Inuyasha estaba aburrido, cansado y ebrio; el alcohol había hecho que sus recuerdos fueran más intensos, su garganta comenzaba a irritarse y sus ojos se tornaban cristalinos, ya era hora de retirarse de aquel lugar
-me voy Miroku- dijo el joven escritor en un intento de beber un último sorbo de su vaso de whisky
-esta bien, yo te llevaré a tu casa, no es muy seguro que vayas solo- hizo una seña con la mano para llamar a la mesera y poder pagar la cuenta
Por otro lado, Kagome ya había terminado su presentación y vio como un Inuyasha bastante pasado de copas cruzaba el marco de la puerta, caminó a paso veloz intentando alcanzarlo
-Hola- saludó sonriente, él giro su rostro en dirección a ella y también le devolvió el saludo, solo que no de forma tan alegre, ella pudo notar sus grandes ojeras, su delgadez y un tono pálido no muy saludable, sintió tristeza.
-Buenas noches señorita- no se había percatado de el amigo de Inuyasha que ya se encontraba dentro del taxi –si desea puede venir con nosotros- ella no lo dudo dos veces y se subió al auto luego de inuyasha.
-Me llamo Miroku, soy amigo y editor de este pequeño borracho- Miroku era un joven bastante alegre, sus ojos azules mostraban calidez
-me llamo Kagome, fui la compañera de piano de Inuyasha por un año, éramos amigos en aquel entonces- kagome toco suavemente una mejilla de inuyasha con su dedo índice como si se tratara de un espécimen raro –está dormido-
-Dime kagome en dónde vives para dejarte en tu casa-
-es complicado, en realidad dejé mis cosas en casa de una amiga y ella me iba a ayudar a buscar un lugar dónde quedarme puesto que en su casa no hay mucho espacio- se sonrojó ligeramente
- porque no te quedas en la casa de Inuyasha, ustedes fueron amigos no creo que se moleste ¿verdad pequeño borracho?- preguntó con un tono burlón al joven que no podía más con su vida
- si …si – escucharon los dos como respuesta
- Bueno, supongo que estará bien- respondió la joven con algo de alivio
…
-Mi cabeza, ¿por qué no cerraron las cortinas?- un escritor malhumorado acababa de despertar, tal vez con una de las peores resacas de su vida, no estaba acostumbrado a la ingesta de alcohol, sí recordaba lo que había hecho la noche anterior… pero había algo que no encajaba muy bien, Higurashi, no entendía por qué se había subido a su mismo taxi.
A pesar de los mareos, se incorporó, recorrió su habitación y bajó las escaleras, su boca estaba sedienta, sus labios secos. Se llevó con una gran sorpresa al encontrar un gran desayuno servido, lo extraño era que estaba servido como para dos.
-¿acaso ella se quedó a dormir?-
-sí, espero que no te moleste- kagome salió de la cocina con una pequeña bandeja que contenía dos vasos de jugo de naranja
-no crees que tu madre se enojaría mucho al saber que su querida hija se quedó a dormir en la casa de un hombre- su tono de voz sonaba algo enojado, pero el dolor de cabeza no le permitió mostrar su ira en su máximo esplendor
-no eres cualquier hombre, ¿éramos amigos recuerdas?... en ese tiempo tu tocabas muy bien, el piano claro y yo solo quería cantar- la joven miraba al escritor con brillo en los ojos, esto hizo que el enojo de inuyasha se fuera como polvo en el viento
-Pensé que estabas en Italia- dijo con tono monótono, tomó un sorbo del vaso de jugo mientras sentía como toda su garganta se refrescaba, alivio – ¿cuando llegaste a Japón?- dio unos cuantos sorbos más a su vaso y esperó la respuesta
- antes de ayer, vine porque extrañaba la comida japonesa- soltó un risa suave, esa no fue una buena mentira
-¿cuando piensas irte?- su tono cambió a uno despectivo, la miró algo cansado –quiero estar solo Kagome, no es el mejor momento para tu visita-
- Estoy al tanto de la muerte de tu novia, deja de encerrarte, la gente muere, los familiares lloran pero luego continúan- su tono de voz fue firme
-no tienes idea de lo que hablas, tu no entiendes, permiso- se levantó bruscamente de la mesa para subir nuevamente a su habitación, necesitaba dormir, necesitaba silencio y sobre todo necesitaba estar solo.
