Capitulo 1

El Destino de Dos Dinastías

La Gran Ciudad de Himura, cede del dominio de la Dinastía del Fénix, esplendorosa por todos los rincones que uno viese desde su fundación. No habia ciudad mas envidiada que no fuera esta. Décadas atrás era una capital pacifica y prospera, pero en los últimos años con los cambios de gobierno que estaba sufriendo el continente, los problemas se hacen presentes, desde pequeñas riñas hasta grandes levantamientos por parte de vándalos y de mas gente inconforme.

El emperador Sutsuke, un par de años más joven hubiera podido controlar la situación que sobre su ciudad y sus tierras se presentan, pero ya era un hombre mayor y escaso de vitalidad y fuerzas como para andar en esos ajetreos.

Podría haber muerto en paz hace años, pero a la falta de un hijo varón que tome su lugar... era algo por lo que no podía irse aun y por varios años se ha aferrado a la vida para evitar que aquel día llegase.

Un ligero golpeteo en la puerta saco de sus pensamientos al emperador. Durante varias horas habia estado en sus aposentos meditando.

Sutsuke: - dio el paso la voz firme del emperador quien continuaba en una pose de meditación.

Lentamente un hombre entro a los aposentos del emperador, postrándose frente a él en ademán de saludo y respeto.- Escuche que solicitaba mi presencia mi señor- hablo el hombre de cabello negro alborotado permaneciendo con la cabeza inclinada.

Sutsuke: Sabes que no me gusta que tengas esas formalidades conmigo Goku- respondió el emperador.

Goku: Lo lamento, es solo la costumbre señor- dijo levantando rápidamente la vista y colocando una de sus manos de tras de su melena.- De cualquier manera, ¿para que solicita mi presencia?

Sutsuke: Ay Son Goku, sabes que yo estimaba a tu padre y era mi mas fiel amigo. Al momento de su muerte tu has demostrado ser merecedor de mi aprecio y de mi confianza.

Goku: Me halaga señor que piense así de mí.

Sutsuke: Y no es de mas muchacho.- sonrió levemente- Créeme que si Dios me hubiera concedido la dicha de tener un hijo varón, hubiera rezado que fuera como tú.

Goku: Pero usted tiene una hermosa hija mi señor.

Sutsuke: Lo sé, lo sé, pero lo que te dije no significa que no la aprecia a ella, al contrario ella a sido la causante de todas mis dichas y alegrías en toda mi vida... - se detuvo un momento.

Goku: ¿Pero?...- pregunto.

Sutsuke: Sabes perfectamente que quien debe tomar mi lugar al momento que en que yo muera debe ser mi primogénito varón y por desgracia no cuento con alguno.- su mirada se torno seria.

Goku: Lo sé señor. Y a veces me pregunto... quien lo sucederá al trono... Pero no hay que ser tan pesimistas, aun le queda mucha vida mi señor-

Sutsuke: ... No, te equivocas- dijo- Por mucho tiempo me he negado a hacerlo pero, poco a poco siento como mis fuerzas se van agotando y créeme que no durare mucho más.

Son Goku no estaba ciego, sabia perfectamente que el emperador era un hombre bastante mayor, es mas, le sorprende que aun siguiera en esta vida.

Sutsuke: ... Es por eso que ya es hora...

Goku: ¿Perdón?- pregunto al momento de no entender a lo que se refería.

Sutsuke: Años atrás, yo como emperador de esta dinastía hice un pacto con el joven emperador Vejita Ou en ese entonces... en el que ambos uniríamos las dos dinastías para formar una sola.

Goku lo miro sorprendido ante esto, a pesar de sus años de servicio no estaba enterado de nada por el estilo. Los Samuráis y los Ninjas juntos? Era algo difícil de creer.

Sutsuke: No muchos lo saben, pero si unimos el poder de ambas se creara una unión muy sólida, tanto militar como económica, y eso es lo que verdaderamente le falta a estas tierras, como últimamente lo habrás notado ¿no es así?

