¡Hey! Ninguno de estos bellos personajes me pertenece… Son toditos de Rumiko-Sama

Capítulo 2

Ya habían pasado seis meses desde que Kagome había comenzado a trabajar con Sesshomaru Taisho y las cosas no iban nada bien tanto en la empresa como en su hogar.

Desde aquella vez que había empezado a recibir valiosísimos regalos en su domicilio las cosas se habían puesto feas con Inuyasha. A pesar de que Kagome le había dicho que ella no recibiría los costosos regalos estos no paraban de llegar. Todos los días a las seis de la tarde recibía joyas, perfumes, flores... Eso molestaba profundamente al morocho de ojos dorados.

Inuyasha estaba muy cerca del día de la operación, desde que Kagome había empezado a trabajar para poder costear los gastos que implicaban el tratamiento de su enfermedad, había evolucionado favorablemente y ahora gracias a esos esfuerzos podía llegar a operarse para finalmente ser un hombre normal otra vez.

A pesar de estar mucho mejor y poder caminar bien sin tener que estar postrado en la cama por esos dolores que tenía en su espalda, Inuyasha no estaba muy feliz que digamos por estar siendo "mantenido" por Kagome. Él desde un primer momento le había prohibido trabajar, pero ella era tan terca que no le hizo el menor caso.

En esos momentos Kagome estaba trabajando y como el no podía trabajar estaba esperándola recostado tranquilamente en el balcón del departamento que ambos compartían. Inuyasha se sentía impotente, para el era una terrible tortura no poder trabajar ni hacer nada, después de todo el siempre había sido un hombre muy activo antes del terrible accidente que casi le cuesta la vida y que ahora estaba a punto de dejarlo paralítico. Todavía recordaba como había sucedido toda esa tragedia…

……..Flash back……..

Kagome e Inuyasha acababan de comprometerse después de tres años de un lindo noviazgo. Tal era la dicha de ambos que para celebrarlo Inuyasha, como regalo por el compromiso, invitó a su prometida a pasar una semana en las montañas. Todo fue perfecto, el viaje, la nieve, los juegos y las cenas románticas compartían a la luz de las velas.

Pero el día que tenían que volver a la ciudad, todo se convirtió en un terrible caos. Iban por la carretera con mucho cuidado, el clima estaba muy cambiante, las condiciones eran de las peores para viajar, pero era imposible quedarse más tempo. Kagome no quería viajar en esas condiciones pero Inuyasha finalmente la persuadió para que aceptara. Ese fue su mayor error, y por culpa de esa decisión ahora estaba en el estado en el que se encontraba. Antes de llegaran a la ciudad de Tokio otro auto les vino de frente repentinamente… luego de eso Inuyasha no recordaba nada más solo que al despertar se enteró que habían pasado dos meses antes de que pudiera despertar del profundo coma en el que estaba. Kagome no sufrió heridas significativas solo se había quebrado el brazo izquierdo y tenía muchos golpes en su cuerpo.

Luego de eso los meses de tortura comenzaron, al principio no podía caminar pero con mucho esfuerzo, dolor y paciencia pudo soportar el proceso para volver a ser el de siempre.

Finalmente luego de luchar contra su parálisis una nueva mala noticia llegó. Inuyasha perdería paulatinamente la capacidad de caminar si no se sometía a un tratamiento, pero era demasiado costoso y en esos momentos Inuyahsa estaba desempleado a causa de su incapacidad.

Inuyasha no permitió a Kagome que trabajara luego que ella se lo propusiera pero ya había pasado un año y medio desde el terrible accidente y cada vez estaba peor, por lo que Kagome a escondidas de Inuyasha comenzó a buscar desesperadamente un buen empleo. Ella era graduada en administración empresas además que tenía uno de los mejores promedios de Japón. Pero el problema era que no tenía mucha experiencia… y eso le dificultaba que las grandes empresas la contrataran, pero ella era muy persistente y siempre tenía esperanzas de que encontraría un buen empleo para ayudar a su amado Inuyasha. Esta vez no permitiría que su estúpido orgullo de hombre interfiriera en su calidad de vida. Y así lo hizo, finalmente después de mucho buscar, consiguió empleo en donde menos se imaginaba, en la empresa automotriz Taisho.

