NA: Vale, para ser el primer capítulo, decidí hacerlo análogo al primer episodio de la serie. Supongo que es lo que corresponde, aunque no hay garantías de que el próximo venga a ser el Cañón de Luz ni nada por el estilo. Lo más seguro es que me salte a la parte en la que se encuentra con Lapis o algo.
Son libres de sugerir alguna escena en particular conforme el proyecto vaya avanzando.
Cena Universe #1
No se Destella si no se Brilla
Ciudad Playa. Irónicamente, un pequeño pueblo ubicado en la costa de Delmarva, en los Estados Unidos. Como muchos otros lugares, no era muy ostentoso pero tenía su encanto, ese algo que lo hacía único y que cualquier turista podría reconocer, aunque no identificar. A diferencia de esos otros lugares, tenía un par de cosas que definitivamente estaban fuera de lo común: en primera, estaba aquella casa de playa al pie de un acantilado, en el cual estaba tallada la estatua de lo que parecía una mujer gigante de al menos 6 brazos que lucía tan extremadamente bien hecho como antiguo, la cual alojaba a una cuadriga de alienígenas renegados a los que cualquiera confundiría con mujeres de no ser por su color de piel y porque 2 de cada 3 veces causan algún alboroto a donde vayan; en segunda, porque entre toda esta población aparentemente estereotípica e insignificante, destacaba una estrella. John Cena, ex-campeón de lucha libre en varias categorías, y por un largo tiempo el favorito de los niños. Hace algún tiempo había decidido abandonar aquella vida de fama y peleas, y si bien pensó que en Ciudad Playa encontraría el lugar perfecto para deshacerse de la prensa hasta que se olvidaran de él, terminó encontrando mucho, mucho más.
Como, por ejemplo, que ese fragmento rosado en su ombligo era en realidad parte de una gema de mayor tamaño, un cuarzo, y que eso estaba lejos de ser un accidente.
Varios acontecimientos habían tenido lugar desde aquél día en que conoció a las gemas, debido a que una de ellas, de alguna forma y por error, había puesto en venta el terreno que ocupaba el templo. Cena lo había terminado comprando, para que su peculiaridad al final convenciera (por muy poco) a las gemas de aceptar compartir el lugar. Eso incluyó la construcción de una casa. No era algo lujoso, pero era cómoda y así estaba bien. Recurrir a cosas extravagantes en medio de un pueblucho llamaría rápidamente la atención, y el luchador en retiro definitivamente no quería que se supiese nada de él.
Y luego estaba el hecho de que casi nadie en este lugar lo reconociese por su vida anterior. Suena increíble, ¿no es así?
Pero bueno, nada de eso viene a cuento el día de hoy. De hecho, nuestro protagonista se enfrentaba a una crisis que nunca pensó que llegaría a ver: las fábricas de SweetDreams INC habían dejado de fabricar su bocadillo insignia.
- Alguien dígame que esto es una broma. - se escuchó la voz de un hombre quejándose en el mostrador de un establecimiento en el que se vendían bocadillos, principalmente rosquillas. Al observarse con mayor detenimiento, se puede apreciar su complexión física robusta, polo verde de manga corta, gorra, shorts de color marron claro y zapatillas. En la parte trasera del polo se lee "U CAN'T C ME" en negrita.
- Lo siento, John, pero me temo que es oficial: no saldrán más Gatogalletas. Lo confirmaron esta mañana. - le comunicó una jovencita rubia de aspecto regordete y una estatura un tanto por debajo del promedio.
- Pero, anímate, viejo... ¡todavía quedan las Leonpaletas! - anunció un joven más alto y flacucho, con menos cabello del que uno esperaría y un corte de cabello ridículo a juicio de nuestro protagonista. ¿Y quién diablos usaba esas... cosas en las orejas en estos días?
- Bah... detesto el sabor a aguaje. - insistió el señor Cena.
- Ehm... sí, claro... ¿a-a quién le gusta eso? - cambió el chico de opinión tan pronto vio que esta era reprobada. ¿Qué este muchacho no tenía padres que lo controlen o qué? No era como que Cena hubiese vivido con sus padres biológicos, de cualquier forma; aunque a fin de cuentas fue mejor que no lo hubiese sabido hasta que llegó a este pueblo.
¿Y ahora qué iba a hacer sin sus dulces favoritos? Consumía al menos tres de esos a la semana.
