dijo el aceptando el gesto sin muchas ganas, en menos de dos segundos ambos se soltaron las manos y el policía se giro hacia la muchacha.

"Azura Jekyll" dijo ella que también aceptó el gesto, pero a comparación del anterior le dio una pequeña sonrisa.

"Bien Hiraguizawa-kun, Azura-chan" dijo el rubio acercándose "Yo soy Fye D. Flourite"

A comparación de Syaoran que había actuado formalmente, el rubio le sonrió abiertamente a Eriol y cuando ambas manos se tocaron la sacudió con ganas.

"Sólo Fye, ya que es un nombre muy largo" dijo acercándose a la otra que al parecer creía que iba a hacer lo mismo porque había comenzado a levantar la mano, pero cuando Fye la saludo, Eriol tuvo que aguantar las ganas de reír, el joven policía la había atrapado en un abrazo y la cara de ella parecía una lucecilla navideña.

"Tu también dime Fye…o Fye-chan, o querido, o ¡como tu quieras!" dijo el con una risa que hizo que a todos les apareciera una enorme gota en la cabeza.

"Ya es suficiente Fye" dijo Syaoran dándole un golpecito en la espalda.

Aun desconfiado, volteo a ver a ambos jóvenes y dio un largo y pesado suspiro, definitivamente de este caso no iba a sacar nada productivo…

El joven sintió unos pequeños golpecitos en el brazo y giro su mirada hacia la castaña que aun mantenía su sonrisa radiante.

"¿Si?" preguntó al ver que la muchacha no parecía hacer nada más que sonreír.

La flor de cerezo soltó una risita nerviosa y se sonrojo tiernamente, Syaoran también se sonrojo.

"¿Puedo...?" empezó la pregunta nerviosa "¿Puedo llamarte Syaoran-kun? Es que…no estoy muy acostumbrada a hablarle a la gente por sus apellidos y…y creo que vamos a estar mucho tiempo juntos y me gustaría que fuéramos amigos y…"

La muchacha se detuvo, su sonrojo había incrementado a cada palabra que decía. Syaoran asintió lentamente y ella sonrió aun más.

"¡Arigato!"

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Eriol se sentó en los escalones de las afueras de la mansión y escondió su cara entre sus grandes y estilizadas manos. Ahora si que iba a tener problemas, no sólo Machi iba a querer matarlos, sino que tenían que decirle que habían fracasado a la primera y que esto definitivamente iba a tardar, sino que ahora Akito también estaba metido en todo el problema.

El muchacho gruño, derrotado…una sola idea rondando su cabeza

"Estoy entre enemigos…"

Azura: Y aquí se acaba la segunda entrega de Silver Bulets, que nos alegra les agradara

Diana: Espero que este capitulo también les guste y por favor, déjenos un review para saber que les gusta o disgusta.

Azura: O que quitamos o que ponemos…si es posible claro

Diana y Azura: ¡Read & Review!