CAPITULO 2
18 años después
El molesto sonido de su despertador sonó a través de la habitación desconocida, llena de poster de cosas que esta no conocía, apago la alarma y se froto la cara no podía creer en donde había ido a parar. Se levantó de la cama y choco con un montón de juguetes. Se vistió con la intención de ir a la cocina por un café. Sam seguía siendo un nerd, incluso después de todos estos años cuando se dio cuenta de las únicas tazas de su mejor amigo eran de Darth Vader. Suspirando, se sentó en el mostrador justo cuando Sam entró y se sirvió un gran tazón de Captain Crunch.
A pesar de que la casa en la que ahora se alojaba era un poco extraña todavía se sentía agradecida de Sam y después de unos momentos de escucharlo sorber sus cereales, dijo, "Gracias por dejar que me quede aquí, por cierto." Trató de reunir una sonrisa verdadera, pero sin mucho éxito.
"Bueno, no hay problema." Sam parecía pensar por un momento y luego continuó: "Tu sabes, que si Rachel te manda de patadas de la casa y los chicos no quieren saber nada de ti, estaré a tu lado, somos amigos y estamos para apoyarnos, trata de verle lo positivo, no lo negativo a la situación" Quinn le dirigió una mirada escéptica.
"No hay ninguna ventaja de eso tienes razón. Pero vas a encontrar el gran ascenso hoy ¿no?" Sam preguntó sonriendo ante el hecho de que había ocurrido algo que podría animar a su amiga. La sonrisa de Quinn fue poco entusiasta, pero era más de lo que Sam había visto en los últimos dos días.
"Sí, es hoy. Hoy es el día en el que todo gira alrededor de mí." Sintiéndose un poco más llena de energía y feliz, Quinn cogió su bolso, dio un golpecito en el hombro de Sam en señal de despedida y salió de la casa.
"Acábalos Chica… te quiero." Sam gritó tras ella.
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Cuando era niña no había manera de llegar a pensar que terminaría trabajando vendiendo pastillas y conducir un coche de hace 20 años, pero allí estaba ella, y ella estaba muy segura de que va a dar lo mejor de ella.
Entró en esa reunión, le sonrió a su jefe y tomó notas durante el discurso increíblemente estúpido que estaba haciendo.
"Hoy me siento orgulloso de presentar nuestro nuevo Gerente Regional de Ventas." El hombre empezó a dar un discurso sobre "lo que se necesita" y Quinn trató de contener una sonrisa sincera al decir su nombre, pero luego la última cosa en su mundo se vino abajo.
"Quinn Quinn... si sólo te puede deslizar hacia atrás así puedo felicitar a nuestra nueva gerente, Wendy."
La gente comenzó a celebrar a su alrededor, pero Quinn ignoró todo, mientras trataba de reinar en su ira, cuando el resto de sus colegas habían corrido chillando de entusiasmo de la habitación, se acercó al jefe y le dio una expresión de 'qué diablos'.
"Esto es una broma ¿Qué fue eso? Wendy ha estado aquí dos meses, he estado aquí durante dieciséis años."
"Lo siento Quinn eres demasiado valiosa para promover." Ella una vez más trató de reinar en su ira, pero fracasó cuando el hombre recibió una llamada en su teléfono y dijo que no estaba haciendo nada importante. Ella perdió su batalla interna, tomó el teléfono de su oreja, lo estrelló contra la pared al lado de la cabeza y apenas disfrutaba viendo el miedo en los ojos por unos momentos antes de que ella se respirara y él le dijera "Estas despedida".
Tomo sus cosas y las metió en una caja, esto iba a la lista de su terrible día y por lo general su vida, cuando Wendy y sus amigas se metieron en el ascensor con ella. Se puso de pie en la parte posterior del ascensor y comenzó a escucharlos hacer planes de celebración y diciendo OMG más de diez veces en una conversación. Vagamente se preguntó si alguna vez sonó tan estúpida cuando era más joven y rápidamente llegó a la conclusión de que probablemente no lo hizo.
Ella prácticamente corrió a su coche para escapar de las chicas gritando y se dirigió a McKinley High School.
Todo era exactamente como lo recordaba y ella se llenó de buenos recuerdos. Recordó besar Rachel junto a su casillero, caminando por el pasillo con la gente gritando su alabanza y la sensación de alegría pura que ella tenía cuando ella cogió una pelota de baloncesto.
Algo le llamó la atención y se dio la vuelta para ver una vitrina de trofeos y mirar la foto del equipo que habían tomado antes del partido más importante de su vida. El juego que marcó un antes y un después, en el cual dejo todo por Rachel. Era en momentos como este que tuvo que dejar de lado su sueño por actuar maduramente.
Una tos la distrajo de sus pensamientos sombríos y se dio la vuelta para ver a un hombre viejo y gordo con una corta barba blanca caminando hacia ella con un trapeador.
"Quinn Fabray!" El hombre dijo con entusiasmo.
"¿Te conozco?" Preguntó Quinn, sin importarle que ella sonara grosera.
