Hola! Espero que les haya gustado este fic, jeje, disfruten el capítulo.
Disclaimer: Ni Yu-Gi-Oh! ni sus personajes me pertenecen, escribo esto sin fines de lucro y por entretenimiento.
Advertencia: Este fic es del género Yaoi, relación chicoxchico, así que si este género no es de tu agrado , te pido que no leas y te evites la molestia de pasar un mal rato, prefiero no tener que ver comentarios negativos en cuanto a esto, gracias.
Otra cosa: Por favor, a los reviews anónimos me encantaría responderles como es debido, pero pues realmente no se puede en tiempo, jeje, espero que comprendan y si gustan dejarme un comentario lo contestaré en el siguiente capítulo, jeje.
A ese Guest, pues como ves aquí está el siguiente capítulo, muchas gracias por tus saludos y comentarios, espero disfrutes el cap 2.
Apuesta
Capítulo 2: Amigos
-"Ya llegué abuelito"- avanzó hasta la cocina, buscando con la vista al hombre mayor.
Este, apareció en el umbral de la entrada a la cocina, llevaba un pañuelo en la cabeza, que cubría un cabello grisáceo. Usaba un overol verde botella, que parecía de segunda mano, pero muy bien cuidado.
La casa -más bien un departamento- tenía colores vivos y muy cálidos, al entrar enseguida veías una estancia con dos sofás de dos plazas cada uno y una alfombra desgastada con varios años. El lugar se iluminaba con el color crema de las paredes, y algunas plantas en un rincón le daban la apariencia de un sitio relajante. En el centro una pequeña mesa para café, gastada y recientemente pintada con barniz para darle una apariencia rústica.
Un televisor pequeño y antiguo que funcionaba a medias estaba encendido.
La cocina-comedor, era la más conservada del lugar, con la cocina integral y todos los utensilios estrictamente necesarios, algunos nuevos y otros usados. De tonos anaranjados o azulados, para sentirse en un lugar limpio e higiénico. Había una mesa en medio, de madera, muy sencilla y ningún adorno en ella. Las sillas eran de estilo europeo, el piso de linóleo blanco. Una puerta daba a las escaleras, para subir al segundo nivel. Y las habitaciones, sólo dos cuartos, con muy poco espacio, el cuarto del hombre mayor tenía un estante con muchas cosas distintas entre sí y varios libros, las paredes estaban tapizadas de fotos y pinturas, de distintos sitios del mundo, la mayor parte eran de Egipto y Grecia, en esa habitación había una cama enorme que se veía confortable.
La habitación de Yugi estaba algo más pequeña, y el armario al fondo guardaba ropa y varios juegos de destreza mental. De color azul pastel y con molduras de color de la madera, las paredes estaban limpias y con solamente una foto, donde estaban un hombre de unos veinte años y una mujer de la misma edad, abrazados, con un niño entre una pequeña cobija, a un lado el abuelo de Yugi sonreía. Una familia feliz.
Yugi levantó la vista a su abuelo, sonriendo se acercó a la estufa y preguntó con ternura.
-"¿Ya tomaste el medicamento abuelito?"- estaba revisando una olla con un estofado, lo puso a calentar y volteó a ver al hombre.
-"Si, si, Yugi, preocúpate más por ti. ¿Cómo te fue en tu primer día?"- vio el golpe en la mejilla de su nieto e inmediatamente suspiró –"¿No hiciste amigos?"-.
-"¡Sí! Un chico que se llama Joey Wheeler"-.
-"¿Fue el que te golpeó?"- mirando de soslayo.
-"¿Qué? ¡Ah! No, para nada"- tenía la esperanza de que no se diera cuenta del cardenal –"Fue… algo sin importancia"-.
-"El primer día y ya te metes en problemas"-.
-"Abuelito… no le des importancia"- hizo un ademán con la mano y buscó unos platos para servir la comida, el día se había ido volando –"Ya conseguí un amigo, así que si me gano enemistades es lo de menos"-.
