¡ANTES! de que empiecen a echar tierra y pestes, las advertencias: Este fic fue realizado por RutLance -CrystalFairy, Hetalia y otros detalles no son míos ni me interesan, solamente publico con la aprobación y consentimiento de la autora. No gano nada excepto pasar un rato más en la pc haciendo esto (en lugar de escribir xD) ¿Dudas? Las haré llegar a la autora. El crédito de esta historia no es en absoluto mío.

¡Hola a todos! Espero que la pasen bien. Pues bueeeno, aquí les traigo otro capítulo de este fic, y pues, miren que batallé un poquito para terminarlo. En fin.

Como recuerdan, va dedicado a Mich Gmez, que precisamente hoy cumple años. ¡Felicidades! :D Espero te guste. :3

Pasemos a los reviewses:

~*~Yukikitsune: Yo también me espero eso, no te preocupes. Quién quita y Nikolai nos dé una sorpresa, tal vez. En fin, gracias por el review. :3

~*~Teffy Uzumaki: x3 Es que está un poco tonto. Bueeeno, yo pienso que es un personaje que sabe lo que quiere y es capaz de todo con tal de obtenerlo. x3 Ni modo, pero Chema tendrá que aguantarse por metiche. (Es cierto, ¿no?) Gracias y aquí está otro capítulo. :3

~*~Ciel' Porcelain: Sí, ya lo estoy haciendo, y de paso una disculpa por tardarme. :P Pues, son cosas que pasan, no hay mucho que se pueda hacer al respecto. Sobre Nico, ya veremos, ya veremos. Gracias por el review. :3

Les aviso que ya nada más le falta un capítulo a este fanfic para que finalice, por que en sí, es bastante corto. Aunque el capítulo me salió bastante largo para mi gusto. :I

No los entretengo más, y pasen un bonito día. n_n

Disfruten el capítulo. :I


A quién tú decidiste amar.

Capítulo 2: Juego de frustraciones.

El resto de la noche se fue entre besos, caricias, mordidas, gemidos y alguna que otra palabra vagamente dicha. Nikolai se sació hasta el cansancio en el moreno, quién no tenía otra cosa en mente que dormir apenas terminara aquello. Ni ánimos tuvieron para cubrirse con las sábanas, tan exhaustos habían acabado...

- Qué estúpido soy.- A las cinco de la mañana, José María trataba de salir de la cama, y desaparecer en el primer pozo que se encontrara.

Bielorrusia apenas se movía entre las sábanas, irritado por despertar a causa del movimiento que hiciera el mexicano a tan temprana hora...

- ¿Podrías estarte quieto? Haces que me duela la cabeza.- Lo regañó.

Estaba tan molesto con él, así como consigo mismo. Y no era por qué lo convenciera de pasar la noche juntos, sino más bien por qué era un modo fácil de hacerse de la vista gorda y no hacer nada al respecto. No estaba bien, lo viera por donde lo viera, y lo único que podía hacer era irse en ese instante...

- Culpa tuya por beber como cosaco.- Respondió enojado.- Así que no te quejes.-

El comentario lo hizo recordar lo acontecido el día anterior, ennegreciendo su mirada, tomó de la muñeca al otro y lo aventó contra el colchón, justo debajo de su cuerpo...

- Tal vez debería callar esa estúpida boca tuya, que no sabe cuando debe permanecer cerrada.-

Puso sus blancas manos sobre su cuello y empezó a apretar con fuerza. México intentó zafarse, pero con cada intento Nikolai aplicaba más presión...

- N-No...- La visión se le comenzaba a nublar, así como su respiración se volvía agitada y errática.- Arght... De-detente. De...-

Continuó apretando su cuello, sin pensar en las consecuencias, hasta que el moreno dejó de resistirse por la falta de aire...

- ¿México?- Lo sacudió un poco, mas no volvía en sí.- ¡México!-

Checó sus signos vitales, aún tenía algo de pulso, y continuaba respirando sin dificultad, posiblemente se había desmayado por falta de oxígeno. Se sentó en el borde de la cama, y se pasó una mano sobre el rostro...

- Maldición.- Masculló, y tomó el teléfono.