"No, pero yo te conozco. Una gran estrella de la escuela que nunca estuvo a la altura de su potencial. Tarde o temprano vuelven a la escuela a recordar sus tiempos gloriosos. Preguntándose que hubiera sido. Una persona que siempre está viviendo en el pasado." El anciano dijo sabiamente.
"Por supuesto que me gustaría vivir en el pasado, era mejor entonces." Quinn respondió mirando hacia atrás a la imagen.
"Apuesto a que te gustaría hacerlo todo de nuevo." El hombre declaró.
"¡Por supuesto que sí!" Quinn dijo con nostalgia.
Justo en ese momento sonó el timbre y los estudiantes comenzaron a salir corriendo de la escuela ya que era el final del día y Quinn se volvió al oír la llamada de su hija: "Mamá, ¿qué estás haciendo aquí?"
Cuando se volvió hacia su hija se dio cuenta de que el viejo se había ido, pero se volvió hacia su hija de todos modos.
Kitty Fabray era la viva imagen de Quinn con su personalidad, sabía que la chica era como una copia. Me dolió un poco para mirarla a los ojos y exactamente la misma mirada de su esposa, lo cual le recordaba que Rachel no la amaba más.
"Llegué temprano del trabajo y me pregunté si ¿querían ir a tomar un helado?"
"¿Juntos y por qué?" Su hija respondió con verdadera confusión coloreando su rostro.
Quinn trató de tragarse el dolor y sólo dijo: "Ve a buscar a tu hermano. Por favor."
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Lucas Fabray era el polo opuesto a Kitty, que se veía como una versión más joven y masculina de Rachel, la personalidad incluida. Él tenía el pelo, los ojos color café, la estructura ósea perfecta y para colmo estaba en el equipo de baloncesto al igual que Quinn.
El pequeño trío entró en la heladería y los chicos no mantenían comunicación con ella, Kitty apareció un conjunto de auriculares en sus oídos y Lucas comenzó a jugar en una especie de videojuego. Un poco exasperada le tocó el brazo de Kitty y esta sacó un auricular mientras recogía las cerezas de su helado y esperó a oír lo que Quinn quería.
"¿Qué te pasa? Antes te gustaba este lugar" Quinn preguntó intentando y no poder conseguir a su hija para hacer contacto visual con ella.
"Sí, cuando yo tenía ocho años." Y con eso ella ignoró su madre de nuevo. Quinn decidió que sería mejor tratar de hablar con Lucas y quería empezar con un territorio fácil.
"Así que la temporada de baloncesto está llegando. ¿Estás listo?"
Finalmente hubo algún contacto con los ojos, pero ella podía decir que el sólo estaba concentrado en su mundo y la forma de saberlo era que respondía "bien" a todo acerca de sus preguntas de habilidades de baloncesto.
"Sabes Kitty fue aceptada en Georgetown". Dijo de la nada con la mirada puesta en el videojuego.
Quinn se sorprendió y se volvió hacia su hija mayor y ella no pudo evitar sentirse un poco orgullosa.
"Eso es impresionante!"
La rubia menor que parecía ser completamente cautivada con su música y estaba haciendo un pequeño baile en su asiento mientras tomaba un bocado de helado. Quinn trató de llevarla a apagarlo pero cuando miró hacia abajo se dio cuenta de que los auriculares no se conectan a cualquier dispositivo de música. Ella no quería hablar con su madre. Quinn sintió como su día no podía ser peor.
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Una parte de ella estaba muy emocionada de ver a Rachel de nuevo, aunque sólo habían pasado un par de días, pero una parte de ella estaba nerviosa al ver cómo la morena estaba reaccionando. Mientras conducía por el camino de entrada a la casa que ella había vivido y amado en los últimos 18 años su corazón le dolía un poco, el que sólo se intensificara cuando sus hijos prácticamente corrieron lejos de ella una vez que el coche se detuvo.
"Les quiero." Ella susurró a sus espaldas cuando la puerta se cerró tras ellos. Ella tomó una respiración profunda y golpeó su cabeza suavemente en el techo de su coche en el agotamiento.
Fue entonces cuando oyó un fuerte chirrido proveniente del patio de atrás y golpeó abierta la puerta para ver lo que estaba pasando.
Incluso después de todos estos años miro a Rachel y tardó en respirar, así que tomó un par de segundos hasta que ella se dio cuenta de que Rachel llevaba gafas de seguridad y protectores auditivos mientras lanzaba cosas en una gran astilladora. Ella aún no había visto a Quinn, se agachó y arrojó una bolsa que pertenecía a Quinn en la máquina de gran alcance que envía sus restos volando alrededor de la hierba.
"¿Qué demonios estás haciendo?" Quinn gritó por encima del ruido de sus posesiones se trituran y Rachel finalmente reconoció su presencia. Ella terminó su tarea y apagó la astilladora mientras miraba a los ojos color avellana que una vez amó tanto.
"¿Por qué estás destruyendo nuestro patio?" Quinn le preguntó a su volumen normal.