Goku: Sí, hay muchos conflictos entre la gente de Himura y no solo aquí, sino en otras regiones cercanas.

Sutsuke: Correcto. Si fuera años mas joven tal vez pudiera manejarlo yo solo pero... lamentablemente no lo soy, esta dinastía requiere de un nuevo líder, joven y calculador que sepa como regir el poder... Y como anteriormente lo dije no cuento con alguien que me suceda al trono... y si muero ¿qué crees que pasaría con Bulma? Ella no puede tomar el poder por si sola, como mi única hija tiene ese derecho, pero a la vez el simple hecho de ser mujer se lo impide, es por eso que cuando se case con el príncipe Vejita de la dinastía Dragon estará a salvo.

Goku: ¿Casarse?- pensó.

Sutsuke: Tal y como lo oyes- continuo como si hubiera leído los pensamientos del joven Samurai- Ese fue el pacto entre ambos... el cual tendrá efecto en cuanto alguno de los emperadores de alguna de las dinastías muriese... y se consumirá cuando ambos príncipes de ambas dinastías contraigan matrimonio.

Goku: Jamás me imagine que usted haya realizado esa clase de trato señor.

Sutsuke: ¿Crees que hice mal?- pregunto.

Goku: Yo confió plenamente en usted señor y si en verdad creyó en ese momento que era lo correcto no lo contradigo. Además creo que de alguna manera lo hizo tanto por el bienestar de su pueblo como el de su hija.- respondió en un tono serio.

Sutsuke: Al escucharte hablar así me recuerdas mucho a tu padre... dime muchacho ¿qué crees que él me hubiera respondido ante tal pregunta?

Goku: Estoy seguro que hubiera concordado conmigo emperador- sonrió levemente al responder.

Sutsuke: Eso espero- dijo- Ahora lo difícil será hacer entender a mi hija.

Goku: Concuerdo con usted, tantos años a su lado... no creo que acepte tan fácilmente- añadió.

Sutsuke: Ha ha ha Si es verdad mi hija es de un carácter bastante fuerte, me costara bastante que entienda razones, pero espero y tu me ayudes Son Goku.

Goku: Cuente con ello.

Sutsuke: Durante muchos años has sido su protector y estoy seguro de que te estima como un buen amigo.

Goku: Al igual que yo a ella señor.

Sutsuke: Me alegra que sea así... Bien, ¿podrías ir a buscarla y traerla aquí?

Goku: Por supuesto, enseguida la traeré ante su presencia.

Sutsuke: Una cosa mas- dijo- Trata de que esto no se divulgue aún ¿quieres?

Goku: Confié en mí- dijo muy seguro.

Sutsuke: Puedes retirarte- finalizo el emperador. Y ante la orden el samurai realizo un ademán para después salir lentamente de los aposentos del emperador.

La ciudad de Himura cuenta con una población muy atareada y llena de vida. Adornada con espléndida arquitectura. La gente de aquí haya en sus labores. Los mercados eran los de mas concurrencia y a la vez lo más exóticos, tanto que ninguna princesa se podría resistir a visitarlos, a pesar que tiene rotundamente prohibido el salir del castillo.

- ¿Esta segura de esto princesa?- pregunto la joven de cabello negro.

- Shhh aquí afuera ni se te ocurra llamarme así, Chichi- exclamo la joven de cabello azul.

Chichi: Oh, lo siento prince... es decir Bulma.

Bulma: Así esta mejor- añadió- ¿Y bien? ¿Paso como cualquier chica normal vistiendo así?- pregunto.

Chichi: Si, te ves como cualquier otra mujer de por aquí- respondió.

Como princesa, Bulma no podía salir del castillo muy seguido que digamos y mucho menos sola. Recordaba que años atrás era muy frecuente sus salidas pero ahora, gracias a la situación que se presenta de inestabilidad social, debe escabullirse para poder salir del castillo que de cierta manera pudiera ser su jaula de oro.

