Capítulo II: "Demasiada Química".
House no pudo dormir aquella noche. El hecho que una mujer, con un cuerpo escultural y también, de gran inteligencia, lo hubiese hecho dormir y más encima, se haya atrevido a romper su bastón, era algo que no le cabía en la cabeza. Aunque debía reconocer que era bastante bueno: al fin y al cabo, la vida está llena de sorpresas.
Así que, tomó el teléfono y llamó a Cuddy, sólo para asegurarse de un pequeño detalle.
- Aló.
- Dime, querida Lisa ¿Desde cuando te ha apasionado la velocidad?
- Hola House ¿Así que te gustó mi moto?
- ¿Sophie?
- Vaya, el trato mejora: ahora soy Sophie… Así que de verdad deseas que haga tus horas clínicas…
- Es un trabajo aburrido, monótono. En cambio, yo soy un hombre de acción.
- Debo reconocer que las horas clínicas son una lata, pero es lo que hay.
- No has contestado mi pregunta.
- La pregunta era para mi tía, pero te la responderé: La Chopper que viste es mía. Ayer llevé a mi tía, por haberme permitido alojar en su departamento, ya que aún no encuentro uno apropiado. ¿Conoces a alguien que trabaje en bienes raíces?
- Conozco a una, pero puedes pedirle a Wilson mayores datos: esa es la ventaja de divorciarte en buenos términos con tu ex.
- Mmm… le preguntaré, aunque eso de que sea su ex, es algo… pollerudo.
- Ni yo lo habría definido mejor.
- Entonces dime... ¿Por qué tanta curiosidad con mi moto?
- Ah eso: quisiera saber si, además de ser una modelo porno con cerebro, sabías correr.
- Conque modelo porno... vaya, que imaginación la tuya, hombre. Pero por ahora, confórmate con eso.
- ¿Y si me apuestas eso?
- Ah no, eso no: recuerda que ayer perdiste, por tanto, tendrás que soportarme en tu oficina, si es que también quieres un bastón nuevo.
- ¿Cómo demonios...
- No has nombrado el asunto, así que puedo suponer que pretendías que me olvidara del tema.
- Dime, eres real o sólo un delirio producido por mis queridas pastillas?
- Soy real, hombre. Y ya que me hablaste de pastillas... ¿Dormiste?
- No puedo hacerlo sin ellas.
- Mmmm... ya veremos. Entonces, el que pierda paga el desayuno?
- 7:30 A.M. en la Bajada del Diablo.
- Nos vemos
ºOºOºOºOº
A las 7:29 A.M.estaban ambos, preparados para competir: la Repsol y la T-Rex parecían ansiosas por saber quién sería es vencedor de este duelo.
- A la cuenta de tres. -Dijo House.
- Uno -comenzó Sophie, pero su compañero no la secundó.
- ¡Tres! -Y partió. Sophie aceleró al máximo, enfurecida por la trampa. Pero éste no sería un juego limpio si él no lo quiso así, pensó. Revisó su GPS y éste le indicó una vía más rápida y directa de llegar, exactamente, un minuto antes que House. La frustración de éste se hizo notar.
- No puede ser.
- Tú quisiste jugar sucio, así que atente a las consecuencias: quiero mi desayuno.
- No sé si alguien te lo dijo, pero yo sólo como chatarra.
- También yo, así que vamos: quiero mi chatarra.
La sonrisa de satisfacción de Sophie no se hizo esperar, como tampoco la respuesta de House.
- Eres una principiante, niñita. No sabes con lo que juegas.
- No me mires tan en menos: también sé jugar bien mis cartas.
Ambos se miraron fijamente, desafiándose a retirar la mirada del otro, pero ninguno lo hizo: la extraña conexión entre ambos, era un misterio bastante intrigante, que necesita encontrar una solución.
- Eres un ser bastante interesante, Sophie.
- Lo mismo pienso de ti. ¿Te parece que vayamos a desayunar? Tal vez ahí halles alguna pista.
- Vamos: necesito hacerme la idea que en unos pocos minutos, tendré que oír la chillona voz de tu querida tía. -Sophie se largó a reir y le ofreció el brazo a House.
- Necesitas afirmarte: recuerda que no tienes bastón.
- Tal vez no lo necesite. -Contestó, mientras le daba el brazo y dejaba correr su mano por el trasero de ella. La chica, sin inmutarse, comenzó a caminar.
