Disclaimer: Beyblade no me pertenece por desgracia, sólo puedo fantasear con sus bellos personajes :3
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Chapter II – No me mandes flores.
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Debido a la insistencia de Max acepté dejar a un lado el trabajo y tomarnos el resto de la tarde libre para ir a beber algo en la cafetería Starbucks de enfrente. Mi amigo sonrió divertido cuando al llegar inmediatamente pedí un expreso doble, necesitaba con urgencia que el café recorriera mis venas –tengo que admitir que mi único vicio era la cafeína-. Una vez que di un largo sorbo a mi humeante y deliciosa taza de café me sentí mucho más tranquilo, aunque no estaba todavía seguro de que iba a decirle a Max respecto a lo que sucedió en la empresa.
- Bueno, amigo mío – pronunció con suavidad mientras en sus labios se formaba una juguetona sonrisa – te toca confesarme algo. -
- A-ah sí… - bebí de nuevo tratando de armarme de valor, sin duda la cafeína comenzaba a funcionar en mi organismo – Max… tal vez lo que te diré suene ridículo… estoy seguro que te reirás de mí – nervioso pasé una mano por mi cabeza.
- Oh vamos, no creo que sea tan difícil – me miró seriamente – ¿o prefieres que empiece con mis suposiciones? -
- No, siempre dices cosas que no tienen nada que ver – le refuté molesto recordando la última vez que salió con 'sus suposiciones' en una fiesta de navidad con nuestras familias dejándome completamente en ridículo – esto es algo más serio y delicado. -
- Bien – sonrió burlón también recordando viejos tiempos – soy todo oídos. -
- Ya no se lo que pasa conmigo, Max –suspiré con fastidio – creí que tenía por fin todo lo que pude desear alguna vez, un grandioso departamento el cual me costó mucho conseguir, un excelente trabajo con un sueldo millonario, gracias a ti claro, y una bellísima novia la cual amo y con quien pronto me casaré… - las manos comenzaron a temblarme al recordar los rojizos ojos de Kai viéndome fijamente – pero…
- ¿No eres feliz? – murmuró al mismo tiempo que sujetaba mis manos con ternura.
- C-creí que lo era, pero… - tragué saliva lentamente – todo cambió cuando lo conocí… a él. -
- ¿A él? – Me miró extrañado - ¿te refieres a Kai Hiwatari? - Al escuchar su nombre brinqué en mi asiento sobresaltado. ¿Cómo es que Max sabía de quien hablaba? Le miré fijamente confundido, a lo que el sonriente comentó. - Te dije que ya me suponía algo. – bebió con calma de su taza de café y mientras la sostenía con ambas manos a la altura de su boca me miró a los ojos – Llevo muchos años trabajando en esta empresa, y ya estoy acostumbrado a ver esta situación infinidad de veces. – continuó con un semblante sumamente serio – Aunque no creí que tu también fueras a caer bajo su encanto. -
- ¿Qué quieres decir? – pregunté más confundido todavía.
- Kai Hiwatari, aparte de ser un exitoso y astuto hombre de negocios, también es digamos que todo un casanova. – dejó su taza de nuevo sobre la mesa – Su vida es un desfile interminable de conquistas, sexo y corazones rotos. Es el hombre más deseado por las mujeres en todo New York... – sonrió sarcástico - ...y también por algunos hombres dada la actual situación.
- ¡Mierda! – Golpeé la mesa con furia – me siento tan estúpido, como pude siquiera pensar que… - bebí de un trago lo que restaba de café en mi taza - ¡Imbécil! -
- Calma, no es para tanto – pidió otro par de cafés más – era lógico que pasara, no hay persona, hombre o mujer, que no se sintiera atraído por Kai. – Una vez que sirvieron nuevas tazas humeantes de café, dio un largo y pausado sorbo a la suya. - Esta en su naturaleza ser irresistible. -
- ¿Y tu alguna vez sentiste que…? – pregunté tímido.
- Odio admitir que sí, pero eso fue años atrás. – Me miró sonriente. – Ahora tengo mejores cosas en que ocuparme, además de que, bueno, después de conocerlo por tanto tiempo, llegas a acostumbrarte a su forma de ser sin que te afecte en lo mas mínimo. -
- Ya veo. – Bebí de nuevo. – Entonces haré lo mismo, me dedicaré completamente a mi trabajo, lo ignoraré y seguiré con mi vida. – sonreí satisfecho.