Horas más tarde, volvió a recuperar el conocimiento, y llevándose una mano a la cabeza, trataba de recordar que era lo que había pasado en la madrugada...

- ¡Nico!- Se alzó con rapidez de la cama, y trató de quitarse de encima las sábanas.

- Se fue hace como una hora, José María.-

Se volvió a donde se originaba la voz, y sentado en el borde de la cama se hallaba Lituania, quien parecía tener tiempo ahí sentado...

- Oh, hola, Torito.- Se rascó la cabeza, desorientado.- ¿Cómo estás?-

- Bien, gracias.- No le importaba que el moreno le cambiara el nombre, siempre lo hacía con los demás y sin mala intención.- El señor Bielorrusia me pidió que me quedara a cuidarte hasta que despertaras.-

- Ah, ya veo.- Con más calma, se cubrió con una sábana y se puso a buscar su ropa.- Qué considerado de su parte.-

- Sí, aunque no lo creas.-

Tras hallar sus ropas, Chema comenzó a vestirse, volteando a ver de cuando en cuando al lituano, que no se veía a gusto con su presencia, aunque tenía la leve sospecha de que saber el por qué...

- ¿Acaso te dijo por qué estaba con él?-

La espalda de Lituania se tensó, y José María se dio cuenta de que había dado en el clavo...

- Sí.- Se giró a verlo y aunque intentaba disimularlo, la tristeza se reflejaba en sus ojos.- No es la primera vez que lo hace y me pide que cuide de las personas con las que se acostó.-

Sintió que se le remordía la conciencia por la culpa, de nueva cuenta. Suficiente le era el haberse acostado con el rubio, como para agregar otro corazón roto a la lista...

- Lituania, yo en verdad no quería.- Trató de excusarse.- Pero anoche los dos no estábamos en nuestros cabales, así que bebimos y...-

- ¡Basta!- Gritó Toris, y se mordió los labios.

El mexicano, un tanto sorprendido por la repentina explosión de su igual, guardó silencio...

- No hagas más difíciles las cosas, México.- Lituania lo detuvo de decir algo más, y sonrió con tristeza.- Regresa a tu casa.-

- Yo...- Y en verdad, nada iba a remediar con las palabras, sólo podía hacerle saber que lo sentía.- Lo lamento.-

Salió de la habitación, pensando en cómo las cosas se habían complicado de un momento a otro...

.~o0o~.

El siguiente fin de semana había una reunión entre Estados Unidos y México, en la casa de éste último. Recién estaban dando por terminada la junta, para disponerse a comer algunos dulces, cuando se oyó que tocaban a la puerta...

- ¡Ah, caray!- El moreno se rascó la cabeza.- ¿Quién podrá ser?-

- Are you waiting someone, Joseph?- Le preguntó el rubio de lentes, aprovechando que el otro se ponía de pie para tomar algunos dulces y comérselos a escondidas.

- No creo, Inglaterra canceló nuestra junta del día de hoy, y pos no, no recuerdo tener una visita de nadie.- Se encaminó a la puerta.- Iré a ver, y no te comas todos los dulces, que yo también quiero probarlos hoy.-

Grande fue su sorpresa cuando abrió la puerta. Se quedó helado frente al rubio de ojos azules, con los cuáles se le quedaba viendo como si fuera algo insignificante...

- Gracias por dejarme pasar.- Dijo malhumorado, entrando a la casa y empujándolo a un lado.

- ¿Eh? Sí. No.- Se sacudió la cabeza un par de veces y cerró la puerta para seguir al europeo.- ¡Nico! ¿Qué estás haciendo aquí?-

- Estados Unidos.- El aludido se volteó a verlo tras oír que pronunciaban su nombre, con la boca llena de dulces de leche.- No sabía que estabas aquí, sino, hubiera traído un presente.-

- Belarus!- Se comió todos los dulces de una vez, y le extendió la mano para saludarlo.- Hi! ¿Qué estás haciendo aquí?-

Dejó con la mano extendida al rubio americano, y atrapó con un brazo los hombros del mexicano, que casi saltaba de la sorpresa...

- ¿Qué más? Visitando a mi novio.- Resaltando la última palabra, apretujó al moreno contra él y lo miró con una sonrisa un tanto macabra.- ¿No es así?- Lo amenazó.