-"Después de dejar mis investigaciones te prometí traerte a un lugar para que vivieras como un chico normal, pero no quiero que sigas con esa actitud"-.
-"Abuelito, por eso consigo un trabajo, así te ayudaré con los gastos de la casa y ocuparé mi tiempo libre en algo de provecho"- miró el techo, que estaba algo gastado por los años.
-"Sé que mi pago mensual no es suficiente, pero no es necesario que consigas un trabajo"- desde que su enfermedad le había impedido seguir con su trabajo, los problemas financieros se acentuaron aún más, pues su sueldo no era mucho para mantener a dos personas.
-"También es necesario el dinero para pagar la deuda del hospital, no te preocupes, me gusta ayudar en lo que pueda"- le sonrió para dejar de lado esa plática que no le gustaba y empezó a comer con ansia el estofado.
Terminaron en silencio y cuando terminaron Yugi se encargó de lavar lo que habían utilizado, pues no se podían dar el lujo de dejar sus platos sucios. Subió a su habitación, no tenía tarea, gracias a Dios, pero quería seguir armando ese rompecabezas de la última expedición de su abuelo y él juntos. Había sido a Egipto, donde recorrieron el Valle de los Reyes, buscando el famoso juego de lo oscuro. Al llegar encontraron, no sólo que la tumba había no sido saqueada, sino que no se habían llevado nada de valor, salvo algunas joyas que seguían tiradas por el piso. Habían dejado todo el oro, pero lo único que se veía sin tocar era una pequeña caja, que rezaba varios versículos del Libro de la Muerte.
Entre ellos, se podía leer algo así como un deseo cumplido, cosa que fascinó a Yugi y a su abuelo desde un inicio, y se lo llevaron de Egipto. Ahora lo mantenía Yugi con él en todo momento, pues Solomón Muto no lo podía armar. Ese obsequio era especial, en cada rato libre procuraba armarlo con el mayor cuidado como si de un niño se tratase.
Pasó varias horas intentando ensamblar su acertijo, hasta que se dio cuenta que eran pasadas de las once, normalmente no podía llegar a estar despierto hasta tarde. Salió de su habitación, tomando una toalla y su ropa para dormir, se dirigió a la ducha sin prestar atención al camino de madera. Entró con pereza y se desvistió con rapidez, tenía sueño y eso no le beneficiaba.
El agua fría se deslizaba por la piel nívea, relajando músculos, su rostro tenía el golpe grabado, se le quitaría pronto, si cuidaba apropiadamente de él, pero como no tenía tiempo para eso, lo más seguro era que la apariencia del cardenal empeorara para el día siguiente.
Salió de la ducha con una toalla por la cintura, ahora que no tenía su cabello seco, le caía por la espalda, y sólo unos mechones se mantenían en su cara, sabía que aunque se peinara con esmero, lo mantuviera en una coleta baja, o se lo cortara, nunca mantendría otra forma que la que siempre tenía y por la que tanto lo habían criticado ese día.
Lo único que podía hacer era esperar a que le creciera lo suficiente para que la gravedad lo ayudara como antes: había tenido que cortarse el cabello para ingresar a la escuela, y el director no tuvo más opción que dejarlo entrar como había hecho con "otro alumno".
Se puso el pijama y sin fijarse, se acostó para esperar el día siguiente.
Soñó que el rompecabezas estaba armado, dejando una forma demasiado extraña para ponerle nombre, luego la extraña escena cambió y una cosa como la que tenían los chicos ricos, pasaba ante sus ojos, giraba y de vez en cuando se quedaba cerca de sus pies, Yugi la tomó con las dos manos, viéndola fijamente, hasta que una voz lo llamó a lo lejos y sintió un dolor punzante en la mejilla, fue un golpe directo.
