Aclaración: Aunque dicen que en realidad uno nunca ha visto su verdadero reflejo sino una versión distorsionada de sí mismo en el vidrio lamentablemente tengo que decir que no hay esperanza que sea esa mujer de edad mayor con enorme bolsillo que todos amamos y odiamos a la vez.

Larga vida a J.K. Rowling. Solo espero que en su siguiente vida pueda elegir las parejas con mayor precisión, ¿no les parece justo? ;)

Summary: Cuando el Torneo de los Tres Magos llega a Hogwarts todo el mundo enloquece y se pregunta ¿qué sucederá? Sin embargo, cuando asumen al Harry Potter de ese año cambia la pregunta… ¿qué es lo que está pasando?

Segundo Round. ¿Listos, mis queridos?

Una sola pregunta: ¿alguien sabe si le dan a Harry en algún momento un álbum de fotos de sus padres? Creo haber leído que Hagrid lo hizo pero no recuerdo si es canon o no. Si de hecho lo hizo, ¿podrían decirme la fecha?


What hell is happening?

II

Querido Sirius, comenzó, escribiendo lo más prolijamente que podía sobre el pergamino, espero que estés mejor desde la última vez que nos vimos. Hogwarts es tan impresionante como siempre, ¡y aún más este año! ¡Somos la Sede del Torneo de los Tres Magos!, pensando un poco decidió añadir una carita con amplia sonrisa, esperando darle un toque más juvenil, la pega es que solo está permitido para mayores de diecisiete años, que deja a los primeros años fuera.

Hermione está de acuerdo con esto. Según su libro favorito "Hogwarts: una Historia" la mayoría de los campeones no acaban muy bien… te envía saludos, por cierto.

Imprimiendo más fuerza en la pluma dudó antes de seguir escribiendo, rezando para no haber tomado una decisión equivocado. La última vez él no había acercarse verdaderamente a su padrino con todo el leve problema del ser fugitivo y eso, aún si se había sentido conectado al hombre en un punto determinado.

En su nueva oportunidad Harry no dejaría pasar lo mismo. Sabía que existían varias cosas con las que Sirius podría "ayudarle". Esperaba que con esto también se siéntese útil y necesario. Conocía bien la sensación de estar aislado en las mismas paredes que supuestamente le cuidaban.

— Ten cuidado, chica—le entregó la carta a su querida lechuza, sonriendo cuando Hedwig eligió mostrar su afecto mediante el mordisqueo de su dedo— Vamos, antes que el viejo perro crea que lo hemos olvidado.

Contemplando el vuelo elegante de su familiar, suspiró reclinándose contra la ventana. Y ahora para las apariencias, pensó, dándose media vuelta y emprendiendo camino hacia determinado lugar.


Hermione estaba allí, algo no tan sorprendente si se tenía en cuenta que el lugar era la biblioteca. Él se tomó su tiempo dulce en los estantes en su alrededor, escudriñando los libros con atención, que era la frase en clave para indicar que estaba completamente embobado observándola leer sin prestar la más mínima atención a su alrededor.

(No del todo cierto. La verdad es que simplemente no podría importarle menos lo que cualquier otra persona pudiese estar haciendo. No eran competencia con su increíble mejor amiga.)

Las cosas buenas no duran tanto por desgracia.

— Harry, hola, no esperaba encontrarte aquí—la voz era claramente femenina pero no pertenecía a ella— ¿Has venido a buscar a Hermione?

Él le sonrió a la pelirroja, ocultando sus verdaderas emociones de los ojos marrones de la niña— Hola, Ginny. Sí, quería unirme a su investigación. ¿Terminando tu tarea?—inquirió, con suficiente cortesía para que no notase que estaba intentando no saltar a su garganta.

— Um, sí, algo de Transfiguración—un polvo rosado apareció en sus mejillas— ¿tal vez podrías ayudarme?—preguntó con esperanza.

Sonríe, Potter, sonríe, y no como un maníaco— Voy a estar un poco ocupado en este tiempo, Ginny—se despeinó un poco el pelo, mostrando cierto nerviosismo— lo siento.

La frustración, la decepción y el toque más fino de la ira iluminaron su mirada fugazmente, desapareciendo tan rápidamente que de ser otro jamás lo hubiese notado— Oh, está bien, no hay problema—dedicándole una última sonrisa más empalagosa que las demás, se despidió— Hasta luego, Harry.

