Free! Iwatobi Swim Club y todos sus personajes pertenecen a sus respectivos autores y son usados aquí con meros fines de entretenimiento. La imagen de portada pertenece al manga "Fuan no Tane".

Advertencia: Me tomé muchas libertades tanto creativas como cronológicas en este capítulo, por lo que si eres demasiado purista con la serie, no lo leas. Para evitar confusiones con los saltos en el tiempo en esta parte, cuando estén los símbolos "I", "II"; se indica el presente (los chicos en la casa de Haruka), mientras que los "oOo", dividirán los acontecimientos ocurridos en el pasado, en la historia que se relatará. Espero no suene muy confuso, ya al leerlo agarrarán el ritmo, espero.

Aclaraciones al final. ¡Disfrútenlo!


La casa Nanase continuaba sin electricidad. Los chicos permanecían sentados en su círculo, cada uno sujetando la vela, con cuidado de no quemarse ni ensuciar el suelo de la sala con la cera escurrida.

Después del relato de Makoto estuvieron un rato en respetuoso silencio, mientras que él sonreía y explicaba que todo estaba superado ahora que lo había revelado a ellos, sus mejores amigos. Era el turno de continuar con las cinco historias, ya que según las creencias (o los delirios de Nagisa), debían finalizar lo que habían empezado.

— ¿Y bien? Mako-chan ya participó, así que sigue alguno de nosotros —dijo este mientras estiraba la diestra para volver a realizar el piedra, papel y tijera. Rei dio un suspiro de resignación y, a pesar de lo tonto que se le hacía continuar con eso (sin contar que seguía asustado, aunque no deseaba admitirlo para no darle gusto al rubio), obedeció. Haruka y Gou lo imitaron, mientras Makoto contemplaba la actividad con su habitual calma.

Tomó un poco de tiempo escoger a alguien, sin embargo surgió y el resultado fue bastante inesperado: Haruka. Tanto los participantes como Makoto se sorprendieron, todos menos el 'ganador'. Él permaneció en silencio, tal vez pensando en qué decir.

—Ah…Entonces sigue senpai —Rei señaló lo obvio, y no pudo arrepentirse en cuanto las pronunció —D-digo, si es que tiene una historia que contar…

—Sí, la hay —contestó Nanase tan serio como siempre. Todos lo miraron con interés —.Ninguno lo sabe, pero en esta casa he visto cosas. Cosas terribles…

Makoto tragó saliva.

—Como esa que está ahí, justo atrás de ustedes.

Rei saltó de su asiento, Nagisa dio un grito de terror, Gou se cubrió el rostro como si con eso ahuyentara a los fantasmas, y Makoto quedó petrificado en el cojín, blanco como la leche. En cuanto se tranquilizaron (y se dieron cuenta que no había ningún ente maligno atrás de ellos), carraspearon y volvieron a acomodarse.

— Ha… ¡H-Haru! ¡Eso no fue divertido! —lo increpó Nagisa. El de cabellos negros tan sólo se encogió de hombros.

—B-bien, entonces senpai no contará nada, por lo que podemos detener de una vez esta locura —se apresuró a decir el de gafas, disimulando su nerviosismo. Mucho tenía con el relato de Makoto, la falta de electricidad y el hecho de sentirse observado desde las sombras. ¡Maldita sugestión!

— ¡Que no podemos detenernos! —riñó la pelirroja, y Tachibana tuvo que intervenir para calmar los ánimos.

—Vamos, no pasa nada…Cuidado con la vela —dijo, hablando con toda la suavidad que le era posible — ¿Qué les parece si cambian el turno? Haru no es muy creyente en este tipo de asuntos, es normal que no tenga nada que decir…

—No. Es decir, sí…Sí tengo un relato —interrumpió Nanase. Lucía más serio de lo normal, y la luz de la vela enmarcaba su rostro de tal forma que no hacía más que agravar el asunto.

Makoto parpadeó, sorprendido; para después ser imitado por los otros. Haruka se encogió en su asiento, sin ponerles atención.

—Supongo que ya es momento de decirlo… Ha pasado mucho tiempo desde que sucedió.

Era el turno de Haruka para contar su historia, una que ni siquiera Makoto (quién no podía evitar mirarlo cada vez más confundido) conocía. Nadie notó el leve temblor que recorrió el cuerpo del de cabellos negros mientras observaba el fuego de la vela, perdido en sus recuerdos.

