Bunnymund soltó una maldición al sentir como el frio entraba en todo su cuerpo, estaba en los muelles asegurándose que el cargamento de drogas llegara sano y salvo a Berk, sus servicios habían sido solicitados por el mismísimo Alvin, ya que era de vital importancia que el cargamento llegara sano y salvo para ser consumido por la buena gente de Berk.
Cuando la limosina de Alvin apareció, Bunnymund camino hasta ella, abrió la puerta y entro, Alvin era un verdadero gigante con dos metros y medio de altura, brazos fuertes y musculosos, mucho cabello negro y una barba. En su mano tenía una botella de champaña.
-¿No es temprano para celebrar?-pregunto Bunnymund sentándose y cerrando la puerta.
-Todo saldrá bien-dijo Alvin tomando una copa de su compartimiento-No hay de qué preocuparse mi buen hombre.
-Eso espero-Bunnymund, Alvin le ofreció una copa y el la acepto-No parece nervioso por ese tal Furia Nocturna.
Alvin se rio.
-¿Un dragón en Berk?-dijo riendo-No vivimos en cuentos de hadas.
-Lo sé, es solo que el mundo está muy loco, un perro adopta a un niño, un tipo se disfraza como una puta criatura mitológica y un niñito adolescente mitad gringo y mitad japonés es un genio en la tecnología.
-Los asiáticos siempre han tenido talento para la tecnología-dijo Alvin encogiéndose de hombros.
De repente se escucharon gritos y disparos afuera.
-¡¿Qué demonios?!-pregunto Alvin, Bunnymund sacó su pistola.
-Quédese aquí.
Bunnymund salió y Alvin se quedó solo en la limosina, hasta su conductor había salido para ver qué era lo que pasaba, por un momento en su vida de poder y riquezas Alvin sintió miedo, y este solo incremento cuando escucho golpes que venían de afuera.
-¿Ahora qué?
De repente, algo muy grande golpeo el techo de la limosina y luego dos manos rompieron el techo y tomaron a Alvin de su chaleco y lo sacaron del auto, era nada más y nada menos que Furia Nocturna.
-Hola-dijo Furia, luego le dio un cabezazo y lo dejo inconsciente.
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Jack estaba en su oficina analizando todos los ataques de Furia Nocturna, sabía a quién atacaba pero no dejaba ningún rastro, lo único que se sabía es que al parecer era una criatura mitológica que golpeaba criminales, fuera de eso todo estaba en blanco.
Jack suspiro y se sentó de nuevo en su silla, lo único que tenía eran un montón de papeles con información de los ataques, pero nada sobre el atacante.
Aunque por los informes Jack pudo deducir que sabía lo que hacía, al parecer el dragón era un maldito experto en las artes marciales, todas las victimas presentaban heridas muy graves, lesiones y a veces hasta hemorragias internas.
Eso ya era un lugar por donde comenzar y le levanto el ánimo a Jack, alguien llamo a su puerta y Jack levantó la mirada, ahí parada afuera de su oficina estaba Amy, su hermana menor. Jack sonrió y camino hasta la puerta para abrirla, cuando lo hizo su hermana pasó.
Amy tenía dieciséis años de edad, era pálida, delgada, con el cabello avellana y los ojos cafes, vestía una playera morada con un pantalón azul y botas amarillas.
-Hola-le dijo a su hermano y le entrego una bolsa de papel café-Te traje la cena.
-No debiste-dijo Jack agradecido, tomando la bolsa y poniéndola sobre el escritorio, adentro había un sándwich de pollo, una bolsa de papas saladas, una botella de Coca Cola y un termo con café.
-Tienes razón, lo que debí haberte traído es un cambio de ropa-dijo Amy llevándose una mano a la nariz, y es que Jack no se había cambiado de ropa en dos días, la misma camisa blanca de manga larga de botones, el mismo chaleco café y los mismos pantalones azul marino.
-Oh lo siento, es que las cosas han estado muy locas últimamente por aquí.
Amy se paseó por el escritorio de su hermano y vio los informes.
-El dragón.
