NOTA INICIAL Y DISCLAIMER.
Se advierte sobre AU y OoC de algunos personajes. Los personajes no me pertenecen y han sido tomados sin animo de lucro, simple y sencillo entretenimiento propio y de aquellos que gusten de entrar a leer.
Al día siguiente la academia Sakura fue invadida por múltiples afiches sobre la reinauguración del club de música ligera en cada lugar donde fuera permitido. Mismos que excedían un poco las normas de publicidad para un club, por lo que Sawako se vio obligada a hacer que Ritsu retirara la mayoría de ellos. Lo que termino haciendo a regañadientes en el primer periodo libre.
Crear el número necesario de carteles fue inversamente proporcional a las horas que sacrifico para dormir. De la misma manera, sin saber cómo, su batería fue trasladada a la vieja aula de música para el atardecer, utilizando un poco de publicidad auditiva al dejar caer los platillos sin verdadera intención por las escaleras. Se puede decir que genero suficiente curiosidad pero no la necesaria para atraer miembros dispuestos a unirse al club.
"Tainaka-senpai" la llamaron un par de escalones abajo. Ritsu comenzaba a acostumbrarse al hecho de que le hablaran sorpresivamente por la espalda. Presto atención a la pequeña kohai que le había hablado, era la misma niña que le indico sobre el aula el día anterior, aquella con las coletas y actitud dispersa, "Tome" le acerco el platillo que estratégicamente – al menos por el destino- cayo a sus pies.
"Gracias" sonrió en agradecimiento indicándole que lo pusiera sobre el bombo. La chica lo hizo de inmediato, sin retirarse, parecía querer decir algo sin animarse. "¿Quieres ayudarme?" solicito Ritsu, olvidaba lo pesada que podía volverse el equipo, sobre todo cuando su corazón no estaba en condiciones de fatigarse tanto.
"Si." Dijo tomando la mitad del bombo
"¿Cuál es tu nombre?" preguntó Ritsu para romper el hielo, viendo que podía obtener aparte de la oportuna ayuda.
"Nakano Azusa," contesto de inmediato.
"Me presentaría, aunque creo que no es necesario" el instituto conocía a Ritsu Tainaka por muchas razones. Si ser la chica nueva no era razón suficiente, siempre se le podía ubicar por ser la amiga de Kotobuki-sama.
Nakano-san estaba por hablar cuando se Mugi-chan y Yui aparecieron en la escalera.
"Alguien dijo que estaban bloqueando la escalera," dijo Yui distraída, "Veo que es Ricchan, ¿Vas a unirte a la banda de la escuela?"
"Mejor, reconstituiré el club de música ligera" al pronunciar esas palabras, Nakano-san alzo la mirada con sumo interés y brillo ambicioso, lo que llevo a que Yui notara su presencia. "¿Tocas algún instrumento?"
"N-no realmente," titubeo Yui jugando con un mechón de su pelo- cubriendo un sonrojo que no parecía tener razón- sin despegar la mirada de la pequeña Kouhai.
"Yo toco la guitarra," revelo Azusa precipitadamente, "Mi-mis padres son músicos… ¿podría unirme?" hizo una reverencia a su senpai. Ritsu soltó una risilla burlona.
"De ninguna manera," acoto Ritsu. Todas fueron sorprendidas por la respuesta, "… te diría que no"
Azusa Nakano levanto una ceja en señal de indignación pero lo olvido al saberse dentro de un club que llenaba sus expectativas.
"Yo también quiero unirme," susurro Yui levantando la mano un poco más de lo que debería, siendo que eran cuatro personas y no necesitaba llamar la atención, "No se tocar ningún instrumento… pe-pero quisiera ser parte de un club que no sea irse-temprano-a-casa" confeso.
Ritsu no creía su suerte, miro a Mugi-chan con la esperanza de que fuera el cuarto miembro que necesitaban pero la suerte la abandono con ella.
"Me alegro de que Ricchan este por hacer renacer el club de música ligera," dijo con la amabilidad que la caracterizaba. Le atraía la idea. Eran gente de lo más divertida, un poco fuera de la corriente pero faltaba algo para hacerle romper de su frágil voluntad.
"Bueno, nos falta encontrar un miembro más y podremos dar por hecho este club" festejo Ritsu sin pensar en que uno de sus miembros no sabía ni las bases de la música, sin contar que ella misma jamás había estado en una banda. "Por lo pronto yo seré la presidenta" los otros dos miembros no tuvieron palabra en eso.
