Bien, este es el segundo capítulo.
Esta vez quisiera pedirles a todos ustedes aunque sea un miserable comentario para saber si les gusta.
El despertar era amargo. Los sueños dejaban la mente muy agotada y llena de tristeza, melancolía y sufrimiento. Era una jodida tortura mental.
Naruto se levantó enseguida, la luz del sol indicaba que eran las 6 y se sentía como la mierda. Despertar de un sueño maravilloso nunca es agradable cuando la realidad es una perra. No había en el apartamento nada parecido a una alarma, se levantaba gracias a su reloj interno desarrollado gracias a los baldes de agua fría que su maestro le tiraba todos los días cuando no se levantaba a tiempo. La vida del guerrero.
Desayunó, se aseguró que llevaba todo lo necesario y se marchó al campo de entrenamiento más cercano. Apenas ingresó comenzó sus entrenamientos matutinos. Todo era parte de la vida de un guerrero.
Dos horas estuvo entrenando, pero lo hacía más para no recordar el pasado que para afinar su cuerpo. Los recuerdos inundaban su mente en todo tiempo desde que llegó a Konoha haciendo que sus expresiones faciales lo mostraran todavía más melancólico, si eso era posible. Aunque en el interior de su mente estaba cortando y destajando en medio de la aldea. De verdad que odiaba Konoha.
Ya en la academia ninja todos los alumnos, o más bien casi todos, estaban emocionados por saber sus equipos.
Iruka entró al aula. Tenía varios cortes por la cara y manos, un brazo vendado y su rostro decía que tan mal humor tenía.
"¿Qué le pasó a Iruka-sensei?"
"¿Habrá sido alguna misión?"
"¿Por qué estará tan enojado?"
Estas eran algunas de las palabras que en forma de susurros se hacían presentes en la clase. De pronto Iruka golpeó la mesa con fuerza y por primera vez en muchos años sus alumnos le hicieron caso totalmente.
-Bien, como sabrán, hoy es su graduación. Ahora son orgullosos gennin de Konohagure no Sato, y deberán defender su aldea con todo, de ser necesario con sus vidas. Tomen una bandana por favor.
Todos se amontonaron al frente sacando sus propias bandanas y se las colocaron en algún lugar. En la frente, el brazo, como cinturón, etc.
-Bueno, ahora voy a decir los equipos. Equipo 1… equipo 7: Haruno Sakura, Uzumaki Naruto y Uchiha Sasuke, su sensei será Hatake Kakashi. Equipo 8: Aburame Shino, Inuzuka Kiba y Hyuga Hinata, su sensei será Yuhi Kurenai. El equipo 9 sigue activo así que no habrá uno este año, equipo 10: Akimichi Chouji, Nara Shikamaru y Yamanaka Ino, su sensei será Sarutobi Asuma. Equipo 11: Kishio Yamamoto, Sai y Hikari Ukio, su sensei será Uzuki Yugao.
Algunos se veían deprimidos al separarse de sus amigos, otros felices de no tener que volver a la academia, algunos a los que no les importaba un comino, las fans de Sasuke estaban enojadas de no ser emparejadas con él. En fin, las reacciones eran muy diversas.
De a uno accedieron al lugar los sensei. Todos prestaban atención a estos jounin que llamaban uno por uno a sus alumnos.
-Equipo 8 vengan conmigo.
La mujer envuelta en extravagantes vendas sin duda era bellísima, su voz era educada y a la vez poderosa y su aura elegante. Sin duda una de esas féminas que a todos les gusta pero que pocos se les acercan.
-Equipo 10 vengan conmigo.
Este hombre, Sarutobi Asuma, llevaba el clásico uniforme jounin. Tenía una barba no muy larga y estaba fumando un cigarrilo de aroma muy fuerte. Parecía un tipo agradable con el cual beber una noche por allí.
-Equipo 11 vengan conmigo.
Esta era una mujer que para cualquier persona experimentada obviamente era un soldado hecho y derecho. Su atuendo era una mezcla del uniforme ANBU con el jounin. Era muy bonita pero daba la impresión de que te cortaría los bajos si te le acercabas.