Quizá alguna de las gemas pueda hacer que aparezcan más, ¿verdad?
¿Verdad?
No, así no es como funcionan. Todo lo que hacen aparecer es técnicamente parte de ellas mismas. O algo así le había dicho la más alta.
De pronto le vino una idea, al ver el pequeño refrigerador que normalmente exhibía las Gatogalletas ahora vacío.
- Entonces... supongo que ya no ocuparán eso, ¿no es así, Sadie? - preguntó John, señalando al artefacto.
- Pues, no, ya no. De todos modos, los de la proveedora ya nos dieron otro congelador para las Leonpaletas. - le respondió la señorita - ¿Por qué?
Cena no era un hombre de rodeos, así que fue directo al punto.
- ¿Cuánto quieren por él?
Los dos jóvenes que atendían en el local se miraron mutuamente por un momento.
Más tarde ese día, vemos la casa de playa, construida en su mayor parte con material noble. Algo descuidado, considerando lo cerca que estaba al mar, y por tanto, al salitre; pero Cena podía costearse otra en cualquier momento así que no importaba realmente.
La puerta es abierta y hace su ingreso el ex-luchador profesional, con el congelador de helados bajo uno de sus tonificados brazos.
- ¿Qué tal, chicas? Ya lleg- ¡oh! - su saludo se vio interrumpido por una criatura que le cayó en el rostro. Él la sostuvo con su mano libre para ver de qué se trataba. Parecía un ciempiés superdesarrollado de colores negro y verde neón, con dos pinzas enormes en frente que hacían de fauces, de las cuales salía una sustancia verde de aspecto sospechoso.
- ¡Yo tomaré eso! - escuchó el comentario de alguien antes de que un látigo oscuro con esquirlas púrpura incrustadas en ella tomase al bicho y se lo arrebatase de las manos, estampándolo contra la pared para hacerlo desaparecer en una pequeña nube de humo.
La portadora del látigo tenía una estatura aún menor que Sadie, su color primario era púrpura y esto se veía en todo: desde su piel hasta su ropa, y tenía una gema de Amatista en el pecho.
- Ah, John. Lamento que tengas que encontrarnos en esta situación. - se disculpó otra de las gemas. Esta tenía la apariencia de una bailarina de ballet, y en cierta forma a veces actuaba de esa forma al luchar, con un estilo de combate tan elegante como eficaz. Una danza mortal. Tenía una perla incrustada en la frente, con una piel tan pálida como su propia gema.
- No esperábamos que llegases tan pronto. - aseveró la tercera gema. Esta era la más alta y morena de las tres, con unos enigmáticos lentes oscuros que le cubrían la mitad superior del rostro, aunque le quedaban muy bien. Algunas otras peculiaridades de esta gema eran un peinado en afro cuadrado que desafiaba constantemente a la gravedad, dos gemas de granate en sus manos y unas caderas que... Dios santo, que si hubiese algo que reventar allí, ¿qué no había hecho este hombre ya? Aunque claro, también estaba el hecho de que la gema en cuestión, como persona, era bastante fría y reservada, casi nada romántica en lo que respecta a terceras personas... y curiosamente, Cena nunca había escuchado una sola pregunta salir de sus labios en todo el tiempo que la había conocido. Eso daba miedo por alguna razón.
- Descuida, ya nos estamos deshaciendo de todas estas gemas corruptas. - prosiguió Perla - La casa debería estar nuevamente en orden en un momento.
- ¿No les parece que podríamos quedarnos algunos? Harían bien de mascotas exóticas. - comentó John mientras sostenía otro de ellos. La criatura dejó caer algo de la sustancia babosa al piso, la cual carcomió rápidamente la madera. Fue entonces que nuestro héroe vio el problema.
- Me temo que no. - asintió Garnet.
- Bueno, en ese caso... - John Cena arrojó el centirabajo al suelo para luego caerle encima con un contundente codazo que envió a la criatura a mejor vida.
- Oigan, estas cosas no tienen gemas. - comentó Amatista tras aplastar dos de los esbirros hasta hacerlos desaparecer.
- Hmm… quizá haya una tercera gema que los esté generando. - planteó Perla - Debe estar cerca.
- Pues mejor para nosotros, ¿no es así? - comentó John, cogiendo una sartén de la cocina.
- Je je, me encanta cómo piensa este tipo. - añadió Amatista.
