Disclaimer: Hey Arnold y sus personajes son propiedad de Nickelodeon y Craig Bartlett. A excepcion de los creados por mí para este fanfic.
Capítulo II.- El error
Helga despertó luego de un par de horas, justo cuando su amiga ponía la mesa para almorzar. Sonrió al ver lo mucho que se esforzaba su amiga para que todo sobre la mesa estuviese perfecto. Se acercó hasta ella y se aclaró la garganta pues al estar dormida se le había secado un poco, luego de esto dijo:
-Hey Pheobs, no te esfuerces tanto chica si sólo soy yo, no es que el presidente vaya a venir- y dio una carcajada.
-No Helga- dijo su amiga levantando la vista y sonriéndole- es sólo que estoy acostumbrada a que todo sea perfecto con Gerald, por eso me disgusta que no todo quede como deseo.
La rubia soltó una risa enorme que se detuvo sólo cuando vio a través de la ventana un auto que ella reconocía bien, era el Packard verde de Phil, que desde su muerte sólo era usado en ciertas ocasiones por un muchacho cabeza de balón. Lo miró en silencio hasta que noto que Gerald lo despedía mientras el otro se marchaba en dirección a la casa de huéspedes. Tomó aire y notó que su amiga la observaba algo nerviosa, la miró y dijo- Ya veo que el cabeza de balón no cambia, sigue con los mismos gustos de siempre- dicho esto y con afán de evitar la vista de su amiga miró hacia la puerta por la cual entraba Gerald.
-Nenas, porque esas caras- dijo Gerald mientras miraba confundido a ambas chicas que disponían a sentarse- vieron un fantasma o qué.
-Nada de eso Geraldo- dijo Helga tratando de que no notaran la tristeza que había dibujado en su rostro- sólo tengo hambre.
-Cariño- dijo Pheobe tratando de salvar a su amiga- ve a lavarte las manos que ya vamos a comer.
Luego de que Gerald hiciese caso a su novia y se dirigiese al baño hubo un profundo silencio que Pheobe no quiso romper pues conocía bastante bien a su amiga y sabía que el ver aunque fuese de lejos a Arnold la había dejado notablemente triste. Cuando Gerald se sentó a la mesa el silencio ya había dejado de ser necesario y como Helga no quería que precisamente el notara su pesar dijo con bastante humor:
-Cabeza de cepillo veo que ya no acostumbras viajar con clase- rio un poco y continuó con la boca llena de puré de patatas- digo, se muy bien que ese auto ya era una chatarra hace años, no puedo imaginarme como es que el cabeza de balón aún maneje ese auto.
-Pataki, se que conoces perfectamente ese Packard- dijo el moreno con una sonrisa burlona- pero ahora que lo dices, ¿Por qué tanto interés con el auto de Arnie? Él debe tener sus razones al usarlo no crees, quizás son los RECUERDOS…- Al decir eso rio al ver como se sonrojaba la cara de la rubia y notar la pequeña risita de su novia.
-¡Chicos!- dijo la oriental al notar las miradas asesinas que le enviaba molesta la rubia al moreno- no empezarán una escena nuevamente, quiero decir, coman ya que se está enfriando- y ella sonrió para notar como volvía la calma a su mesa.
-Preciosas debo pedirles un favor- dijo el moreno- mañana es el partido de baseball y como ya sabes cariño- dijo lo último dirigiéndose a su prometida- es mi turno de invitarlos a casa luego para beber algo y comentar…- antes de poder continuar la rubia se rio y miró a su amiga.
-Si claro, comentar el partido ¿no es así?- dijo riéndose nuevamente- ustedes no cambian Geraldo, ¿aún tienen esa estúpida tradición de hablar sobre los traseros de las chicas que van al partido? Tú y los zopencos deberían madurar- dicho esto la cara del moreno se sonrojó y miró a su novia que sabía bien de lo que estaba hablando su amiga y que por supuesto soltó una carcajada al notar como su novio la miraba entre confuso y nervioso al notar que sabía de lo que hablaba su amiga.