Él agitó su despedida.

Inclinándose hacia adelante, tomó casualmente uno de los libros de Historia Mágica antes de caminar hasta la mesa ocupada por una única estudiante— Hola—saludó, manteniendo un tono alegre pero bajo— ¿te molesta si me uno a ti?

Parpadeando como un búho, las comisuras de sus labios no tardaron en curvarse hacia arriba— Claro que no, Harry—movió un par de sus libros a su otro acostado, haciéndole suficiente espacio para tomar asiento tanto junto a ella como enfrente.

Sin desperdiciar la oportunidad se acomodó a su lado, abriendo su libro con la más ligera curiosidad. Podría haberse tomado por la tentación de saber de qué se trataba el contenido pero venía más sobre si se era lo que esperaba. Pasando el índice no pudo evitar el brillo de satisfacción.

Con esto será suficiente, reflexionó, pasando las hojas con cuidado, instalándose en un cómodo silencio. Casi podía sentir la extrañeza de su mejor amiga, algo que no culpaba ya que nunca había sido alguien de ir por su propia voluntad al lugar. Si lo hubiera hecho probablemente las cosas habrían sido más que diferentes.

Es inútil lamentarme por eso ahora, se dijo, fingiendo leer sobre el origen de la "Sagrada Veintiocho", el articulo clave de cualquier sangre-pura. Encontró fácilmente el nombre "Potter" en lo último de la lista. Las cosas eran más fáciles cuando la gente usaba el sentido común y simplemente ordenaba las cosas por el alfabeto.

Vamos a ver… Historia de la familia Black… mmm, Malfoy, con desdén siguió corriendo las páginas, sin ganas de releer sobre el molesto rubio y su padre mortífago. Parkinson, no… ajá, Potter. Removiéndose en el asiento, extendió un poco más el libro sobre la mesa, fingiendo leer con esmero las palabras escritas.

Ilustre familia… descendientes de la línea Peverell…, sí, los Potter contaban con grandes recursos financieros y de influencia. Como último miembro heredaría el título de Lord al alcanzar los dieciséis, algo que nadie se había gastado en decir ni insinuar nunca, y un asiento en la cámara del Wizengamot, sin olvidar la magra fortuna que dormía en la bóveda ancestral 331.

— ¿Harry?—tono tímido de Hermione le hizo detenerse y mirar la chica.

— ¿Sí?—ofreció una sonrisa afectuosa.

— ¿Qué es lo que estás leyendo exactamente?—preguntó, los labios fruncidos con interés.

— Ah, bueno—empujando los anteojos sobre su nariz, contestó— pensé que podría llegar a saber un poco más sobre mi familia si buscaba en los libros. Al parecer los Potter son bastante importantes en el mundo mágico—sonrió, arrastrando su dedo por un determinado renglón— aquí dice que mi abuelo, Charles Potter fue un Jefe de la Oficina de Aurores, y mi abuela, Dorea Potter, una sanadora con enorme capacidad.

Sintiendo ternura por la visible admiración ante los logros de los parientes con los que debía de haber crecido, Hermione se inclinó hacia él— Entonces la grandeza debe venir en la familia—dijo sin poder evitarlo, un leve rubor floreciendo al final de su declaración.

Harry pareció sorprendido pero una sonrisa pronto estalló en su rostro. Cualquier vergüenza fue barrida lejos con la sencilla y muy real alegría y alivio que convirtió sus ojos a un precioso tono esmeralda.


Querido Cachorro,

Me alegra mucho saber de ti y que estés tan bien. Concuerdo con la estimada señorita Granger respecto al Torneo, créeme, en ese libro no aparecen ni la mitad de los concursantes que perdieron su vida luchando contra quimeras o plantas exóticas devoradoras de carne con cientos de ojos. Te recomiendo te mantengas alejado de la arena en las pruebas sino quieres terminar como Jim Parker, el pobre tipo perdió tres dedos por un hechizo mal lanzado y acabó con un insano temor a las piñas después que otro concursante lo transformara en una especie mutante.

Harry no pudo evitar reírse. Eso era tan… Sirius. Era bueno que incluso Azkaban no había minado su sentido del humor.