Así todos prosiguieron con la purga de criaturas hasta que no quedó una sola en la casa, con la excepción de…
- ¡Hey! ¡Largó de allí! - gritó el ex-luchador mientras corría a deshacerse de un último centirabajo que se había metido a husmear en el refrigerador. - Nadie le roba el fiambre a John Cena. - sentenció, antes de quebrarle el cuello con suma facilidad. Luego se dispuso a revisar los daños.
- Bueno, al menos no estropeó mucho… un minuto. ¿Qué es esto? - John extrajo de un compartimiento del congelador una golosina en un envoltorio rojo y un logo que le resultaba muy familiar.
- ¡Sorpresa! - anunció Amatista. - Hay todo un lote para ti, hermano. Cuando nos enteramos de que dejarían de producirlas, fuimos a esta tienda de abarrotes en Ocean Town y robamos todas las Gatogalletas que quedaban.
- Yo tuve que regresar a pagarlas. - comentó Perla con recelo.
- Oh, chicas, no era necesaria tanta molestia. - respondió un alagado y ligeramente ruborizado John Cena.
- Todo fue mi idea. - añadió Garnet con una diminuta sonrisa y señalándose a sí misma.
- Fue idea de todos. - le replicó Perla casi de inmediato.
- Igual, lo hicieron porque yo les dije que funcionaría. - rebatió la morena mientras se ajustaba los lentes.
- En honor a este momento, yo, John Cena, juro proteger la integridad de estos bocadillos, ahora únicos en el universo... - hizo monólogo el hombre de cuarzo - inmediatamente después de comerme este.
Entonces procedió a desempacar la Gatogalleta y darle un bocado. - Ahh, punto frozen. Excelente. - comentó para sí mientras se daba su gusto. No llegó a notar una luz brillante que traspasaba su polo y una gema emergiendo a través de su ombligo.
- J-John... - intentó avisarle Perla, sin lograr articular mayor palabra.
- Tu gema está reaccionando. - completó Garnet lo que su colega no pudo decir.
- ¿Qué? - el mencionado dejó de la su golosina un momento para observar lo que acontecía. La luz rosada se hacía cada vez más grande, y comenzaba a sobresalir de sus definidos abdominales. John levantó su polo para ver mejor. - Eh... ¿debería preocuparme por esto? - preguntó algo nervioso.
- No. - le aseguró la gema de granate.
- ¿Qué estás esperando, viejo? ¡Invoca tu arma! - exclamó una emocionada Amatista.
- ¿Me están diciendo que hay un arma aquí dentro? - preguntó John, a lo que las demás asintieron. - ¿Y que debería poder obtenerla ahora? - las gemas asintieron nuevamente - Bueno, ¿cómo se supone que lo haga?
Desafortunadamente el tiempo se le hizo corto, dado que el brillo disminuyó en ese momento hasta perderse. Su gema, sin embargo, permaneció visible. Una gema de cuarzo rosado.
- Bah, la hubiese preferido en verde. Me gusta más ese color. - comentó mientras le daba un vistazo al corte en hexágono de su gema.
- No es como que alguna de nosotras hubiese tenido esa opción. - añadió Garnet.
- Sí, supongo. - concluyó el luchador. - Ahora, ustedes son gemas, ¿no? ¿Alguien me puede explicar todo este tema de las armas y esas... cosas que hacen a menudo?
Hubo un silencio de dos segundos hasta que - ¡Oh! ¡Yo primero! - Perla se ofreció de muy buena gana.
Esa tarde, John Cena se encontraba en su balcón, pensando en todo lo que le habían dicho las gemas hace algunas horas. Perla le había explicado que para obtener su arma había que entrar en armonía con el entorno y descifrar aquella danza que le daría acceso a su naturaleza interior. Cursi. Amatista, por su parte, obtenía lo que quería cuando quería sin esfuerzo. Decente. Garnet canalizaba su energía a través del universo o algo por el estilo, materializando sus guanteletes. Un tanto poético, pero suena bien.
En conclusión, cada una lo hacía a su modo. Eso era evidente.
Para John Cena, todo lo que había conseguido a lo largo de su vida fue a base de esfuerzo, constancia y disciplina. Quizá esto no sea muy diferente. Solo tenía que idear una rutina de entrenamiento adecuada.