-Cielo, por qué pones esa cara- dijo la oriental intentando controlar su risa- ¿acaso crees que yo no estaba enterada de la vieja costumbre?- miró a su amiga que más que eso era su cómplice y volvió a hablar- hace años que somos amigos, es obvio que no tardaría en darme cuenta.
-Pheobs, eres malvada- dijo el moreno con aún cara de vergüenza- pero no es eso lo que quiero decirles, es decir, como ellos vendrán se me hará difícil esconder a Helga en casa- ella lo miró enojada por el último comentario, ella no se escondía sólo no estaba preparada aún para ver a sus amigos, el continuó- y no es que las esté presionando pero deberán tener algún plan para mañana si es que no quieren que descubran lo que está pasando.
-Ya entendí cabeza de espagueti- dijo con preocupación la rubia- algo haremos con Pheobs para estar lejos de la casa.
-La verdad es que necesito ayuda mañana para recoger algunos catálogos para la boda y me encantaría que Helga me acompañe, además eso ya estaba planeado.
Terminaron de comer y Helga decidió darles "Tiempo de Pareja" a sus amigos, por lo que volvió a su habitación y no salió de ella hasta la mañana siguiente, ya que se había quedado profundamente dormida y ninguno de sus dos amigos pudo despertarla para cenar.
A la mañana siguiente Pheobe estaba en la cocina esperando a su amiga para desayunar ya que su novio había tenido que salir muy temprano para dejar todo listo en el trabajo y así no tener problemas con su salida de muchachos de la tarde. La oriental cocinaba unos huevos cuando vio que su amiga la miraba desde la puerta. La rubia se dirigió hasta la cafetera para ponerla a funcionar.
-Hey Pheobs! Dormí demasiado, fue un sueño bastante relajador- La oriental rio ante el comentario de su amiga pues ella misma había sido testigo de lo feliz que se veía su amiga mientras dormía.
-Claro que sí Helga, anoche intentamos despertarte y la verdad es que creo que ni cuenta te diste- la oriental la miraba con cara de gracia y la rubia sólo se asombró ante el comentario.
-Lo siento hermana, creo que tanto trabajo me pasó la cuenta después de todo. Imagínate, sólo tengo 23 años y estoy casi igual que Miriam, durmiendo en cualquier lado.
-Claro que si, pero no te olvides que en un par de días ya serán 24- Helga iba a decir algo pero antes de verse interrumpida su amiga continuó- ya se que quieres que nadie se entere aún que estas aquí pero tú sabes muy bien que creo que sería una buena idea celebrarlo con tus amigos, como en los viejos tiempos. ¡Anímate!
-¡Rayos Pheobs! Sabes que a mi no me gusta celebrar mi cumpleaños pero siempre tú y el cabeza de balón terminaban por hacerlo de igual manera- La rubia guardó silencio un momento y recordó las muchas veces que ellos le habían hecho fiestas sorpresa, cosa que aún no cambiaba tanto pues aunque Arnold ya no estaba en el panorama, siempre recibía visitas de su amiga y el novio de la última por esas fechas y además llevaban consigo un regalo de su amor de toda la vida. Después de haber pasado un momento en silencio se apresuró en completar su idea- Sé muy bien que no compartes mi decisión de estar escondida si ya estoy en Hillwood pero no estoy preparada para verlos, no aún.
-Amiga, no estas preparada para ver a tus amigos o para verlo a él. En fin, tenemos toda la tarde para discutir el asunto por ahora debes comer algo porque ayer no te alimentaste bien.
Helga no dijo nada, sólo pensaba en lo que le había dicho su amiga, quien por cierto tenía razón. Ella si quería ver a sus amigos, ya que antes de irse de Hillwood ellos se habían hecho muy cercanos, incluso con Harold con el que casi no discutía. Siempre se comunicaban por cartas emails que ella les escribía para que ellos no tuvieran su dirección y así no pudieran dársela a Arnold, parecía que las cosas entre ese grupo estaban en paz, con todos menos con el rubio.