- It's that right, Joseph?- El yanqui estaba igual, sino más, sorprendido que el mexicano, que sólo sudaba frío.

- Yo...- Tragando saliva, intentaba hallar una solución a eso sin que terminara en asesinato.- Pues...-

- Apenas llevamos un par de días saliendo juntos.- Le clavó los dedos para evitar que dijera algo que arruinara el momento.- Descubrimos que tenemos mucho en común.-

Y sin que ninguno de los dos se lo esperara, el europeo soltó al moreno, para tomarle del rostro con las dos manos y plantarle un gran beso en los labios, frente al norteamericano, que abría grande tanto los ojos como la boca de la impresión. José María no quería responderle, pero continuó con la farsa, esperando tener una larga charla tras que Alfred se fuera a su casa...

- AH, HA, HA, HA, HA, HA, HA! Oh, that's great!- Exclamó Estados Unidos apenas terminaran de besarse.- Creo que debería irme a mi casa, digo, para que puedan charlar un rato.-

- Sí.- Soltó un suspiro el mexicano.- Deja te acompaño a la puerta.-

El yanqui recogió sus cosas, incluyendo todos los dulces, y se encaminaron hasta la puerta. Ahí, el rubio se dio media vuelta y le dio un par de palmadas a su vecino...

- Why you don't told me before that you were seeing someone, Joseph?-

- Bueeeno, es que ocurrió tan de repente, que ni tiempo me dio para dar la noticia.- Contestó sarcástico, pero el rubio de lentes ni lo notó.

- Anyway, me alegro que hayas encontrado a alguien.- Y Chema sintió que el corazón se le rompía al oír esas palabras con tanta sinceridad.- See you at the next meeting! Bye!- Agitó el brazo y se fue corriendo.- AH, HA, HA, HA, HA, HA, HA!-

-Sí...- Agitó levemente su mano.- Nos vemos.-

Se quedó unos instantes sin moverse, pensando en mil cosas a la vez. Salió de ese trance cuando le pareció haber oído sonar el teléfono de su casa, por lo que volvió a entrar en ella. Ahí dentro, en la sala, Nikolai estaba justo al lado de la mesa donde estuviera el teléfono, dándole la espalda...

- Me pareció oír que el teléfono sonaba.-

Bielorrusia quitó la mano del aparato y se dio media vuelta...

- Pues no fue el tuyo.- Se cruzó de brazos.- Tal vez debió haber sido el de alguno de tus vecinos.-

- Sí, puede ser.- Se llevó una mano a la nuca, para después fruncir el ceño.- ¿Y tú qué estás haciendo aquí? ¿Y como está eso de que soy tu novio?- Alzó las manos, exasperado.- ¡Y enfrente del Gringo Loco! ¿Qué rayos te pasa?-

- Ya se te olvidó, por lo visto.- Desvió la mirada, un tanto malhumorado.- Debí suponerlo.-

- ¿Olvidar qué?- A cada segundo que pasaba, México sentía que se enojaba cada vez más.- ¿De qué estás hablando?-

Nikolai hizo contacto visual directo con el moreno, quién sintió un escalofrío recorrerle la espalda, presintiendo que esa visita inesperada no terminaría para nada bien. El belaruso dejó caer sus manos a los costados y avanzó hacia el otro...

- Hablo acerca de hacerlos pagar por todo el sufrimiento que nos han hecho pasar, tú y yo.-

José María guardó silencio, de todas las cosas que le hubieran pasado por la mente, esa era precisamente una de las cuáles no quería recordar. Se le disipó un poco el coraje, sintiéndose de pronto, más que confundido e irritado, con una sensación de amargura en la boca del estómago...

- Ah, eso.- Se sentó en uno de los sofás.- Nico, ¿has pensado en algún momento, durante estos días, de qué posiblemente eso está mal?-

- ¿Mal en qué sentido?-

- En todos.- Se frotó el rostro con la mano y se puso de pie para encararlo.- ¡Sé bien lo que sientes por Juanito, y yo, pues también siento lo mismo por Alfred, pero no podemos sólo hacernos pasar como si estuviéramos en una relación nomás para llamar su atención!- No esperó a qué le respondiera.- ¿Acaso no viste cómo reaccionó Estados Unidos cuando me besaste?- Y sintió ganas de llorar.- ¡Es absurdo siquiera el intentarlo! ¡Y patético!-

No podía ya con todo eso, y si pensó que alguna vez habría oportunidad de conquistar al norteamericano, con lo que hiciera el europeo ya no había ninguna. Pero no podía culparlo, no quería culpar a nadie, después de todo era así como ocurrieran las cosas...