Despertó por el dolor, en la noche se había acomodado de lado en la cama, provocando que su mejilla herida fuera la que daba a la almohada, por lo tanto incrementando el dolor. Vio su reloj en la cómoda a su lado, apenas eran las seis de la mañana, tenía tiempo para prepararse un desayuno decente, no como el día anterior, que había tenido servicio por primera vez y su compañero no había llegado a ayudarle.
Se vistió con el uniforme, y esta vez unos tenis blancos, casi como zapatos por la forma en que se amoldaban al pie, porque tenían ese día gimnasia y no quería perder tiempo cambiándose hasta los tenis.
-"Y como siempre sucede, en lo único en que soy bueno es caminata, carrera o maratón"- sonrió, en las expediciones siempre tenía que soportar caminar durante horas bajo el Sol que quemaba, o en un ambiente de fríos extremos, estaba acostumbrado y lo tomaba con gracia –"Si me piden hacer otra cosa, no podría"-.
Bajó las escaleras hasta la cocina con su mochila, para prepararse un desayuno sencillo, pan tostado, tocino y jugo de naranja. También hizo algo más sustancioso para su abuelo, un pan que ya tenían guardado y algo de café negro. Desayunó rápido, y sacó de una caja que estaba por los estantes de la cocina unas píldoras de diferentes tamaños, para dejarlos junto al desayuno de su abuelo y una nota, que decía:
"Abuelo, recuerda tomarte cada una de las pastillas, no hagas trampa, que lo sabré. Voy a la escuela y creo que llegaré tarde, buscaré un trabajo de medio tiempo. Cuídate mucho abuelito y no te esfuerces mucho".
Lavó los platos y los apiló. Tomó un abrigo beige que colgaba junto a la puerta y sus llaves, para salir hacia la escuela con calma. El aire de la mañana estaba fresco y el cielo nublado no ayudaba mucho. Caminó despacio hasta la escuela, la ruta era en sí por el parque, atravesándolo. Varios árboles y flores que enmarcaban el camino aún estaban floreciendo, pero pronto dejarían de hacerlo, este tipo de pensamientos mantenían la mente de Yugi ocupada.
Avanzó hasta una calle poco transitada, por donde rara vez veían autos lujosos. Esperó a que se señalara el avance para seguir a la escuela, caminó un poco hasta quedar en el primer carril, y entonces escuchó un sonido chirriante, seguramente frenos de algún coche. Volteó con la cabeza medio asustado, vio que era un auto del año, negro y con vidrios polarizados, este se detuvo a pocos centímetros de Yugi, que lo único que atinó a hacer fue tropezar con sus pies y caer de espaldas. Desde el suelo frío e incómodo, Yugi alcanzó a ver que alguien en los asientos traseros se inclinaba hacia adelante, para ver mejor el porqué de su parada tan abrupta. La puerta trasera se abrió, un par de zapatos de diseñador se asomaron.
-"Chico nuevo, muy buenos días"- desde arriba un sonriente y petulante Atem Muran lo veía con superioridad, en ningún momento pensó en tenderle la mano –"¿Tanto te gusta estar en el suelo? Si, supongo que sí, pero de todos modos, levántate"- soltó una carcajada.
Muy a regañadientes Yugi tuvo que hacer caso a la orden de Muran, se levantó con esfuerzo, apoyándose sobre un brazo para poder moverse mejor.
-"¿Por qué te atravesaste en mi camino?"- Atem lo vio algo sucio, desde que había salido de su mansión, se había decidido a dar una pequeña disculpa al chico de ojos amatistas.
-"Ustedes debieron haber parado, estaba el alto"- señaló el semáforo, que en ese preciso instante cambiaba a un siga para los autos.
Atem maldijo por lo bajo algo que Yugi no alcanzó a oír, de nuevo el más bajo de los dos tenía razón –"Vaya, ya hablaré con mi chofer, a modo de disculpa deja que te lleve hasta la escuela"- él también podía ser educado. Señaló con una mano su auto.