Terminaron de comer en silencio, cosa que a ninguna de las dos le molestaba porque la oriental sabía muy bien que su amiga estaba pensando en lo que ella le había dicho. Helga por su parte sabía muy bien que pronto tendría que volver a compartir con todos sus viejos recuerdos durante un mes completo y la idea se le estaba haciendo demasiado difícil.
Pheobe fue a darse un baño cuando sonó su localizador que le avisaba que la necesitaban con urgencia en la clínica donde trabajaba porque uno de los doctores de turno había tenido un problema y no podría llegar, por lo que la chica le dijo a su amiga que no podrían salir esa tarde, que ella se comunicaría con Gerald para que no lleve a los muchachos ese día a la casa. Helga suspiro con cierto alivio porque ella sabía muy bien que así con corría el riesgo de que alguien la viese por la ciudad. Se recostó en el sillón mientras leía un libro de historias románticas, estaba totalmente perdida en la lectura mientras se imagina viviendo la vida de esas personas con Arnold a su lado hasta que sonó su teléfono, lo miró y vio que era Phebs.
-Hola Pheobs, ¿Qué ocurre? Es raro que me llames desde el trabajo.
-Si Helga, lo que pasa es que no puedo comunicarme con Gerald, tiene el teléfono apagado y no he podido avisarle que no vaya a la casa con los muchachos, le dejé miles de mensajes en el buzón de voz.
-Chica no te preocupes, debe ser porque está en el partido de baseball, cuando salga prenderá el celular y escuchará tu mensaje antes de llega a casa.
-Eso espero porque si no te encontrarás con todos los muchachos y se que eso no es lo que quieres.
-No te preocupes Phebs, el cabeza de cepillo no es tan tonto, escuchará los mensajes y se los llevará a otro lado.
-Supongo que tú ya comiste algo, ¿No es así?
-Claro que si- dijo Helga con un tono que la oriental conocía cada vez que su amiga mentía.
-Iré a comer algo ahora que tengo descanso, y espero que tú hagas lo mismo, nos vemos más tarde.
-Adiós Pheobs, espero que llegues pronto.
Dicho eso la rubia colgó el teléfono y se dirigió a la cocina, sabía que si no comía algo su amiga se enteraría y no la dejaría en paz. Se preparó algo rápido, lo comió y fue a guardar su libro a su habitación, en donde aprovechó de cambiarse pues aún seguía en pijama desde la mañana y aunque sabia que a su amiga no le molestaría ese detalle, conocía muy bien a Gerald y este la molestaría por no arreglarse. Se maquillo un poco y se miraba fijamente pensando que su mirada se veía notablemente más animada desde que estaba con sus amigos.
Claro que te ves más animada Helga, ¿Recuerdas cuando fue la última vez que te sentiste en compañía? No, por supuesto que no porque todos tus novios eran unos idiotas, uno peor que el otro. Sólo tus amigos son sinceros, claro tus amigos y el estúpido cabeza de balón. Lo odio tanto pero a la vez aún lo amo, fue tan estúpido al no creerte, no se merece que aún pienses en él pero es inevitable. Se decía en sus pensamientos Helga mientras seguía sin quitar la vista del espejo, aunque en realidad ni siquiera miraba los que este reflejaba. Salió de su letargo y volvió a sus pensamientos. Quizás algún día encuentres a alguien que no dude de ti y que no te traicione, ya encontrarás a alguien porque eres una grandiosa escritora y una excelente columnista, eres…–Helga G. Pataki- dijo esto último en voz alta y sonrió.
Se recostó en la cama sin tantos malos pensamientos, se sentía tranquila estando en esa habitación destinada para ella, se sentía en casa, no supo cuanto tiempo pasó pero habían sido horas, ya estaba oscureciendo cuando sintió ruidos abajo y pensó que sería el moreno que venía a buscar algo para la reunión que tenía con sus amigos. Salió de la habitación y bajaba las escaleras en donde no pudo reprimir su deseo de molestar a su amigo.
