En el capítulo anterior… sucesos contradictorios han invadido el corazón del joven Hyūga, ¿será que su corazón seguirá en una sola dirección?, ¿Qué otras cosas han pasado entre dos jóvenes tan opuestos como el agua y el aceite?... descúbrelo en este momento. O, no demasiado drama. A leer ^_^

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Capítulo 2

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Los recuerdos de dos de los eventos más inesperados de su aún joven vida aun bailaban en su mente como la primera película en blanco y negro que había visto clandestinamente por no ser considerada varonil, cosas así que serían muy difícil de olvidar, pero siendo sinceros para él era como esas películas de horror que Hana solía poner cuando su padre estaba presente. Una manera de traumarlo sin compasión, era en esos momentos cuando se quedaba hundido en el sillón aferrándose al brazo de una cabreada Nejivi, sabía que nadie lo diría pero si salía por la puerta y evitaba mirar la masacre de sangre y gritos sería considerado aun peor que un cobarde, era cuestión de orgullo si es que se podía llamar así. La situación no variaba demasiado a ver una película de horror, frente a el Satsuki aun esperaba sus respuestas y el las buscaba sin encontrarlas, ¿Qué había pasado con él en esos momentos? Su mente en blanco apenas silbabas vanos susurros sobre su actuar, de nuevo irresponsable; era consiente de muchas cosas, de lo mal que había estado dejarse llevar, de la culpa que pesaba en sus hombros y de que a pesar de todo no sabría corresponderla, no cuando él amaba a otra chica, en otras palabras estaba tan confundido que ya no estaba tan seguro de si realmente era él mismo, el Hinata que había prometido ser.

-ella jamás se fijara en ti – sus frías palabras lo devolvieron a la realidad. Hinata alzo levemente la vista hacia Satsuki y no quiso responder, ya llevaba una semana evitándola por todos los medios posibles desde el "incidente en los vestidores" huyendo de sus propias dudas, ninguno que tuviera una explicación lógica además de la vergüenza– ¡eres un cobarde, admite que te gusto! – él se tensó y sus ojos blancos vagaron rápidamente hacia los lados. Increíblemente no había nadie rondando cerca, la tomo de la mano y la condujo dentro del salón aun con el miedo de que alguien no deseado escuchara su conversación, como Sakumo por ejemplo o su querida Naruko lo cual podría ser terriblemente atroz.

-p-por favor n-no levante la voz… - hablo un poco más bajo intentando no llamar la atención de nadie, además de la mascota serpiente de señorita Anko. Satsuki rabio y lo tomo del brazo apretando con demasiada fuerza, demasiada para una chica y a pesar de ello el bajo un poco el rostro sonrojado, consciente de que era más alto que ella y aun así ella podía intimidarle con facilidad; casi se quedó sin aliento al verla de frente, Satsuki poseía una belleza abrumadora, con su cabello casi ondulado que siempre rozaba sus hombros de forma escandalosa y lo suficientemente largo para que el viento lo meciera dándole una forma agradable a las muecas rudas que solía poner, como aquella por ejemplo.

-¿Por qué?, ¿Qué tiene ella que no tenga yo?, soy mucho mejor que Naruko en todos los ámbitos, ella es una perdedora que no deja de autoproclamarse la estrella del universo, y que está detrás de Sakumo desde que era una estúpida mocosa, ¡jamás podría igualarse a mí!- grito perdiendo el control, odiando con toda la fibra de su ser a Naruko y Hinata por igual; a la primera por siempre interferir en su vida y al segundo por huir de ella, de que se negara a aceptar que no había sido un simple accidente, que la había deseado como ella a él, odiándose por ultimo a ella misma, por sentir todo aquello por ese gentil y tozudo muchacho que no había hecho nada más que ignorarla, se sentía desesperada, lo quería todo de él -¡responde! – volvió a incitarlo, harta de su silencio

-¡es cálida! –respondió sintiéndose molesto de pronto, endureciendo su blando corazón, consciente de que nada iba a pararlo en ese momento– u-usted es cruel y prepotente, siempre piensa que todos deben besar el suelo que pisa, s-solo sabe tratar mal a todos y sentirse superior a ellos, usted no p-parece tener un corazón bondadoso como el de Naruko- sintió la rabia en sus palabras pero no le importo, sentía algo hirviendo en su interior, llevaba aguantando eso desde que la había conocido, Satsuki era el tipo de persona que jugaba para demostrar que tan superior era y que tanto podía manipular, la había visto tratar incluso de esa manera a Naruko quien lo único que hacía era intentar ser su amiga, siempre insultándola, tratándola como si no fuese nada- usted es una belleza fría señorita Satsuki – Hinata fue consciente de que medio campus podría haberlos oído, a él, el caballeroso y amable Hinata agrediendo verbalmente a la chica que tenía prácticamente al mundo comiendo bajo sus pies y sin embargo de lo único que habría sido consiente seria de aquellos ojos negros tan heridos como los ojos de un ciervo abandonado.

