Lamento si tarde demasiado en actualizar, pero tuve que andar huyendo de una turba de Rumbelle's que querían lincharme. Además he estado entre exámenes y tareas las últimas dos semanas.
Y antes de que cualquier otra persona intente matarme quiero explicar que este fic se trata de la AMISTAD entre Rumplestiltskin y Taina, nada más.
-¿Sapi?
Al oír su apodo asintió con una sonrisa. Tía sonrió con esa sonrisa tibia que la caracterizaba y sin pensarlo lo abrazo. Cuando se soltaron, Tía dijo sin dejar de sonreír:
-Eres tú. ¡Qué mala suerte!, creí que jamás te volvería a ver. –No sonó ofensivo, sino más bien divertido. Rumplestiltskin sonrió aun más. Tía tenia ese efecto en las personas, las hacia reír en las situaciones más descabelladas.
-Tía, estas viva.
-¿Y quien dijo lo contrario? –Dijo en el mayor tono de burla.
Entonces Rumplestiltskin dejo de sonreír y tomo una expresión sombría. Alguien se las iba a pagar, otra vez, y para eso el Chernaborg encerrado con las hadas en el sombreo mágico le seria útil.
-Sapi, ¿sucede algo malo?
Alejo las malas ideas de su mente, ya habría tiempo para ello. Volvió a sonreír y dijo
-¿Qué paso después de que te fuiste? ¿Cómo llegaste a aquí? ¿Te afecto la maldición?
Entonces el gordo cocinero que estaba tras la ventanilla, emitió un gruñido y grito:
-¡TIANA!
-Si, si, ya voy –Grito en respuesta. Volviendo su atención a Rumplestiltskin dijo –Es una larga historia y tengo que trabajar, pero ves esa heladería que esta en esa esquina, podemos reunirnos ahí, ¿a las 4:00 de la tarde esta bien?
-Por supuesto.
-Y bien, ¿que te sirvo?
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El mercado lucia lleno ese día, muchas personas compraban en los diferentes puestos, pero Rumplestiltskin podía ver claramente a la mujer de la visión, llevaba una canasta con varias bolsas de comida que acababa de comprar. Pero aun no aparecía el encapuchado.
De pronto de la nada salió un hombre que paso corriendo al lado de la mujer tomando una de las bolsas. La mujer grito: "Al ladrón", lo más fuerte que pudo, el ladrón estaba apunto de escaparse, cuando una figura encapuchada que estaba comprando en otro puesto se volteo y le lanzo una piedra al ladrón con tal tino que le dio en la cabeza y cayo de bruces al suelo.
Inmediatamente el encapuchado llegó donde estaba tirado el ladrón y antes de que pudiera levantarse le puso un pie en la espalda y sacando un cuchillo se lo puso al cuello.
-Es mejor pedir que robar. Y si hay que robar, es mejor robar a los ricos que a los pobres. Ahora dime por que lo hiciste o te quedaras sin mano. –Dijo el encapuchado con voz fuerte.
-Mis hijos… lo hice por mis hijos… no tenemos que comer. –Se notaba el miedo en la voz del ladrón, se notaba que decía la verdad y sino mentía muy bien.
Para esos momentos la mujer ya había llegado al lugar y había recogido los víveres que se habían esparcido cuando el ladrón tiro la bolsa, al caer al suelo. El encapuchado viro la cabeza hacia la mujer, lanzo un gran suspiro y dijo:
-Bien, solo por esta vez, llévate la bolsa. –Libero al ladrón y se dirigió a la mujer para tomar la bolsa de comida, esta la vio con asombro y negó con la cabeza, el encapuchado solo dijo:
-¿Quieres que deje que te robe todo? Además yo te voy a pagar –Entonces la mujer le dio la bolsa y él se la paso al ladrón el cual agradeció y salió huyendo, después el encapuchado saco un hilo de oro, corto un trozo y se lo dio a la mujer , la cual lo tomo y examino cuidadosamente para finalmente irse.
Rumplestiltskin se había quedado mudo al ver la escena, la persona que le había robado andaba por ahí ayudando a otros ladrones y con ¡su oro!, solo faltaba que fuera el tarado de Robín Hood, de nuevo. Entonces el encapuchado se dio la vuelta para irse y él pudo ver que era… una chica.
