Cap 2: Te veo.

Nota de la autora: Aquí les dejo el segundo capitulo del Origen de los Guardianes Un amor inesperado, espero que les guste!

Un joven de cabello blancos y ojos tan azules como el mar se encontraba parado en la punta de un poste de luz donde observaba divertido las consecuencias de cada una de sus travesuras.

De pronto un caballo paso galopando sin parar.

-Pitch…- al instante mismo siguió al caballo lo mas silenciosamente posible.

Sonaron las campanas anunciando el fin de clases. Los pasillos se llenaron de enormes multitudes de estudiantes de entre 16 y 18 años. Entre ellos una joven de larga cabellera negra, perdida en sus pensamiento vagaba en el pasillo sin intención de irse.

Cuando un grupo de chicas paso junto a ella, la empujaron haciéndola caer al suelo.

-¿Estas bien?- pregunto un muchacho de cabellos y ojos marrones al tiempo de ofrecerle amablemente la mano.

Ella al instante rechazo dicho gesto y después de levantarse se marcho del lugar.

-¡Jamie vamonos!- lo llamo otro muchacho del otro lado del pasillo.

La noche cayo en el pueblo de Burguess, las luces de las casas eran las que alumbraban las calles, pues la luna era oculta por las grises nubes.

Finalmente llegaron a un pequeño vecindario. El caballo atravesó la pared de una de las casas. El guardian de la diversión no dudo en también hacerlo

La casa parecía estar vacia, de hecho no era tan amplia que digamos pero se le podía llamar casa.

Sigiloso recorrió cada una de las habitaciones en busca del caballo. Solo faltaba un habitación. Al entrar en ella se encontró a si mismo en una habitación muy peculiar.

Las paredes de esta eran de un azul cielo y tenia copos de nieve estampados en ellas. En la esquina había un cama individual cubierta por sabanas azules y en la otra un tocador cubierto por montones de fotos y en la parte inferior por figuras de cerámica algunas sin pintar. A un lado de la puerta un librero blanco junto a un escritorio con una computadora del mismo color.

Su observación fue interrumpida por el mismo caballo que perseguía. La bestia se lanzo contra, cosa que hizo que el cayera al suelo con el caballo encima suyo. Jack lucho con tal de liberarse. Trato de morderlo pero el lo impedía gracias a su baston.

Ella giro la manija de la puerta y entro a la casa. Tras colocar su bufanda y saco en el porta ropa, y de colocar su libro en una mesa junto a la entrada prendió todas las luces del lugar. Exaltada por escuchar ruidos provenientes de su habitación. Tomando un bate de baisbal y elevándolo a la altura de la cabeza se dirigió a la puerta dispuesta a atacar a cualquiera que se hubiera infiltrado en su casa.

El peli blanco lanzo al caballo contra la pared. A punto de dar el ataque final la puerta se abrió.

Alarmado volvió la mirada al caballo y este desapareció sin dejar rastro.

La joven frente a el aparentaba unos 17 años. Era muy bonita. Esos dulces ojos color miel ocultos tras unos lentes que lo miraban con decisión le parecían tan bellos. Esa larga cabellera negra se notaba suave y sedosa con tan solo verla. Y sus rosados labios entre abiertos le parecían tentadoras.

-Que suerte… solo es una chica- suspiro aliviado ante la idea de que solo los niños lograban verlo.

Ella mirándolo con temor levanto el bate y lo miro con intenciones de golpearlo.

-¡¿Quién eres y que haces aquí?!- dijo apuntando el bate hacia el.

El enseguida esquivo el golpe y arrebato el bate de las manos.

-¡Devuelvemelo o llamare a la policía!

-¿Tu puedes verme?- pregunto con un semblante serio.

-Am… claro, te veo- respondió un tanto confundida al tiempo de acomodar sus lentes- ¿Por qué no habría de hacerlo?

Jack sorprendido se perdió en sus pensamientos. Ella aprovechando que el estaba distraído tomo el bate para golpearlo.

-Si no me respondes quien eres te golpeare con este bate con todas mis fuerzas.

-Tranquila… tranquila- dijo Jack dejando su baston en el suelo- Te lo dire- mi nombre es Jack Frost.

-¿Jack Frost? Imposible que un degenerado como tu sea el señor del invierno.

-¿A quien llamas degenerado?

-A nadie degenerado- sonrio- Si tu eres el gran Jack Frost demuéstralo.

-Sera un placer señorita…. ¿?

-Emily, Emily Wind.

-Aguafiestas mejor- Emily bufo esperando a que su acompañante hiciera una demostración.

Jack tomo el baston entre sus manos y lo choco contra el suelo y este se congelo.

Ella al instante resbalo dando al suelo.

Jack levanto el baston al techo y de el comenzó a caer nieve autentica y genuina.

Un copo llego a parar a la nariz de la pelinegra y exploto en polvo azul sobre ella. Emily rio, rio divertida disfrutando de la nevada en su habitación.

De la nada sintió frio en la parte baja de su cabeza. El guardian le había aventado una bola de nieve. El sonreía de manera desafiante y ella también lo hizo.

Esto era guerra…