-imbécil, ¡no te creas tan importante! – grito furiosa, y en menos de un parpadeo Satsuki le soltó una bofetada que resonó en todo el aula aun vacía, quiso odiarlo, maldecirlo por enamorarla con su actitud de caballero y su hermoso corazón siempre gentil, pero no pudo; porque sabía que tenía razón, él sabia la clase de persona que era, era fría y calculadora, siempre usando a todos para obtener lo que deseaba, ¿Cómo se atrevía llegar sin más a su vida y ser demasiado bueno para alguien como ella?, algo grito karma en su inconsciente pero lo acallo con el nudo en la garganta que le había impedido decirle unas cuantas groserías más. Se dio la vuelta dispuesta a correr para no ver sus ojos claros llenos de sorpresa entremezclados con la culpa y sin decir nada más salió de ahí dirigiéndose a algún lado sin importarle su mochila y los deberes que aún tenía que entregar.

Hinata solo atino a respirar en el justo momento en que sonó la puerta del aula, se quedó quieto como un lagarto que ha sido apartado del sol y no se movió hasta que la campana sonó anuncio el final del descanso, todos sus compañeros fueron entrando uno por uno a la clase pero Satsuki nunca regreso…

¿Qué había hecho?... la mejilla aun le hormigueaba por la bofetada, la segunda que le soltaba si lo pensaba bien, aunque esta vez por un motivo diferente, menuda manera de meterse en líos, froto su frente ante el pinchazo de dolor que lo atravesó, estaba estresado.

No pudo evitar mirar a cada momento la puerta del salón, mientras la fea sensación de haber hecho algo muy malo se dispersaba como una comezón desagradable, incluso la serpiente desde su celda transparente parecía mirarlo fijamente como inspeccionándolo, con sus ojos ciegos diciéndole de algún modo que era un estúpido por haber roto su código de honor, ¿Qué clase de chico va y le grita a una chica por dios?, ¿Por qué siempre le sucedía en el momento menos indicado? Mejor se hubiera mordido la lengua para no dejar salir todo lo que se le había venido a la cabeza, dios sabía que el enojo acumulado siempre explotaba de peor manera.

No escucho nada a excepción del sonido del ducto de aire climatizado y la voz de la señorita Mitarashi como fondo de ambiente, en algún momento miro por la ventana observando el banco bajo el gran árbol de mango plantado en uno de los jardines, recordó que nadie además de Satsuki iba ahí, y él después de convertirse en su mascota. Incluso los chicos empezaron a mirarlo mal, pero llego un punto en que a todo mundo se le hizo normal verlo junto a Satsuki ya que por alguna razón toda la universidad sabía que él estaba colado por cierta rubia despistada, antes de rechazar a Satsuki incluso había tenido la oportunidad de convivir con Naruko, aun recordaba sus manos sudorosas y su corazón latiendo a un ritmo más rápido, pero de nuevo volvía a verla más a ella que a Kira o Shina, sus amigas de la infancia, chicas que aunque pareciera tonto le habían ayudado a no ser totalmente un antisocial.

Cuando les conto lo sucedió Kira había gritado un rotundo NO, pero desgraciadamente a una Uchiha no se le decía que no, en especial a la macabra presencia de Satsuki. Conocerla en ese periodo de tiempo no había servido de mucho, la muchacha no era como aparentaba, a veces era mucho peor pero de algún modo era tolerable lo que hacía o incluso como lo trataba, pero el último mes había sido…

Había sido… diferente…

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Aquel martes había llegado puntual como siempre a la universidad solo que ahora era esclavo de Satsuki, la niña más gruñona, y temible del lugar, la que no tenía piedad para golpear a quien sea dentro o fuera de las colchonetas de clase de defensa, nadie quería sufrir ningún tipo de daño en su presencia.

