Intereses Personales
Capítulo II
(Ideas confusas)
Ferb salió de la habitación, y se retiró al lavabo de varones. Estaba confuso. ¿Porqué tenía ese resentimiento contra uno de los familiares de Phineas?
- No lo entiendo… son familia – se dijo - ¿Porqué yo…?
Ferb cerró los ojos y se puso a recordar. Tal vez si recordaba algo entendería que es lo que pasaba. Tomó aire, y comenzó a recordar cosas de hace 5 días.
Había llegado Phillip a Danville. Al comienzo a Ferb le dio igual. Sabía que como toda visita al final se iría, así que no debía ni siquiera importarle.
- Oye Ferb… ya sé lo que vamos a hacer hoy. Iremos con Phillip al Centro Comercial.
Ferb no dijo nada. Ya se iría y pronto volvería a seguir construyendo cosas con Phineas. Sin embargo… no todo fue como querría.
- Oye Phillip. Quiero que veas los planos que hicimos Ferb y yo. ¿Son increíbles no?
- Increíble, primo – respondió Phillip – No sé cómo puedes ser tan talentoso.
"Talentoso". Al recordar eso, Ferb se mordió el labio. ¿Phineas era talentoso? ¡Pero claro que mentía! El cerebro tras casi todas las operaciones era él: Ferb Fletcher. Su hermano pondría los ánimos o las ideas. ¿Pero las ideas solas pueden concretarse? Claro que no… si tenían una idea, se llevaba la idea a la realidad. Pero quien hacía eso era Ferb. ¿Phineas hizo algo? ¿Alguna vez puso algún tornillo o la habilidad para llevar las ideas a la realidad?
- No quiero seguir recordando… - dijo en voz baja Ferb.
Pero su interés era mayor a su dolor y siguió recordando. Conforme pasaban los días, Phineas dejó de interesarse en Ferb. Toda su atención la volcaba a su primo. Estaba de visita, era obvio que así sería. Esperó. 2 días… 3 días… 4 días. ¿Qué está pasando? ¿Phineas lo estaba olvidando? ¡Pero si con su primo no hacían nada más que todos los chicos ya hacían! Se estaba volviendo un chico normal. Y eso aterraba a Ferb. Ser igual a los demás. Así que decidió confrontar a su hermano.
- Phineas… no hemos hecho nada juntos en 4 días. ¿Estás seguro que esto está bien?
- Ferb… no te preocupes. Tenemos todavía un verano por delante. Disfrutemos con Phillip por ahora. Si hacemos algo, podríamos tener problemas. El no es como tú o como yo.
¿Tenemos un verano por delante? Eso tenía que ser mentira. El verano se acortaba. 104 días no son eternos y lo sabía. ¿Entonces qué lo seguía haciendo ver tan vehemente a su primo que a su hermano? Lo pensó y tras meditarlo dio con la terrible verdad.
- Realmente no soy su hermano…
No era el hermano de Phineas. Había venido de Inglaterra. Era un extraño en esa casa. A pesar de Phineas había dicho que no había mejor hermano que él. La fuerza de la sangre, los genes, el imperativo evolutivo de preocuparse más por la familia que por otros. "Maldito Darwin" pensó Ferb. ¿Pero Charles Darwin tenía la culpa? Si no hubiera sido él, sería otro. Sólo dejo patentes ciertos patrones de comportamiento.
Ferb luego se recordó con una especie de frascos llenos con una sustancia de color casi transparente… casi plateada. De eso no recordaba ya casi nada. Sólo recordaba luego que Phillip tuvo que irse de Danville por alguna razón… y luego todo el asunto de los "Aglets".
- No puedo recordar…
Por más que intentaba recordar lo que hacía con frascos con un líquido plateado, le dolía la cabeza… no podía concentrarse.
Entonces se dio cuenta de lo que pasaba. Tenía envidia. Sentía envidia que su hermano buscara otro que no fuera él para divertirse en el verano. Y es que no tenía nada. No tenía otra familia en la que refugiarse.
Salió del lavabo finalmente y entonces un estruendo rompió la burbuja donde vagaba en sus pensamientos.
- ¡Tenemos a 5 personas de Parestesia!
- ¿Les han dado crema anti-alérgica?
- Los corticoesteroides no funcionan.
- ¡Hay más personas en sala de esperas que sufren los síntomas!
- No tengo ni idea a lo que nos enfrentamos.
Los 2 médicos salieron llevando a los afectados.
Ferb salió del hospital y se paró cerca de una esquina. Fue entonces cuando ocurrió un aparatoso accidente.
- ¿Cómo te atreves? – gritaba uno de los chocados.
- ¡No puedo ver! He perdido la visión.
- Eso no te va ayudar, mentiroso… - el que decía esto comenzó a tener comezón y entonces - ¡No puedo ver!
Ferb se quedó helado. ¿No era una coincidencia? Volvió al hospital.
- ¡Tenemos más de 45 casos de Parestesia!
- ¡Y casi 35 de ceguera repentina!
Entonces otro médico apareció y dijo:
- El tratamiento de la Oncocercosis no está funcionando. Phineas Flynn ha sido sometido a largas dosis de los antibióticos, pero sigue ciego. Se le ha comenzado a caer la piel.
- No puede ser – dijo Ferb - ¿Porqué yo…?
- El chico de pelo verde nos engañó. El tratamiento no le hace nada.
- ¿Alguna opción que explique esto?
- No lo sabemos – respondió el médico a cargo.
Ferb salió del hospital. Ahora sentía culpa. No era lo suficientemente listo para curar a su hermano. ¿Qué haría sin él?