Jack volteo a verla incrédula.
-¿Cómo dices?
-El dragón-dijo Amy señalando un informe con su mano.
-¿Qué sabes sobre eso?-pregunto Jack.
-Todos en la escuela han escuchado los rumores Jack-dijo su hermana-Dicen que mide más de dos metros de altura, y que puede volar y atravesar las paredes con sus propias manos, y que las balas no le hacen nada.
Jack levanto una ceja.
-Suenas como si lo alágalas.
-Tienes que admitir que es algo cool Jack-Amy.
-No es cool Amy, es un criminal que cree que está por encima de la ley.
-Bueno, pero le está pateando el trasero a los criminales, creo que las calles nunca habían estado tan seguras.
-¿Disculpa?-preguntó Jack cruzándose de brazos-¿Cómo debo tomar eso?
-No como un insulto-Amy, se sentó en el escritorio y miro a su hermano-Solo digo que… lo que hace está bien Jack, la gente está harta de tanta corrupción, de tanta violencia y del crimen, pero nadie hace nada, ahora Furia Nocturna está haciendo algo, y algo que cuenta Jack, tal vez esto es lo que Berk necesita ahora.
Jack no podía creer como le estaba hablando su hermana, después de todo ella siempre había sido muy… inocente.
Y antes de que pudiera afrontar el argumento de Amy un oficial llamo a la puerta.
-¡Sargento Frost!
-¿Ahora qué?
-Ha ocurrido algo…
-Déjame adivinar…
-Furia Nocturna.
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Pitch sonrió mientras veía como la señora Ramiro se retorcía del terror al creer que un montón de ratas se le subían a las piernas, luego fue a la siguiente habitación que era la de José y vio como el pobre creía que era devorado por serpientes.
La vida era bella.
Pitch comenzó a caminar a través de los pasillos mientras los gritos de los pacientes llenaban sus oídos y lo hacían sentirse bien por estar vivo, el Dr. Katzenbach había sido muy generoso por haberlo aceptado en el Asilo, y el muy tonto no tenía ni idea de lo que había hecho, le había dado una granja de conejillos de india, ahora por fin podía ver el alcance de su toxina, si, al fin podría vengarse de todos.
Tal y como lo había hecho con la estúpida Tiffany y su novio Brad en la preparatoria después de la broma que le habían hecho, si, Tiffany lo había invitado al baile de graduación y Pitch había aceptado encantado.
Rento un traje caro, una limosina, se bañó, se arregló y fue por Tiffany hasta su casa, una vez en el baile la zorra le pidió que la siguiera hasta el gimnasio para una clase sobre el cuerpo humano femenino.
Pitch la había seguido entusiasmado, creyendo que era la mejor noche de su vida, pero cuando llego al gimnasio todo estaba a oscuras, hasta que escucho un grito luego vino el fuego, una calabaza en llamas, Pitch grito y corrió por los pasillos como un loco mientras El Jinete sin Cabeza lo perseguía hasta el baile, ahí, enfrente de todos le arrojo la calabaza que le dio en la cabeza y se hizo añicos, quedo cubierto por puré de calabaza mientras Tiffany aparecía y con el estúpido de Brad quitándose el traje de jinete.
Todos se rieron de Pitch y lo señalaron, el hizo lo mejor que pudo y salió corriendo.
Pero las cosas no se quedarían así, o no, Pitch no soportaría semejante humillación, no.
En vez de ir a llorar a su casa, Pitch fue a la tienda de disfraces y compro el disfraz más barato que encontró, un Espantapájaros.
Luego solo tuvo que esperar hasta que Tiffany y Brad fueron a la colina de los enamorados y ahí, la verdadera diversión comenzó.
Se puso el disfraz y vio como los dos enamorados hacían el amor, luego solo tuvo que arrojar piedritas a la puerta del coche último modelo de Brad, los dos se sobresaltaron y Brad salió gritando groserías.