-"No, muchas gracias, estoy bien"- le sonrió y se fue caminando hacia el otro lado de la calle, con dirección a la escuela.
Atem, se quedó en silencio, no reaccionó, simplemente era increíble… Era la primera vez que rechazaban su compañía, ya fuera un chico o una chica, nadie se atrevía a dejarlo así como así. Ya no faltaba mucho para llegar al tramo en el que empezaba a caminar para llegar a la escuela, así que decidió ir a pie desde ahí. Avanzó por donde había visto desaparecer a Yugi Muto, cielos que caminaba muy rápido.
Lo vio dando la vuelta en una esquina, con una velocidad normal, el se le acercó por la espalda, sonriendo para darle un pequeño susto. Avanzó hasta quedar casi pegado a su espalda, se sorprendió que el otro no se diera cuenta de su presencia y le empezó a pasar las manos por los hombros, abrazándolo por el cuello después.
Yugi ni siquiera pudo gritar, su voz se fue y se puso aún más pálido de lo que ya era.
-"¡Buh!"- susurró muy cerca de la oreja del menor. Lo soltó al instante, conteniendo una carcajada, jamás había visto a un chico que no pudiera reaccionar violentamente a ese tipo de contactos.
-"¿Qué te pasa?"- Yugi ahora tenía un sutil sonrojo en las mejillas, pasó su mano por el pecho, en un intento de calmarse.
-"Pensé que tal vez podría ir a la escuela caminando, luego te vi y te espanté. Creo que eso quedó muy claro chico nuevo"- la burla presente en los comentarios, hacían que Yugi lo mirara fríamente como la primera vez.
-"De acuerdo, pues camina entonces"- se siguió a una velocidad diferente a la que había adoptado todo el tiempo.
Atem intentó seguir el paso, pero no estaba tan acostumbrado como antes a caminar con un ritmo así, se esforzó hasta alcanzar al chico. Yugi, que no era rencoroso, bajó el ritmo para esperar la caminata del otro. El mayor lo agradeció mentalmente. La escuela ya estaba muy cerca, y para evitar que lo vieran con el menor esperó un momento preciso.
-"Creo que yo me voy por este lado nuevo, estuvo muy bien la caminata"-.
-"¿Qué no somos del mismo grupo? ¡Ah! Ya veo, no quieres que te vean entrando con alguien más, para que no fastidie tú reputación"- no lo decía con malas intenciones, es sólo que a veces no podía callar lo que pensaba, le sonrió y se fue caminando más a prisa, para evitarse esas cosas.
Atem de nuevo estaba contrariado, no había podido disculparse. Era verdad, tener que mantener una reputación, porque aunque perjurara que ese tipo de cosas no le importaban, debía mantener una imagen intachable por la compañía que dirigía el solo. Caminó a paso lento a través del camino al edificio escolar, el área de casilleros de los hombres estaba llena, demasiado para su gusto, encontró al menor de nuevo, pero este no se dio cuenta de que lo veían, realmente despistado. Se dedicó mejor a escuchar por curiosidad la plática que comenzaba Yugi.
El casillero de Yugi estaba muy cerca del de Joey y por suerte él había llegado casi al mismo tiempo a la escuela, platicaban de la clase de gimnasia, a Joey le gustaba mucho esa clase, principalmente porque era como estar descansando del estrés de todas las demás materias.
Se fueron juntos hasta el salón, era una sensación nueva para Yugi poder conversar con otra persona que no fuera su abuelo, en su propio idioma y sin preocupaciones del tiempo o lugar. Ahora varios de sus compañeros se le acercaron, como queriendo disculparse por su actitud anterior.
Yugi estaba rodeado de muchas personas y no sabía cómo actuar ante las multitudes, por lo que optó por sonreírles e ignorarlos. El profesor llegó al instante, haciendo que todos se fueran a sus lugares en silencio, la clase de Literatura era la más sencilla para Yugi, también la más entretenida se sentía en su ambiente sumamente cómodo.