Al lado de su dama de compañía y vistiendo un sencillo kimono amarillo, Bulma de vez en cuando realizaba estos , claro que siempre eran lo suficientemente cuidadosas para no ser descubiertas, claro que pese a eso Chichi siempre estaba igual de nerviosa en esta situación. Ambos estaban en un pequeño callejón de los tantos que habia en las construcciones cerca de donde estaba el mercado. Bulma veía maravillada tantos objetos en aquellos pequeños estantes, eran tan sencillos pero a la vez con toques que dejaban encantada a la princesa, para cualquiera ir a esta clase de sitios no era muy excitante que digamos, pero para una princesa era toda una aventura.

Chichi: Solo espero que no nos metamos en problemas- dijo con aparentes nervios.

Bulma: Ji ji ji vamos Chichi no nos han descubierto en las pocas veces que lo hemos hecho, ven solo actúa normalmente- dijo al momento de salir del callejón y caminar entre toda la gente como si fuera una mas del rebaño.

Chichi: Espérame Bulma, no me dejes atrás!- salió rápidamente de tras de la joven.

Las dos jóvenes pasaban como dos chicas normales entre todas aquellas personas. Bulma observaba con atención todos los pequeños puestos y se detenía en cada uno de ellos hasta que observaba todo lo que habia en él.

Veía toda clase de cosas, desde vestimentas tradicionales, pinturas, adornos, pequeños puestos en los que habia toda clase de aves de hermosos colores en sus plumas, comida, en fin mucha variedad.

Chichi: ¿No crees que ya es suficiente señorita? Creo que debemos volver, se hace tarde- comento.

Bulma: ¿Estas bromeando?- pregunto- Mira que flor tan hermosa, ni en le castillo hay alguna como esta- comento al oler la fragancia de una flor en un puesto de flores.

- Me alegra que le gusten mis flores señorita- comento la dueña del puesto ante el comentario de la joven.

Bulma: Verdaderamente son hermosas, ay si no hubiera olvidado mi dinero hubiera podido comprar una- añadió.

- Bueno, eres la primera que me dice algo así de estas flores así que... puedes tomar una, la que tú gustes- comento.

Bulma: ¿En serio? ¿No sería mucha molestia?- pregunto.

- Adelante por favor

Bulma: Esta bien, si tu insistes- dijo finalmente- ¿Ahora cual tomare?- dijo poniendo pose pensativa- Esta es hermosa- dijo tomando una flor con todos sus pétalos abiertos con colores anaranjados y rojos, en su centro habia colores amarillos y en la punta de sus pétalos un blanco muy tenue.

- Tiene muy buen gusto señorita- comento con una amable sonrisa.

Chichi: ¿Ya podemos irnos?- pregunto de nueva cuenta.

Bulma: Esta bien esta bien ya Vamonos- dijo finalmente- Muchas gracias por el obsequio.

- Espero que vuelvan pronto

Bulma: Tenlo por seguro- se despidió mientras Chichi la jalaba del brazo casi obligándola a marcharse.

Bulma: No se porque te estresas tanto Chichi- comentaba mientras ambas caminaban de vuelta al castillo.

Chichi: Princesa imagine si descubren que salimos sin permiso y solas, uy de seguro me meteré en problemas.

Bulma: No te preocupes, si pasa eso solo di que fue idea mía y ya.

Chichi: ¬¬ Pero es que si fue su idea

Bulma: En dado caso, solo nos ausentamos un par de horas no creo que vayan a notar que faltamos, recuerda que tenemos una cuartada, ordene claramente que no me molestaran porque estaba muy cansada y ante eso no creo que nadie entre a mi habitación y sé de cuenta de ello ¿o sí?

Chichi: Su usted lo dice- acepto finalmente.