"No nuestro patio. Es mi patio. Tú decidiste acabar con lo nuestro. Y yo me quedo con la casa y por ende el jardín. "Rachel respondió sin rodeos luego continuó: "Voy a convertirlo en un exhibidor para mis clientes." Siempre tenía la inclinación a compartir sus ideas con Quinn y aunque se iban a separar su corazón todavía quería compartir sus esperanzas con su antigua dueña.
"¿Clientes de qué?" Quinn preguntó teniendo que luchar con la mirada de Rachel
"Diseño de paisaje. Quiero mostrarle a la gente lo que puedo hacer." Rachel respondió alejándose de la rubia. Secretamente Quinn estaba muy orgullosa de Rachel por ir por lo que ella quería, pero sabía que no podía decir nada sin que Rachel lo tomara de mala manera.
En cambio, la siguió y le dijo: "El divorcio no es un hecho hasta dentro de dos semanas, a un mes. Así que hasta entonces no tienes derecho a hacer esto."
Rachel se volvió hacia ella mirando incrédula como ella prácticamente gritó: "He pasado los últimos 18 años de mi vida escuchando quejarte acerca de todas las cosas que podrías haber hecho sin mí y ¿yo no tengo derecho?"
Quinn sintió inmensamente culpable al oír que había hecho Rachel siente de esa manera, pero todavía se sentía un poco indignada por el patio.
"Puse mucho trabajo en este patio." Ella respondió.
"¿En serio? Todo lo que veo es varios monumentos de intentos fallidos de hacer nuestra vida mejor. Al igual que el hoyo de barbacoa." Señaló un montón de ladrillos en el suelo donde Quinn había claramente nunca terminó el trabajo y la rubia no pudo evitar una mueca de dolor un poco al verlo. Como Rachel continuó señalando sus fallas a través del patio y diciendo lo patética que era sólo por darse por vencida, Quinn comenzó a sentir un poco defensiva.
"Pasaste una hora tratando de construirlo y dos días recriminándome que si hubieses ido a la universidad, podrías haberle pagado a alguien para que lo hiciese."
"Tratar de ver esto desde mi punto de vista, estoy muy decepcionada con mi vida."
"Nunca te pedí que te casara conmigo." Rachel respondió enviando una mirada herida que Quinn miro con tristeza.
"Sí, pero yo debía casarme contigo. Por qué tus padres no debían enterarse que había embarazado a su pequeña sin que estuviésemos casadas" Cuando los ojos de Rachel comenzaron a cerrarse y se tomó el puente de su nariz, Quinn se dio cuenta de que lo que había dicho podría haber sido tomada de manera equivocada. Ella no había tenido la intención que sus palabras salieran de esa manera.
"Pues no va a ser necesario que me hagas más favores. No es necesario que trates de apóyame." Rachel dijo dándose la vuelta y apenas conteniendo las lágrimas.
"Rach..."
"No, te veré en la corte. Para el juicio." Ella dijo que ella se acercó a un montón de desorden y comenzó a limpiar mientras frotando suavemente los ojos.
"Rachel!" Una voz llamó y Rachel se iluminó el rostro de forma automática mientras corría a la llamada puerta, " ¡Kurt!" Ella se lanzó a los brazos del hombre alto y dejó caer sus maletas para atraparla.
"Estoy tan contenta de que hayas venido." Rachel dijo tirando hacia atrás con una sonrisa.
"Por supuesto que vine. ¿Qué tipo de una dama de honor sería yo si no te apoyase en el proceso del divorcio? Ahora lo primero es saber que al principio será duro, pero sé que eres fuerte y puedes olvidarte de esta idiota"
Rachel sacudió la cabeza ante intento exitoso del hombre para animarla como Kurt vio a Quinn sobre el hombro de Rachel y miró mientras él la reconoció. "Quinn. No sabía que estabas aquí". Hablo sarcásticamente.
"Hummel." Quinn dijo eso sabiendo que se iba a enojar, era de conocimiento que cuando este se casó adopto el apellido de su esposo, pero era más entretenido molestarlo.
"Anderson". Kurt corrige con el ceño fruncido.
"No me importa." Quinn dijo una sola vez, ya que el hombre gay se llevó a su esposa a la casa diciéndole algo acerca que tenía que volver en el mercado.
"Sí, yo soy un buen partido. Madre soltera, con dos hijos adolescentes nada atractiva." Rachel respondió con sarcasmo y Quinn estaba a punto de decirle lo increíble que era cuando Kurt interrumpió.
"Te ves muy bien, tienes unas piernas fenomenales ¿cuándo fue la última vez que depilaste?"
"Espero que nuestros hijos hayan escucharon eso." Quinn dijo sarcásticamente llamando al par a retroceder
Kurt entró en la casa, pero Rachel se detuvo y se volvió para mirar a la mujer que una vez llamó a su compañera del alma de tristeza llena los ojos y simplemente dijo: "Adiós Quinn."
Como ella se deslizó dentro de la casa susurró Quinn, "Adiós" a la puerta cerrada.
Se quedó mirando fijamente a la barrera de madera ahora infranqueable hasta que una gota de lluvia cayó sobre su rostro y un trueno sonó en la distancia. Una tormenta se avecina.