Por el contrario, Atem Muran estaba completamente aburrido, su mente viajaba a cualquier otra tontería que pasara frente a él, un insecto, un papel, los murmullos del grupo. Todo menos la clase que estaba al frente. Les dejaron deberes, ese profesor siempre era así. Atem se dio cuenta de que últimamente el instituto se estaba volviendo mucho más aburrido.
-"De pronto a todos los profesores les dio por dejar muchos deberes, ¿no lo crees Yugi?"- escuchó decir al tipo que Kaiba llamaba perro, Joey Wheeler, se dirigía al nuevo.
-"Si, debe ser muy pesado tener tantas tareas"- el tono de su voz era distante, como dejando su imaginación volar. El comentario de Yugi fue extraño para los oídos de los compañeros que estaban en los alrededores.
¿Cómo alguien podría decir tales palabras, haciendo como si nunca hubiera tenido la experiencia de estar en clases?
Al poco rato el descanso llegó y con ello suspiros aliviados, y varios chicos que corrían para poder alcanzar algo de comida de la cafetería. Yugi, como el día anterior, se quedó en el salón y Joey fue a buscar algo de comer para él, a pesar de que Yugi le había ofrecido la mitad de su obento.
Los chicos ricos del instituto seguían conversando hasta el frente del salón, en voz baja para evitar curiosos, se les veía tan entretenidos que no prestaban atención a que probablemente debían estar comiendo.
-"Creo que hoy no podremos hacer mucho"-.
-"Eso no te importa mucho"- Seto ni se preocupaba por mirarlo –"Estás intentando saber por qué el niño habla tan raro, por qué sus actitudes son tan cambiantes, entre otras cosas"-.
-"Pero… ¿de qué hablas? Yo no… para nada"- de pronto sintió que el calor se apoderaba de él, que lo atribuyó a que su orgullo había sido algo pisoteado en la mañana y por eso su rostro se sonrojaba sutilmente, cosa que al instante captó la atención del CEO de Kaiba.
-"Llegaste un poco más tarde que de costumbre"- cambió el tema sin interés.
-"Lo que pasó es que casi atropello esta mañana al nuevo"- Kaiba lo vio con algo de sorpresa –"Y después le ofrecí llevarlo en auto hasta la entrada de la escuela"- iba a dejar su relato hasta ahí, le parecía algo tan tonto, que un simple niño le hubiera rechazado así de sencillo.
-"Nunca pierdes oportunidad"-.
-"… Y me rechazó, pero al final de todos modos caminamos juntos"-.
Kaiba no le dijo nada, de un modo u otro sabía que el orgullo de ese tipo estaba seriamente dañado, y por eso lo aprovechó, su diversión, aunque fuera poca, llenaba de una satisfacción tal como mofarse de las ironías de su alrededor.
-"¿Te molestó?"- Atem levemente asombrado, porque parecía que de verdad su amigo estaba interesado en algo como eso.
-"Por supuesto"-.
-"Y… quisieras hacérselo pagar, ¿o me equivoco?"- el tricolor asintió –"Entonces te propongo un reto"-.
Atem sonrió, nunca perdía en los retos, eran su vida… a parte de manejar la corporación de la familia.
-"Debes conquistar al niño"-.
-"¿Y qué ganaría yo?"- reverenda tontería, pero era mejor saber los beneficios.
-"Ver al chico a tus pies y con mucha satisfacción lo podrías humillar de la manera que mejor te parezca… Claro, que si no puedes… podríamos pensar en otra cosa"- manipular el lado impulsivo de su compañero era fácil.
-"¡No! Lo haré"- pero Atem no era tonto, sabía que en ese juego podían ser dos, o más –"Pero tú también deberías jugar, es lo justo"- sonreía de lado, teniendo en mente muchas otras ideas.