Ambas caminaron un extremo del camino en silencio hasta que pasaban por un pequeño puente de madera en donde un par de hombres estaban.

Chichi: Espera Bulma, esos hombres me dan muy mala espina.- dijo deteniendo en seco a la princesa.

Bulma: ¿Tu crees? Yo no lo veo así- dijo ingenuamente.

Era un pequeño grupo de 4 sujetos los cuales concentraban toda su atención hacia ellas.

Chichi: Creo que mejor vamos por otro lado.

Bulma: No digas tonterías, es la manera más fácil y rápida de llegar así que vamos- dijo tomando un brazo de la joven.

Ambas continuaron su camino, Bulma ni prestaba atención ante aquel grupo, por otro lado mientras se acercaban mas a ellos Chichi se ponía más nerviosa, definitivamente estaba un poco asustada.

Estaban a pocos metros del grupo y cuando pensaron que pasarían sin ningún problema uno de ellos se paro frente a ellas deteniéndolas en seco.

Bulma: Disculpe pero quisiera pasar, con permiso.- dijo sin miedo en sus palabras e intento pasar a un lado de aquel hombre pero de nueva cuenta se interpuso entre ellas.

Chichi: Uy, te lo dije, te lo dije- susurro al oído de la princesa pero esta miraba sin temor al grupo.

Bulma: ¿Se les ofrece algo caballeros?- pregunto seriamente.

- Mmm que hacen un par de linduras como ustedes tan solas?- pregunto uno e instantáneamente los otros tres se colocaron de tras de ellas, rodeándolas.

Bulma: No es algo que te incumba o si?- pregunto sarcásticamente.

Chichi: Por favor no les hables así- le dijo al oído.

- Al parecer tienes una lengua muy larga y no te han enseñado que no debes hablarle así a ningún hombre- comento otro que estaba a sus espaldas.

Bulma: Yo no veo a ningún hombre por aquí o si?

- Eres una gatita muy fiera muñeca- dijo uno al momento de tomar por el brazo a la joven con cierta fuerza.

Bulma: No me toques!- dijo tratando de zafarse de aquel agarre.

Chichi: Bulma!- intento ayudarla pero otro sujeto la sujeto de un brazo de la misma forma.

Bulma: Suéltame en este instante, es una orden!

- ¿Ahora me ordenas? Cuando te dome te aseguro que no te quedaran ganas de hablarle así a nadie mas- aclaro al momento de levantar uno de sus brazos con la intención de proporcionarle un golpe, pero súbitamente un golpe en su cabeza se lo impidió.

La atención de todos fue atraída hacia el suelo en donde solamente una manzana rodó, la cual habia sido el instrumento para evitar que aquel hombre golpeara a la joven.

- Yo que tu... lo pensaría dos veces antes de... querer volver a ser algo así- se escucho de una voz masculina proveniente de un par de metros atrás de ellos, al voltear todos observaron a un hombre recargado en el barandal del puente comiendo apaciblemente una manzana.

- Infeliz, como te atreviste a golpearme?- reclamo.

- Si de verdad fueras un hombre, lo ultimo que harías en tu patética vida seria levantar un puño contra una mujer- decía aun comiendo aquella fruta.

Chichi: Oh uh ya nos descubrieron- pensó al momento de reconocer a quien estaba ahí.

Bulma: ¿Goku? ¿Pero que hace aquí?! -_-- pensó.

- ¿Cómo te atreves a hablarme así? Te daremos una lección que jamás olvidaras al meterte en asuntos que no te incumben. A él muchachos.- ordeno y al instante los 4 se olvidaron de en lo que estaban y corrieron rumbo al samurai quien solo los veía apaciblemente como venían hacia él desenvainando una que otra espada o daga.

Goku le dio la ultima mordida a su manzana y sin sacar su espada del estuche golpeo rápidamente a los 4 y sin ningún esfuerzo los tumbo del pequeño puente hacia el poco profundo arroyo que pasaba por ahí. Los 4 hombres cayeron sin saber que los habia golpeado, en un instante se encontraron fuera del puente y empapados.