I

—Haru, mi niño… ¿Dónde estás?

Haruka, en ese entonces un infante, contuvo la respiración lo más que pudo. Apretó las manos contra su boca para mitigar cualquier sonido que quisiera salir, y cerró los parpados con fuerza mientras contaba mentalmente hasta el diez.

Uno, dos, tres, cuatro…

—No te escondas de mí, por favor…

Cinco, seis, siete…

Se quedó muy quieto y detuvo el conteo en cuanto sintió como algo le rozaba el hombro. Apenas un breve contacto, pero lo suficientemente íntimo como para erizarle los vellos del brazo.

— ¡Te encontré, Haru!

El pequeño abrió los parpados de par, pero volvió a cerrarlos en cuanto observó la cara de su interlocutor acercándose poco a poco a la suya. Era la misma persona que veía desde que tenía memoria, una mujer alta y blanca, aunque esos detalles lo tenían sin cuidado: Lo que de verdad lo perturbaba era su rostro: la piel lisa, la ausencia de boca (increíble que aún así pudiera hablar), cabello y ojos. La criatura se fue acercando hasta que Haruka se perdió entre aquella nada.

oOo

— ¿No crees que ya es hora de detenernos, Haru? —preguntó Makoto mientras daba un bostezo. El de cabello negro no respondió, siguió pulsando los botones del control, con la mirada fija en la pantalla de la televisión.

—No hasta que pasemos este nivel —sentenció finalmente. El otro atinó a suspirar resignado y a estirarse en el sofá.

—Mi padre vendrá por mí en un rato —empezó a decir Makoto mientras se removía incómodo, tantas horas sentado ya le habían hecho efecto—.Dice que pronto nacerán mis hermanos. ¿Te imaginas? ¡Ya vamos a tener más personas para jugar! —añadió emocionado. Haruka asintió con la cabeza, sin detener el juego. De pronto, el sonido del timbre resonando por toda la casa los sobresaltó.

— ¡Mi papá! —anunció Makoto, contento. No porque ya quisiera irse, sino porque amaba a su familia y estar con ellos era motivo de gran alegría. Haruka nunca se lo dijo (ni se lo diría jamás), pero en ocasiones lo envidiaba. Envidiaba a su padre amoroso, a su hogareña madre…Y ahora habría nuevos integrantes en esa familia. Makoto estaría más ocupado que nunca y lo dejaría de lado, aunque no quisiera. Y Haruka volvería a estar solo…

— ¿No puedes decirle que te quedas a dormir? —preguntó súbitamente el de cabellos negros. Tachibana parpadeó extrañado de escuchar eso, por lo que Nanase buscó que más añadir —.Si quieres…Si no tienes nada que hacer…Podemos jugar con otra cosa si ya te aburriste…

Makoto negó con la cabeza, dedicándole una sonrisa.

— ¡Nunca me aburro contigo, Haru! Pero mañana acompañaremos a mi mamá al hospital y debo levantarme temprano. ¿Quieres venir?

Nanase quería responder afirmativamente, pero no lo hizo al sentir que su presencia no sería adecuada. Negó con la cabeza, y acompañó al otro hacia la salida, donde el señor Tachibana aguardaba pacientemente. Hablaron un poco antes de despedirse, y en cuanto Haruka cerró la puerta, se apresuró a volver a la salita para continuar con su juego. Puso el volumen al máximo e intentó ocuparse totalmente en la pantalla, hasta que lo escuchó.

—No lo necesitas, Haru—dijo la voz a su lado. Haruka no volteó, mientras continuaba con el juego, intentando concentrarse en eso y no en su invitado inesperado, un niño de más o menos su edad —.Yo puedo jugar contigo.