-"Sabes que cualquier chica saldría conmigo a la menor provocación, aún si les digo exactamente para qué las quiero, no provoca ningún reto para mí"- sacó un celular para ver la hora, apenas habían pasado veinte minutos.
-"Yo no me refiero a una persona cualquiera, sino alguien que te será muy difícil manipular"-.
-"¿A quién te refieres entonces?"-.
-"No te diré hasta que aceptes"- empezó a jugar con un mechón rubio, poniendo mucha atención en ello, enrolló el mechón rubio en su dedo índice, en actitud infantil.
-"…"- ¿qué podría perder? –"Está bien"-.
-"Joey Wheeler"- soltó una carcajada al ver que la cara del CEO castaño dejaba la máscara de hielo, en vez de ella aparecía la incredulidad y luego el enojo.
-"Quien quieras, menos ese perro"- su voz estaba difícilmente contenida, vaya bromita.
-"No. Míralo de esta manera: Joey Wheeler te fastidia la vida en el instituto, claro que no lo sabe; y Yugi Muto me ha molestado desde que llegó. Sería una especie de venganza, como tú lo dijiste, sólo que también deberíamos hacerlo una competencia amable entre nosotros"-.
Ambos chicos voltearon levemente, hacia sus asientos, ahí estaban los dos tipos que serían parte de un cruel juego sin siquiera saberlo. Platicaban animados, según podía leer Kaiba, de comida. Bufaron al mismo tiempo, junto con un suspiro de resignación.
-"Condiciones del reto: no hay límite de tiempo, cualquier acercamiento está permitido, se puede sabotear al contrario"- empezó Seto, como siempre hacía cada vez que estaba por implementar las condiciones de algún contrato.
-"El reto termina cuando alguien se acueste con su objetivo, y se haga formal una especie de relación, entonces puedes humillar al chico de la mejor manera que puedas, no tienes permitido recibir ayuda de alguien que se entere del origen de nuestros acercamientos a los objetivos"- lo miró a los ojos.
-"El ganador tiene derecho a pedir cualquier cosa, sin límite, al contrario, este tiene la obligación de cumplir dicho capricho"- Atem asintió.
-"En caso de empate simplemente se cobrará la venganza contra el objetivo, el reto empieza desde que este documento sea notariado"- sin darse cuenta Seto Kaiba, con su impecable caligrafía, había escrito cada punto en un cuaderno que tenía a la mano, arrancó la hoja y la firmó.
-"Así que es algo legal ahora"- reía, pues nunca podían dejar de lado la desconfianza en el otro, él también firmó y la dobló para llevársela a la bolsa del saco –"Mañana estará en situación legal, así que desde mañana a primera hora empieza el juego Seto"- de vez en cuando se tomaba la confianza para llamarle por su nombre, y este respondía igual con una sonrisa burlona y algún comentario sarcástico.
-"Por supuesto Atem"-.
Siguieron conversando de todo un poco, hasta esperar que se escuchara el timbre, en sus mentes cavilaban distintos planes para hacer que este juego fuera en ventaja propia. El hecho de que Yugi Muto fuera nuevo le brindaba una delantera desde el inicio, además de saber cómo reaccionaban Joey Wheeler y Seto Kaiba cada vez que cruzaban palabra. De este modo Seto creía tener ventaja del conocimiento de las muchas relaciones que ambos habían mantenido, haciendo que terminaran por aburrimiento o bien, por divertirse con un final diferente. Sabía ser encantador cuando se necesitaba, al igual que Atem, también podría hacerse amigo del menor, puesto que nunca lo había tratado, ponerlo en contra de Muran sería un emparejamiento de circunstancias.
Desde el otro lado del aula, Joey y Yugi ahora se veían serios.
-"¿Trabajo?"-.
-"Si, quiero ayudar en casa, de ese modo podría obtener dinero para mis gastos, para que mi abuelo no se preocupe del dinero"- Joey lo miraba maravillado, o bien actuando demasiado.
