Gui:Hola!! Bueno en principio esto era solo una viñeta pero ahora son dos. No creo que lleguen a ser más, aunque conocciéndome, quién sabe. Y sigue siendo gracias a Danny Pendragon así que sigue dedicado a ti ^^. ¡! En fin os dejo con esto
Disclaimer: Teniendo en cuenta que Rowling es mayor que yo, ha tenido más tiempo para inventar HP pero pronto la alcanzaré.
Llueve, y no sabe si son las lágrimas que tiene dentro pero no debe sacar. Porque, a fin de cuentas, es su hijo. Aunque fuese Gryffindor, aunque se empeñase en demostrarlo, aunque los odiase a todos.
Carne de su carne. La primera vez que pensó, quizás inconscientemente y después de realizar que moriría algún día, que sería inmortal a través de él. Pero cuando descubre que no está, descubre esa nota "la dejo para que no os pongáis a buscarme, que sepáis que estoy con los Potter"… Descubre que Sirius no quiere volverla inmortal, no quiere recordarla. Quiere que lo olviden y quiere olvidar.
Son solo unos instantes en los que se desgarra por dentro. Porque realiza, después, que los Black son Toujours Purs. TOUJOURS. Sin impurezas. Entonces se dirige hacia allí. El árbol genealógico. Perfecto. Puro. Sangre limpia como las copas de plata que Kreacher frota a conciencia, para preservar la pureza de su sangre.
Ahí están. Su marido y sus cuñados, y las primas y lo abuelos, bisabuelos, tátara abuelos. Generaciones y generaciones de sangre limpia. Destierros y odio hacia lo muggle.
Está todo oscuro, fuera ya es de noche. Walburga ha encendido una vela. Para iluminarse. Pero ya que está, quema la nota de Sirius. Y ya que está, se agacha ante al imponente árbol genealógico y cumple con su deber. Donde pone Sirius, acerca la vela, como para ver mejor. Quizás la acerca demasiado y quizás está hecho aposta. Tampoco quiere quemar la pared, aunque podría hacerlo. Quemar la casa mientras cumplía su deber. Pero no colaría. Cumplir su deber implica dominar el fuego. Y lo apaga.
Se ha quemado un poco la mano, pero no es nada. Ahora sube arriba. Hay que demostrar su pureza al cien por cien. Hay que eliminar a Sirius al cien por cien. Pero hay un problema. Sirius no se quiere ir. No quiere que se vayan sus cosas. Ha hecho magia ilegal, lo ha pegado todo con hechizos de permanencia. Y no se pueden anular. Y Walburga agradece en el fondo – nunca lo admitiría – que se quede así el cuarto, que se quede la memoria de Sirius.
Gui
SdlN
