¡Hola a todas! Este es mi primer fic, espero que les guste.

La historia en mía y los dos protagonistas también, el resto de los personajes le pertenecen a Nalini Singh.

Por favor comenten y denme sus opiniones. ¡Gracias!

….

CAPÍTULO 1

Tenía que correr, no podía pararse a descansar y revisar sus heridas. No había tiempo, todo dependía de esta carrera, nada importaba, ni siquiera su estado anímico; debía avisar al clan de cambiantes a los que el consejo acechaba, debía salvar esas vidas ya que la de ellos no pudo hacerlo…

El bosque se la comía con cada paso que daba, Dannae no conocía el bosque, no tenía ni idea que se adentraba en el territorio de uno de los depredadores más peligrosos de todo San francisco, sin embargo todo, absolutamente todo dependía de que ellos la encontrasen y ella pudiese avisarlos para que protegieran a los niños.

Estaba anocheciendo, el bosque iba perdiendo poco a poco la luz que se filtraba desde el cielo y se oscurecía a cada zancada que Dannae daba. No podía fallar, no esta vez, había visto fotos de varios integrantes del clan y seguramente ellos vigilarían sus tierras para expulsar a los indeseados "curiosos", ella entraba en esa categoría sin duda alguna. Pero aun así, debía adentrarse en esas tierras que eran una fuente de peligro gratuito.

Poco a poco, iba perdiendo la fuerza que le quedaba y empezaba a ver nubloso; tropezó con la rama de un árbol y cayó al suelo dándose un fuerte golpe en la cabeza y clavándose en la herida del costado una rama, el muslo y las rodillas le ardían y dolían debido a todos los arañazos e incisiones que tenía; la rama le había atrapado el pie y no le daba facilidad para poder sacarlo. Así que sin más, trató de levantarse como pudo y tiró de su pie con todas sus fuerzas, rompió la rama y su tobillo se quejó a causa del esfuerzo.

No tenía tiempo para esto, debía llegar y conseguir que la escucharan. Pasó una hora más hasta que por los lados captó movimiento… Supuso que era algún ciervo u otro animal del bosque, debía seguir adelante pero su visión y heridas cada vez estaban peor, se sentía mareada y el cuerpo ya no respondía adecuadamente a sus órdenes, de pronto se vio de vuelta tirada en el suelo por culpa de una rama que no pudo esquivar, su cabeza recibió un fuerte golpe en la cabeza que hizo que Dannae perdiera el conocimiento, todo esfuerzo había sido en vano…

Azrael llevaba patrullando las tierras compartidas entre lobos y leopardos sin ningún problema a la vista, el bosque le mostraba todo lo que necesitaban ver sus ojos y sus sentidos, más desarrollados que los de un ser humano normal, le hacían más fácil aun la tarea.

No se había transformado en lobo, no lo necesitaba para patrullar ya que de forma humana era igual o más letal que en su forma lobuna. Era un solitario, un llanero cuya compañera era la soledad más profunda, apegada a su alma desde la infancia; tenía como apoyo a la manada pero todos sabían a la perfección que él no se consideraba un verdadero miembro del clan, aun siendo un teniente de más alto rango.

Todo era tranquilo hasta que captó el olor de un extraño en el bosque. Siguió el rastro hasta que halló la estela de una mujer, su lobo se removió inquieto al captar ese aroma a mango afrutado, esperaba que fuera algún adolescente extraviado y no algún soldado mandado a hacer daño a la manada.

Decidió acechar a su presa desde uno de los lados y cuando vio que se detuvo en uno de los entresijos de los árboles, decidió asaltarla para finalizar esa innecesaria caza. No sabía por qué le había dado tanto margen de tiempo, eso nunca estaba en su actitud, ser tan indulgente, normalmente nada más captar a un indeseado se volvía severo y cruel, un soldado más con una única meta: eliminar al elemento en discordia.

Se aproximó ágilmente a la posición donde se encontraba la mujer a la espera de algún movimiento en falso por parte de ella para noquearla en unos segundos, sin embargo lo que vio lo dejo impactado. La mujer, o mejor dicho la muchacha, estaba llena de heridas que no paraban de sangrar, sus ropas estaban echas jirones mostrando todo el sufrimiento que su esbelto cuerpo estaba padeciendo. Se había empezado a formar un charco de sangre alrededor de su cabeza; supuso que se golpeó con alguna rama al tropezar. No podía explicarse por qué una mujer joven podría estar en ese deplorable estado y aun así adentrarse en tierras de depredadores, a no ser que estuviese buscando una muerte segura.