Cuando Inuyahsa se enteró, la noticia fue todo un tema de discusión, el sabía que no era muy buena idea y no tenía muy buena espina, había escuchado solo pestes del presidente y dueño de la empresa. Pero Kagome no le dejó replicar, ella ya se había decidido y conociéndola no iba a lograr que cambiara de parecer…

….Fin flash back….

Inuyasha salió de sus pensamientos al escuchar la puerta del departamento abrirse, en cuanto escucho que se cerraba nuevamente se puso de pie para recibir a Kagome.

Al verla noto que algo no estaba bien, pues lo reflejaba en sus bellos ojos pese a que intentaba sonreír. Inuyasha la conocía demasiado bien.

- Oye Kagome ¿Qué te sucede?-.

- Hola Inuyasha-. Fue directo hacia sus brazos. Lo abrazó muy fuerte y con mucho amor.

- Hola Kag, aun no respondes mi pregunta-. Kagome lo interrumpió besándolo cálida y apasionadamente.

- No es nada Inuyasha, solo estoy agotada-.

- ¿Eso es todo?-. La chica asintió dejando a su novio no del todo convencido.

- ¿Tu como estas? Ya falta poco para la operación, solo tres días y serás el mismo de antes amor-. Inuyasha la miró pensativo, luego sonrió para darle tranquilidad a Kagome.

- Estoy bien, de más esta decirte que estoy más que aburrido, pero no te preocupes cariño, ya todo se solucionará-.

- Estoy segura de eso, ten un poco más de paciencia Inuyasha-.

Kagome se notaba cansada, desganada y muy preocupaba, pero por ahora Inuyasha no podía preguntarle nada porque él sabía de antemano que ella no le diría una palabra de lo que le pasaba para no preocuparlo.

Al rato Kagome dejo a Inuyasha mirando televisión en la sala y se fue a preparar la cena, quería despejarse y no pensar en nada. Las cosas en la empresa automotriz andaban muy bien, más no tanto en la presidencia de la misma. Sesshomaru Taisho era un sujeto demasiado perturbador, la hacía perder los estribos con facilidad. Ese día había sido el colmo, sin importar que estuvieran en plena reunión corporativa el sujeto no dejó de atosigarla con preguntas sin sentido y fuera de lugar. En primer lugar la mantuvo corriendo de un lado para el otro buscando copias de papeles que ya tenía en mano, después se dedico a darle miradas poco decorosas y finalmente quiso arrinconarla en el ascensor. Kagome asustada le dio una bofetada, no pudo contenerse, el solo se rió de ella diciéndole que tarde o temprano ella sería de el.

Kagome estaba por demás harta, no quería pasar un minuto más al lado de Sesshomaru y sus caprichos, porque eso era lo que la joven secretaria era para el, un capricho rozando ya en la obsesión. Pero lamentablemente ella no podía renunciar, al menos hasta que Inuyasha se recuperara por completo, recién hasta entonces se liberaría de Sesshomaru.

La joven estaba concentrada recordando todo lo que había vivido en el día que no se dio cuenta que Inuyasha estaba observándola con el seño fruncido al ver que de sus azules y ahora tristes ojos caían silenciosas lágrimas. Inuyasha no pudo resistir y tuvo que abrazarla y preguntarle por que estaba tan triste. Kagome se sorprendió porque no había sentido la presencia de su amado.

- Ahora mismo dime por que te encuentras así-. Exigió con dulzura pero con firmeza Inuyasha.