Uno por uno todos se reunieron con sus superiores, dejando a los únicos tres miembros del equipo 7 solos.
-Oh, olvidé decirle a Naruto que Kakashi siempre llega dos horas tarde… bueno, no importa.
Uzuki Yugao miró perpleja a su alumno, preguntándose mentalmente como podría saber eso de su sempai. Sai lo miró con algo parecido vagamente a la confusión antes de concentrarse en su libro. Por otro lado a Hikari Ukio quién no entendía a qué se refería siguió como si nada.
Todos los demás se habían retirado con sus senseis (excepto Iruka que se había quedado), todos estaban afuera con ellos aprendiendo algo, charlando o disfrutando. Todos menos el equipo siete que llevaba ya dos horas esperando a su respectivo sensei.
Sakura estaba adulando a su amado Uchiha pensando que así llamaría su atención. Dicho Uchiha estaba ya más que molesto y si no le habló a Sakura era por la divina paciencia que tenía pero que ya se le estaba agotando. Naruto se durmió un rato para recobrar energías.
Una hora más tarde Iruka les dijo que tenía que ir a una reunión y les deseó suerte. Naruto se despertó en ese momento y no necesitó ninguna clase de reloj para saber que habían estado esperando mucho tiempo a su sensei. Mucho más del que deberían esperar a su instructor.
Suspiró captando la atención de Sakura quién para alegría de Sasuke dejó de coquetear con él hace media hora por sentirse enojada al darse cuenta de la tardanza del jounin-sensei.
-¿Qué pasa?
La altivez con la que hablaba Sakura era común en la gente de la familia Haruno al dirigirse a alguien que -según ellos- era inferior.
Naruto la miró unos pocos segundos antes de golpear su escritorio con la mano, conmocionando a sus compañeros de equipo.
-Bueno, a la mierda con esto. Yo no voy a perder mi tiempo con esto ni un segundo más. Si nuestro sensei aparece díganle que me cansé de esperar y fui a hacer algo más productivo. Ya he perdido dos horas de mi vida con esto. Que lo jodan, y si fuera por mí, que jodan a Konoha también.
Y con eso, el samurái caminó hasta la puerta. Pero antes de irse Sasuke saltó de la mesa y corrió hacia este.
-Yo también voy dobe, no me voy a quedar aquí con esa fangirl loca.
Encogiéndose de hombros siguió su camino seguido por Sasuke.
En cuanto a Sakura, se quedó en su lugar un momento, antes de seguir a su precioso Sasuke-kun.
Naruto caminaba por callejones alejados de las multitudes con la gracia de un gato seguido de cerca por Sasuke. Ambos caminaban hasta un campo de entrenamiento sobre el monte Hokage, aunque Sasuke no tuviera ni idea de a dónde se dirigían.
-¡Espérenme!
Al momento de escuchar la voz aguda de Sakura ambos aceleraron el paso.
Caminaron unos quince minutos hasta llegar a su destino, y dos minutos después llegó Sakura muy enojada.
-¡Les dije que me esperaran!
Nadie le dio importancia a sus quejas.
De pronto Sasuke se decidió a hablar.
-Dobe, enséñame tus técnicas.
Unas palabras simples y arrogantes. Sasuke, quien estaba acostumbrado desde hacía un tiempo a que todo se le dé cuando lo exige, pensó que sería muy fácil conseguir que el aprendiz del legendario Battousai le enseñara todas sus técnicas.
-¿Tienes algo que ofrecer a cambio? ¿Técnicas, secretos de clan, tal vez un… favor político?
Naruto hablaba de forma melancólica, calmada y en un tono ni tan fuerte ni tan bajo.
-¿Ah? No entiendo lo que dices dobe.
-Bien, lo siento. No pensé que fueras tan cortito de mente Sasuke. Lo que quiero decir es que si tienes algo que ofrecer para que te entrene.