- Sólo vete de mi casa.- Le rogó con mucha tristeza, clavando la mirada al suelo.- Y busca a alguien más que esté de acuerdo con tus patéticas ideas.-

- Patéticas, ¿eh?- El mexicano alzó la mirada al oírlo, y se dio cuenta de que Nikolai estaba visiblemente molesto.

Sin previo aviso, lo tomó de ambas muñecas, cayendo los dos al suelo. Al tenerlo bajo su cuerpo, pudo sentir que su respiración se había alterado...

- ¡Nico!- Intentó zafarse de su agarre.- ¿Qué estás haciendo, idiota?-

- ¿¡CREES QUE SOY PATÉTICO!?- Le gritó, encolerizado por el sermón que le diera México.- ¿¡ACASO NO CREES QUE NO LO HE PENSADO ANTES!?-

Hundió su rostro en el cuello de la nación de piel canela, y comenzó a morderlo tan fuerte que el moreno se retorcía debajo de él...

- ¡AH!-

- ¿¡CREÍSTE QUE CON ACOSTARME CONTIGO IBA A OLVIDARLO!?- Alzó un poco más su cabeza y lo observó con una mezcla de odio y dolor.- ¿¡QUÉ DE LA NOCHE A LA MAÑANA BORRARÍA TODO LO QUE SIENTO POR ÉL!?-

Sujetando ambas muñecas con una mano, usó la otra para desabrocharle el cinturón...

- Nikolai.- José María sintió que se le helaba el cuerpo cuando le abría la cremallera, y le quitaba la ropa a jalones.- N-No te atrevas.-

El beso fue uno desesperado, con una sensación de derrota, que les dejó un amargo sabor en la boca...

- Pensé que tú comprenderías.- Apoyó la cabeza sobre su pecho.

Una mano morena acarició sus cabellos rubios. Aún cuando a Chema no le gustaba nada de eso, no podía evitar sentir empatía por el europeo, ya que ambos pasaban por lo mismo a su manera. ¿Porqué la vida no podía ser un poco más benevolente con los dos? ¿Era mucho pedir una oportunidad acaso para ser feliz?...

- ¡AH!- Gimió cuando el bielorruso se introdujo dentro de él.- ¡N-Nico!-

- ¿Qué? Ya que estamos así, hay que aprovechar el momento.-

- ¡Pero al menos avísame, estúpido!- Intentó golpearlo, mas el otro no se lo permitió al penetrarlo aún más.- ¡Ah!-

- Relájate.- Le ordenó.- Si no quieres que te duela demasiado.-

De entre sus ropas sacó una pequeña toalla, con la que cubrió los genitales del mexicano...

- ¿Qué estás haciendo?- Preguntó sin entender su proceder.

- Es para prevenir que me ensucies la ropa.- Y se pasó una mano por los cabellos, en lo que se acomodaba mejor entre las piernas de José María.- La última vez tardé en bañarme porqué me dejaste muy pegajoso.-

- ¡Chispas, sí que piensas en todo!- Rodó los ojos, contestando con sarcasmo.- Al menos, esta vez sí estás usando un condón, ¿cierto?-

- Cállate, si no quieres convertirte en mujer sin cirugía.- Lo apuntó con la daga. Al ver que desviaba la mirada, continuó.- Mira, sólo acabemos esto de una vez, ¿de acuerdo?-

Pero en la mente de México aparecieron más dudas que lo asaltaron, ¿y si a alguien se le ocurría aparecerse en ese momento? Alfred se acaba de ir no hace mucho, ¿y si al muy estúpido se le antojaba regresar por más dulces o comida? No era seguro, ya que se había llevado todos los que tenía, pero cabía una pequeña posibilidad. Una posibilidad de que el rubio de lentes entrara a la sala y lo encontrara con Nikolai entre sus piernas, adentrándose más y más dentro de su cuerpo, como si fuera suyo...