El niño le sonrió. Él sí tenía rostro, aunque Nanase hubiese preferido que no fuera así: Tenía los ojos completamente blancos, y partes de su cara eran negras, como si estuvieran chamuscadas. Sin contar que dos hileras de afiladísimos dientes le saludaban desde el fondo de aquella boca.

oOo

Haruka nunca pidió ayuda, nunca se lo dijo a sus padres. Tampoco a Makoto, a pesar de que él le tuvo la suficiente confianza como para relatarle, años después, lo que sucedió cuando se quedó en la playa con sus hermanos. Quería hacerlo, realmente quería: Su amigo le había confesado algo demasiado íntimo, algo que no se podía decir a cualquiera so pena de que lo tacharan de tener exceso de imaginación o una enfermedad mental; y debía corresponderle de la misma forma…Pero no lo hizo. No tuvo el valor suficiente, y sus idas a los templos parecían no funcionar: No importaba la cantidad de talismanes que colocaba a su alrededor, ni los inciensos que le terminaban mareando después de un rato, nada. Ellos seguían ahí. Sentía su mirada contemplándolo desde la oscuridad, los toques en la espalda que le provocaban escalofríos. Lo peor del caso es que no eran únicamente el niño y la mujer los que permanecían a su lado, hablándole cuando tenía la mala suerte de quedarse a solas (lo cual era casi todo el tiempo): Había figuras cuyo género no podía definir, sombras difusas que se paseaban delante de sus ojos y que le mostraban sonrisas desdentadas o en el mejor de los casos, ojos totalmente blancos que a pesar de eso, podía sentir siguiéndole a donde quiera que fuera. Nunca pudo precisar su número, pero recordaba que muchas noches no lo dejaron dormir, querían que jugaran, que les hiciera caso, que aceptara ir a donde ellos le guiaban… Que seguramente no sería un buen lugar.

Recordaba aquel día como si hubiese sido ayer, porque se repetía frente a sus ojos apenas cerraba los parpados: El día que todo el salón fue llevado de excursión a las montañas. Ellos se mostraron especialmente inquietos, escuchaba como castañeaban los dientes o como suspiraban a su oído para después gemir palabras ininteligibles, a pesar de estar rodeado de sus compañeros y amigos.

La brisa del campo le hubiese hecho sentir más tranquilo de no ser porque los veía de reojo. Estaban ahí, mirándolo…Como si esperaran. ¿Esperar qué? ¿Sería que por fin lo dejarían en paz?... ¿O planeaban algo más?

De lo que si estaba seguro Haruka, es que no se quedaría para averiguarlo.

Empezó a caminar, escabulléndose de la vista de sus compañeros y encargados, tomando rumbo al bosque. Ellos estaban cada vez más cerca…Fue entonces que empezó a correr.

Ellos iban tras de él, lo seguirían hasta el fin del mundo si era necesario. Nadie podía verlos más que Haruka, y eso no hacía más que aumentar su desesperación, a pesar de que no dejaba que se notase. Haru aumentó la velocidad de su caminar hasta que corrió, corrió mientras escuchaba a sus perseguidores susurrando a su oído.

"HarunotealejesespeligrosovuelveHaruhoyjugaremosjuntosvenHarunotevayasHaruHaruHaruHARUHARUHARUHARUVENHARUVENOIREMOSPORTIHARU"

No podía detenerse, o ellos lo atraparían… Y fue ahí cuando la vio.

Frente a él se encontraba la cascada y la laguna más hermosas que hubiese contemplado jamás. Pese al horror que lo invadía, tuvo que detenerse y quedarse muy quieto, mirando aquel paisaje que parecía salido de un cuento. Fue entonces cuando cerró los parpados con calma y tragando aire, se dejó caer al agua. El choque no dolió como pensó que pasaría, y las voces en su cabeza dejaron de escucharse casi enseguida. El agua le abrazó contra sí de forma protectora, o al menos de esa manera se le figuró.

"Estás a salvo" parecía decir "Aquí adentro no pueden entrar", y era verdad. Abrió los ojos dentro del agua y tan sólo estaba rodeado del clarísimo líquido y un par de pececillos que lo contemplaron con curiosidad antes de huir despavoridos. Haruka empezó a mover los pies a fin de salir, y en cuanto lo hizo, tragando aire (ya que, después de todo, era su primera vez en el agua), miró a todos lados: Nada. Ellos no estaban, habían desaparecido…Finalmente. ¡Finalmente!

Haruka atinó a sonreír un poco antes de dirigirse cautelosamente a la orilla. En cuanto estuvo fuera se tendió en la orilla, dejando que el césped le picara la piel expuesta. Cerró los parpados y no escuchó nada más que el gorjeo de las aves y las voces de sus compañeros que empezaban a acercarse. No le importó que los maestros lo reprendieran por haber actuado de forma tan irresponsable y que sus padres hablaran con él durante un tiempo largo y tendido.