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Una vez que Max me viera un poco más relajado –exteriormente hablando- fue cuando me dejó marcharme, siendo él quien insistentemente pagará la cuenta de los muchos cafés que bebimos. Minutos después me vi dando vueltas sin razón por el Central Park, acabando finalmente sentado en una solitaria banca. Entre suspiros interminables pasaron un par de horas, tiempo durante el cual estuve meditando acerca de lo dicho por Max y lo sucedido con Kai.
Apenas había oscurecido cuando cansado tomé un taxi que me llevó a casa. Subí el elevador aun meditabundo y al abrir con lentitud la puerta de mi departamento un suspiro de fastidio salió de mis labios, convirtiéndose rápidamente en un grito ahogado de sorpresa. No sabía cuando, cómo ni por qué, pero tanto la sala completa como el vestíbulo y parte de la cocina estaban tapizados de un centenar de flores. Girasoles, Casablanca, rosas, margaritas, todo tipo de flor existente sobre la faz de la tierra parecía estar ahí sin faltar una sola. Los colores y las fragancias se mezclaban brindando un exquisito deleite al olfato y a la vista. Permanecí inmóvil en medio del comedor hasta que mi prometida apareció brincando feliz sobre mí, abrazándome y besándome emocionada.
- Oh Ray, eres tan romántico. – Me besó de nuevo. – Es el detalle más hermoso que has tenido conmigo. -
- ¿Ah sí? – Obviamente yo no había mandado aquellas flores, pero al ver la enorme sonrisa de Mariah no me atreví a desmentirla sobre el verdadero destinatario de aquella floral sorpresa. – M-me alegra que te gustara. -
- Bueno, será mejor que te des prisa y te vistas o perderemos la reservación. – Me entregó sonriente una tarjeta, y dando media vuelta se metió a la habitación.
Observé detenidamente aquel pequeño pedazo de papel blanco rectangular, no reconocí la caligrafía pero leí su contenido con curiosidad: Restaurant Constellation, 8.30 p.m. Faltaba todavía una hora por lo que perezosamente entré al baño para darme una ducha fría.
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Puntuales llegamos a la dirección marcada en la tarjeta, el restaurant desbordaba a primera vista gran lujo y clase. Tragué saliva lentamente al imaginar lo mucho que gastaría para pagar aquella cena que yo no había planeado. Nos acercamos al gerente quien recibía sonriente a los clientes, revisando que sus nombres estuvieran escritos en la lista de reservación.
- Buenas noches – dije nervioso – Mesa para dos, por favor. -
- Desde luego, señor – sonrió cortés – ¿a nombre de quien la reservación? - Me enmudecí por un instante, mientras Mariah tomada de mi mano aguardaba sonriente. Entonces vi como uno de los meseros se acercaba al gerente y le pasaba una nota escrita en una servilleta. El hombre delante de nosotros sonrió y volteó hacia el mesero para decirle algunas palabras en francés que no logré entender.
- Todo esta listo, señor Kon – afirmó y nos señaló la dirección por donde debíamos ir.
Aún no lograba entender que sucedía¿cómo era posible que ese hombre me conociera? Y sobre todo ¿Qué decía aquella nota que permitió que nos dejaran pasar como si nada? En breve se nos acomodó en una mesa a uno de los extremos del establecimiento, por órdenes del mismo gerente dos meseros nos atendieron con amabilidad, tomando nuestra orden sonrientes. Mientras nos traían la comida yo esperaba impaciente en la silla, tamboreando con nerviosismo los dedos en la mesa. Algo no estaba bien, podía sentirlo.
- Por cierto, cariño. – Dijo sonriente para romper el incomodo silencio - ¿Qué tal te ha ido en tu primer día de trabajo? -
- ¿Eh? – me paralicé al escuchar aquello. Sería cruel y muy estúpido contarle a Mariah sobre el incidente en la oficina de Kai, por lo que tragando lentamente saliva respondí. – p-pues… bien.-
- ¿Sólo bien? – Me miró extrañada. – Desde que Max te dijo sobre ese empleo te la has pasado emocionado hablando de ello, y ahora… -
- Estoy algo cansado – Le interrumpí inmediatamente. – Fue un día pesado, me pusieron a hacer muchas cosas y bueno… - Me levanté bruscamente de la mesa. - ¿Me permites? Necesito ir al sanitario. -
A paso apremiado caminé entre las mesas hasta llegar a un largo pasillo, empujé la puerta y me detuve una vez que me encontré frente al lavamanos. El baño estaba completamente solo, lo cual agradecí. Abrí la llave del agua y me mojé las manos así como empapé toda mi cara. Cerrando los ojos suspiré largamente. ¿Sería que siempre que me preguntarán sobre mi trabajo reaccionaria de la misma manera? Escuché el sonido de la puerta al abrir y cerrarse, pero no le presté atención y continué cabizbajo y pensativo. De repente pude sentir como unos brazos me rodeaban por la cintura y la calidez de un cuerpo sobre mi espalda. Abrí los ojos exaltado para ver a través del espejo una mirada rojiza conocida. Era él.