El nombrado Uchiha estaba furioso por el insulto a su inteligencia, pero igual contestó con su arrogancia.
-No pienso darte nada, dobe. Todo lo que obtendrás es la satisfacción y el honor de haber entrenado a un Uchiha.
Sin duda pronunciaba sus palabras de tal forma que parecía pedir a gritos un puñetazo. Pero Naruto era un samurái y no iba a caer en cólera por un tonto demasiado orgulloso.
-¿Sabes Sasuke? conocí a tu hermano.
Sasuke se había estremecido con esas palabras. Al pensar en su hermano todavía tenía pesadillas en las noches cercanas al aniversario del asesinato casi total del clan Uchiha. Sakura ni siquiera sabía que Sasuke tenía un hermano y tampoco podía comprender el enojo de Sasuke.
Al ser de carácter fuerte, se enojó y estaba a punto de correr con un kunai hasta el rubio y exigirle que le diga donde estaba en estos momentos. Pero Naruto puso una mano en alto indicando que no había terminado de hablar.
-Recién llegaba a Hi no Kuni y no tenía dinero para comprar comida, justo pasaba él por allí y me pagó el almuerzo. Charlamos un buen rato, era un hombre tranquilo y agradable. Me había dicho que cometió un crimen muy serio pero a mí no me importó. Cualquiera que me invite un ramen sin intentar matarme es un buen tipo para mí-
-¡¿Buen tipo?! ¡Ese "buen tipo" mató a toda mi familia y me estuvo torturando en mi inconsciente por lo que para mí fueron tres días!
-¡Hey! No he terminado de hablar, así que cállate. Bueno ¿dónde iba? Ah sí. Bueno, después de eso le pedí que me enseñara algunas técnicas ninja. Al principio se mostró reacio a la idea, pero le insistí tanto que me enseñó el Kage Bushin y algunos jutsus. También me dio un pergamino con unas técnicas para que las practique.
Sasuke no sabía a donde iba todo esto, pero decidió esperar.
-Bueno antes de irse, al cuarto día, me habló de su hermano: tú. Dijo que tenías que usar muy bien el poder del odio si querías vengar a tu clan. Me dijo que podías ser un buen ninja y tal vez lo mates, pero en lo personal no creo que seas un genio. Tu hermano era un verdadero genio, esos que se ven una vez por generación. A tu edad él ya era capitán ANBU y uno de los mejores ninjas de la aldea. Bueno tampoco seas muy duro contigo, él tuvo más ayuda de su clan y al ser el primogénito le exigieron más que a ti. Pero a pesar de todo lo que jugó en tu contra Sasuke eres el novato del año. Felicitaciones por ese logro.
Aquí el aprendiz del Battousai empezó a aplaudir. Todo lo que le había dicho a Sasuke le sonaba de lo más increíble. Ya se había hartado de escuchar tanta palabrería y su paciencia se había agotado. Con un buen impulso corrió hasta el samurái dispuesto a apuñalarlo con su kunai ¡De él nadie se burlaba!
Ni Sakura o Sasuke tuvieron idea de que pasó. De un momento a otro pasó de estar empuñando un kunai con intención de apuñalar a Naruto y al otro estaba tirado en el pasto mirando el cielo con un fuerte dolor en la cabeza
"¡¿Qué pasó?!"
Estaba aturdido. Sakura se sorprendió, ni siquiera vio que hiciera algo
-Seré honesto contigo Sasuke: tanto tu hermano como yo pensamos que tienes un potencial escondido. No sabemos si podrías ser un genio pero deseamos averiguarlo. Debes aprender a dominar el odio para que su poder no te consuma, eso va por cuenta propia. Posiblemente considere enseñarte técnicas de espada. Pero pediré tu silencio sobre el tema y algunos favores menores.
Por supuesto Naruto dijo técnicas de espada, no el Hiten Mitsuguri Ryu. Conceptos básicos de cómo manejar una espada eran de conocimiento libre y si buscabas bien podrías aprender todo del tema. Pero determinados movimientos, posturas y técnicas eran solo de la escuela y esta podía decidir si enseñarte o no. Jamás le enseñaría a nadie las técnicas de su maestro.