Y no, antes que te preguntes no me olvidado de tu "asuntito". No puedo creer que ya estés en esa edad, cachorro. ¿No puedes dejar de crecer tan rápido por amor a tu viejo padrino? En fin, ya que hemos llegado hasta aquí…

Leyó con atención los siguientes párrafos, sacudiendo la cabeza en algunos aspectos y no guardándose la sonrisa en otros. Realmente, ¿lo qué iba a hacer? La mitad de sus consejos consistían en tirarse de cabeza al precipicio y rezar para caer sobre la hierba.

Esto gano al querer ayudar, se rió entre dientes, sacando un poco más de pergamino para escribir sus gracias y añadir sus dudas respecto a la información "recién" encontrada. Tenía la esperanza de recibir una respuesta útil y sincera, aunque no se sorprendería mucho si las respuestas tuviesen trabas.

Era solo mala suerte que Sirius era mayormente un hombre de Dumbledore.

Oh, sí. Ese anciano.

Harry sinceramente todavía no podía elegir si era el hombre más desinteresado, bueno e ingenuo del mundo o simplemente un cabrón astuto y manipulador, un jefe de guerra con la mira puesta solamente en la ganancia final. Probablemente un poco –mucho- de ambos.

Él podía respetar al mago por su poder y sus proezas, sin embargo, jamás le tendría esa especial dedicación o confianza. No era estúpido ni falto de sentido común. A diferencia de los demás del mundo mágico era más estable, ningún título cambiaría el hecho de que había sido el culpable de terminar con los Dursley.

Si de verdad era tan importante, ¿por qué nunca revisar su salud? Había pasado once años durmiendo bajo las escaleras en un espacio menor a 2x2, él, el supuesto Salvador. Ja. Cualquiera podría decir que era para "el Bien Mayor" quedarse en esa casa pero gustosamente prestaría su piel para demostrar lo que era vivir con los Dursley.

Nada de pensar en eso, se regañó. No volvería a ese maldito lugar nunca más, ¿así que porque importaba? Claro, el anciano podría decir lo que quisiese, pero una vez que recuperase su anillo de casa sus palabras no valdrían más que el aire.

Acariciando el espacio vacío en su dedo reflexionó sobre el tiempo que tardaría en completar la siguiente fase. Tal vez dos semanas, cuanto mucho. Jamás podría dejar de agradecer el amor de los magos a la mantención de los linajes.


Hermione miró ligeramente frustrada— Por última vez, Ronald, sólo tienes que hablar con él.

El nombrado resopló— Él ha estado malditamente molesto conmigo desde hace tres días y aún no me habla. ¿Qué quieres que le diga?

— El lenguaje—reprochó, abrazando su libro— y podrías al menos preguntarle la razón. Harry no se enfada solamente porque sí—a diferencia de otros, añadió en su mente.

— ¡El anterior Harry!—señaló— este tipo que pasa más tiempo en la biblioteca que con sus amigos no es el mismo.

— Él sí ha estado pasando tiempo con sus amigos, Ronald—replicó, sintiéndose insultada— ha estado conmigo, Neville y también hablando con Luna. El mundo de Harry no gira alrededor de ti.

— ¡Pero es mi mejor amigo!

— Entonces no debería costarte ir a preguntarle la razón por la que no te habla—comentó en su tono de obviedad— Nos vemos en Transfiguración mañana, Ronald—añadió mucho menos paciente. El chico ni siquiera se había disculpado aún por su arrebato y tenía la osadía de exigirle respuestas.

No es como si no tuviese idea de su cambio pero no le correspondía decirle nada.

Mientras caminaba a su clase de Aritmética no pudo evitar pensar en esos cambios. No es como si Harry nunca había sido un chico dulce pero últimamente parecía haber enfocado esa parte en ella, siendo más afectuoso y compañero que costumbre.

Evitar enamorarse parecía tener la misma facilidad para ella que aferrarse a un clavo ardiente o lanzarse en escoba desde la torre de Astronomía. Hermione esperaba al menos no ser tan obvia. Odiaría perder a un amigo tan querido por un capricho de sus hormonas.

Ronald podría actuar un poco más como él, se quejó, frunciendo el ceño ante el comportamiento francamente molesto del chico. Por más agradable que Harry se volvía día a día más el pelirrojo comenzaba a sobresalir como un pulgar adolorido.

¿Realmente había sido tan malo para ella?