- No es nada, es solo…-. Kagome se dio vuelta para llorar en el pecho del muchacho dejándolo desconcertado.

- ¿Qué tienes Kagome? Estas empezando a preocuparme. Dime que te sucede-.

- Inu… Inuyasha… Es que… no puedo...-. Su voz salía entrecortada y ronca por causa del llanto. Y a falta de respuesta Inuyasha se ponía cada vez más tenso.

-¿Qué es lo que no puedes? Habla-.

- Lo siento, es solo que… toda esta situación… me supera-.

- ¿Qué situación?-.

Kagome se dio cuenta que había hablado de más, por ningún motivo podía preocupar a Inuyasha así que por más que detestaba mentirle no le quedó más opción que hacerlo.

- Todo esto Inu, quiero que estés bien, que te recuperes y tengas toda esa fortaleza y felicidad que tenías antes del accidente y ahora que ya falta tan poco para la operación… solo quiero que estés bien, supongo que estoy estresada y quiero pasar más tiempo a tu lado, no lo sé…-. Terminó llorando muy angustiada.

Inuyasha no estaba del todo convencido en lo que ella le estaba diciendo pero no podía presionarla y en verdad el también se sentía algo estresado por la situación.

Luego de que Kagome terminara de llorar, Inuyasha con una pícara mirada le sugirió darse un relajante baño de sales para luego cenar más calmados. Y así lo hicieron, Kagome estaba encantada con Inuyasha, los dos estaban abrazados en la gran tina, Inuyasha de un momento a otro empezó a frotarle su tersa espalda de una manera que estaba enloqueciendo a Kagome, también aprovechó la posición para darle suaves besos en su cuello, sabía a la perfección que a Kagome le encantaba, la chica era muy mimosa y era egoístamente de el.

- Inuyasha…-. Suspiraba Kagome.

- Shhh, disfruta ahora Kagome, este es nuestro momento, ámame tanto como yo te amo a ti-.

Ante las dulces palabras de Inuyasha, Kagome nuevamente sollozó pero ahora era solo el momento de amarlo, las preocupaciones las dejaría para después.

Al otro día Kagome se levantó más relajada, Inuyasha se había levantado más temprano para prepararle el desayuno, ya que el sentía que aunque sea haciendo eso ayudaba un poco más a Kagome pero ¡Cielos, como odiaba estar en la casa sin hacer nada! No podía acostumbrarse, para el era muy humillante y Kagome lo sabía, pero primero estaba su salud.

Al llegar al lado de Inuyasha, Kagome se sentó a su lado y comenzaron a desayunar tranquilamente, la chica todavía se encontraba en pijamas, todavía tenía tiempo y quería aprovecharlo para estar con Inuyasha un poco más, su plan hubiese seguido en pie pero lamentablemente escucharon que el timbre sonaba con mucha insistencia. El ojidorado frunció el ceño y fue hasta la puerta para ver quién rayos era a esa hora de la mañana.

- ¿Quién es?-. Preguntó poco cortés antes de abrir la puerta, y al hacerlo se tensó por completo.

- Sesshomaru Taisho-. Contestó altivo y prepotente.

- ¿Qué se le ofrece Señor Taisho?-. Quiso saber, desconfiando mucho de su inesperada tono tampoco era muy amigable que digamos.

- Vengo por Kagome-. Dijo sin más.

- ¿Disculpe?-.

- Así es, Kagome es mi empleada y necesito que venga conmigo en este momento tenemos una junta en diez minutos-.

- Tengo entendido que las reuniones importantes son establecidas varios días antes-.

- Así es, pero en este caso es diferente-.

Inuyasha se estaba conteniendo de partirle la cara, sabía que si lo golpeaba Kagome automáticamente perdería el empleo, el estaría más que encantado, pero Kagome no lo perdonaría.