-Pelos de espagueti que ray…- Helga se detuvo en silencio al pie de la escalera al ver lo que tenía al frente, no pudo continuar con lo que iba a decir porque estaba demasiado shockeada para poder pronunciar palabra alguna. Comenzó a sentir que el aire le faltaba y unos ojos se posaban en ella con sorpresa.
-Helga ¿Qué demonios haces aquí?- dijo el moreno que estaba sumamente nervioso en ese instante- ¿Pataki te encuentras bien?- con notable preocupación en su rostro el moreno comenzó a acercarse a la chica que se veía descompensada.
-¿Qué demonios es ese escandalo?- dijo una voz muy conocida para la rubia, era Harold que abrió los ojos bastante feliz al ver a su amiga- ¿Gorila que haces aquí?- sonrió ampliamente y en ese instante también lo hizo Stinky, Sid, Curly, Lorenzo, Eugene y Brainy. Todos querían saludarla y hacerle miles de preguntas. Hablaban al mismo de tiempo comenzando a confundir a la rubia, todas las miradas posadas en ella, caras llenas de sonrisas y asombro, el ambiente a su alrededor se sentía pesado, ella quería huir, alejarse de ellos para que no pudiesen verla, quería no haber estado ahí. Ellos seguían hablándole sin parar pero ella no fue capaz de responder a ninguno de sus antiguos compañeros.
Helga que se sentía acorralada, sin aire a su alrededor y todo fue peor cuando vio que esos ojos que tenían la mirada clavada en ella eran los de él, los de Arnold, quien sonrió más que ninguno de sus otros amigos. El iba a decir algo cuando ella comenzó a ver todo negro, no sabía lo que le pasaba, sentía que se le iba la fuerza de su cuerpo y lo último que vio antes de perder la conciencia fue a Gerald corriendo para evitar que se golpeara mientras su cuerpo cedía ante su falta de resistencia y a su vez escuchó la voz del amor de toda su vida gritar asustado.
-¡HELGA!- que la miraba con el rostro lleno de preocupación y como intentando despertarla.
Dicho lo último, ella sentía como si las palabras resonaran en sus oídos dulcemente como antes, cerró los ojos y perdió la conciencia.
Nota de la autora
Ya sé que no avancé mucho la historia en este capítulo porque mi idea es que nada quede suelto al azar, si no que todas las dudas queden respondidas durante cada capítulo, excepto las principales que son las que le dan el toque de suspenso en la historia.
Como compensación probablemente mañana este subiendo el otro capítulo para que sea una rápida la continuación. También les puedo adelantar que tengo pensado que este fic sea más o menos largo porque por lo menos yo he leído varios y me da algo de tristeza que se acaben tan pronto, pero ¡no os preocupéis! Prometo hacerlo lo más entretenido posible porque está claro que con los personajes siempre hay alguna aventura que puede ocurrir, es más ya tengo bastantes en mente.
Pasando a otro tema, quería agradecer los Reviews y que sigan mi historia. Espero que les agrade este capítulo aunque no tuvo muchas emociones y en el siguiente prometo que se sorprenderán con lo que ocurrirá.
Muchas gracias por leerme y sigan disfrutando de estos personajes, un abrazo para todos, espero sus comentarios y críticas, de aquí en adelante la historia se hará mucho más confusa, ya que en los dos primeros capítulos quería darle un poco de paz a Helga, pero como se lo imaginan hay muchas cosas sin resolver de su pasado lo que le hará un poco nublado el futuro.
Me despido y pronto volveré cargada de emociones.
P.D.: En el próximo capítulo será la celebración del cumpleaños de Helga y claramente será una bomba. Se los dejo como un regalo por las pocas emociones que tuvo este capítulo y por favor no me maten por haberlo hecho así, ya que estos últimos días he estado desanimada pero como todo lo malo pasa se que mañana estaré mejor y les escribiré una historia como corresponde. Esta la subí porque la tenía casi lista, me faltaba sólo el final. Creo que tampoco estuvo tan mal, pero si así lo creen mis disculpas, ahora si me despido después de entregarles mis razones :) Perdón por divagar tanto ahora último, es claro reflejo de lo que ya les había dicho.