-así que ya llegaste mascota – su voz cerca de su nuca le erizó los vellos, se volteó rápidamente haciéndose dos o tres pasos hacia atrás, no la había oído llegar hasta el, realmente parecía una pantera y si ese fuera el caso él ya hubiera sido digerido

-b-bueno días…. -

-hmp, lo que sea, veo que trajiste tu auto, de ahora en adelante podrá tener el honor de volver a levarme y traerme, no lo olvides mascota –

-t-tengo un n-nombre ¿r-recuerda? – intento defenderse, no le gustaban los apodos, eran ofensivos sin importar que tan lindos pudieran sonar.

-yo te digo como se me dé la gana m-a-s-c-o-t-a – repitió silaba por silaba, el bajo los parpados en un gesto cansado, discutir con ella era como discutir con la pared, de algún modo siempre se salía con la suya, al ver que no respondía Satsuki sonrió de medio lado poniendo su mano en su cintura, fue hasta ese momento en que se percató de un pequeño detalle.

La falda de Satsuki iba un cuarto más corta, mostrando un poco más de sus piernas. Desvió rápidamente la vista antes de ser abofeteado, mantuvo su vista fija en su espalda y su cabello algo ondulado, no recordaba que fuera así de largo, o es que quizá nunca le había prestado atención y extrañamente ese día había llegado de buen humor.

Cuando entraron al salón apenas si había llegado Shina e Inou, la primera inmersa en un libro y el segundo con su celular y sus audífonos a todo volumen posiblemente hundido en un mundo ajeno a él.

-¡Hinata-sempai! – un grito tras él lo detuvo antes de sentarse, regreso su mirada hacia la puerta donde una brillante jovencita de ojos castaños le sonreía, era Konami, una alumna de primer grado que estudiaba algo de informática robótica

-buenos días Konami-chan – saludo al regresar a la puerta, de pronto algo frio erizo su cuello nuevamente, sonrió nervioso y evito mirar hacia atrás sabiendo que por alguna razón el aura de Satsuki se había vuelto pesada

-muchas gracias por los apuntes y la asesoría, no sé qué hubiera hecho sin ti – Konami le entrego dos carpetas llenas de formularios y exámenes que le había preparado para estudiar cuando la jovencita amiga de Naruko le había pedido ser su asesor en matemáticas – ¡acepte esto como agradecimiento! – él sonrió entusiasmado cuando la sonrojada muchacha le había tendido un caja que prometía tener los rollos de canela que tanto le gustaban

-no te hubieras molestado, pero agradezco tu obsequio – rasco su nuca e hizo una reverencia en agradecimiento a la muchachita quien sonrió cada vez más sonrojada

-n-nos vemos luego Hinata-sempai, ¿c-cree que… p-podamos ir a a-almorzar juntos e-en el d-descanso? – pregunto al tocar la punta de sus manos en una expresión raramente adorable

-c-con gusto Konami-chan – asintió

-¿enserio? – la voz de Satsuki le sobresalto cuando sus uñas se clavaron en su hombro, el cual se las había ingeniado para sostener antes de que se diera cuenta.

Konami pasó de roja a blanca en un momento, sabiendo que su voz extremadamente dulce era tan falsa como su sonrisa y pudo estar segura de que esos ojos negros al abrirse podrían haber sido de algún demonio abandonado en la tierra

-s-sabe… -c-creo, c-creo que q-quizá n-no p-pueda p-por… ¡adiós! – grito la muchacha al correr despavorida por el pasillo, él se quedó mirando el lugar por donde la jovencita había desaparecido y con una sonrisa nerviosa miro a la pelinegra junto a el

-que no se te olvide que primero eres mi mascota antes de un profesor de mocosas de primero, ¿entendiste? – gruño al quitar su mano donde posiblemente quedarían las marcas de sus uñas

-s-si… -

-bien, ahora dame eso – antes de poder decir algo Satsuki sé que quedo con la caja de rollos de canela, la vio sentarse en su asiento tras él, dándole el primer bocado a uno de sus rollos glaseados, sonrió nervioso cuando Shina le sonrió un poco antes de volver a su libro sobre algún animal exótico, algo raro para lo que estaba estudiando realmente.

-Satsuki-san… -llamo despacio, sabiendo que la muchacha no respondería decidió seguir hablando - de casualidad… ¿no odiaba usted los panes dulces? – a su pregunta vino el golpe de un diccionario que impacto su cabeza y por tercera vez en aquella mañana se fijó en que había algo raro en su comportamiento.

