Este capítulo esta re editado por el bien de sus ojos. El cambio fue hecho el día 11/02/14. Disfrute la lectura.
Capítulo 2: El baño de sangre.
Después de haber cerrado las puerta y las ventanas de esa tétrica mansión, muchos de ellos rápidamente abandonaron la curiosidad de saber el porqué de esa acción tan errática que les recomendó el mayordomo.
Vegeta se sentó en la cama, era acolchada, reviso con la mirada la habitación intentando acostumbrarse a su nuevo dormitorio temporal. Luego dirigió su mirada a la habitación del baño, tenía una bañera, un retrete, un lavamanos; también una ducha sobre la bañera. Todo dentro del rango de normalidad.
Su perro se acostó debajo de la cama, era extremadamente amplia, inclusive, parecía ser una cama para dos personas. El canino Saco su hocico hacia fuera, lamio los pies de su joven amo y se dispuso a dormir.
Vegeta solo se sacó la campera negra. Se abrigo bajo las sabanas y apago la luz de la vela. Cuando esta se apagó, una corriente fría le subió de los pies. Ignorando eso creyendo que era por lo frio de las sabanas gracia a su desuso, arrojo su campera a un extremo del suelo sin prestar atención, curiosamente esta no se alejó mucho de la cama.
Cerró los ojos. Cuando por fin pudo dormir. Un sonido leve, rompió el silencio placido de la habitación. Vegeta se despertó, pero no abrió los ojos. Con la esperanza de que el sonido sea su mascota acomodándose bajo de la cama debido a la naturalidad de esta.
No podía estar más equivocado. Por desgracia para él, Sintió un fuerte golpe sobre la cama. Como si algo hubiera saltado sobre él.
-¿¡Qué fue eso!?…uh… ¿Qué habrá sido?... ¿Sera… será mi perro? –Se preguntó, sin abrir los ojos o siquiera reaccionar físicamente por el impulso.
Un aliento tibio y húmedo palpito en su oreja. Una Sensación repugnante y seguido de unas nauseas lo invadió desde lo más profundo de su ser.
Vegeta no se movió. Intento, con su mano, agarrar la linterna que estaba en su bolsillo de la campera.
Con mucho esfuerzo de no ser descubierto, lo logro. La prendió y alumbro a su costado. Para después pasar a sentarse en la cama algo agitado pro los nerviosos.
-¿Hola? –Llamo esperando una respuesta. A él siempre le interesaron esas cosas paranormales, le parecían divertidas. Un juego de niños-¿Hay alguien?... ¿O algo?.. ¿Quieres matarme o violarme?... Si eres mujer puedes, si eres hombre no. No me gusta… ¿Hola?
El silencio volvió a acorralarlo en su habitación. Nada contesto y nada se vio. En un intento desenfrenado por conseguir la respuesta a lo que había pasado, Vegeta bajo su pie para verificar si su mascota estaba ahí, debajo de la cama. Pues que, no estaba sobre la misma.
Sintió la lamida húmeda y tierna, estaba hay. Una sensación pasajera de alivio le lleno el alma, estaba listo para intentar volver a dormir y descansar.
-oh, Quizás se subió y después se bajó… -Intento consolarse recostándose tranquilo, hasta que la ley de la lógica azoto su mente–Sera lo lógico ¿No?... Digo, ¿qué otra cosa podría ser?
Vegeta volvió a taparse con las sabanas esperando dormirse de nuevo, no obstante, no apago la luz de su linterna. Antes de siquiera dormirse, de nuevo, escucho unos pasos fugases. Luego un liguero goteo.
Ninguna sombra alcanzo a ver. Levanto la cabeza, y miro, busco con la mirada el dueño de los pasos. Al no encontrar nada, dirigió su mirada a hacia el baño; de allí provenía el incesante goteo. Cada vez más insistente. Una, dos, tres… así sucesivamente.
-¿Qué… que es eso? –Se preguntó. Para asegurarse de que su amigo estuviera debajo de la cama, uso la maniobra anterior de acercar su pies, fue lamido por su amigo de nuevo–A lo mejor vino el agua… ¿Podre lavarme los dientes ahora? Están apestosos. Aliento tumba árboles.