Azrael, debía actuar rápido, tenía 2 opciones: dejar que la chiquilla muriera allí en pleno bosque o tratar de parar las múltiples hemorragias y llevarla con los sanadores. ¿Qué mierda estaba pensado? Él no era el ángel guardián de nadie y mucho menos de una desconocida; pero su lobo le arañaba la piel, dejándole bien claro que debía salvar a la mujer de morir de esa horrible manera. No podía permitirlo, simplemente no podía.

No pensó en mucho más cuando tomó la decisión, simplemente actuó guiado por el instinto lupino. Se quitó la camiseta que llevaba, haciéndola pequeñas tiras para tapar heridas y cortar hemorragias. Debía tener cuidado al trasladarla, ya que estaba seguro que tendría algún coágulo en su cabeza. Cuando la cargó en sus brazos y empezó a trotar de forma rápida se dio cuenta que aunque estuviese llena de cortes en su cara era muy hermosa, dulce… ¡Joder! ¿Pero qué mierdas estás pensando Azra? Está herida, su vida está en juego ¡Imbécil!

Cuando estaban cerca de la zona de casas la escuchó jadear e intentar respirar. La Miró y se encontró con los ojos más hermosos que en toda su miserable vida había visto: violetas; diamantes lilas. Era imposible que una mujer normal pudiese tener esos ojos, no eran normales, eran puro pecado. La vio intentar coger aire de nuevo y se dio cuenta que intentaba decirle algo, pero no la llegaba a entender. No hablaba inglés, era… No, no podía ser… ¿español? Tenía que ser una broma.

-Los n-ni-ni-ños, el auto-b-bus, bomba…

-Tranquila, estás a salvo, te he encontrado en el bosque y te llevo a que te curen las heridas….

-¡No! ¡Los cachorros! Una bom-bomba en el-el autobús de vuestros cachorros, lo-lobos, leopardos… ¡Hay una bomba! ¡Sálvales!

Y se volvió a desmayar, no podía creer que esa mocosa le mandase órdenes. Pero las palabras que le había dicho le habían dejado noqueado ¿una bomba en el autobús de los cachorros de la manada? No podía ser, era imposible, habían revisado el autobús para la excursión hacía 2 días y no había nada de bombas ni explosivos. Entonces, ¿por qué una joven llena de heridas se habría adentrado en las tierras de los leopardos para avisar de esto? No se podía creer que él la creyese, era una insignificante mujer. Mierda, cogió su móvil y llamó a su alfa.

-Azra

-Hawke, tenemos un problema. Necesito que vayas con Dorian y Rilley a revisar el autobús escolar de los cachorros, puede que haya algo que mal en él.

-¿Algo mal en él? Vamos Azra, ¿qué cojones pasa? ¿De dónde has sacado eso?

-Mira luego te lo explico, solo te digo que mováis ese jodido trasero de una puta vez, hay una bomba en el autobús, la vida de los cachorros pende de un hilo.

-Estaremos allí en 5 minutos.

Colgó el teléfono y se lo guardó en los vaqueros que llevaba. Llegó a casa de Tammy en menos de 10 minutos más. Esta lo recibió con la puerta abierta e indicándole que dejase a la paciente en la habitación blanca.

-¿Quién le ha hecho esto a la pobre chica?

- No tengo ni idea Tammy, pero sálvala.

Tammy lo miró con una expresión un tanto extraña por el tono desesperado de voz que empleó. Pero decidió no comentar nada. Mujer inteligente.

-No te preocupes, Sacha está también de camino para acá y has conseguido parar la mayor parte de las hemorragias. Ahora quiero que te vayas de aquí y me dejes hacer mi trabajo como sanadora.

Con un asentimiento de cabeza salió de la habitación y se dirigió a la cocina. No podía estar más lejos de ella, era como si necesitase tenerla cerca para poder tranquilizarse. ¿Quién era ella y por qué lo afectaba de esa ridícula manera?

-oOo-

Había pasado 3 días y la muchacha no despertaba, estaba empezando a impacientarse. No podía quitarse de la cabeza esos ojos lilas que lo habían dejado tan sorprendido, eran iguales a los de… No, no podía ser ella; su sueño no podía existir de verdad ¿cierto?