Bulma y Chichi observaron a los 4 discutiendo de quien tenia la culpa y quien fue el tonto del porque se encontraban en esta situación, era bastante divertido ver a aquellos 4 comenzando una guerra de agua. Hasta que escucharon una voz que cuando llego a sus oídos les provoco un escalofrió que les recorrió toda la espina de la espalda.

Goku: ¿Y me podrían explicar que es lo que hacen ustedes dos aquí? ¿Fuera del castillo, solas y sin haberle dicho nada a nadie?- pregunto con una cara bastante seria.

Ambas voltearon y Chichi rápidamente se escondió atrás de la joven de ojos azules.

Goku: ¿Y bien?- volvió a insistir.

Bulma: Ah... este... hmmm hehehe- la princesa intento inventar alguna buena excusa pero Goku no caía en sus trucos, durante años la ha conocido y ya sabe de lo que ella es capaz de hacer o hasta pensar así que...

Goku: Ay niña, no tienes remedio- dijo interrumpiendo- Sabes perfectamente que es contra de las reglas salir de esa manera, y pensar que yo soy tu guardián, te imaginas si algo te hubiese sucedido?.

Bulma: Ya ya, no te lo tomes tan en serio mi buen Goku hehe.

Goku: Y tu Chichi, sé que eres una gran amiga de Bulma pero si de verdad lo eres la harías pensar muy bien las cosas antes de permitirle hacer esto, ¿qué es lo que hubiera pasado si yo no las encuentro?

Chichi: Lo siento Goku, no fue mi intención... yo...

Bulma: Pero no nos paso nada! Estamos bien! Chichi no tiene la culpa- salió en su defensa.

Goku: Yo lose, tú lo sabes y ella también pero, ¿crees que tu padre creería algo así? Bulma, el tener de cómplice a alguien de tus acciones que te estime y te aprecie no significa que tu debas arriesgar su integridad... si algo te pasara, ¿cómo quedaría yo que soy tu protector?¡ Y también piensa en Chichi... no puedes ser toda la vida tan irresponsable, y disculpa que te hable así pero la ocasión lo amerita.- concluyo sin quitar aquella mirada de seriedad.

Bulma: Lo siento, de verdad pero... sabes que no soy de las personas que gustan de estar encerradas en un mismo lugar y no salir... hay ocasiones que inclusive necesito de salir de mi papel de princesa.

Goku: Intento comprenderte, créeme... pero debes aceptar la realidad, eres una princesa y debes entender tus obligaciones.

Bulma desvió su mirada de la del samurai. Ya estaba acostumbrada a esta clase de sermones de su parte, pero pese a que no le gusta admitirlo tiene razón, pero a veces es de mente bastante cerrada y no logra entenderlo.

Goku: Vengan las dos, volvamos al castillo. Tu padre quiere verte, por eso me envio a buscarte, pero al no verte en tu habitación... rápido imagine esto y veo que no me equivoque, además siempre siguen la misma rutina cada vez que salen sin permiso.

Bulma: ¡¿Ya lo sabias?!- pregunto sorprendida.

Goku: Por supuesto, no por nada soy tu guardián ¿lo recuerdas?

Bulma: ¿Y se lo has dicho a mi padre?- pregunto.

Goku: No, en parte no quisiera reprimirte tanto, además siempre te seguía pero ustedes jamás lo notaban, pero esta vez solo me distraje un segundo y se me escaparon- conforme hablaba aquel aspecto de seriedad se iba y daba paso a una cara amable.- Además te seré sincero, me parece bien que salgas de ves en cuando, te hará una persona mas integra, pero esta vez si que me asustaste- comento.- ¿Podrían matarme por dejarte hacer esta clase de cosas sabes?