Como aún no eran un club oficial ese día Ritsu, autoproclamada presidenta, suspendió las actividades para poder arreglar un poco el aula antes de poderla utilizar como era debido. Sawako le había dado un permiso provisional en vista de que había conseguido miembros en tan poco tiempo pero no le dio esperanzas de abrirlo si no tenían una cuarta integrante para el final de la semana, día límite para inscribir actividades extra.
Acomodo con el sofá un metro más allá para darle cabida a una banda de cuatro integrantes. Armo su batería con cuidado y cariño, le había costado transportarla desde su casa hasta la escuela pero el empeño le había valido bastante, tuvo un pequeño presentimiento de que se quedaría ahí mucho más tiempo que ella pero no dejo invadirse por la nostalgia de un futuro aún incierto.
Sobraba espacio. Sabía que Azusa-chan llevaría su guitarra al día siguiente y, una vez entrada en la prospectiva del club, no sabía que papel jugaría Yui pero estaba segura que podría obtener un par de instrumentos de los tiempos de juventud de su padre, después de todo, el garaje estaba lleno de cosas suyas. Ya se las arreglaría, si algo se le daba bien, eso era improvisar.
"Estaba peor," expreso al finalizar de acomodar el lugar. Las mesas fueron unidad de forma que integraron un cuadrado casi perfecto, el sofá fue arrinconado junto a la ventana sin contemplaciones y el pizarrón fue respetado. Únicamente se tomó la libertad de borrar el viejo icono del club y reescribirlo con su letra. Sintió plena satisfacción cuando miro su creación pero una vez más, su corazón no estaba dispuesto a permitirle ilusionarse.
"Ya lo sé Haato*" hablo dándole un par de golpecitos a su pecho, justo sobre el esternón. "Ya lo sé…" fue hasta donde su batería, sólo tomo asiento y contemplo como la tarde perdía su brillo, más no tardo en escuchar pasos en la escalera, lo había olvidado por completo y haato-chan se lo recordó gritando de la manera en que sabía hacerlo: aumentando su frecuencia cardiaca.
Intento ocultarse, sin embargo su velocidad no fue la apropiada y, ahí estaban, esas mejillas rojas acompañados de una mirada desubicada. Entró pausadamente, sin notar su presencia.
Parecía no entender porque su refugio había sido masacrado. Dejo su libro sobre la mesa recién acomodada, tenía el entrecejo fruncido, seguía observando. Ritsu se levantó abruptamente haciendo que unos de los platos saliera de su lugar y cayera estrepitosamente, interrumpiendo el silencio que las rodeaba.
La reacción fue inmediata. Akiyama-san no pudo siquiera dar un brinco en su sitio, sólo se quedó congelada hasta que perdió todo el color que la caracterizada.
"Lo siento," se disculpó Ritsu repetidamente, tras darle control a sus pensamientos, "¿Akiyama-san?" Se atrevió a acercarse dos pasos sin obtener respuesta, repitió la acción dos veces hasta que estuvo a una distancia que rebasaba la intromisión al espacio personal. "¿Akiyama-san?" Parecía que haato-chan se había salido de su pecho y estaba retumbando por las paredes. Si bien el día anterior la había visto de cerca, ahora que la veía a escasos centímetros perdía el sentido del mundo. Su corazón era el ente exagerado que jamás la había dejado correr o realizar actividades que la extenuaran, solía verlo como un reloj de fina maquinaria, con el tiempo había aprendido a dominar lo que podía y no sentir/hacer pero ahora, sólo ahora, no entendía la mecánica de su corazón. Era como si las manecillas y cada engranaje se hubieran vuelto locos y, al trabar la cordura de su funcionamiento, le generaban punzadas.
Negó con vehemencia y se alejó de ella por prudencia.
"¿Q-qué es esto?" pregunto Akiyama-san entre susurros.
"Es el salón del club de música ligera," contesto Ritsu aliviada de que la chica volviera en sí, imprimiendo toda la alegría contenida en su ser.
"No, no lo es, se desintegro hace años. Nadie utiliza esta aula desde hace un año… por eso yo… por eso yo…"
"El club será reinaugurado," sonrió Ritsu. Akiyama-san adelanto un par de pasos de manera súbita, Ritsu no estaba preparada para ese tipo de cercanía por su parte generando que tropezará con el mismo platillo que había originado gran parte del problema. "Percebes" susurro en forma de maldición mientras intentaba mitigar el dolor frotando el área afligida.