Pero eso tendría que esperar, pues una poderosa sacudida lo sacó de sus pensamientos. Fue tal que incluso las otras gemas salieron corriendo por la puerta a ver cuál había sido la causa de tal estruendo.
- ¿Cómo rayos no noté eso? - se preguntó nuestro héroe mientras contemplaba a un ciempiés gigantesco, de aspecto en cierta forma comparable a los pequeños de los que se habían desecho en la mañana, irguiéndose en frente de la casa. Demás estaba decir que este no lucía de muy bien humor.
- Cena, hasta que tengas un control más avanzado de las habilidades de tu gema, es mejor que no intervengas. - dijo Garnet - Este tipo de confrontaciones es muy peligroso para un humano, aún uno con experiencia en combate cuerpo a cuerpo.
Las gemas no esperaron a recibir una respuesta de parte del hombre de cuarzo para saltar a la acción. Amatista se dedicó a robar la atención de la gema corrupta mientras Garnet realizaba el ataque pesado, y Perla asistía con ataques precisos en puntos críticos. Todo iba sobre ruedas, e incluso John ya pensaba en ir por palomitas, hasta que por un descuido Amatista terminó siendo lanzada contra Garnet. Perla acudió en auxilio de sus compañeras, mas solo consiguió que las tres terminaran acorraladas detrás de unas rocas mientras la enorme bestia les asediaba con un chorro incesante de corrosivo ácido.
- Ehm... quizá nos vendría bien una mano ahora. - comentó Amatista a sus compañeras en voz no muy alta. No esperaba que Cena la escuchara.
Nadie, de hecho, pensó tal cosa, hasta que vieron a un hombre fornido emerger al borde del acantilado y lanzarse en picada directamente sobre la dantesca gema corrupta.
- ¡JOHN CENA! - exclamó nuestro héroe justo antes de tomar a la criatura de los pelos y jalarla violentamente hacia atrás, forzándola a detener su ataque.
- ¿¡John!? - exclamó Perla mortificada - ¿Y de dónde diablos proviene esa música tan estruendosa? - añadió tapándose los oídos.
- No lo sé, pero es medio pegajosa. - comentó Amatista.
- ¡Gemas, concéntrense! - ordenó Garnet - John ha dejado vulnerable al ciempiés. ¡Hay que derribarlo ahora, antes de que él resulte herido!
- ¡Ya rugiste! - respondió la gema púrpura, invocando dos látigos en simultáneo para sujetar dos pares de patas en cada lado de la gema corrupta y separarlas, dejando el tórax expuesto. Perla arrojó una lanza en el lugar preciso, de modo que atraviese lo suficientemente cerca a la gema para desestabilizar a la criatura, y finalmente Garnet dio un fulminante puñetazo que envió la lanza a través del cuerpo de la criatura y de paso la terminó de rematar. Tras una fuerte explosión, el hijo de Rose apareció cayendo de cara al suelo, mas fue detenido por Garnet en el último momento.
- ¡Uff! Te debo una, Garnet. - agradeció Cena, una vez de pie.
- De hecho, estamos a mano. - le respondió la gema con calma - Era poco probable que esta situación terminara bien.
- Jeh, es bueno saberlo.
- ¡Whoooo! ¡Eso estubo bárbaro! - lo felicitó Amatista, quien corrió al encuentro de sus dos compañeros.
- Ahora, eso fue innecesariamente arriesgado, pero buen trabajo. - añadió Perla.
- Gracias chicas. - respondió el hombre de cuarzo. - Con o sin arma, ya viene siendo tiempo de que me involucre más en el equipo.
- Oh, créeme que la obtendrás, a su tiempo. - le aseguró Garnet, poniendo una mano en su hombro - Además...
Nosotras creemos en ti, John Cena.
NA: En caso se pregunten, sí, el hecho de que Garnet nunca haga preguntas es canon. La misma Rebecca lo confirmó, y es algo que si bien es evidente como una constante a lo largo de la serie, también es algo que muchos autores hemos fallado en replicar. Me incluyo por mi fic "Reclutamiento", concebido cuando recién había terminado de ver la primera temporada, durante el final del hiatus de aquél entonces, en el cual todavía no conocía lo suficiente a la mayor parte de los personajes. En escritos más recientes, ella no hace preguntas, al menos por mi parte.
En fin, espero que este capítulo les haya gustado. No olviden dejar sus reviews, comentarios y sugerencias en la casilla correspondiente. ¡Gracias por leer!