- No.- Sintió que se enrojecía por la vergüenza si Estados Unidos lo hallaba en tal posición, y trató de ocultar su rostro.

Una bofetada lo sacó de sus pensamientos. Levantó la mirada, apoyándose sobre sus codos para ver mejor, con la mejilla más roja aún, encontrándose con el rubio, que tenía el entrecejo demasiado fruncido...

- ¡Al menos, ten la decencia de no pensar en alguien más cuando estoy dentro de ti!- Le gritó molesto el europeo, apretándolo de los hombros.- ¡Se supone que estamos haciendo esto para no pensar en otros!-

Lo soltó después de presionarlo contra el suelo, y prosiguió con lo suyo, sujetándolo de las caderas...

~No hagas más difíciles las cosas.~

José María apretó con fuerza la quijada, y sin decir nada, le tomó del cuello y estrelló su boca con la de Bielorrusia. Si las cosas iban a ser así, entonces él también trataría, al menos, de no pensar en nada ni en nadie que en sí mismo...

- N-No... te de...tengas... entonces...- Contestó entre jadeos, después de romper el beso para tomar un poco de aire.

Nikolai entonces lo tomó de la cintura, alzándolo del suelo, para poder penetrarle más profundo aún. Compartieron un par de besos, en lo que sus lenguas tenían un fiero encuentro del cuál ninguna cedía. Y justo cuando más entretenidos estaban los dos, ocupados en alcanzar el clímax, alguien decidió que era un mal momento para interrumpirlos...

- ¡POR LA REINA!- La voz de Arthur Kirkland resonó por toda la sala, y no se oía para nada bien.- WHAT THE BLOODY HELL IS GOING ON HERE!?-

- Lo que me faltaba.- Chema se cubrió el rostro con ambas manos, preguntándose en silencio si las cosas no se podían poner peor.- ¿Qué haces aquí, Tejón Amarillo?-

- ¡Te llamé hace como media hora diciendo que venía en camino para llevar a cabo la junta!- El inglés no sabía si quedarse o irse en el momento, u optar por una tercera opción.

- ¿Hace como media hora?- México volteó a ver a Nikolai cuando recordó que le pareció oír sonar el teléfono.- ¡Maldición, Nico! ¿Porqué no me dijiste que la Alegre Comadre había llamado?-

- Pensé que tendríamos tiempo, y no le dí importancia.- Le tomó del rostro con una mano, acariciando su mejilla con el pulgar.- Creí que sería un lindo detalle para ti, tener un tiempo a solas, y que no nos interrumpieran personas indeseables.-

Oír eso hizo enojar más al británico, que sentía que debería estar haciendo algo al respecto...

- SHUT UP YOUR BLOODY MOUTH!- Gritó exasperado, y exigió saber qué estaba sucediendo en el acto.- ¿Qué se supone que estás haciendo...?- Se giró de perfil, tosiendo un poco, abochornado de haberlos encontrado así, teniendo relaciones sexuales.- ¿...Aquí, Belarus?-

- Estamos reafirmando nuestras relaciones, Inglaterra, de una forma más personal.- Le informó el bielorruso.- Así que si en verdad eres un caballero, tal como lo presumes en cada junta, ¿nos podrías dar un poco de privacidad para terminar nuestro asunto? A menos que nos quieras acompañar, ya sea como espectador o participante.- E hizo un gesto de burla.- ¿Qué eliges?-

- YOU BLOODY IDIOT!- Señaló molesto al otro rubio, que disfrutaba verlo encolerizado, y trató de mantener su postura de caballero.- Volveré en una hora, México. Y más vale que tengas puestos unos malditos pantalones.-

Inglaterra salió de la casa de México mascullando más groserías que palabras; y al quedarse solos nuevamente, a ninguno de los dos se le ocurría qué hacer en el momento. Bielorrusia estaba a punto de salir del cuerpo del moreno, mas éste lo detuvo...

- ¿Podrías terminar ahora, o acaso necesitas que llame a alguien para que te asista?- Se cubrió los ojos con el antebrazo, para evitar verlo a la cara.