- ¡¿Q-que demonios? – Protesté enseguida asustado. – Ka… Hiwatari – Me corregí rápidamente. - ¿Qué haces aquí? -
- Esperándote. – Murmuró en mí oído. Su tibio aliento quemándome hizo que me temblaran las rodillas, pero inmediatamente traté de recobrar la compostura.
- ¿Por qué habrías de hacerlo? – Aparté difícilmente sus manos alrededor mío y me di la vuelta para encararlo de frente.
- ¿Te invite a cenar o no? – Sonrió viéndome fijamente, mirada la cual esquivé.
- ¿F-fuiste tú? – Pregunté sorprendido. - Y las flores de mi casa ¿tú las enviaste también? -
- Exacto. – Me sujetó la mejilla con ternura. - ¿Te gustaron? -
- ¡Estas loco! – Aparté su mano con violencia. - ¿Cómo te atreves a hacer una tontería como esa? Tengo una hermosa novia con quien pronto me casaré ¿sabes? -
- ¿Ah si? – fingió inocencia. Su rojiza mirada me recorrió fugazmente de pies a cabeza, mirada que me hacía sentir como si me desnudara.
- No hagas eso. – le dije amenazante.
- ¿Hacer que, Ray? – sonrió galante, con un aire de nula culpabilidad en el tono de su voz.
- Mirarme de esa forma. Lo detesto. – Mantuve mi semblante serio – Y te digo de una vez que no caeré en ninguno de tus tontos jueguitos de seducción, mantendré mi profesionalismo. Tú eres mi jefe y yo soy tu empleado, ahí se acaban las cosas. - Estaba dispuesto a irme con la frente en alto cuando sentí la mano de Kai asirme del brazo, me jaló con fuerza y sujetándome también de la barbilla me obligó a mirarle a los ojos. Levanté la mirada para encontrarme con la suya fija en mí. Mi boca mecánicamente se movió tratando de pronunciar palabras que no pude decir.
- Me encantas, Ray. - pronunció suavemente en mi oído haciéndome estremecer. Sin esperar más sentí sus labios sobre los míos, rozándolos con voracidad. No pudiendo resistirme dejé a un lado la tensión y relajé mi cuerpo, lo cual Kai percibió perfectamente y aprovechó para abrirse paso en mi boca. Con la primera caricia de nuestras lenguas sabía que ya no había vuelta atrás, por lo que me entregué completamente al beso. Me sobresalté al sentir como Kai me levantaba y me colocaba sobre el frío mármol del lavamanos, traté de decir algo pero opacó mis palabras con sus besos.
- Espera, alguien podría entrar en cualquier momento. -
- No importa. – Sus labios bajaron por mi mentón hasta llegar a mi cuello, llenándolo de juguetones besos.
- Kai, detente… – pronuncié en forma de gemido, nadie me había besado de aquella forma y sus labios quemaban sin piedad la piel que tocaban.
- Si quieres que me detenga no deberías decirlo de esa forma tan erótica. – Sonrió y continuó esta vez ocupándose de besar el acoplamiento entre mi hombro y mi cuello. Y con un beso más rompió la última barrera que yo me había esmerado en crear para alejarme de él. Con un solo jodido beso, y ya me tenía rendido entre sus brazos. Kai había ganado, me había vencido sin darme siquiera la oportunidad de luchar. Lentamente cedieron botones y cremalleras bajo sus dedos, apartando con suma paciencia toda prenda. Sin duda quería disfrutar una más de sus victorias. Me maldije mentalmente por haber caído dócil en sus manos, pero continué rendido ante sus caricias. Mi cuerpo ardía más a cada segundo, y me sorprendió el verme impaciente por sentir a Kai dentro de mí.
- No puedo hacer esto. - Le empujé logrando quitármelo de encima.
- ¿De que tienes miedo, Ray? – Me miró fijamente con esos ojos rojizos que me hechizaban.