Sasuke seguía enojado, pero al momento de escuchar las palabras "enseñarte técnicas de espada" se fue toda su ira. Le parecía algo molesto pero si lograba hacer que lo entrenara estaba un paso más cerca de su venganza.
Sakura por su parte no entendía mucho, pero no quería meterse ahora. Solo lograría verse estúpida.
-Bien, mañana te diré si pienso o no entrenarte eso debo meditarlo con sake. Sakura, deberías entrenar mucho y comer más. Pareces un palo desnutrido y eres muy débil para ser ninja. También deberías de usar ropa menos llamativa, se supone que debes ocultarte de otros en muchas misiones.
Dicho esto empezó a alejarse dejando a un motivado Sasuke y una Sakura que hervía de rabia para con el rubio.
Sasuke empezó a caminar hasta su casa y vio como Sakura seguía a Naruto, bastante enojada. No le dio importancia y siguió su camino feliz de que no lo siguiera molestando.
De pronto se detuvo.
"Oh, no. Si Naruto es tan fuerte como para derribarme sin esfuerzo podría matar a Sakura si se enoja"
Empezó a correr en dirección opuesta, a dónde iba Naruto.
Sasuke demostraría estar en lo cierto.
Naruto caminaba pensando en cómo hacer del Uchiha un leal peón a su mando. Sakura era carne de cañón pero ¿quién sabe? Podría hallar un fin útil para ella. Si solo la hiciera cambiar de ideas y consiguiera que entrenara le sería muy útil.
Siguió caminando y ahora sus pensamientos cambiaron a su difunto sensei y la esposa de este. Los extrañaba mucho. Después de la guerra su sensei había decidido no volver a cortar nunca más a nadie. Eso le había jugado en contra. No podía creer que hubiera terminado así. Pobre Kenshin…
¡Blam!
Un pequeño dolor le atacó en la nuca. Era un golpe que por su distracción lo había hecho caer.
-¡YO PUEDO HACER LO QUE QUIERA DOBE! ¡NO NECESITO SER FUERTE PORQUE SASUKE-KUN ME SALVARÁ SIEMPRE! ¡Y SI NO HICIERA DIETA ¿CÓMO PODRÍA FIJARSE EN MÍ ESTANDO GORDA?! ¡NO TE METAS EN LO QUE NO TE IMPORTA HUÉRFANO AL QUE NADIE QUISO!
Una tras otra esas palabras sonaban más estúpidas.
Naruto estaba muy enojado. Enojado con su sensei por morir antes que él. Enojado consigo mismo por no estar en guardia y dejar que nada más ni menos que Sakura Haruno le diera un golpe que lo derribara. Enojado con Sakura por ser un insulto vivo a las kunoichi. Pero más enojado estaba por sus palabras. Eran la gota que derramaba el vaso.
PUM
BLUAIGHT
Sakura debió pensar mejor lo que hacía. Atacar a un samurái habilidoso en un lugar sin una sola persona cerca no era nada inteligente. Por eso estaba de espaldas a la pared y con un probable sangrado interno. El dolor era increíble, nunca había sentido nada parecido. Quería gritar, de verdad quería hacerlo, pero no podía. Naruto la estaba estrangulando.
Sentía que el aire se largaba de su cuerpo, la vida con él. Tenía mucho miedo.
Se armó de valor y decidió abrir los ojos, grave error. Vio los ojos de Naruto y se paralizó de miedo. Eran amarillos y transmitían el irrevocable destino del cual sería presa: moriría. Eran ojos de un asesino.
Al saber instintivamente de su destino se orinó encima. La cascada dorada caía por su pierna, pero claro ella no estaba consciente de esto.
-¡Dobe alto!
Sasuke había llegado justo a tiempo.
Como Naruto parecía no escucharlo decidió poner un kunai en su cuello. Mala decisión.
Antes de que se acercara, en un rápido movimiento, Naruto desenfundó su katana y la puso en la yugular de Sasuke.