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-¿te encuentras bien Hinata-kun? –

-¡ah! – dio un bote cuando sintió la mano de Naruko en su hombro, se sonrojo tenuemente cuando la vio sonreír a su lado. Su clase había terminado hacia poco y su mente divagaba nuevamente en el ardor de su mejilla y esos ojos… los ojos desolados de Satsuki –h-hola Naruko-san… - saludo cuando la muchacha se sentó a su lado, ni siquiera la había notado en un principio, pues naruko no tenía materias que coincidieran con el aquel día. El silencio iba en aumento y él no se sentía precisamente alegre, ¿Por qué debía sentirse tan culpable? Y con su linda Naruko ahí…

-¿de casualidad haz visto a Satsuki? –pregunto de pronto perdiendo la siempre impecable sonrisa de su rostro, el negó lentamente preguntándose desde cuando Naruko podía acercarse tanto a él sin que sintiera el suelo moverse bajos sus pies y ser un lerdo que solo balbuceaba incoherencias, se sintió extrañamente complacido, eso significaba algo bueno supuso, podía actuar como un chico normal junto a la joven que robaba sus suspiros y su corazón -hmnn… como los había visto bastante tiempo juntos pensé que sabias a donde podría haberse ido, ya que me dejo plantada en la cafetería y no la vi salir por el portón, me imagine que aún estaba aquí–

-hmn… no… – Hinata no pudo darle la respuesta a eso, la mochila de Satsuki estaba en el usual asiento de atrás junto a la ventana aun sin ser retirada, Naruko como su amiga se había preocupado por ella obviamente y él no era de mucha ayuda.

-eres muy tímido Hinata-kun – ante sus palabras trago sintiendo eso más que un halago un reproche. Naruko bufo posiblemente aburrida y él se limitó a apretar su portafolio sobre sus piernas sin saber que decir, simplemente sintiendo la mirada azul de Naruko sobre el – Satsuki ha estado muy rara… – volvió a decir – usualmente siempre peleamos, pero parecía como si últimamente mi presencia le irritara en serio, no entiendo por qué… -

-¿y yo que soy para ti Hinata? –

El recuerdo de Satsuki sonrojada y su mano sobre ese encaje negro le llego a la memoria sonrojándolo bruscamente, él sabía porque Satsuki estaba irritante. Había mostrado interés en él y él…

-l-lo siento… a mi… m-me g-gusta alguien más… -

-es decir, sé que ella es así de por si por el problema con su padre y eso pero… -

-¿p-problema? – pregunto de pronto, sintiendo que se había perdido de algo, no recordaba que nada asediara a Satsuki en los meses que duraron juntos como ama y esclavo sin omitir el hecho de que sus padres se conocían de algún lado. La muchacha era tranquila y nunca daba señas en su presencia de que algo anduviera mal, aunque tampoco era que fuera muy emotiva, su desinterés por todo era algo común en ella y era tan fácil verla con un semblante serio y obstinado que sin duda verla sonrojada y dolida le había calado en los huesos, saber que él la había hecho romper esa barrera le traía de un humor legumbre

-hmn… si, ¿sabes que Satsuki tiene a su hermana Itaili?, al parecer su padre olvido que Satsuki cumplía años ayer y se fue de viaje con su hermana mayor… o algo así, también esta lo de las olimpiadas de natación de la semana pasada, solo llego su madre, ella estaba furiosa, ¿no fuiste? – pregunto curiosa

-n-no, mi padre me tenía trabajando en los centros de entrenamiento, a-además no t-todos los alumnos p-podía ir según rec-cuerdo – ¿Cómo era posible que hubiera olvidado que Satsuki cumplía años?, ¿tan lento iba que no se fijó en los miles de chicos que se acercaban a darle un obsequio? No. andaba más ocupado huyendo como un cobarde, antes del incidente Naruko le dijo que debía hacer una gran fiesta, él incluso había pensado en regalarle algo, claro todo se fue al caño cuando la muchacha se había abalanzado sobre él y sus hormonas como si fuera un adolecente decidieran ser un problema no muy diferente al de cualquier otro chico y luego simplemente había decidido huir de ella.