Tuve que voltearme a otro lado donde no lo viera. Su cuerpo atlético y perfecto relucía brillante bajo las luces del baño, su piel era tan blanca como la nieve. A pesar del deseo que me consumía por dentro de lanzarme sobre él y devorarlo en besos, no pude evitar comenzar a temblar. Kai tenía razón, estaba asustado. Todo estaba pasando tan rápido. El ruido del picaporte de la puerta me sobresaltó, aunque no más que los golpes que daban del otro lado pidiendo que abriéramos. Al parecer Kai había cerrado bien con seguro después de entrar. Me giré molesto a verlo, mientras él sólo se encogía de hombros y sonreía inocente. Cogí mi ropa del suelo y me vestí de nuevo aprisa, no quería ni pensar en lo que dirían si alguien nos viera en la situación en la que nos encontrábamos.
- Todo esto es tu culpa. – Dije a regañadientes al tiempo que me subía el pantalón. – Y más te vale dar una buena excusa, no quiero que vayan a pensar que tu y yo... -
- ¿Estábamos apunto de tener sexo en un lugar público? – Agregó con sorna, comentario ante el cual bufé molesto y le lancé una mirada fría.
- Te odio. – murmuré con notorio resentimiento.
- No es lo que parecía hace unos minutos. – Dijo sonriendo triunfante mientras terminaba de anudarse la corbata.
- Cállate. – Me miré al espejo. - Y no vuelvas a enviarme ninguna estúpida invitación, sobre todo… ¡no me mandes flores! -
- Creí que te habían gustado. – Se echó el saco sobre el hombro de forma galante y se dirigió hacia la puerta. – Pero ya que insistes, para la próxima te enviaré chocolates. -
- ¿Chocola…¡No, espera! – me lancé detrás de él.
La puerta finalmente se abrió de golpe por lo que me callé lo que iba a decirle a Kai. Mirándonos confundidos estaban el gerente del restaurante y dos meseros, uno de ellos con llaves en mano. Y detrás de todos ellos estaba Mariah. - Por Dios, Ray ¿Qué pasó? – Se colgó de mi cuello abrazándome con dulzura – Tardaste demasiado y estaba preocupada, le pedí al gerente revisar que pasaba y descubrimos la puerta cerrada, ¿estas bien? -
- Perfectamente, sólo un poco acalorado. - Nótese que no había terminado de vestirme igual a como antes había entrado al sanitario, además de que estaba todo sudado.
- Monsieur Hiwatari, se trouve-t-il bien? – Preguntó el gerente.
- Ouimerci André – Respondió con acento perfecto. – Jeregrette si je t'ai causé un problèmemais il avait un affaire pendant qu'éclaircir avec cet homme dans le privé. - No pude evitar por un instante quedarme como idiota mirándolo, apenas si había dicho unas cuantas palabras en francés, pero su voz me había resultado muy madura y atractiva. Kai se dio cuenta perfectamente que lo miraba y me sonrió con cierta complicidad, no pude evitar sonrojarme al instante.
- Nos vemos mañana en la oficina, Ray. – Sujetó mi hombro con firmeza dando un pequeño apretón y después dirigiéndose a Mariah inclinó la cabeza en forma de reverencia, enseguida desapareció con el gerente.
- ¿Quién era él? ¿Lo conoces? – Me miró con un brillo de curiosidad y emoción en la mirada, sin duda la gallardía de Kai también la había encantado.
- Él es Kai Hiwatari, uno de los dueños de la compañía Edern. - Contesté sin ánimos para luego agregar suspirando con fastidio. – Él es uno de mis jefes.-
Volvimos a nuestra mesa, la cena hacia rato que había sido servida. Me sentí culpable, aquella se suponía debía ser una velada romántica y Kai la había arruinado. ¿O fui yo el que echó todo a perder? Lancé otro suspiro, el resto de la cena se vio envuelta en suspiros. Ya no había marcha atrás, esa noche había pasado un límite que aseguraba no pasar jamás. Ahora no me quedaba de otra más que afrontar las consecuencias del juego que Kai habia empezado, pero claro, estaba dispuesto a también sacar provecho de nuestra pequeña aventura.
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Hellouuu, por fin he llegado con el segundo capitulo de Sweet Lover! Mil disculpas por tardar años en publicar, pero la inspiración andaba de vaga
y apenas pude terminar el capitulo, pero les prometo que el siguiente lo terminare mas prontito :) Sobre el chap. espero que lo hayan disfrutado,
yo no deje de babear al escribirlo - tenia pensado hacer que Kai violara a Ray, pero me pareció demasiado pronto y bueno Ray tenía que hacerse
del rogar. Aah maldito kai ¬¬ es tan adorable. Si les ha gustado lo que han leido envien un review y nos veremos en el siguiente, donde espero
poner una escena muuy lemon ;D
Love, Roshio