- Inuyasha ¿Quién era?-. Kagome fue hasta el recibidor de su apartamento al ver que Inuyasha se tardaba demasiado. Se llevó una gran sorpresa al ver a su jefe en la entrada "hablando" con Inuyasha.

- Higurashi apresúrate que debemos presentarnos en una reunión en menos de cinco minutos-. Exigió calmada y fríamente devorándola con la mirada. Kagome había olvidado completamente que estaba con su sexy pijama que consistía en conjunto de satín rosa suave con encajes negros.

- Kagome ve a cambiarte ahora-. Dijo furioso y celoso su prometido. Kagome bajó la mirada muy avergonzada y fue a su dormitorio.

- No sabía que Higurashi estaba vivía con un hombre en su apartamento-.

- Así es soy su prometido, pero sinceramente creo que no es de su incumbencia-. Inuyasha no soportaba a ese tipo, y ahora mucho menos después de que vio la descarada forma con que observaba a Kagome.

Sesshomaru en tanto miraba con fastidio al prospecto de hombre que estaba delante de él, no le gustaba como lo enfrentaba, maldito hombre mediocre.

- Así que su prometido…-. Habló burlándose de Inuyasha, el morocho estaba apunto de lanzarse hacía ese desagradable sujeto, pero afortunadamente Kagome apareció evitando la pelea.

- Inuyasha ya me tengo que ir-. Dijo dulcemente.

- Vete de una vez…-.

- Inuyasha…-. Los ojos de Kagome se empañaron amenazando en correr el poco maquillaje que llevaba. Inuyasha se sintió un estúpido por haberle hablado así a Kagome así que inmediatamente abrazó a la chica susurrándole perdón, después de todo ella no tenía la culpa de que ese desagradable hombre fuera a su hogar de improviso.

- Te amo-. Le dijo a su prometido, logrando que el rostro de Sesshomaru se desfigurara por completo.

- Yo también Kag, ten cuidado-. Antes de irse se besaron apasionadamente, en realidad Inuyasha la besaba apasionadamente para demostrarle a ese idiota que Kagome era solo de el.

- Higurashi no tengo tu tiempo-. Habló enfurecido y frío.

- Si, lo siento, podemos irnos-. Trató de ser amable pero ahora estaba aterrada, la mirada que Sesshomaru le había dado antes de que se cambiara la asustó mucho, ahora no sabía que hacer.

Ya estaban en el auto del magnate y mientras bajaron del apartamento Sesshomaru no le dirigió la palabra, la joven secretaria agradecía profundamente el silencio, la verdad mientras menos contacto con su jefe muchísimo mejor.

Llegaron a la empresa y el humor de Sesshomaru era insoportable, cada empleado que osaba a hablarle terminaba despedido y denigrado. Kagome estaba muy preocupada, afortunadamente con ella no se la había agarrado pero ¿Qué rayos le pasaba a Sesshomaru?

- Jaken-. Al entrar en su oficina casi gritó para llamar a su mano derecha.

Aterrado por la forma en que su "amo" lo había llamado entro más que rápido a la oficina del joven Taisho, en todos los años que trabajó para el jamás lo había visto tan alterado y malhumorado.

- Señor Sesshomaru ¿Qué se le ofrece?-.

- ¿Dónde están los ejecutivos?-.

Jaken comenzó a sudar frío, los malditos ejecutivos acababan de llamar para postergar la reunión hasta la tarde ¿Ahora como se lo diría a su malhumorado jefe? De seguro lo pondría de patitas en la calle.

- Este… ellos…-.

- Habla de una vez, no hagas que pierda la paciencia-. Su mirada estaba a punto de causarle un paro cardíaco a Jaken.

- Ellos cancelaron la reunión-. Pero al ver la cara de demonio de Sesshomaru agregó muy nervioso.- Quiero decir la postergaron hasta esta tarde-.

- Mierda-. Tanto como Kagome como Jaken estaban con los ojos desorbitados, jamás habían escuchado a su jefe decir semejante grosería… era mucho mejor verlo despedir gente, y con eso ya era mucho.

