Capítulo 2

Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, son creaciones de Tite Kubo

Hoy me he despertado con una extraña inquietud en mí ser. Estoy intranquila y no soy capaz de concentrarme en algo más de media hora. Espero que escribiendo un poco en este cuaderno pueda poner un algo de paz y poder vislumbrar que es lo que está pasando.

Esta noche he soñado con Kurosaki. Y no fue un sueño agradable. Temo por él, porque sé de sobra como es. Y tengo la certeza de que se meterá en la boca de lobo. Me pregunto que estará haciendo ahora. En estos momentos, mi desaparición del mundo humano ya tiene que ser un hecho. Y más cuando, antes de irmee, lo he curado. Mis rastros de reiatsu han impregnado sus heridas. ¿Me considerarán una traidora por unirme al enemigo? Sería lo más lógico, si hasta llevo puesto su uniforme "blanco". Todavía no me acostumbro a verme con este vestido.

Kurosaki. No sé por qué no te besé esa noche… lo hecho, hecho está. Pero estoy convencida de que no voy a volver a verte. Por lo menos, hubiera sido un grato recuerdo que llevarme a este inmenso castillo dónde me paso el día metida entre cuatro paredes. Mis perspectivas no son muy halagüeñas.

Estoy deprimida y eso es algo que odio. No me gusta estar triste, yo siempre tengo que estar animada, sonreír y no dejar que nadie vea lo sola que me siento a veces y las ganas de llorar con las que me levanto algunos días. Si no sonrío, Tatsuki se preocupa. Y yo no quiero que nadie sufra por mi causa. No quiero ser más carga de lo que ya de por mí soy.

Pero tengo ganas de llorar. Tengo un peso en el pecho que en ocasiones me dificulta intensamente el respirar. Desde que llegué a este lugar ha sido mi más fiel compañero. Quiero llorar hasta que me escuezan los ojos sólo por saber si consigo libarme de él. Pero sé que es un lujo que no me puedo permitir, no mientras tenga a Ulquiorra entrando y saliendo cuando quiere. Cualquier signo de humanidad por mi parte me puede costar un disgusto. Y más si es un signo de debilidad. No puedo mostrarme frágil ni indefensa. No delante de él. Orihime, tienes que seguir adelante.

Ayer se quedó dormido en el sofá. Fue algo que me sorprendió. Estaba acabando de cenar cuando me di cuenta de ello. Tenía una extraña sensación de paz en el rostro. Visto así, durmiendo en el mismo sofá dónde yo paso mis horas, tuve la sensación de estar ante un ser demasiado perdido como para creer en algo. Sin ida ni venida. Sin saber si subir o bajar, hasta que un día Aizen se tropezó en su vida… Por un momento, inconscientemente, trate de ponerme en su lugar. No sé por qué lo hago, supongo que es parte de mi personalidad. ¿Por qué trato de comprender a un ser que no expresa emoción alguna? ¿Cómo hacerlo? Por lo menos dormido está tranquilo. O eso parece.

Comencé a recoger la mesa, colocando los platos sucios en la bandeja. Sé que no es necesario, varias veces me dijo que esas cosas no las tengo por qué hacer yo. Pero es algo que no puedo dejar de hacer. Quizás sea por mi educación. Pero no soy capaz de levantarme de una mesa sin recogerla previamente. Otro de mis tantos rasgos que no es capaz de comprender. Tampoco es que me importe mucho… ¿no? Decidí despertarlo, pero… Confieso que estuve observándolo durante un rato sentada en la mesa. Estaba recostado y sus ojos se movían rítmicamente. Estaba soñando. Hasta los espadas pueden soñar. Y me pregunté ansiosamente con que podría estar soñando un ser como él. Todas las opciones que aparecieron en mi mente me parecieron estúpidas e infantiles. Supongo que la opción de transformarse en un robot o en comer dulce, no fue lo más acertado. Me sonrojé levemente al percatarme que estaba tratando de adentrarme en él. Solo es curiosidad, lo sé. Pero no deja de ser una forma de intentar entrar en su mundo y en su forma de ver las cosas. Decidí terminar con aquello y despertarle. Me levanté y me acerque lentamente hasta el sofá. Durante unos segundos me quedé plantada pensando en cuál sería la forma más correcta de despertar a un espada. Justo cuando había decidido tocarle un hombro abrió bruscamente los ojos clavándome su verde esmeralda. ¡Menudo susto! No pude evitar dar un pequeño grito que, como siempre, acabó por incomodarle. Me puse nerviosa y terminé hablando como una cotorra mientras él me observaba con su máscara de indiferencia. No sé por qué, pero tuve la sensación de que algo se había removido en su interior. Por una vez…me pareció ver una leve emoción de melancolía escrita en su rostro. Quizás fuese sugestión mía. A veces me olvido de que Ulquiorra es incapaz de sentir nada de nada. O eso es lo que quiere hacer ver. ¡Es tan complicado!