-hmn… si, mis papas si fueron a verme, ese día se puso aún más pesada conmigo, recuerdo que estuvo de mal humor toda la competencia, incluso aunque gano y todo su equipo estuvo felicitándola – vagamente recordaba algo después de ser barrido un poco menos en el entrenamiento con su padre y ayudar a los niños en posturas de defensa, cuando regreso a la universidad ya enterado de aquello; como obsequio le había preparado un almuerzo especial de omusubi con Okaka y tomates, no recordaba haberla visto tan feliz alguna vez, sin embargo poco duro su expresión que paso a ser un "no está mal" luego de irse dejándolo intrigado y con un extraño dolor en el estómago.

-¿C-cómo puede soportar a una persona q-que es así con u-usted? –pregunto intrigado, Naruko solo le miro y su sonrisa se ensancho iluminando de por si sus preciosos ojos azules

-porque es mi rival, y mi amiga más querida – miro hacia la mochila abandonada – porque sé que es amable a su manera, solo que le cuesta expresarlo con palabras… ella fue mi primera amiga cuando yo estaba sola y rechazada en el jardín de niños, sabes… ella llego con un pañuelo y me lo tiro en la cara – Naruko rio ante el recuerdo y le miro con sus ojos azules tan brillantes como las estrellas – dijo que si era una fracasada jamás me rindiera en demostrar lo contrario, me acepto cuando era una apestada y todas las niñas me temían por las marcas en mi rostro, a veces me parece que soy fea sabes– Naruko se tomó las mejillas recordando lo feo que fue cuando las demás niñas se burlaban de sus marcas, por aquel accidente que casi le había costado la vida de pequeña y ahora ya nadie parecía notar, era casi como una heroína por haber sobrevivido a tal experiencia y las marcas no se notaban demasiado

-c-claro que no, ¡u-usted es muy hermosa naruko-san! – le dijo sintiendo sus mejillas calentarse, Naruko solo sonrió encantadoramente.

¡Plaff!

Ambos respingaron ante el azote de la puerta y levantaron la vista encontrándose con el aura oscura de Satsuki, quien les dedico una mirada gélida a ambos, naruko pareció abrumada por la intensidad de su mirada. Hinata se vio preso de un sentimiento amargo al sentir esos ojos tan llenos de molestia clavados en él y en Naruko, sin decir nada Satsuki avanzo tomando su mochila sin siquiera molestarse en voltear a mirarlos nuevamente

-¡Satsuki! –llamo Naruko al levantarse e ir tras ella -¡espérame! – Le llamo sin ser atendida, rápidamente se volteó hacia él y sonrió –debo irme, nos vemos luego Hinata-kun - y sin dejarlo responder la rubia ya se había marchado dejándolo solo, hundido en esa extraña sensación en su pecho que empezaba a asfixiarlo, ¿Qué le sucedía? Porque de pronto se sentía tan mal…

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-¡deja de seguirme Naruko! – grito al fin, deteniéndose en medio de una de las tantas calles que podría haber usado para llegar haberse retardado más, se suponía que había regresado tarde con el fin de no verlo de nuevo, ¡¿y que encontraba?!

-¡u-usted es muy hermosa Naruko-san! –

Volvió a sentir la molestia de tan solo recordarlo, y Naruko tan…

-¿Por qué estas comportándote tan rara? – cuestiono la rubia al darle alcance y plantándose enfrente de ella. Verla le causo más rabia, la perfecta y brillante Naruko, con sus ojos azules y su hermosa cabellera dorada, con ese corazón desinteresado y benévolo. Tan perfecta a los ojos de Hinata.

-¿Qué hacías con Hinata a esta hora en una clase que no es la tuya? –cuestiono al ignorar deliberadamente su primera pregunta.

-¿Qué?, nada, solo le preguntaba si te había visto, tuve que tomar tu aburrida clase solo para eso, además no puedes simplemente desaparecer y yo tuve que ir y preguntarle –

-no me pareció que de eso se tratara la plática – hizo el intento de pasarla de largo sin molestarse en mirarla más, sentía que si la tenía más tiempo enfrente estallaría Y Uchiha Satsuki no se rebajaba a ese nivel con nadie más que no fuera el estúpido e ingenuo de Hinata, pero estaba segura de que sería la última vez, estaba tan enfadada.