Reflexionó sobre ello mientras caminaba al salón de clases, obteniendo una respuesta más bien triste.

Sí.


Harry se relajó contra el sillón, disfrutando de la calidez de la chimenea. Su magia zumbaba bajo su piel, feliz, una carta arrugada escondida en su bolsillo. Sirius fue más honesto de lo que esperaba, le hizo sentir una pizca mal por creer tan poco en él. Aunque me pregunto si le dirá algo a Dumbledore…

Fuese cual fuese la respuesta no repercutiría en sus acciones de todos modos.

Perezosamente entreabrió los ojos al notar una figura acercándose. Le sonrió— Hola, Neville.

Un gesto tímido floreció en su rostro, leves vestigios mostrándose del hombre que un día de convertiría— Hola, Harry. Perdóname, no quería despertarte.

Adoptando una posición sentada, él negó lentamente— No es ningún problema, Nev. ¿Necesitabas algo?

Un leve tinte rosado apareció en sus mejillas— Hermione se ofreció a ayudarme con Pociones—admitió— iba a esperarla aquí—hizo un gesto a la Sala Común, sentándose en el otro sofá.

— Ah. ¿Te importa si me uno a ustedes?—preguntó, poniéndose de pie.

Neville negó.

— ¡Genial! Iré a buscar mi libro—le dio una sonrisa amplia antes de precipitarse a las escaleras.

Entrando en la habitación, revisó su cofre antes de tomar el cuaderno buscado. Sellándolo con un efectivo hechizo volvió hacia abajo a tiempo para escuchar la discusión en ciernes.

— No es no, Ronald. Has tenido toda la semana para hacerlo—con una postura defensiva Hermione se irguió frente al pelirrojo, tapando la vista del otro Gryffindor.

— Vamos, Mione. Sabes que Snape me matará sino entrego la tarea a tiempo—probó apelar a su compasión.

— Deberías haberlo pensado antes—alzó la barbilla— si tienes tiempo para jugar ahora, ¿por qué no intentas hacerlo ahora? Sólo son tres pulgadas de pergamino.

Ron sacudió su cabeza— Solo tú dirías algo como eso. No hay forma de que pueda hacerlo Mione—se quejó— si fueras una buena amiga me harías este favor.

Viendo a la chica erizarse ante las palabras Harry reflexionó sobre si interponerse o no. Hermione es totalmente capaz de defenderse, lo sabía a pesar que quería más que nada lanzarse contra el muchacho y hacerlo pedacitos, pero si me interpongo ella no se dará cuenta de lo idiota que es Ron y él hará gusano de vuelta a ella a pesar de todo. No. Estaba mejor sería quedarse allí y no intervenir a menos que las cosas empeorasen.

— Si tú fueras un buen amigo no estarías usando estas artimañas, Ronald—replicó, su cabello encrespándose ante su magia— pero parece claro que no lo eres. ¡Ni siquiera te has disculpado por lo de la otra vez!—añadió, furiosa, dando un paso hacia delante.

Retrocediendo ligeramente, un toque de pavor presente en su voz, se defendió— Pero no estabas enojado hace rato…

— Estaba esperando a que te disculparas porque pensé que eras un poco más sensible—contestó, entre dientes— pero fue una equivocación—agregó, apretando los dedos sobre la superficie de su libro con tal fuerza que volvió sus nudillos blancos.

El último Weasley hombre demostró que de hecho no tenía sentido común en lo absoluto— Está bien—dijo, alzando sus manos— lo siento por lo de la otra vez—esperó un par de segundos, inconsciente de la poca sinceridad en su voz— entonces… ¿me prestas tu tarea?—pidió, esperando un mejor resultado.

Harry eligió interponerse, más por el bien de la muchacha que del chico, a pesar que le interesaba saber cuál hechizo estaba a punto de lanzar. Por la expresión de su rostro dudaba que fuese algo menos que "Avis"— Hermione—llamó suavemente, deslizándose hasta estar a su lado— sólo ignóralo. Ambos sabemos que de los tres él siempre ha sido el más inmaduro y que nunca piensa en lo que dice—indiferente al tono igual a su cabello que el joven fue desarrollando durante su pequeño discurso, le sonrió— no vale la pena que te metas en problemas—directamente… no vale la pena.