Una leve brisa sacudió su pelo naranja. Inmediatamente volvió la cabeza encontrándose con la figura del espada observándola detenidamente.

¿Cuándo has entrado? — preguntó sobresaltada la muchacha- Estaba tan enfrascada que no te oí llegar.

He anunciado mí llegada como siempre.

Perdona, no te había escuchado ¿Ya es la hora de la comida?

Negativo. Vengo a buscarte

¿A buscarme?- su rostro adoptó una expresión de extrañeza.

El señor Aizen te reclama. Tu señor requiere de tus servicios.

Seguro que tengo que curar a alguien- masculló entre diente

Cerró el cuaderno y lo guardó entre sus ropas. Se levantó rápidamente y con tanta energía que sus pies se enredaron entre ellos y tropezó con la enrome silla, la cual comenzó a tambalearse mientras la muchacha perdía el equilibrio. Cayó estrepitosamente en el suelo mientras observaba como, finalmente, la enorme silla se dirigía inexorablemente hacia ella. Una potente ráfaga de viento pasó a su lado interponiéndose entre ella y el mobiliario que iba a aplastarla sin ningún tipo de reparo. Era la figura de Ulquiorra la que colocaba con sus movimientos pausados la silla en su lugar.

Gracias- dijo la muchacha dulcemente.

Solo lo hago porque eres valiosa y se me ha ordenado que vele por tu seguridad. No te confundas. Si se me ordenara matarte lo haría sin dudarlo.

De todos modos gracias. En mi mundo las cosas se hacen así.

— Pero no estás más en el mundo humano ni yo soy un humano. Así que no me trates como tal.

Orihime desvió la mirada hacia el suelo y traro de levantarse. Fue entonces cuando un agudo dolor, proveniente de su tobillo, atravesó todo su cuerpo. Lo que le faltaba, torcerse un tobillo por una estupidez como esa.

¿Qué te pasa? — preguntó Ulquiorra al ver el intento infructuoso de la muchacha por incorporarse.

—Nada…bueno…- se rascó la cabeza mientras sonreía— creo que me he torcido un tobillo.

— Pues cúrate a ti misma. — le ordenó.

— Cierto, pero necesito incorporarme un poco. Es para facilitarle el trabajo ¿sabes?

Con la ayuda de sus manos trató de incorporarse con el objetivo de estirar las piernas. Cuando estaba a medio camino, sintió con gran sorpresa como unas manos la rodeaban y la levantaban del suelo. Con estupefacción comprobó que se trataba de Ulquiorra. Extrañamente su contacto tenía una leve calidez. La dejó en el sofá mientras ella seguía observándole con esa expresión de incredulidad tan suya que le aportaba más pureza a su belleza.

— Date prisa. El señor Aizen nos está esperando.

Orihime convocó a sus hadas, las cuales aparecieron rápidamente formando un óvalo ambarino que cubrió el pie en su totalidad. Poco a poco el dolor fue desapareciendo y su pie volvió a ser el de antes. Le agradeció la ayuda a sus pequeñas hadas y se levantó.

— Sígueme — le ordenó como de costumbre.

Metió las manos en los bolsillos como acostumbraba a hacer y comenzó a caminar con sus pasos rítmicos que destilaban indiferencia en cada movimiento. La humana lo siguió manteniendo una prudencial distancia entre ellos.

Los pasillos de Las Noches estaban desiertos. Orihime se preguntaba que estarían haciendo el resto de espadas y arrancars que poblaban el castillo. Seguro que algo importante para los planes de Aizen. Ulquiorra continuaba al cabeza seguido de cerca por la muchacha. Quien los observará tendría la sensación de encontrarse ante un dueño paseando a su mascota…Y eso fue justamente lo que pensó Nnoitra, el quinto espada, al verlos caminando por los solitarios pasillos de Las Noches.

Espero que os he esté gustando este fic. Y estoy esperando ansiosa algún comentario vuestro, que os parece, que os gusta y lo que no; si la historia es la adecuada...me da igual, cualquier cosa será bien recibida. Ya sabeis, sin lectores y sin comentarios una historia q se está escribiendo no es nada. Muchas gracias^^