Hinata podía quedarse con la rubia hueca, ella tenía de donde escoger y jamás había rogado a nadie. Eso estaba por terminarse, algo se lo dijo la primera vez que hablo con él, que ese chico solo le traería problemas, pero aunque sabía que podría ir y tomar a cualquier chico, el verlo ir quizá del brazo de alguna de sus bobas "amigas" le causaba una indignación igual o peor al de saberse rechazada de sus propios labios por segunda ocasión, miro a Naruko, definitivamente no iba a darle el privilegio de que se quedara con él. Ella lo quería, quería ser su centro de atención, quería sentirse protegida y arrullada en sus brazos, quería que su dulce mirada le consolara, a ella, no a Naruko.

-¿estas molesta con Hinata-kun? – Pregunto su compañera tras él, no supo si la risita de Naruko fue de burla o sarcasmo pero no se giró para comprobarlo – hablando de Hinata-kun, ¿Qué le hiciste pervertida? –ante su pregunta se detuvo abruptamente

-¿Quién dijo que yo le hice algo? –pregunto molesta por la insinuación, si era por lo de la mordida en el cuello estaba segura de que Hinata lo había cubierto con una estúpida bufanda alegando que estaba resfriado y con el rostro sonrojado nadie había dudado de aquello, tsk cobarde.

-Hinata-kun es el chico más tímido del salón, demasiado raro algunas veces… pero si dejo de hablarte sin duda fue porque le ofendiste o algo así – acuso mientras intentaba ver algo en los ojos negros de su amiga, para ella no había pasado desapercibido el que el muchacho no se había acercado a Satsuki la última semana y que esta había estado de humor de perros y que muchos de sus admiradores prefirieron dejarle sus obsequios en el casillero antes de ser víctimas de algún golpe intencional, Satsuki bien podría haber encendido una hoguera con cartas, sobres y dulces de por medio para quemar media universidad con ello a causa de su enfado – incluso pude ver que estaba preocupado, él siempre sonríe de esa manera gentil y hoy parecía un cadáver y se Uchiha Satsuki que algo le hiciste – acuso la rubia

-no le hice nada a ese pedazo de tonto – gruño irritada, queriendo que a Naruko le cayera algo encima, de preferencia una jaula para que dejara de seguirla, era obvio que Naruko no iba a dejarla en paz en toda esa tarde, lo más probable era que la siguiera hasta su casa para poder fastidiarla.

Naruko le miro intensamente, intentando descifrar aquel código da vinci, algo hizo clic en su cabeza de pronto

-ohhh… ¡¿te gusta?! – grito de pronto con la boca abierta y un ademan exagerado que la hizo detenerse

-¡claro que no! –contesto a la defensiva

-entonces no te importará si me lo quedo nee – la mirada furiosa de Satsuki le respondió toda duda y no pudo evitar reír estruendosamente avergonzando a la pelinegra por las miradas que atraían a su paso – valla, y pensar que tienes a todo un club de fans y te fijas en uno que no quiere ver tus bragas jajajajajaja – las lagrimillas se le saltaron a los ojos doblándola por la risa, lo que no duro mucho porque pronto se convirtieron en quejidos de dolor –auch… nadie dijo que reír duele tanto– y sin embargo volvió a reírse. Satsuki harta le azoto un manotazo que la hizo tambalearse – ¡ahhh salvaje! -

-¡no seas estúpida!, el solo era mi esclavo, ¿contenta? – alego al retomar su camino, respirando y contando para no tirarla al suelo y arrancar cada hebra dorada de su cabeza, a ver si así Hinata dejaba de fijarse en ella de una vez

-¡¿tú que?! –Grito la muchacha – ¿y ahora que hiciste Satsuki? – pregunto alarmada, pues sabía que su amiga solía tener ideas bastante raras para tratar a los demás, aunque no entendía porque Hinata había sido blanco de tan cruel hecho.

-tsk, deja de seguirme Naruko, y deja de preguntar estupideces, él no me gusta para nada, lo único bueno de él eran sus almuerzos –ni siquiera las preguntas consecutivas y los gritos de Naruko la hicieron volver a hablar, eso era asunto suyo después de todo.