-Sasuke, no te metas.
Esa voz le hizo sentir escalofríos en todo su cuerpo. Parecía calmado pero estaba lleno de intenciones asesinas. Solo una vez en su vida había escuchado algo similar. No era esa melancólica voz que siempre usaba. Era la voz de un asesino dispuesto a terminar su trabajo. Sin miramientos ni distracciones.
-Do-dobe. T-tu no quie-quieres hacer esto. A mí tampoco me agrada mucho Sakura pero esto ya es excesivo. Si la matas te van a enjuiciar y a ejecutar por asesinar a una ninja de la aldea y yo tendré que volver a la academia y perderé la oportunidad de ser instruido en la espada. Yo por mi parte no quiero eso. ¿Qué hay de ti?
-Tienes razón Sasuke, no puedo dejar que esto me haga perder el juicio. Tal vez si eres un genio como tu hermano decía.
Sasuke no sabía si sentirse alagado o enojado, pero le alegraba que esto tuviera un fin no mortal para nadie. Además muy, muy en el fondo, no quería que mataran a Sakura. Sí, era muy molesta, pero no tanto como para matarla.
-En cuanto a ti.
PUM
Naruto había pateado a Sakura muy fuerte, tanto así que escupió algo de sangre.
-Po-por favor lo-lo sien-siento mucho –la pobre Sakura era un despojo de humano. Le dolía respirar, tenía unas costillas fracturadas, se había orinado encima, su amor platónico le había dicho que no le agradaba. En el fondo de su inconsciente una voz le decía que había sido una tonta por atacar a Naruto, y esa voz tenía razón.
-Por favor~, lo siento~ ¡Levántate ya mismo excusa de kunoichi!
Con desdén Naruto se burlaba de Sakura. Sasuke solo podía mirar horrorizado. Poco a poco Sakura se levantó. Con una mano se presionaba donde la acababan de patear, le dolía mucho pero intuía que sería peor si no hacía caso. Naruto la agarró del pelo.
-Sakura, eres patética. Hoy soy indulgente contigo. La verdad es que te lo mereces. Te doy consejos y vienes a gritarme y golpearme ¿Si fuera un enemigo encubierto qué crees que hubiera pasado? ¿Eh? ¡¿Eh?! ¡Vamos, contéstale a Naruto-sama! –Naruto la zarandeó por el pelo, haciéndole daño a la de pelo rosa. Sasuke quería ayudarla, pero tenía miedo, miedo de ocupar su lugar. Este sujeto frente a él, dominado por el odio, le repugnaba. Si así era alguien dominado por el odio, no quería ser dominado por el jamás. Sasuke por primera vez en su vida se preguntó realmente si la venganza valdría la pena.
Se armó de valor. Caminó lentamente y puso una mano en el hombro del samurái.
-Naruto –esta vez lo llamó por su nombre para no hacerle enojar- basta. Ya es suficiente.
Sasuke no sabía por qué, pero jamás quería volver a ver que esto sucediera. Se sentía como un niño frente a un padre golpeador y borracho que estaba abusando de su esposa. No quería que volviera a pasar jamás.
Naruto la soltó.
-Sasuke, llévala al hospital. Di que estuvieron entrenando muy duro y acabó así. Al ser tú lo máximo que te darán será una reprimenda. Adiós.
-Sí, Naruto.
No quería arriesgarse a hacer enojar a Naruto.
Una vez que Naruto se alejó Sasuke corrió hasta Sakura. La chica estaba llorando y él se sentía como todo un cobarde por no haber hecho nada. Con mucho cuidado la levantó y pudo ver todas las heridas. Ella tenía la cabeza agachada.
La cara estaba intacta solo tenía algo de sangre en el labio, pero tenía los ojos rojos de tanto llorar. No había marca en el cuello. Miró un poco hacia abajo y vio algo mojado en su entrepierna y parte del muslo.
El estado de Sakura era lamentable. Seguía llorando y de cuando en cuando gemía de dolor.