Pero Pitch no dijo nada, solo se quedó en las sombras, dejando que la oscuridad y la noche hicieran el trabajo por él, Tiffany se puso nerviosa y le pidió a Brad que se fueran, Brad acepto y antes de que pudiera encender el motor, Pitch salió corriendo y salto hasta estar encima del vehículo.
Los dos gritaron del miedo mientras Pitch les mostraba la horrible mascara de Espantapájaros, Brad como un idiota puso el motor en marcha y el coche salió disparado, Pitch salto antes de que el auto se fuera colina abajo, todo porque Brad ya no pudo pisar el freno.
Los dos murieron con el choque y la noticia fue todo un escándalo, sin embargo la policía no lo investigo a fondo y Black quedo ileso.
Nunca antes se había sentido tan bien, bueno, quizá si cuando mato a su abuela cuando solo tenía doce años.
Así que la felicidad estaba viniendo muy seguido a la vida de Pitch Black, muy pronto su toxina estaría lista, y por fin tendría la vida que merecía.
.
Brutacio salió de su despacho hecho polvo, había sido otro día malo en la oficina y ahora solo quería irse a su casa a descansar.
Llevaba ya cinco años como el asistente del fiscal de distrito y en todo ese tiempo no había podido hacer otra cosa más que quedarse con los brazos cruzados mientras el fiscal aceptaba toda clase de sobornos por parte de la mafia, había intentado hacer algo al respecto, había tratado de ponerlo al descubierto pero el tiro le había salido por la culata, ahora por eso estaba atascado como el asistente del fiscal para siempre.
Brutacio suspiro mientras se dirigía a su coche, posiblemente se retiraría del cargo por fin, abandonaría Berk y se iría a vivir al campo, ahora solo faltaba ver si su hermana quería ir con él, aunque lo dudaba, Brutilda parecía disfrutar mucho su trabajo en el Asilo.
Pero antes de que pudiera sacar las llaves de su bolsillo, sintió como alguien, o algo, se ponía atrás de él, recordando las sabias lecciones de su padre, Brutacio tiro su maletín y le lanzo un codazo a quien quiera que estuviese detrás, pero ese alguien le agarro el golpe, le doblo el brazo y lo estrello contra el coche.
-¡Mierda!
-Escucha, no soy tu enemigo, estoy de tu lado, voy a dejarte ir y lo que harás será quedarte muy quieto mientras te digo que vas hacer ¿de acuerdo?
-¿Y porque debería confiar en ti?-dijo Brutacio apretando los dientes.
-Porque quiero lo mismo que tu Brutacio, quiere que Berk sea un mejor sitio.
Furia Nocturna libero a Brutacio, quien se sobo el brazo.
-¿Eres una clase de ninja?-pregunto adolorido.
-Podría decirse-respondió Furia.
Brutacio examino de pies a cabeza a Furia y no podía creer lo que veía.
-Así que es cierto… Un dragón vigila nuestra ciudad.
-Esta noche Alvin será encontrado con un cargamento de drogas, el oficial Bunnymund estaba en la escena junto con otros policías y varios traficantes.
-¿Cómo sabes eso?
Furia solo sonrió, lo que le dio entender a Brutacio todo.
-Tú fuiste el que…
-Sí, pero ahora necesito tu ayuda.
-¿Cómo?
-Yo puedo golpear a criminales toda la noche pero solo tú puedes llevarlos tras las rejas.
-Lo siento pero soy solo el asistente del fiscal, yo no…
-Sergio es un corrupto, además de que ha tenido numerosos cargos por intento de violación y consumo de drogas.
-Sí, pero está protegido por…
-Ya no-dijo Furia levantando un folder lleno de papeles.
-¿Qué es eso?-pregunto Brutacio.
-Poder-Furia le entrego el folder y Brutacio vio su contenido, fotos incriminatorias del fiscal Sergio y una lista de jueces y concejales.
-Wow esto es… ¿Cómo conseguiste esto?
-Eso no importa-Furia-Podemos sacar a Sergio del camino y a muchos funcionarios corruptos si jugamos bien nuestras cartas Brutacio.
-Pero… es imposible, no bastara con eso, ni siquiera teniendo a Alvin.