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Llegar a su hogar jamás le tomo tanto tiempo, Hinata sabía que la culpa era un poderoso veneno en el alma de una persona, en especial en la suya quien siempre intentaba procurar mantener su mundo en paz sin que nada alterara su armonía y sus valores, su madre se lo había inculcado bien; incluso aun después de que habían sufrido un espantoso ataque en aquel centro comercial jamás le incito a odiar a nadie, en su lecho de muerte le juro ser un buen chico, cuidar de su hermano y no dejar que cosas como el odio entraran en su corazón, que no se dejaría envolver en ninguna maraña de sentimientos negativos, ninguno que pudiera a llegarle a atormentar o generar un cargo o peso de conciencia innecesario. Su carácter gentil no había cambiado con los años, sin embargo tras la muerte de su madre su padre se había hecho de diversos sitios de entrenamientos personales, enseñando a todo aquel ser débil que quisiera aprender a defenderse y cuidar lo que él no había podido proteger. sin embargo su propio hijo mayor se negaba a mejorar, siempre siendo indulgente o demasiado suave, como si perdiendo contra Nejivi y su propio hermano menor los hiciera más fuertes, Nejivi era mujer, por eso debía defenderse mucho mejor, pero aunque lo intentaba no se sentía bien. Sabía que no era incapaz, solo no deseaba ser como eso maleantes que habían golpeado a su madre cundo intento protegerlo… todo aquello… solo había generado temores en él, queriendo ser fuerte para proteger lo que amara y al mismo tiempo ser una buena persona para no ser odiado y no parecerse en nada a ese tipo de humanos sin escrúpulos… Hinata sabia en el fondo que era la decepción más grande que su padre hubiese tenido al menos en ese aspecto.

Dejo sus pensamientos en cuanto puso un pie en su hogar, el resto de la tarde la paso estudiando, intentando olvidar esos ojos negros hundidos en tristeza, intentando alejar la culpa y el peso de sus propias palabras; él no tenía derecho a decirle aquello, lo había dicho en un momento de rabia, en un momento en que no pensó en nada más que lo negativo. Satsuki no era una chica frívola, era una muchacha que se resentía con facilidad, que no confiaba en nadie porque sabía que era peligroso, sabia de sus problemas familiares por labios de las chicas envidiosas que no la toleraban, y no sabía del todo si aquello era verdad, sin embargo ninguna de ellas veía el panorama completo, Naruko si, ella veía todo lo que los demás no, había visto lo que él.

Soledad, silencio, temor… su desconfianza hacia los demás erradicaba de algún lado, pero él no sabía mucho de ella como para conocer detalles tan personales.

Juzgarla no había sido correcto, decidió que se disculparía el día siguiente, no podía seguir así, ella necesitaba saber que él era un tonto y que ella era una buena chica, que sin importar lo que hubiera pasado podían seguir siendo… ¿amigos? Ahora que lo pesaba, ambos habían sido ama y esclavo, pero ahora que conocía sus sentimientos hacia el… ¿realmente podrían ser solo amigos?, porque ¿Por qué otra razón podría haberlo besado así?, sus sentimientos habían sido tan evidentes… como los de el por Naruko.

El sonido de su celular lo despertó de sus pensamientos, abrió sin consultar el número y respondió

-¿si? -

-¡Hinata-kun! – la voz tras el teléfono chillo entre risas

-¿Naruko-san?... – pregunto más que extrañado.

-oye ¿puedes venir al centro?, necesito hablar un momento contigo, ya sabes al centro donde venden ramen, ¡vale! te veo allí – tan pronto como lo dijo Hinata escucho el bip cuando colgó, sonrió de pronto.

¡Oh por dios!, ¡tenía una cita con Naruko!, bueno… iba a hablar con ella, pero técnicamente tenía una cita.

No perdió tiempo y se dio una ducha rápidamente, se colgó algún conjunto de ropa informal, unos pantalones de mezclilla desgastados y una camisa de un violeta tan fuerte que parecía azul, tomo un intento de abrigo gris y se lo puso sin cerrarlo, amarro su cabello algo largo en su usual coleta baja y sonrió al espejo, sentía que iba a desmayarse en cualquier momento, eran nervios, ya empezaba a sentir las piernas flojas.

Salió a la cocina por un vaso de agua antes de salir, encontró a su hermanito comiendo las galletas de un frasco de cristal del cual tenía estrictamente prohibido comer si no era de mañana en el desayuno, ya que una ingesta de azúcar en él lo ponía bastante pesado por la tarde.