Desde su asiento, Neville miró un poco en el temor. No sabía si Harry era valiente o simplemente loco para acercarse a una bruja furiosa. Al parecer, nadie había mencionado nunca al Niño-que-Vivió los peligrosos de hacerlo. Pero al menos la Sala Común no se prenderá fuego, pensó, echando un vistazo a la chica ahora más tranquila. Y luego giró su vista al pelirrojo, abriendo los ojos con sorpresa.

— ¡Cuidado!—gritó, catapultándose hasta chocar al de cabello negro, recibiendo el impacto del hechizo. Abrió la boca sin sentir el dolor, casi ahogándose con la enorme babosa que salió de su boca.

Harry ni siquiera lo dudó— ¡Llama a la profesora McGonagall!—gritó a un par de estudiantes que acababan de entrar y encontrarse con la escena, demasiado sorprendidos para decir algo. Con ellos idos se volvió a hacia el pelirrojo con la sed de sangre en su mirada— ¡Tú!

Antes que pudiese hacer algo contra el petrificado chico dos brazos se enredaron en su cintura, deteniéndole— Harry, detente, por favor—la voz femenina y preocupada congeló cualquier movimiento— no quiero que te metas en problemas—añadió, suavemente, sin soltarlo.

Llevando sus manos hacia las asiduas a su cintura, asintió, sintiendo la tensión abandonar lentamente su cuerpo. Observando a Neville, él dirigió su varita y susurró el contra-hechizo, ablandándose un poco más al ver efectivo la desaparición del flujo de babosas.

— Muchas gracias, Harry—el heredero Longbotton agradeció, tocando su garganta con aversión.

— Muchas gracias a ti, Nev. Si no me hubieses empujado me habría pasado a mí—sonrió— me alegra saber que cuento con amigos como tú.

Él se sonrojó en la alabanza, rascándose la mejilla avergonzado— Uh, no es ningún problema, Harry—aseguró, con honestidad.

— ¿Qué está pasando aquí?—voz severa de la Jefa de Casa retumbó en la Sala Común.

— ¡Profesora, Harry quiso hechizarme!—Ronald fue el primero en gritar, no sabiendo lo sincera que era esa declaración. Aunque tal vez "acabar" sería el mejor verbo a considerar.

Sin verse impresionada en lo absoluto la mujer mayor dirigió su atención a los tres— ¿Podría alguien iluminarme, señorita Granger, señor Potter y señor Longbotton? Me han dicho que uno de ustedes estaba bajo el hechizo come-babosas.

— Ese fui yo—Neville admitió.

— Él tomó el hechizo por mí, profesora McGonagall—añadió Harry, curvando las comisuras de sus labios en dirección al tímido y valiente muchacho— un hechizo que él lanzó—señaló al Weasley.

— ¡Eso es mentira!—protestó, ardientemente— Neville ni siquiera tiene una sola babosa—señaló, creyéndose victorioso por un momento.

— Harry tiene razón, profesora McGonagall—apoyó la bruja más inteligente de su generación, ignorando totalmente lo dicho por el otro— él fue quien ayudó a Neville con el contra-hechizo.

— Solo tiene que revisar la varita de Weasley—sugirió, el último Potter— hay un hechizo para eso, ¿no es así?

— Efectivamente, señor Potter. ¿Podría pasarme su varita, señor Weasley?—pidió, aunque estaba claro que era una orden.

A regañadientes entregó su varita, palideciendo cuando el rostro de la mujer se hizo aún más pétreo— Ya veo. Sígame, por favor, señor Weasley. Esto será cuarenta puntos menos para Gryffindor por atacar a un compañero de casa. Usted y yo tendremos una conversación acerca de esto, además de que se unirá al señor Filch por las próximas dos semanas. No toleraré este comportamiento en alguien de mi clase—luego miró a los tres Gryffindor, una expresión ligeramente más suave— Felicitaciones, señor Longbotton, me alegra saber que hay buenos ejemplos de lo que un verdadero Gryffindor debe ser. Veinte puntos a Gryffindor por el valor y otros diez por un hechizo bien ejecutado—finalizó, y dándose media vuelta pastoreó al estudiante en su oficina.

Ya sin la profesora ahí se dejaron caer en los sillones, un suspiro cansando escapándose de los labios de la única chica— No puedo creerlo—murmuró, tristeza palpable en su tono— siempre supe que Ronald es inmaduro y siempre actúa antes de pensar pero nunca creí que llegaría a esto.