-"Me parece que eres muy noble amigo"- sonrió –"Yo vivo solo, debo trabajar para pagar la renta de mi departamento"-.
-"¿En serio?"- Joey asintió.
-"Mi padre y mi madre se divorciaron, mi hermana vive con mamá y mi padre debía encargarse de mi manutención, pero… por problemas yo me fui y desde hace unos años yo me ocupo de mí mismo"- apuntó a su pecho con el dedo –"Conseguí un trabajo en un café, sólo trabajo los fines de semana hasta casi el anochecer, te podría conseguir un puesto"-.
-"Yo soy el que debería estar admirado, eres increíble. Pero, no quiero molestarte Joey"-.
-"Para nada, nos haría bien un poco más de compañía"-.
-"¿Nos?"- estaba intrigado, ¿había alguien más de los amigos de Joey en ese lugar? –"Tal vez Tristán Taylor"-.
-"Si, algunos chicos del grupo: Ryu, Marik Ishtar, Tea Gardner"-.
-"Vaya, esos chicos"- había escuchado sus nombres en las listas, era gracioso, pues había otros que se le parecían mucho hasta en el nombre –"Es algo gracioso, Ryu-san se parece físicamente a Bakura-san"-.
-"Lo más extraño es que no son parientes"- rió con ganas –"Y Marik Ishtar se parece a Malik Otogi, pero también son muy diferentes en actitudes. ¿Entonces vendrás? Ya verás que te pagan bien"-.
-"De acuerdo, iré"-.
-"¡Perfecto! Ven hoy mismo, tal vez puedas empezar este fin de semana"- sonó el timbre y Joey cambió su efusividad a una cara de pocos amigos.
Poco a poco el aula comenzó a llenarse, algunos entraban conversando, otros con la cara muy similar a Joey. El profesor de Historia Universal apareció en el umbral, llevaba algunos papeles bajo su brazo, saludo con cortesía al grupo y tomó un gis, escribió en la pizarra con letra lo suficientemente grande para poder leerla hasta el fondo del salón: Examen sorpresa.
Hubo una expresión de molestia general, donde los únicos que no emitieron sonido fueron tres chicos del fondo: Yugi Muto, Atem Muran y Seto Kaiba. Yugi por estar en un elemento que conocía desde que empezó a caminar, Atem porque no le importaba para nada reprobar tal materia tan aburrida y Seto porque se sabía de memoria el libro de donde el profesor sacaba cada una de las preguntas.
Pasaron las hojas impresas por las filas, hasta llegar a cada uno de los lugares. Al pasar por la mesa de Yugi, divisó veinte preguntas abiertas muy sencillas de la Historia de las civilizaciones primerizas, tomó el otro examen para su compañero Atem y se giró para entregárselo, este no volteaba, simplemente lo ignoraba.
-"Muran-san"- no le prestaban atención –"Muran-san, tú examen"- como no le hacía caso pasó su mano justo frente a los ojos rojizos del mayor.
-"¿Qué sucede?"- vio la hoja estirada en su dirección –"Gracias nuevo"- se la arrebató y bajó la vista al papel. No entendía ni una palabra.
-"Bien, pueden empezar, dependiendo de este examen sabré si necesitan ayuda extra, esta vez será un tutor del grupo. ¿Escuchó joven Muran?"- suspiró al ver que no le prestó atención –"Tienen el resto de la clase"-.
El rasgueo de las plumas era irregular y de vez en cuando la vista de Yugi pasaba al reloj, había terminado el examen pronto, pero el profesor no recibiría los papeles hasta que terminara la hora, se dedicó a mirar una y otra vez la hoja de papel y el reloj. Revisó cada una de las respuestas como tres veces.
-"Bien chicos, pasen sus exámenes de atrás hacia delante"- todos se apresuraron a terminar de escribir o responder con una tontería lo que faltara, cuando el hombre tuvo todas las hojas en mano habló de nuevo –"Mañana les entregaré los resultados. Debido a que veo que el grupo está en clara deficiencia en esta asignatura en especial he pedido un permiso especial, dividiré este grupo en dos…"-.