Con dudas en su cabeza, se levantó de la cama. Agarro la linterna y se puso su campera. Camino despacio, cuidando de dar pasos ligueros hasta el baño. La puerta estaba trabada. Espero unos segundos.
-Chico, ven. ¡Vamos! –Llamo a su mascota. Pero este no contesto –Bueno… está bien, voy yo solo. Perro marica.
Intento de nuevo abrir la puerta esta vez con más fuerza ya que al parecer estaba trabada, esta cedió. El goteo, resonante de eco y energía continuaba sin descanso aparente.
Trago y abrió la puerta. Avanzo en penumbras hacia la cortina del baño. Antes verifico que la canilla del lavamanos este cerrada, lo estaba. Es más, no había agua. No obstante, Avanzó un poco más, hasta llegar a la cortina de la bañera.
-¿Una cortina? –Preguntó al aire–No había una cortina antes, o por lo menos yo no la vi –Se dijo. Intentando recordar lo que había visto antes
Con dudas y mal presentimiento, acerco su mano hacia la cortina, su mano temblaba por los nervios. Recorrió la cortina celeste que escondía tras de sí una escena.
Su perro colgaba del tubo de la regadera, atado de la pata trasera. Horriblemente mutilado, goteaba sangre abundante que salía de todas las corbatas que tenía, y de las venas que formaban una telaraña; aun palpitaban, el aún estaba con vida. Tenía Arrancada las dos patas delanteras, y parte de la cabeza.
Con el estómago, intestino y corazón arrancados desde su interior al parecer hecho por alguien sin piedad. De la boca del animal, sobre salía su lengua partida en tres, y los cominillos rotos. Sus cuerdas vocales sobresalían por un corte en la garganta.
Todavía podía pestañar.
Aterrorizado, Vegeta, contuvo las ganas de vomitar que le producía el aroma de sangre fresca y las lágrimas de ver a su mejor amigo en ese estado.
-Es… mi-imposible… -Intento decir –Si él está aquí… ¿Quién…Porque…?
Vegeta bajo la mirada hacia la bañera que desbordaba el líquido rojo. El camino hacia atrás evitando que ese líquido hiciera contacto con él, habita tapado su boca y nariz con su mano izquierda, puesto que con la derecha sostenía la linterna.
Un pulmón marchito floto hacia sus zapatillas junto con sangre. Miro el pulmón con detenimiento. Un sobre atado con alfileres al pulmón, este seguía hinchándose como si estuviera perfectamente sano dentro de su cuerpo.
Los mismos que tenía todo el animal en su cuerpo.
Vegeta agarro el sobre algo temeroso, lo abrió. Una nota escrita con sangre y recortes de piel decía:
"¿Ya no es un simple juego de niños, verdad?"
En completo shock. Salió corriendo de la habitación horrorizado por todo lo que había pasado. Forzó la cerradura de la puerta y arremato contra ella. Se sentía perseguido por una sombra. Salió y fue corriendo a la habitación "Numero erróneo" que estaba más cerca.
Golpeo la puerta con esmero y desesperación, al notar que no respondían. Solo pudo empezar a gritar y golpear más fuerte. Temiendo lo peor.
-¡Raditz! ¡Broly! –Grito con lágrimas en los ojos, escucho los pasos de nuevo. Se acercaban -¡Ábranme! ¡Por favor! ¡Soy yo, Vegeta!
Vegeta recostó su espalda contra la puerta gris de roble. Con lágrimas en los ojos, y sangre en la botamanga del pantalón, miro hacia donde provenían los pasos.
Una sombra negra se puso frente a él. No alcanzo a ver con detalle, pues, un golpe con un bastón de Piedra y plata golpeo la el lado derecho de su cabeza y mandíbula. Sintió como el mármol chocaba con su Mentón. Pronto más y más golpes sintió contra su cuerpo.
Sus venas se vaciaban en tierra ausente de esperanza.
Cerró los ojos dejándose llevar por esa emoción de tan placentera de sentir su cuerpo libre.
Cuando la sombra logro su cometido, se retiró hacia las penumbras del pasillo de la gigantesca casa…
El silencio lleno de nuevo la mansión. Que tenía, un habitante menos.