-antes de que digas algo, yo calle esa marca de amor que traías en el cuello la semana pasada, así que ahórrate el regaño – Hinata se sonrojo y abrió los labios en busca de una excusa pero el rostro del jovencito le indicó que no le interesaba y que no era estúpido por mucho que tuviera trece años

-¡p-pero que cosas dices Hana-chan! – sonrió nerviosamente feliz revolviendo los cabellos de su hermanito menor, fastidiado el castaño le dio un manotazo para erguirse en lo que aun su baja estatura le proporcionaba, con las migas de las galletas en las mejillas aquello no parecía tan amenazador.

-Han, ¡soy Han! Y algún día si no dejas de llamarme así pateare tu trasero muy lejos – respondió recalcando al picarle la frente tres veces, Hinata rio ante su mal humor

-ya sabes que siempre desee que fueras una Hana en vez de un Han – volvió a sonreír esta vez tomando sus mejillas

-¡ya suéltame! – se quejó dando patadas para ser liberado, pero por la sonrisa permanente en Hinata supo que algo verdaderamente raro le había sucedido a su bobo hermano para ir y molestarle así -¿así que… ya le dijiste a la rubia que te gusta? – tal como lo espero su hermano le soltó mientras avergonzado se enderezaba fingiendo demencia

-c-creo que olvide ir con Inou, a-algo de chicos sabes… ¡m-mira que tarde es!- Han estrecho los ojos, algo verdaderamente raro le pasaba a Hinata.

-aja… -

-d-debo irme – sonrió nervioso para desaparecer por la puerta con una inusual prisa en él, quien siempre iba tan lento que necesitaba darle en la espinilla para que se moviera, Han salió a verlo correr por el pasillo mientras la sonrisa burlona aun bailaba en sus labios.

-¡llevas mucho perfume! – grito desde la puerta haciendo que al voltear levemente hacia atrás apenas se fijara de Nejivi quien por poco pasaba atropellando

-l-lo siento – balbuceo para darse la vuelta y rodearla con una sonrisa nerviosa para volver a correr por el pasillo, si, el bicho que le había picado sin duda era grande.

-hmm… – Nejivi entrecerró los ojos extrañada por su comportamiento, al igual que Han ya había notado que algo raro le sucedía al siempre despistado Hinata.

-¿no vas a perdonarlo nunca? – pregunto con una sonrisa llena de burla al ver que no le despegaba la vista de la espalda, Nejivi se volteó al ver la cara del jovencito maleducado que tenía como primo

-¿Qué no deberías estar terminando tus deberes? Si sigues comiendo eso te pondrás tan gordo que alguien podría dejar de quererte – el jovencito capto la indirecta pero lejos de molestarse sonrió mas.

-jajajaja si, al menos lo mío es seguro Ne-ji-vi – Han supo que le había ganado cuando la muchacha de ojos claros entrecerró los ojos, mirándole con ganas de aventarlo muy lejos lo cual si no tenía cuidado sí que podría llegar a suceder.

-ja, ya quisieras– y sin decir nada más Nejivi le ignoro al darse la vuelta y seguir su camino, Han volvió a comer otra galleta

-¡pero no fue su culpa! – grito antes de verla desaparecer por la puerta de atrás, solo que Han sabía que realmente si había sido culpa de Hinata, aunque no intencionalmente.

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Holisss bueno, debo dar algunas explicaciones me parece. Estoy reeditando los capítulos, corrigiendo los horrores para que se entienda mejor;-; debo agradecer sus comentarios y consejos… (Gracias roma-chan). (Ya lo corregí.)

En cuanto a sus teorías y preguntas sobre los personajes creo que todo se ira desentrañando poco a poco, me pareció un poco más normal empezar por la parte donde está todo el problema y evitarme el forzoso inicio donde debe conocerla tres mil quinientas horas y una vida para que le agrade XD, en cuanto a Hinata, es tan lindo jajaja, solo que un chico enamorado no ve más allá de sus narices, créanme tuve un amigo así, que me daban ganas de darle de comer sal porqué de tanta azúcar iba a morir diabético tan joven. Eso es todo creo, referente al número de los caps., no estoy segura porque la historia está ahí, siendo tejida poco a poco y no se para cuanto de, espero que no se les haya echo aburrido y esperemos que Hinata reaccione, ¡digo es Satsuki! Jajaja.

Besitos. (Las actualizaciones procurare que se hagan al menos una vez por semana, cada viernes o sábado pero este es un regalo de adelanto a mis poquitas lectoras, lo hago con mucho cariño para ustedes las primeras en fijarse en esta locura que estoy escribiendo) así que tratare de ajustarme ^_-

Corregido .