Porque todo había terminado. El menor se daba duchas cada vez más extendidas, y en cuanto tuvo la oportunidad de tomar clases de natación, lo hizo. El agua y él iniciaron una relación que duraría para siempre. Se lo debía, ella lo había salvado de todos aquellos monstruos. Cuando a Haruka le preguntaban sobre su gusto excesivo por ésta se limitaba a responder que en ella se sentía bien, libre…Y protegido. Porque a Haruka Nanase le gustaba el agua por muchas razones, una de ellas que nadie conocía salvo él. Y que juró no revelar jamás a nadie.

II

Haruka sopló la vela para apagarla. Una luz menos iluminaba la habitación, y los chicos no pudieron hacer más que permanecer en silencio, hasta que Makoto reaccionó.

—Pero, Haru… ¿Por qué no me lo dijiste? Yo te hubiese creído, juntos hubiéramos buscado ayuda… —balbuceó, hasta que sintió la mirada azul de su amigo sobre él.

—No lo sé. Supongo que pensé que podría resolverlo por mí mismo… —dijo, bajando la vista. De pronto sintió la mano de Gou en su hombro, que le sonreía débilmente.

—Y lo hiciste, senpai. Lograste vencerlos solo, debes sentirte orgulloso—aseguró —, pero ya no lo estás. Nos tienes a nosotros —completó, a lo que Rei asentía con la cabeza.

—Me siento honrado de haberte oído —confesó éste, inseguro —.Es decir, eso explica mucho de tus obsesiones, y… —Nagisa y Gou voltearon a verlo con el ceño fruncido, por lo que negó con la cabeza —D-digo, algo como eso no es sencillo de recordar, quiero decir que…agradezco la confianza. Y también la de senpai —dijo, refiriéndose a Makoto, quien le dedicó una de sus características sonrisas.

—Es cierto. Ahora no sólo el agua te protegerá, sino también nosotros —repuso Tachibana al tiempo que se acercaba a Haruka. Él sólo miró hacia abajo con el ceño levemente fruncido.

—Ya no ha vuelto a pasarme…y en todo caso puedo cuidarme solo… —empezó a decir, aunque tuvo que guardar silencio al sentir el cuerpo de la pelirroja pegarse al suyo en un cálido abrazo.

— ¡Abrazo de grupo! —gritó Nagisa antes de írsele encima a Haruka, acción que fue imitada por un Rei que se encogió de hombros antes de sonreír y un Makoto que apretujó a todos contra sí.

— ¡Te queremos, Haru, te queremos! —afirmó un entusiasta Nagisa, mientras Nanase se limitaba a suspirar y recibir los abrazos de sus cuatro compañeros. De pronto el rubio frunció la nariz —Hum… ¿No huele como a quemado?

Rei soltó un grito antes de alejarse con unos cuantos cabellos chamuscados.


Y hoy, casi un mes después, traigo la continuación de esta historia. ¿Notaron que ya le puse una portada? Me gusta como se ve, siento que le da algo de seriedad a este fanfic. ¿Qué les pareció la historia de Haruka? Seré sincera, partes del texto ya estaban hechos porque el año pasado planeaba subirla aparte, sin embargo no la concluí hasta ahora y se me hizo adecuada ponerla aquí. Disculpen si no está muy apegado al anime pero necesito tomarme libertades creativas de cuando en cuando orz.

Un agradecimiento especial a Darkzuryan por su historia, la verdad me dio escalofríos pensando en que eso pudiera pasarme…más razones para no salir de mi casa jamás, una mujer fantasma puede perseguirme (?), al respecto de esta, me basé en ciertas creencias espirituales que dicen que los espíritus no son capaces de cruzar el agua. También quería poner algo del carácter de Haruka, porque una vez platiqué de ello con AeternaNive y coincidimos que es alguien desatendido que necesita muchísimo amor…Y bueno, no pude resistirme a que sus amigos le demuestren que están ahí para él. Y humor, a quién engaño, estos cinco reunidos son dinamita pura xD

Espero les haya gustado, me perdonen por la tardanza y dejen comentarios. ¿Quién desean que sea el siguiente en contar su historia?