- No tienes remedio. -Le dijo con una sonrisa .
- Lo sé: soy un caso médico digno de investigar. - Y entraron al hospital
ºOºOºOºOº
Ambos venían charlando animadamente luego del gran festín de chatarra que ambos devoraron. Y la apuesta, curiosamente, no corrió esta vez. Y no porque House haya elucubrado una treta para librarse de ella, sino porque Sophie se lo pidió. Y al parecer, más cosas salieron de aquella charla, pero ninguno de los dos hablaría más allá, sobretodo si al entrar a su oficina, encuentran a Cuddy, sentada, esperándolos. Al verlos del brazo, no pudo disimular su asombro ¿Qué encanto ejercía su sobrina sobre aquel extraordinario médico, que a pesar de tener un genio de los mil demonios, se hace irresistible a una mujer? (sorry, se me escapó lo fanática... en todo caso, me gustan los hombres inteligentes, con un carácter fuerte y por sobretodo, ojos de color... mejor será que deje de babear por mi novio y me concentre en la historia)
- Cuddy... que agradable festín para mi vista. - Dijo House, quién miraba los escotes de la Decano de Medicina. Sophie no pudo evitar reírse.
- Parece que alguien está falto de sexo... y no en solitario. - Dijo, pícaramente.
- ¡Sophie! -Gritó su tía.
- ¿Y dices que no eres una actriz porno? - House se dio vuelta para mirarla fijamente - ¿Y entonces, cómo se llegó a ensuciar tu dulce mente?
- ¿Quién dice que "álguien" me la ensució? Tal vez soy pícara por naturaleza... - Contestó inocentemente, mientras se acercaba cada vez más a él.
- ¿Te molesta si averiguo? -él rodeó su cintura con su brazo, mientras su mano, nuevamente se "dejaba caer" en la nalga de la chica.
- Me muero de ganas por saber. - Sophie se apegó al cuerpo de House, específicamente a su entrepierna y sus labios estaban cada vez más cerca, pero el momento fue abruptamente interrumpido.
- ¡YA BASTA! - Gritó Cuddy, descompuesta. - Sophie, vé a mi oficina AHORA. - Ella se despegó lentamente de él y salió del lugar. House, sin embargo, iba a sentarse en su escritorio, pero ella se lo impidió.
- ¿Crees que es una prostituta?
- No: es una doctora talentosa y con muy buena figura. Y definitivamente, es una competencia digna para mí.
- Entonces, si vas a jugar, por favor ten cuidado de no herirla.
- Hey: ella es bastante grandecita como para decidir. Creo que estás malentendiendo todo.
- ¿Ah sí? - Le preguntó desafiante.
- ¿No te parece demasiado raro que exista alguien tan... parecida a mi?
- Si siguen así, pronto descubrirás que ambos son iguales. - Dijo ella, entre dientes.
- ¡Excelente! Déjame averiguarlo y luego, volveré a ser mismo de siempre.
- ¿Y qué pasaría si lo que ella necesita es volver a confiar, a ser fuerte cuando en realidad no lo es?
- Tampoco pretendo involucrarme en algo... sentimental.
- Creo que ella tampoco... pero será mejor que no jueguen a nada.
- Me verás soltero como siempre, mi querida Lisa. - House hizo el juramento de los Boy Scouts y Lisa lo miró cansinamente, como si le estuviera diciendo "No tienes remedio, House". Salió de la oficina y el doctor se sentó en su puesto de siempre, encendió la radio y se puso a jugar con su pelota. La chica terminaría por volverlo loco.
Hola:
Sé que no he actualizado tan rápido como esperaba, pero me entretuve bastante al idear este capítulo, así que espero que lo disfruten. Como verán, las cosas entre Sophie y House están comenzando a colocar se algo candentes y ellos, al perecer, se dejarán llevar. Pero luego veremos qué es lo que piensa cada uno, cuando se confiesen antes Cuddy y Wilson.
¿Complicaciones? Sólo les digo que Chase va a encender la llama hasta al punto en que ésta sea imposible de manejar.
Quiero agradecer a Kata por su review. Y espero ver muchos más, porque sino, creo que no valdría la pena seguir escribiendo.
Un abrazo a todos y suerte!
Sophie.