Bulma: Mmm todo lo que me dices siempre tiene razón pero... vaya, si mi padre me permitiera salir por lo menos una vez al mes y a tu cuidado me conformaría pero ya ni eso...

Goku: Es que se preocupa por ti, las cosas no están como para que tú andes fuera y mucho menos sola.

Bulma: ¿Entonces... que vas a hacer por esto que paso?- pregunto.

Goku: Cómo siempre, nada de esto sucedió, pero será la ultima vez ¿entendido?, Seré tu guardián y sé que debo seguir mis ordenes al pie de la letra, pero a la vez también soy tu amigo así que ¿promete que ya no lo harás Princesa?. Lanzo una mirada medio suplicante hacia la joven.

Bulma: ... Esta bien, te lo prometo- acepto resignadamente.

Goku: Eso espero- añadió- Bien, sé esta haciendo un poco tarde y debemos pensar que le vamos a decir a tu padre por lo que tarde tanto en encontrarte- dijo al momento de comenzar a caminar con ambas jóvenes a su lado.- ¿Alguna buena idea?- pregunto.

Bulma: Sí, mira ¿qué te parece si...?

- - se escucho el permiso para poder pasar a la habitación.

Lentamente, una joven de cabello y ojos azules vistiendo un kimono fino y elegante de color blanco entro y saludo respetuosa y afectuosamente a su padre.

Bulma: Bueno, Goku me dijo que querías hablar conmigo así que heme aquí- dijo tomando asiento frente a donde su padre estaba.

Sutsuke: Así es hija, pero ¿por qué tardaste tanto?- pregunto.

Bulma: Ah... bueno... es que hehe, estaba muy cansada después de mis lecciones y decidí tomar una pequeña siesta... y al parecer perdí la noción del tiempo... y ya sabes como es Goku... no quiso molestarme... espero que no te haya molestado- dijo no muy convencida en sus palabras.

Sutsuke: No, por supuesto que no.

Bulma: ¿En serio? Uff que bien- pensó para sus adentros- ¿Y bien, para que me llamaste?- volvió a preguntar.

Sutsuke: Bien hija... - comenzó tratando de buscar las palabras adecuadas- Tú mejor que nadie sabes que ya estoy demasiado viejo y que pronto tendré que marcharme...

Bulma: ¿Otra vez con eso?- interrumpió- Te he dicho que no seas tan pesimista- comento ciertamente con fastidio en sus palabras.

Sutsuke: Pero esta vez es diferente lo que quiero decirte.- añadió- Hace años... yo hice un pacto entre el emperador de la dinastía Dragón...

Bulma: ¿Y que con eso?- interrumpió de nueva cuenta.

Sutsuke: Hija... ¿podrías dejar de interrumpirme?- pregunto.

Bulma: Oh, lo siento- se disculpo- Prosigue.

Sutsuke: Ay... esto va para largo- pensó.

Creo que le tomara bastante tiempo y dedicación él poder encontrar las palabras correctas y sutiles para darle el comunicado a su primogénita sobre su pronto compromiso... Pero el emperador Sutsuke no era el único en que se veía en problemas para dar este comunicado; lejos de Himura, en la ciudad cede de la Dinastía del Dragón el emperador Vejita Ou sé veía en los mismo dilemas......

El emperador Vejita Ou, gobernante firme y calculador que rige la ciudad de Kahome con justicia y dureza; dotado de un porte firme y elegante que le daba una apariencia imponente ante todos sus súbditos. Habia pasado un par de horas en cuanto habia recibido una carta enviada por el emperador Sutsuke, fue algo sorpresivo para él y más aun el contenido de su mensaje; Fue por ello que envio llamar a sus tres vástagos para comunicar los presuntos planes y preparativos los cuales cambiarían radicalmente la historia de su Dinastía.

Un joven de cabello negro levantado caminaba tranquilamente por uno de los largos pasillos del castillo, a su paso cada siervo o guardia se inclinaba en modo de respeto, pero él ni se molestaba en voltear.