De nuevo el silencio, Ritsu creyó revivir los minutos pasados, "¿Akiyama-san?" fue necesario tan sólo eso para que recibiera el primer golpe de muchos en la cabeza. Después todo se volvió borroso.
"¿Estará bien?, no quise hacerlo," las voces venían del otro lado de la cortina. Ritsu se integró sin dificultades sobre la cama.
"Mio-chan, no fue tu culpa," esta vez era Yamanaka-sensei la que hablo, tenía ese dejo amable que podría tranquilizar a cualquiera, salvo a esa precisa joven.
"Se desmayó justo cuando yo la golpe, ¿Cómo podría no ser mi culpa?" pregunto Mio Akiyama.
"Tainaka-san sufre de una con…"
"¡Hey! Estoy justo aquí, ¿alguien?" interrumpió Ritsu justo a tiempo.
Las cortinas fueron removidas y ahí estaba la profesora junto a la chica de la que haato-chan no parecía poder dejar de hablar**, además de Mugi-chan y Yui. Veía la misma mirada en ellas que en el rostro de sus padres, menos mal que no había llegado a adaptarse. Quizá podría trasladarse a otro sitio, sólo llevaba dos días de empezado el ciclo escolar.
"¿Cómo te encuentras?" pregunto Sawako-sensei.
"De maravilla, sólo olvide comer por la emoción del club" se dio un pequeño golpe en la cabeza. "me salté la hora de la comida, creo que me hizo falta glucosa después de subir la batería al salón" se justificó.
"Lo lamento mucho, Tainaka-san" Mio grito en ese mismo momento.
Ritsu se dio dos golpecillos en el pecho estate quieto haato-chan rogó en sus pensamientos. Mugi y Yui no entendían lo que había pasado pero ver a Mio hablar y así de alto les tomó por sorpresa.
"No ha sido nada," le resto completamente la importancia aunque por dentro estaba colmada de preocupación, no recordaba haber tomado la dosis de su medicamento, sin omitir el hecho de que sufrir desmayos no era prometedor para sus planes. La miro sólo para percibir que estaba llorando y asustada, "Estoy bien," lo probo saltando de la cama como si nada. "Creo que me iré ahora, sólo debo encontrar mis zapatos" pretendió buscar con la mirada sin resultados.
"Bueno chicas, parece que todo está bien aquí, pueden esperar a Ritsu fuera de la enfermería" las despidió Sawako-sensei apresuradamente. Tan pronto cruzaron la puerta, Ritsu se dejó caer. "¿Pensaba que te sentías bien?" fue la primera vez que Ritsu escucho el sarcasmo en la voz de su profesora, "¿Me dirás que es lo que tienes o tendré que llamar a tus padres?"
"Es terrible Sawa-chan" se levantó con dificultad sólo para recargarse en la cama más cercana, Sawako paso saliva, Ritsu suspiro, "Mi corazón" se llevó las manos al pecho con dramatismo, "Creo que… que… estoy enamorada" bromeo, cosa que no pareció divertida para Yamanaka-sensei quien la miro con frustración mientras salía de la habitación.
Ritsu sonrió para sus adentros, no había mentido pero tampoco había dicho la verdad completa, sintió un discreto alivio al enterarse de que no sabían sobre su padecer, después de todo no tendría que trasladarse pero, algo aún más importante se estaba extendiendo en su interior. Estaba enamorada.
"Tainaka-san" Ritsu fue abordada tan pronto salió de la escuela, por otra parte haato-chan parecía olvidar cómo funcionaba. "Lo siento, no-no sé de donde salió esa reacción" Ritsu lo sabía muy bien, desde el primer momento que la observo supo que aquella brillante chica tenía la ansiedad de un ratoncito.
"Ricchan," sonrió.
"¿Qué?"
"Sólo dime Ricchan, sin honoríficos", volvió a sonreír.
"No, no puedo," sus mejillas se habían puesto rojas, parecía costarle inmensamente la idea de llamar a alguien por su nombre.
"Bien, entonces sólo Ritsu" sugirió la joven castaña.
"R-ri-rit…" Mio no puedo concretar la palabra antes de sufrir un colapso. Ritsu la tomó por los hombros pero la corriente que sintió la hizo soltar de inmediato, sobre todo cuando percibió la cercanía de su rostro.
"Creo que nos lo tomaremos con calma, Mio-chuan" propuso intentando sosegarse.
"Si," Mio respondió la sonrisa genuinamente ahogando por poco el carmín de sus mejillas. Para Ritsu eso fue como un puñetazo en el pecho, "¿Estás bien?"