- Señor… señor Sesshomaru…-. Jaken decidió callar al ver la mirada de Sesshomaru posarse en el, así que guiado por su instinto de supervivencia opto por la retirada, pero antes de que pudiera salir del despacho, el magnate lo detuvo con un pequeño carraspeo.

- ¿A dónde crees que vas Jaken?-.

- Pues… yo…yo…-.

- No comprendo-. Sesshomaru daba miedo, en verdad que sí.- Convence a los ejecutivos, en una hora los quiero aquí-.

- Como ordene señor-. Y se fue sin decir nada más, esta vez la misión era mucho más difícil ¿Cómo convencería a los ejecutivos?

- Higurashi…-.

Kagome se tensó, hasta ahora había pasado desapercibida, ella se había quedado en su escritorio ordenando disimuladamente papeles de poca importancia.

- Señor Taisho ¿Qué se le ofrece?-. Kagome no quería pensar, solamente quería que el día de la operación de Inuyasha llegara para poder salir del infierno en el que estaba metida.

- Nunca me dijiste que estabas comprometida-.

- Lo siento señor Taisho, pero es un hecho irrelevante para mi empleo-.

- Te equivocas, es un hecho muy, muy relevante-.

- No lo creo señor-.

De un segundo a otro Sesshomaru estaba al lado suyo, Kagome al verlo se tensó, pero rápidamente se puso de pie. Sesshomaru parecía una fiera al acecho y eso la asustaba mucho.

- Estabas extremadamente sexy hoy Higurashi…-.

- No se de que me habla Señor Taisho-.

- No te hagas la desentendida…-.

Kagome vaciló en salir de la presidencia pero Sesshomaru fue más rápido y cerró con llave el despacho.

- Señor Taisho déjeme salir por favor-. Suplicó Kagome.

- De ninguna manera preciosa, te dije que serías mía… Ahora que recuerdo ¿Por qué devolviste todos mis regalos?-.

- Yo nunca seré suya, y devolví esos regalos porque yo ya tengo quién me regale cosas, no serán regalos tan costosos y lujosos pero si son hechos con mucho amor y sin esperar nada a cambio-.

Sesshomaru no esperaba una respuesta así, se puso más furioso que antes, ahora estaba colérico.

- ¿Cómo te atreves? Ya te dije que serás mí, no me importa si quieres o no…-.

- No se lo permitiré-.

- Eso lo veremos-. Inmediatamente la tomó del brazo de una manera que la dañaba mucho, pero ella no se quejaba, no iba a demostrarle que ella era débil, antes que la tomara tendría que matarla.

- Suélteme ahora mismo-.

Sesshomaru solo se reía, Kagome Higurashi no sabía que Sesshomaru Taisho siempre obtenía lo que quería…

Continuará

¡Hola! ¿Qué tal?… Muchísimas gracias por el apoyo con esta historia… de verdad se los agradezco… lamento mucho el retraso, pero bueno aquí estoy… también pido perdón por no haber contestado los Reviews no tuve nada de tiempo. Recién hoy pude descansar y continuar con mis historias…

También voy a actualizar "La Dama y el Vagabundo" en estos días…

En fin, perdón por no responder los Reviews me siento muy culpable… T-T

Bueno, el próximo capítulo será mucho más largo y concluirá la historia…hay unas cositas que me faltan aclarar y quiero decirles que aparecerá un nuevo personaje… ¿Quién adivina?

Y veremos que pasa con este tremendo Triángulo… jejeje

Mil gracias a tods por leer

Y mil gracias a:

Scarleth Rose, abana, [GleNNdiThA] freezi, Madame de la Fere du Vallon, Axter, Peachilein, La dama de hielo, {M0nC3}, Aoleon

Muchas gracias por leer nos leemos prontito

Besos y abrazos

Sele