En pocos minutos llego hasta una de las puertas resguardadas por dos guerreros que en cuanto lo vieron le permitieron el paso presurosamente y realizando una pequeña y leve reverencia. Entro a una gran y elegante salón e donde habia 4 personas a demás de él dentro de ella.

- Ya era hora que llegaras- dijo una voz femenina a su llegada.

Hizo caso omiso a aquel comentario y lentamente se acerco al grupo y tomo asiento en su respectivo sitio, frente al asiento de su padre.

El emperador Vejita Ou permaneció en silencio al momento en que su tercer hijo tomaba su lugar, permaneció en silencio y pensativo por u otro pequeño periodo de tiempo, postrando sus ojos sobre cada uno de ellos con detenimiento.

A su izquierda, su hija menor, una joven de cabellos cafés al igual que sus ojos, igual de hermosa como su difunta madre, pero de tras de aquella apariencia se escondía una personalidad de carácter tan fuerte y duro como el de sus otro hijos varones.

En el medio, su segundo hijo, un joven con aspecto serio y respetuoso, un hábil guerrero en las artes de la dinastía. Un tanto pensativo, pero aun así con un carácter fuerte y lleno de valentía.

Y por ultimo, su hijo mayor, Vejita Ouji, el sucesor al trono, un guerrero consumado, frió, calculador y de gran habilidad. Serio y lleno de orgullo tanto adentro como afuera del combate. No dudaba en que fuera el candidato perfecto para que algún día tomara su lugar.

- Mi señor, todos están aquí- dijo la firme voz del hombre que estaba a un lado del asiento del emperador.

Kareonte, su consejero real, un hombre con años de servicio a este imperio, y lleno de ambiciones y demás secretos.

- Bien, ya todos aquí reunidos imagino que se preguntan por que los hice llamar tan estrepitosamente ¿no es verdad?- comenzó preguntando.

- ¿Tiene algo que ver con la inesperada visita de un samurai en el castillo no es así?- pregunto Cross, su 2do. Hijo.

- Fue extraño ver a un samurai por estas tierras, tenia años que no veía a ninguno visitar Kahome- añadió la joven Nirva.

Vejita Ou: Son muy observadores- añadió.

Kareonte: La verdad fue una sorpresa, después de tantos años de incomunicación entre nosotros... - añadió el consejero.

Vejita Ou: Efectivamente, a mí también me sorprendió la llegada tan inesperada de ese mensajero, y más aun la noticia que me trajo, la cual nos involucra a todos- comento.

Kareonte: ¿Y cual es mi señor?- pregunto el consejero, ya que ni él mismo estaba enterado aun de lo que pasaba.

Vejita Ou: Hace años... - comenzó y su mirada se volvió mas seria ante los ojos de sus hijos- cuando recientemente accedí al trono de Kahome, firme un pacto con el emperador Sutsuke, líder de la Dinastía Fénix... En el cual ambos acordábamos el unir nuestras dinastías para formar una con una mayor solidificación.

Kareonte: ¡¿Qué?!- exclamo un poco exaltado.

Los príncipes no dijeron nada, pero en la expresión de sus rostros se notaba su sorpresa.

Vejita Ou: Tal y como lo oyen, nadie estaba enterado de este trato mas que nosotros dos, es por eso que la noticia te tomo tan inesperadamente ¿verdad mi estimado Kareonte?

Kareonte: No lo niego mi señor... pero si he sido su consejero desde que llego al trono ¿no confió en mi para mantenerme enterado?- pregunto con aparentes nervios.

Vejita Ou: Sutsuke y yo acordamos en que no se diría nada hasta que se vaya a cumplir este pacto- contesto.

Nirva: Como siempre padre, estas lleno de sorpresas- comento la joven.

Vejita: Me parece extraño que accedieras a tal cosa padre- añadió el joven después de haber permanecido en silencio durante todo este tiempo.

