Treat
Criminal Minds. S12E06, S12E07 AU.

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A Jack Hotchner le gustaba mucho cuando su padre o su tía lo llevaban de paseo. Era algo que no sucedió muy a menudo debido a que su padre tenía un trabajo muy importante en el FBI, pero recuerda lo mucho que le gustaba cuando le contaba algunas historias sobre eso, sobre cómo él y su equipo atrapaban a los malos. Spence, Jennifer, Penelope, Dave y Derek eran como sus tíos. A Jack le gustaba escuchar sus historias cada que tenían sus reuniones y lograba verlos a todos, al igual que los trucos de magia que Spence hacía para él y para su amigo Henry LaMontagne.

Algo que Jack había entendido en los últimos años era la razón por la que normalmente su tía Jessica era quien lo llevaba a la escuela, quien le ayudaba con la tarea o incluso quien lo llevaba a las fiestas de sus amigos y la verdad era que se la pasaba muy bien con ella. Si con alguien podía contar indiscriminadamente era con su tía. Y, a pesar de que su padre no siempre había estado en casa, él fue como su compañero de bromas y siempre había hecho lo posible por estar con él en Halloween, en Navidad y al menos tres fines de semana en vacaciones de verano: eran las festividades de los Hotchner.

La única vez que no fue así fue en Halloween de 2014, casi cuatro años atrás. Su padre le había prometido acompañarlo a pedir dulces, pero al final no pudo quedarse, así que, cuando supo que regresaría del trabajo esa misma noche, decidió guardar los dulces que había conseguido antes de irse a la sala a esperarlo para que pudiera verlo disfrazado de Darth Vader. Recuerda que, como todos los años, su padre se había quedado en casa el día siguiente y habían ido a dar un paseo por la ciudad. Ya en casa, le dejó dormirse un poco más tarde.

Normalmente, el primero de noviembre era así: Jack y su padre por la ciudad comiendo comida chatarra. Al caer la noche, su padre le dejaba tomar algunos de los dulces que conseguía la noche anterior y después, veían películas, jugaban a algo o le contaba más historias.

—No comas tantos dulces o no podrás dormir, Jack —decía—. Deja algo para mañana.

Ese día, su tía fue con ellos, pero no pudo quedarse para las películas. El año siguiente sí pudo quedarse hasta tarde. De hecho, esa vez fue bastante diferente porque sus tíos del FBI fueron con ellos. Le gustó mucho que su padre los haya invitado porque Henry lo había acompañado y se había divertido mucho. Incluso conocieron al nieto del tío Dave, quien resultó ser un niño muy interesante.

Lo que Jack no sabía era que ese iba a ser el último Halloween que pasaría con su padre.

No habría más películas, juegos o historias en las noches luego de comer algunos de los dulces que consiguiese en Halloween. No habría más regalos ni cenas navideñas con el abuelo y su tía. Y muchas veces, aunque eso nunca lo cuenta, aún sueña con esa ocasión en que unos policías entraron a su casa y sacaron a su padre a punta de pistola.

Y cuando Henry le pregunta por qué ya no se entusiasma tanto con la idea de ir a pedir dulces, sólo dice que, de un tiempo en adelante, perdió el interés. Que pedir dulces en Halloween no es algo que hagan los niños de su edad.