-"¿Pero de qué está hablando profesor?"- Muran Atem había hablado un poco molesto.
-"Si dejara que termine joven Muran, podría explicarlo mejor"- se aclaró la garganta –"Como decía, dividiré al grupo en dos, dependiendo de la evaluación de este examen dispondré de los promedios más altos para que sean tutores de los más bajos"-.
Hubo una exclamación extraña, que mezclaba molestia, aburrimiento y alegría.
-"Pero esto será un arma de doble filo jóvenes, no piensen que podrán estar con sus amigos o parejas; yo mismo armaré las parejas de estudio y si de algún modo las calificaciones del grupo no suben, pues… los afectados serían todos ustedes"- sonrió.
-"Genial, si hubiera sabido que este maldito examen me traería tantos problemas, tal vez hubiera intentado aprobarlo de menos. Ahora tendré que soportar a alguna de las chicas o chicos acosándome, intentando "enseñarme historia", reverenda tontería que se le ocurrió al viejo este"-.
El hombre mayor salió caminando a paso lento, leyendo cada uno de los exámenes, al llegar a la oficina de los profesores, se sentó y sacó una pluma fuente, primero tomó su examen muestra, donde cada una de las preguntas estaban contestadas con su letra en forma clara y corta, sin más de lo necesario.
Agarró uno de los exámenes de sus alumnos al azar, pasó la pluma corrigiendo ortografía o la línea de tiempo, haciendo anotaciones sobre las respuestas tan cortas, incorrectas, demasiado adornadas con información torpe, etc. Así pasó varios exámenes, hasta llegar al del mejor alumno de su clase: Seto Kaiba.
-"El joven Kaiba es el único estudiante que puede pasar la materia, por lo que veo él será el tutor de Muran, ese chico es y será un torpe en mi materia"- calificó las respuestas, que podrían haber sido copia fiel del libro que él mismo manejaba, pero sabía que el joven nunca haría algo así, pasó un rato viendo cada pregunta, hasta que notó algo muy extraño –"Será que… no es posible… tiene la mitad de las respuestas mal"- suspiró decepcionado, después de todo era el único estudiante que valía la pena.
Siguió con las calificaciones, pasando los exámenes un poco más rápido, ¡hasta Joey Wheeler había sacado mejor calificación que Seto Kaiba! ¡El muchacho había aprobado!
Casi ninguno de sus alumnos hasta ahora tenía un promedio medianamente aceptable, llegó a los últimos exámenes, y se encontró con uno en especial, que no dudó en estudiar con mayor atención.
-"Yugi Muto, el nuevo, me dijo el asesor que era un poco menor que los otros"- empezó a leer las respuestas, no eran copia del libro, pero respondían perfectamente a cada pregunta sin exagerar o intentar no decir nada y hacerle pensar que había respondido bien –"Vaya, vaya, este chico no es tonto, pero me aseguraré de ello si puede hacer cambiar a Muran, perfectamente contestado, calificación perfecta"-.
El hombre sonrió complacido, seguramente este chico le quitaría un poco de peso en la clase. Sacó una libreta, donde generalmente apuntaba las notas de cada alumno, esta vez empezó a ver la lista de chicos y chicas y en la libreta empezó a escribir los tutores a la izquierda y los chicos asesorados a la derecha.
Seguramente los alumnos se llevarían una non grata sorpresa, pero a él no le importaba, siempre era lo mismo, sabía muy bien que era odiado por sus estudiantes. Pasó la mayor parte del día escribiendo y mejorando cada una de las parejas, no quería una especie de desigualdad, así que pasó lo que restaba del tiempo en la escuela y un poco más en su hogar, para ordenar ese grupo.
Listo! segundo capítulo arriba, comentarios dudas o sugerencias por un review, ya saben es como alimento para mí.
Cuídense :D