Vejita Ou: No pienso discutir con nadie mis razones- agrego.

Cross: Con el debido respeto, Creo que es una locura, si lo que pretenden es estabilidad, mas bien solo habría desconformismo.

Vejita: Creo que tiene un poco de razón... ¿de cualquier manera como es que pretenden hacer tal cosa?- pregunto seriamente.

Vejita Ou: Esperaba que me lo preguntaras Vejita. El trato dacha comienzo en cuanto alguno de los dos emperadores muriésemos.

Nirva: El Emperador Sutsuke ¿murió?- pregunto.

Vejita Ou: No... aun no, pero piensa que pronto lo hará... y más vale que estemos preparados, di mi palabra en esa ocasión y la cumpliré.

Nirva: Pero aun no has contestado a la pregunta de Vejita.

Vejita Ou; La única manera de lograr una unión completa entre ambos imperios es que ambos herederos al trono de ambas dinastías contraigan matrimonio- finalizo conservando su postura de seriedad y observando con detenimiento a su hijo mayor.

Vejita: ¡¿Qué?!- pregunto exaltado al momento de ponerse de pie- ¡No lo acepto! No aceptare hacer tal cosa para semejante disparate!!

Nirva: Vaya, vaya... siempre lo he dicho mi padre esta lleno de sorpresas- susurro.

Cross prefirió guardar sus comentarios.

Vejita Ou: Vejita esto no se discutirá, es una de tus obligaciones como sucesor de la dinastía.- se puso de pie al igual que su hijo.

Vejita: Sabes que odio que tomes decisiones por mí!- dijo con cierto enfado en sus palabras.

Vejita Ou: Mientras yo sea tu padre harás lo que yo te diga. Este asunto es para el beneficio de todos, de la dinastía.

Vejita: La dinastía puede irse al infierno! No aceptare hacer tal cosa sola para tu conveniencia!.

Vejita Ou: Esto no tiene que ver con MI conveniencia Vejita!- levanto la voz- Sabes que no debes hablarle así a tu padre, ni mucho menos a tu emperador! Y eh hablado como sucesor al tono de la dinastía te casaras con la Princesa de la dinastía del Fénix y punto, es tu obligación como príncipe!.

Vejita: No puedes obligarme! Primero muerto que casarme y mucho menos con una princesa consentida!!- dijo bastante molesto para después darle la espalda a su padre y caminar hacia la salida de la habitación.

Vejita Ou: Yo no he ordenado que te retiraras!

Vejita: Estas ciego, crees que habrá estabilidad?- pregunto- En cuanto se sepa de esto te aseguro que nuestros súbditos no estarán muy contentos que digamos- dijo sin voltear la mirada-Además, en vez de preocuparte tanto por tu imperio deberías poner mas atención a lo que causas cuando pones a tu primero antes que a tus propios hijos- finalizo y sin voltear ni titubear salió del salón.

Nirva: Nunca habia visto a Vejita hablarle de esa manera a nuestro padre- comento a su hermano quien iba a su lado y al parecer estaba hundido en sus propios pensamientos.

Nirva: Ay, cuando hablo contigo es como si le estuviera hablando a una pared... - comento, pero ni aun así Cross mostró alguna reacción.

Mientras, Kareonte quien iba detrás de ambos, tenia sus propias preocupaciones. Sin duda le habían dado una gran sorpresa que entre sus planes no concordaba.

Si tal suceso, la unión de las dos dinastías, se llevara acabo, su ambición de llegar algún día a la cabeza de la dinastía Dragón se vendría abajo. Durante muchos años lo ha planeado tan cuidadosamente que ni el emperador siquiera sospechaba nada.

Sé habia librado del anterior emperador y se suponía que seguía el turno de Vejita Ou y después sus tres vástagos... pero ahora sus planes tendrían que cambiar, impedir que aquel pacto se consumiese, y lo único que se le venia a la cabeza era quitar del camino a la princesa Bulma.