Él supo entender bien sus sentimientos. Había pasado años considerándolo como un hermano antes de su traición, y luego los ojos se le habían abierto. No podía quejarse realmente, porque las señales siempre habían estado allí. Había sido el propio Harry quien había elegido ignorarlas para no estar solo otra vez, y al mismo tiempo se había perdido lo mejor de su vida.

A Hermione.

Sentándose a su lado, disfrutó enormemente cuando ella se acurrucó en su costado— Creo que él no quiere crecer. No quiere darse cuenta de que sus acciones tienen consecuencias. Puedo entenderlo. La señora Weasley sin duda lo mantiene protegido—apretó su mano suavemente— por mi parte me alegra saber que tengo dos verdaderos amigos—la miró sonriendo ante de pasar al otro Gryffindor.

— Me alegra ser considerado tu amigo—Neville confesó, una sonrisa feliz en sus labios.

— Nunca lo dudes.

— Nuestro amigo—corrigió, Hermione, dedicándole una expresión dulce.

Los tres compartieron una sonrisa.


Siento mucho lo de Ronald, Cachorro. Pero a veces es mejor alejarse de las personas que no dudan en hacerte daño aún si son tus amigos. Si tan solo nos hubiéramos dado cuenta antes con esa rata maldita...

Mejor cambiar de tema.

Harry acabó fácilmente la lectura de la carta, una sonrisa depredadora en su rostro. Esto es ciertamente útil. Muchas gracias, Sirius. La próxima semana es una fecha estupenda.

Esperaba que pasase rápidamente. Con ese asunto prácticamente resuelto quedaba uno más…

Sé que estamos muy cerca, reflexionó pensando en cierta bruja de cabello achocolatado, pero ¿es suficiente para dar el siguiente paso?

Comparado con vencer a Voldemort declararse a Hermione parecía una misión más difícil y con más garantía de perderlo todo.

Suspiró. Él no quería arruinar las cosas, pero con el tema del Torneo llegando muy pronto significaba que tenía menos tiempo. Prefería cortar en pedazos sus dos varitas antes de verla nuevamente con Krum. El extranjero sólo tendría que buscar a una chica como Hermione, o que pudiese acercarse a su nivel.

Hablando del basilisco, observó a través de la ventana al mago taciturno, un grupo de brujas a sus espaldas. ¿Esa es Parkinson? Empujó sus anteojos sobre su nariz, un aire de indiferencia a su alrededor. Sabía, después de todo, que cierta bruja jamás se encontraría allí.

Dándole la espalda al vidrio, tarareó en voz baja, pensando en que podría hacer. Observando una sombra pasando por el pasillo cercano tomó la decisión de empujar las cosas. Allí vamos, se animó mentalmente, caminando en dirección al hombre.

Esperaba que no fuese tan mal.


Un poco de misterio no hace daño a nadie, ¿verdad? ;)

Oh, Ron, es ciertamente muy... él.

¿Qué les parece este capítulo? ¿Las cosas van demasiado lento para ustedes? Es que estoy intentando poner más desarrollo :/

En fin, cuéntenme que tal les parece.

Obviamente no me voy a olvidar de darles las gracias a ustedes, la gente hermosa que marcó como favorito -¡es una gran cantidad, no saben cuanto me emocioné!- e incluso me dejó un comentario, a quienes mencionaré: IleinLove, yomii20, Elsy82, Brenssy, Yune, Loquin, Mari, HGHP95 y leknyn.

¡Son lo mejor! :D

Por cierto, me alegra saber que encontraron diferencia. Ciertamente pensé que había cierto crecimiento de mi parte, una de las razones por las que decidí escribir la historia de nuevo y no simplemente dejarla. Es una enorme felicidad saber que ustedes también lo notaron y no fue simplemente ego de mi parte. :D

Volviendo a releer los dos últimos capítulos también pensé que definitivamente era más "romántico" que la anterior. Mmm. Eso me recuerda… ¡en el capítulo tres habrá una bonita sorpresa! ;D

^-^ ¡Abrazos de muffin y besos de golosinas!

PDTA: Ya saben que apesto con los títulos. Si alguien tiene una idea para este sólo diganme en un comentario o PM para tenerlo en cuenta ;)