Se encontraba ansioso, molesto y más arisco con los demás que de costumbre. No lo entendía, simplemente no podía entender que el estuviese tan nervioso por alguien. Se pasaba más tiempo en el territorio de los gatos que en los de su propia manada. No era normal en él pasarse tanto tiempo siendo civilizado, Tammy le había estado informando continuamente de su estado de salud, diciéndole que se encontraba estable, pero que su cuerpo había perdido muchísima energía. Tenía claros signos de tortura y de haber sufrido una violencia extrema.

¿Quién era ella?

Además habían encontrado varios explosivos en el autobús de los pequeños como ella había dicho. ¿Cómo sabía eso? Esa chica era todo un misterio.

-¿Cómo está la chica?

Azra se giró para ver a Hawke acercarse a él, tenía cara de preocupación.

-Estable, Tammy la vigila las 24 horas. Espera que mañana o pasado quizás despierte.

-Se pondrá bien, no te preocupes. Ella estará bien y tu chica misteriosa nos contará todo.

Decidió no darle contestación a esa estúpida afirmación. Ella no era suya, no la había reclamado pero tampoco iba a dejar que nadie más la protegiese, él la había encontrado ¿no? Pues simplemente estaba bajo su cuidado y tampoco le gustaba la idea de que ningún hombre más estuviese a su alrededor…

-Deberías ir a lo de Tammy, así estarás con ella cuando despierte

-Estaré allí porque yo lo decida no porque tú me lo ordenes, Alfa.

-Sin lugar a dudas, pero quería asegurarme de que estabas preocupado por ella.

Hawke sonrío y lo dejó solo con sus pensamientos. Esa mujer era toda una contradicción, ¿por qué arriesgaría su vida para salvar la de unos desconocidos? ¿Quién le había hecho todas esas heridas? Iba a matar al cabrón que le hizo eso, estaba claro…. Ella se había ganado todo su respeto con ese acto desinteresado que había hecho.

Cuando llegó a casa de la sanadora, los tenientes de los gatos estaban reunidos allí acompañados de sus respectivas parejas. ¿Qué hacían allí todos? Podían entender que él era el encargado de cuidarla, nadie más podía estar cerca de ella a no ser que fuese Tammy o Sacha.

-Hola Azra- Le saludó Lucas.

-¿Qué hacéis todos aquí?

-Hemos decidido darle apoyo a Lila, estamos ansiosos porque despierte ya- Ese fue Dorian.

-¿A Lila?

-Sí, lobito, a Lila, tu mujer misteriosa.

-Ella abrió los ojos cuando le estaba cambiando los vendajes, no sabía que tenía unos ojos tan bonitos Azra.-Dijo Tammy.

Maldición, ahora todos sabían eso de ella: que tenía los ojos más hermosos de esta tierra. Y encima había abierto los ojos y él no había estado, joder. Una furia casi incontrolable le invadió al saber que él no había sido su primera visión cuando volvió a la realidad.

-¿Dijo algo?

-No, solo abrió los ojos un momento y volvió a cerrarlos al instante, tranquilo.

Mierda, por lo visto se notaba su angustia por ella.

-Azra, ¿sabes algo más de ella?- preguntó Faith.

No quería compartir lo poco que sabía de ella, era suyo, solo suyo y de nadie más. No les iba a decir nada, no era información vital para ellos. Sólo que tenía una voz hermosa y olía a mango.

-No, por lo poco que hablé con ella, no es de aquí; creo que es española o de Sudamérica.

-¡Oh! ¡Lila es más exótica aun!

Azrael fulminó con la mirada a Dorian, no tenía derecho a decir que era exótica… Joder, no entendía que le pasaba.

-Por lo que he podido ver, fue torturada cruelmente y creo que puedo asegurar que fue durante días, no se quien habrá sido pero la firma parece ser de psi.-Tammy afirmó.

-Hasta que despierte debemos estar alerta, el consejo puso explosivos en el autobús de los pequeños, salteando nuestra seguridad, tenemos que preparar una ofensiva de inmediato. Lila debe responder algunas preguntas cuando se recupere.- Lucas sentenció.

-Estoy de acuerdo pero hasta entonces, solo podemos esperar a que Lila se recupere.- dijo Sacha.

Mientras tanto, Azrael se preguntaba cómo iba a poder soportar estar más tiempo a la espera de que esa pequeña niña volviera a mirarle con esos ojos y le dejara volver a ser el mismo cabrón silencioso de siempre.