-Créeme-Furia-Después de hoy muchos van a correr, otros hablaran para salvar su pellejo.
-¿Y los que no?
Furia solo sonrió.
-Yo me encargo de ellos.
Brutacio mira a Furia y luego las fotos, sin poder creer lo que ve.
-Todos los funcionarios de esa lista con gente como nosotros, que quieren hacer una diferencia. Debería bastar para llevar a Alvin tras las rejas.
-¿Y luego qué?
-Luego nos encargamos de los demás-Furia-Detuve el cargamento y este será confiscado por la policía, por lo que la mafia ya perdió algo de su ganancia. Además tengo apuntados varios lugares donde mantienen a mujeres cautivas para la prostitución, y muchas más fotos incriminatoria, y tengo una lista de testigos dispuestos a declarar con tal de obtener la protección.
Brutacio miro las imágenes y después hacia otro lado.
-Brutacio, quiero lo mismo que tú, quiero que Berk vuelva a ser una ciudad segura para todos-Furia.
-No sé si creerlo.
-Cree-dijo Furia-Dame tu confianza, y te prometo que en un año el crimen organizado desaparecerá.
-¿Cómo puedes prometer algo así?-pregunto Brutacio.
-Porque sé que puedo cumplirlo.
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Jack llego a los muelles cuando los oficiales ya estaban confiscando la mercancía, algunos estaban manteniendo a raya a algunos ciudadanos curiosos que habían llegado a la escena.
-Dicen que fue el dragón otra vez-le dijo el oficial-Haya sido el o no, nos lo entrego todo, las drogas, los traficantes.
-Si pero no hay manera de conectarlo con Alvin-Jack.
-Yo no estaría tan seguro sargento.
El oficial señalo con la cabeza un enorme reflector de luz que estaba encendido, y en él estaba amarrado Alvin, proyectando una extraña forma en el cielo.
Todos estaban viéndolo asombrados y estupefactos.
-También encontramos a Bunnymund con ellos-le dijo el oficial.
Jack volvió a suspirar y se llevó una mano a la cabeza, luego miro de nuevo hacia Alvin.
-Bájenlo de ahí.
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Mientras tanto, a las afueras de la ciudad, en la mansión de Alvin, dos concejales, tres jueces, el comisionado, cinco abogados y el alcalde estaban reunidos en el comedor discutiendo la situación.
-Es inútil, la policía tiene el cargamento… y a Alvin-dijo el comisionado después de hacer una llamada.
-Mierda-dijo un concejal.
-No hay de qué preocuparnos, no pueden enviar a prisión a Alvin-dijo un juez.
-Lo atraparon con las drogas en manos-dijo el tercer juez-Y no hablamos de un poco, no, hablamos de toneladas de droga.
-Sí, pero nadie está tan valiente o estúpido para hacerlo-dijo el segundo juez.
-Tan solo para conseguir una fecha para el juicio podría tomar un año-dijo un abogado-Además, ¿quién quería hacerlo? Tenemos al fiscal de Distrito de nuestro lado, a cinco abogados y tres jueces; nadie puede tocar a Alvin.
-Quizá-Alcalde-Pero…
Las luces de toda la casa se apagaron, el comisionado intento llamar a los guardias de la mansión pero nadie respondió.
-Mierda, ¿ahora qué?
De repente, la ventana se rompió en miles de pedazos y una flecha en llamas dio con la mesa del comedor, esta comenzó arder.
Todos los presentes gritaron de terror y luego lo vieron.
A Furia Nocturna, estaba caminando sobre la mesa en llamas, pero él no se estaba quemando, caminaba entre el fuego como si fuera un campo de flores.
-Buenas noches-dijo con una voz fría-Espero que hayan disfrutado de su vida lujosa, una vida que han conseguido abusando de la gente buena de Berk, pero eso se ha acabado, desde ahora ninguno de ustedes está a salvo de mí.
Luego giro su capa y las llamas se apagaron, todo quedó a oscuras hasta que la luz regreso, pero eso no les quito el miedo a ninguno de los presentes.