Para Sasuke fue insoportable. Muchas emociones se juntaban en sí por los recientes sucesos. Sentía odio y miedo hacia Naruto. Se sentía enojado consigo mismo por ser cobarde. Sentía pena por Sakura. Y sentía que, al mismo tiempo, había sido salvado.
Con la violencia que acababa de mostrar el samurái se salvó de ser consumido por el odio. Se había liberado de algo que ni sabía que le pesaba. Ahora sabía que no podía ser consumido por el odio.
Sacó un pañuelo de su bolsillo y secó algo de sangre de su labio. Sakura dejó de llorar al sentir la tela en su labio. Cuando secó la sangre siguió con las lágrimas. Para Sakura esa tela se sentía cálida y confortable. Le hacía olvidar sus heridas. Era como magia.
Al momento sintió algo cálido y húmedo en su parte baja. Cuando se dio cuenta de que era se sintió tan avergonzada que hubiera preferido que los golpes la hubieran desmayado.
-Lo siento mucho Sakura.
Sakura no podía creer que su amado Sasuke le pidiera perdón. Ella creía que era por no corresponder sus sentimientos.
-No pude ayudarte, me congelé de miedo, no quería que me golpeara también. Lo siento.
Para Sakura no había necesidad de disculpa. Sabía que aún si hubiera intervenido no había podido evitarlo. Pero sus palabras la hacían sentirse mejor.
Sasuke la envolvió en brazos y empezó a caminar siempre mirando al frente. Sakura estaba muriéndose de vergüenza por el accidente en sus pantalones.
-No Sasuke-kun. Estoy sucia.
Sin mirarla le respondió:
-No te preocupes, tengo más ropa para cambiarme y puedo darme un baño después. Tu solo descansa.
Sakura se sentía en un sueño, incluso después de todo lo que había pasado amaba a Sasuke por lo que para ella era un sueño hecho realidad.
"A pesar de que estoy sucia y soy patética, me lleva en brazos y no me dice nada. Sabía que en el fondo era una buena persona Sasuke-kun"
Sakura se acurrucó en el pecho de Sasuke y se durmió. Él estaba tan perdido en sus pensamientos que no se había dado cuenta.
Ya en casa Naruto golpeó su mesa de luz y la rompió. Se sentía como una auténtica mierda.
Nunca le había gustado golpear u abusar de alguien más débil que él y mucho menos de mujeres, pero debía hacerlo para que Sakura sacara su mentalidad de fangirl, y Sasuke aprendiera los peligros del odio.
En su cabeza se repetía que esto era lo correcto, que así aprenderían más rápido como era el mundo shinobi, que después se lo agradecerían. Pero eso no lo hacía sentirse mejor
Aun cuando sabía eso. Se seguía sintiendo como la mierda. Quería salir y pedirle disculpas a Sakura, expresar lo apenado y avergonzado que se sentía. Luchaba para no salir de su apartamento, si lo hacía arruinaría todo. Quería llorar de impotencia y para evitarlo se puso a beber sake.
Ya en la cuarta botella vio una carta deslizarse por la puerta. Borracho como estaba la leyó. Decía así:
"Chicos, soy Hatake Kakashi, su sensei. Cuando llegué a por ustedes no había nadie así que los esperé como treinta minutos y me dediqué a buscarles después. Como no los encontré mandé a que les entregaran estos mensajes para informarles que deben estar en el campo de entrenamiento #7 mañana a las 600 horas para su prueba. Si no la pasan volverán a la academia. No desayunes o vomitarán"
La firmaba una pata de perro.
Le dio un último trago a la botella y se fue a dormir. Seguía sintiéndose una mierda…
Bueno, ahí está el segunda capítulo. Es algo más corto que el primero pero estaba algo ansioso por publicar. El próximo será de diez hojas de Word con letra chiquita cual pene de asiático y tendrá un poco más de personajes.
Sean pacientes que esto recién empieza. Léanlo bien y créanme que les va a gustar. Y si no, bueno, váyanse a la puta que los parió.