"Claro," repuso Ritsu adelantando unos pasos desviando la atención de la joven, actuando despreocupada. Anotaría en algún sitio ese día como su día favorito, se lo prometió en sus adentros. Había resuelto el misterio del nombre, descubrió el umbral del miedo y su irracional reacción a la palabra percebes, no creía que pudiera ponerse mejor.
A partir de ese momento Ritsu olvido lo que era irse sola a su casa, Mio no se lo permitió más, ni haato-chan se lo perdonaría.
Un poco más allá Mugi-chan esperaba a su amiga salir para acompañarla hasta la estación del tren pero vio que no sería necesario.
"¿Kotobuki-san?" la llamo Sawako-sensei, "¿Aún no te vas?"
"Estaba pensando en que unirme al club de música ligera no es mala idea después de todo"
"¿Qué?" inquirió la profesora sin entender.
"Gokigenyou" se despidió.
Sawako Yamanaka no entendió del todo lo que la rubia decía pero tuvo una pista bastante buena al ver a la pareja que empezaba su camino a casa. Recordó las palabras de Ritsu-Estoy enamorada- no, ese escándalo no podría pasar en su clase.
Mio la despidió en la intercepción previa a su casa, seguía siendo un manojo de nervios, brincaba y se sonrojaba de la nada, si utilizaba una mala combinación de palabras podía hacerla colapsar con absurda facilidad pero sobrevivió victoriosa la primera ocasión que compartían ruta hacia sus casas. Para decepción de Ritsu, había olvidado preguntarle si tocaba algún instrumento pero si averiguo que no pertenecía a ningún club.
"Estuve un par de días en el club de literatura," le había revelado unos minutos antes, "pero tuve que claudicar cuando co-comentaban en voz alta los libros." Ahí estaba su sonrojo. Ritsu ahogo una risita tonta que fue notada por Mio de inmediato, la incomodidad de prestarle tanta atención a sus expresiones se hizo presente.
"Debiste pensar que eran una piña," añadió Ritsu, recordando los viejos consejos de su padre. Tardo un poco pero se ajustó su diadema a su cabello y pretendió ser una, inclusive lleno de aire sus mejillas y las presiono con sus manos. Le era tan sencillo olvidar que estaba en la calle haciendo el ridículo.
Mio se rió frente al chusco espectáculo. "No es tan sencillo," señalo recordando la incomodidad que vivía cuando hacia ese tipo de cosas.
"Yo creo que Mio-chan puede hacer ese tipo de cosas," otro momento incómodo. Otro puñetazo bien dado por Haato-chan a Ritsu cuando Mio imito el color de un tomate, mismo que oculto desviando la mirada y comentando que pronto tendría que tomar otra calle.
Tan pronto entro en su casa y hubo arrojado el bolso, su cuerpo le cobró los sucesos del día. Le habían hablado de esto muchas veces pero siempre ignoraba las señales, detestaba estar condicionada a un solo músculo. Como pudo llego a su habitación y busco con desesperación su móvil, lo encendió y vio las temidas llamadas perdidas por parte de sus padres, el número demostraba que se estaban controlando mucho con la frecuencia pero seguía latente la preocupación por su parte. Presiono sobre el teclado apareciendo de inmediato su contacto de emergencia, estuvo a nada de activar la llamada pero por un efímero instante pensó en lo que perdería.
"Aún no," mascullo apagando el celular recurriendo a toda su fuerza de voluntad. "Todavía podemos lograrlo, ¿verdad, haato-chan?, Sé que tú también lo sientes, te hace correr sin que te canses" refiriéndose a cierta persona; guardo aquel artilugio en un lugar seguro. Podía lograrlo, sabía que había encontrado mucho de lo que había ido a buscar, sin embargo, no lo sentía suficiente. Quería más, quería disfrutarlo sólo un poco más.
NOTA FINAL DE AUTOR.
Este es un capítulo muy pequeño pero es la introducción al motivo de Ritsu y la aproximación de Mio.
Agradezco profundamente a las personas que me regalaron un review, en agradecimiento intentaré subir un capítulo por semana :D El tiempo de espera es inversamente proporcional al número de comentarios.
Aclaraciones de ciertas palabras:
* Haato: es la adaptación de corazón en japonés, se refiere al músculo en sí. Si fuera el corazón en sentido romántico sería kokoro.
** Al decir que no para de hablar de Mio es porque se acelera cada vez que la ve.