Mientras tanto, Kagome miraba el desayuno casi intacto, realmente se había esforzado por hacerlo, es más, había dejado la cocina hecha un desastre. Era momento de limpiar todo, tal vez Inuyasha estaba pasando por un mal momento, definitivamente necesitaba ayuda, sin embargo, eso era mucha carga para ella – hoy será el último día en esta casa- murmuró para sí misma
Al terminar de limpiar el desastre en la cocina, salió en dirección a la estación de metro más cercana para que la lleve a un centro comercial. Al subir al tren preguntó a una señora con apariencia amigable, esta le dijo que debía bajarse en unas cuatro estaciones más. El tren estaba bastante lleno pero felizmente pudo bajar en la estación correcta. Tenía que comprar oleo rojo, azul y negro, fue solo cuando estaba en la puerta de la tienda de arte que cayó en la conclusión de que no tenía dinero suficiente –qué hacer- murmuró la joven artista
A unos metros, se encontraban un grupo de jóvenes con unas guitarras y teclado, artistas callejeros –perfecto- Kagome se acercó a ellos y los saludos con una gran sonrisa – hola, eto… saben me he quedado sin dinero y me preguntaba si tal vez podíamos recolectar un poco juntos, ¿yo canto y ustedes tocan?- su mirada era dudosa, pero no tenía nada que perder, uno de ellos la saludo algo extrañado y aceptó su propuesta
-¿qué canción sabes?-
La joven dudó un poco antes de responder y buscando en su repertorio mental encontró una canción tranquila y apta para todos los gustos –U2, with or without you –
-perfecto- dijeron los tres artistas con una sonrisa en los labios
Mientras Kagome cantaba, las parejas se detenían a escucharla luego dejaban unos billetes y se iban, al terminar la canción juntaron el dinero, había una buena cantidad – yo solo quiero cinco dólares- dijo Kagome al ver que estaban repartiendo la cantidad en partes iguales
-¿estas segura?- preguntó uno de los guitarristas
-completamente- la joven tomó el dinero y se despidió del pequeño grupo, entró a la tienda de arte, al momento de pagar el encargado en la caja le preguntó si cantaba en eventos privados, la joven solo se rio y se negó amablemente.
Caminó hasta la estación de tren y mientras esperaba veía como un pequeño niño lloraba porque su helado se había caído, Kagome se acercó al pequeño y le regaló uno de los tantos dulces que siempre llevaba en su bolso – ten, no es un helado pero al menos es dulce- el niño aceptó la pequeña paleta y paró con el llanto – gracias- dijo en un susurro, la joven acaricio una de sus mejillas y subió al tren que ya se había estacionado
El viaje fue corto pero en ese pequeño tramo solo pudo pensar en Inuyasha, recordó las palabras de Miroku y sintió un dolor en el pecho "su novia murió luego de que haya aceptado casarse con él, realmente está deprimido, tal vez su visita le ayude señorita", no podía, definitivamente no podía ayudarlo.
Al llegar a la casa Miroku le abrió la puerta, su mirada era de tristeza, sintió un poco de miedo, un frio recorrió su espalda
-señorita la estábamos esperando- dijo Miroku desviando la mirada
-¡Kagome!- Inuyasha gritó desde el piso superior y bajó las escaleras alterado –he contactado con tu padre ¡¿por qué no me contaste sobre el accidente que tuvo tu madre?- el escritor realmente estaba enojado
Nota: Hola, me disculpo por no haber puesto alguna nota antes, espero que les haya gustado el capítulo, cualquier crítica es bien aceptada, gracias por su tiempo. :D