No le respondió, sino que aumentó el ritmo de sus embestidas, molesto sin saber por qué...

- ¡Eh! ¡Hey, 'pérate!- Se quejó y Nikolai se detuvo al sentir que lo sujetaba de los brazos.- No tan rápido, me arde.-

- ¿Quieres que acabe o no?- Preguntó molesto.

- Está bien, continúa.- Ladeó la cabeza, deseando no seguir hablando.

Una vez que terminaran, el rubio se ajustaba sus ropas, en lo que el mexicano seguía aún en el suelo, recostado y tratando de recuperar el aliento...

- ¿Donde está el baño?- Le preguntó a la vez que se sentaba y le mostraba el condón usado.- Necesito limpiarme y deshacerme de esto, antes de que ese loco idiota de Inglaterra quiera usarlo como alguna clase de evidencia.-

- Muy gracioso.- Alejó de él su mano, desinteresado.- Por ese pasillo a la derecha, segunda puerta a la izquierda.- Agregó.- Luego te llevo una toalla si deseas bañarte.-

Quedaron en silencio, tal vez por no saber qué más decir, o por simplemente no tener ganas de hablar en ese momento, que se volvía cada vez más incómodo. El europeo se pasó una mano por el rostro, y rompió finalmente la densa atmósfera...

- Quiero que me contestes una pregunta, México.-

- Tú dirás.-

- ¿Porqué le llamas Juanito a mi hermano?- Quiso saciar su duda.- Ya no es un niño.-

Chema lo observó inquisitavamente, y por un momento agradeció que el belorruso cambiara el tópico de conversación, y sonrió un poco...

- Es que a veces, sólo a veces, no me lo tomes a mal, pero creo que Juanito sigue siendo un niño.- José María se acomodó los brazos bajo la nuca para descansar su cabeza.- Es así como lo veo yo, como un niño pequeño, y algo infantil por el modo en que maneja algunas cosas.-

- Siendo ése el caso, Estados Unidos es mucho más infantil que mi hermano.- Respondió el rubio.- O bastante estúpido, considerando las ideas que se le ocurren.-

- Tienes razón, los dos son muy infantiles.- El moreno giró la cabeza para verlo.- Y nosotros lo estamos aún más, por estar detrás de ellos, como perros falderos.-

Después de asentir, Nikolai se puso de pie, dirigiéndose al baño. Chema lo siguió con la mirada, suspiró y sonrió levemente...

- Ambos somos un caso perdido.- El mexicano buscó el resto de su ropa y comenzó a vestirse.- ¿No es así?-

.~o0o~.

Unos días después hubo una reunión entre la Gran Rusia y la antes Rusia Blanca, en la casa del primero. No obstante, había un ambiente tenso en la sala dedicada para la junta de ambos países, por lo que Iván decidió romperlo hablando de aquello que le preocupaba en verdad...

- Bielorrusia.- La nación de cabello rubio platinado se escuchaba bastante serio.- ¿Acaso estás en una relación con México, de la cuál no sepa nada al respecto?-

Se le quedó viendo por un instante, y comprendió que Inglaterra, quién no se quedaría callado por tanto tiempo, ya había corrido el chisme como regadera de pólvora. Y aunque originalmente se trataba de su plan, ya no le estaba gustando el camino que estaba tomando...

- No se tardó nada.- Se sonrió el bielorruso con sorna, y le dirigió una mirada despectiva a su hermano.- ¿Qué? Ambos sabemos que los americanos son buenos en la cama, ¿no es así?-

No pudo evitar el escalofrío que recorrió su espalda tras oír aquello. Así que se dio media vuelta para encararlo...

- ¡Nikolai!- Rusia cayó entonces en la cuenta de que habían sido descubiertos por nada menos que su hermano menor y uno de sus amigos.

- Al menos, yo no me escondo como otros lo hacen, como tú y ése, hermano.- Nikolai sentía que se le revolvía el estómago del asco.- Así que piensa bien en lo que haces.-

Llorar era para débiles, una clara señal de frustración. Y por nada del mundo iba a mostrarse débil ante todos. Así que se dirigió a su casa, encerrándose en su habitación, donde dejó dar rienda suelta a su frustración...

Continuará...


¡Nos vemos! ;D