Capítulo No. 2
"Conociendo por vez primera"
Notas de la Autora: TT.TT mi FF ya tiene un año... sniff... eso es increíble... aún recuerdo el "terror" con el que lo publiqué la primera vez... jeje... digo "terror" porque en verdad tenía miedito de que me dijeran cosas feas y me criticaran más de la cuenta... gracias a Dios no fue así... bueno, ya basta de recuerditos... jijiji... les dejo la continuación... perdón por la demora... pero en verdad... no tuve tiempo de pasarlo al computador... por eso el atraso. Ahora sí, después de tanto "bla, bla, bla" les dejo el segundo capítulo, no sin antes agradecer los reviews que me han dejado, muchísimas gracias por tomarse el tiempito de dejármelos. Saluditos de... Magic.
La enfermera cruzó a su derecha... James la seguía mecánicamente, su mente era un torbellino de pensamientos.
¿Será parecido a Lily? –se preguntaba a sí mismo- ¿Será pelirrojo? –se llevó una mano a su alborotado cabello y sonrió, seguía a la enfermera sin reparar en la dirección a donde se dirigía y por estar ensimismado en sus pensamientos, no se percató en que momento la enfermera se detuvo en el pasillo, él por su parte, siguió caminando hasta que tropezó con la espalda de su guía- lo lamento –se disculpó.
Es aquí –dijo la enfermera señalando una puerta justo frente a James, éste asintió y tomando un gran suspiro extendió su mano, tomó la perilla... pero no la giró.
La enfermera lo miraba sonriente, definitivamente no era la primera vez que un padre estaba tan nervioso- debe ser su primogénito –pensó mientras observaba a James, quien no se decidía a abrir- ¿va a entrar? –preguntó entre risas.
James asintió nuevamente, tomó con fuerza la perilla y la giró... al abrir completamente, pudo observar frente a él, recostada en una cama, a su esposa, Lily, sosteniendo en brazos un bultito cubierto en mantas blanca. El joven entró y cerró la puerta tras él.
Al escuchar la puerta cerrarse, Lily volteó su vista al recién llegado- es un niño... ¿ves? Te lo dije –separó cuidadosamente la parte de la manta que cubría el rostro del recién nacido, dejando visible la tez clara del pequeño.
James los miraba asombrado- tu nunca te equivocas –dijo acercándose por fin a su esposa y a su hijo. Le dio un tierno beso a Lily en los labios- es hermoso –añadió al ver al pequeño detenidamente, quien estaba muy cómodo en los brazos de su madre.
El bebé movió su pequeña manita hacia su rostro y fue en ese momento cuando James se percató en la apariencia del cabello de su hijo- ¡Mira! –exclamó emocionado- tiene mi mismo tipo de cabello... tendrá problemas –añadió.
Aún es muy pronto para que asegures que su cabello es igual al tuyo –dijo Lily- aunque el color es parecido –añadió acariciando el cabello de su primogénito- sus ojos... por el contrario... si son parecidos a los míos –dijo y se sonrojó un poco; James se percató en que el pequeño los tenía cerrados.
¿Pu... puedo cargarlo? –preguntó a su esposa.
También es tu hijo –respondió Lily sonriente- ni siquiera deberías preguntarme –añadió mientras se preparaba a entregarle al bebé.
James no tenía ni la menor idea de cuál sería la mejor manera de sostener a su hijo, así que simplemente extendió ambos brazos y lo recibió. Al sentir el pequeño, cálido y delicado cuerpecito del bebé, James no pudo evitar que unas lágrimas resbalaran por sus mejillas.
Hola pequeño –susurró dulcemente al bebé- yo soy tu padre... James... -se sentó junto a su esposa. Las lágrimas también se deslizaban por las mejillas de Lily al ver la escena. Una lágrima de James cayó en el rostro del pequeño, éste al sentirla, abrió sus grandes y brillantes ojos verdes, permitiéndole a su padre verse reflejado por vez primera en sus ojos.
Es tan hermoso... –dijo James limpiándole la lágrima al pequeño y admirándose en sus pupilas verdes.
Es como verte a ti... –susurró Lily- son tan parecidos –añadió.
James volteó la vista hacia su esposa- sólo en el aspecto físico quizás –explicó- apuesto a que su carácter será como el tuyo- añadió sonriendo, Lily también sonrió.
Sirius había ocupado el lugar de James... y caminaba de extremo a extremo en la sala. Hacía tiempo ya desde que James había seguido a la enfermera... y no regresaba.
Remus estaba sentado, con los ojos cerrados, seguramente ya había recordado el desgraciado final de su pócima, porque de vez en cuando fruncía el entrecejo y negaba con la cabeza, quizá pensaba en el tiempo que le llevaría realizarla nuevamente... y si tuviese a su disposición todos los ingredientes.
Peter también estaba sentado, al lado de Remus, adormitaba al principio... pero ahora dormía despreocupadamente, reposaba su cabeza en el hombro izquierdo de Remus.
Sirius detuvo su incesante caminar de pronto- ¿cree que todo esté bien, Dumbledore? –preguntó dirigiéndose al anciano, éste asintió. Remus abrió nuevamente sus ojos castaños y los observó detenidamente, algo en la voz de Sirius le sugería que algo tramaba su amigo. Peter, por su parte, seguía durmiendo.
Tengo un mal presentimiento –añadió Sirius y deslizó su mano derecha dentro de la bolsa del elegante saco que vestía, se hizo de su varita y al sacarla a la vista de todos, sonrió.
Remus se puso inmediatamente de pie, al hacerlo Peter cayó sobre el asiento y despertó sobresaltado- ¿qué ocurre? –preguntó mientras se desperezaba.
Sirius... no es el momento ni el lugar para utilizar tu varita... –dijo Remus mientras caminaba hacia su amigo, intentando prevenir cualquier descabellada idea que Sirius tuviese en mente.
Estoy de acuerdo con Remus –acotó Dumbledore mientras observaba divertido al sonriente Sirius a través de sus gafas de media luna.
Peter observaba adormitado la escena... sin prestar atención a lo que ocurría, miró extrañado a su alrededor, como percatándose al fin del lugar donde se encontraba- no entiendo por qué Lily escogió un lugar como este... con muggles... –expresó con desconfianza- pudo estar en San Mungo –añadió mientras se acomodaba nuevamente en su asiento.
James aún sostenía en brazos a su primogénito y lo observaba tiernamente junto con Lily. El bebé abrió su pequeña boquita y bostezó abiertamente.
Debe tener sueño –dijo James sonriente, mientras acariciaba tiernamente el rostro del bebé- ¿va a llamarse como acordamos? –preguntó volviendo el rostro hacia Lily, quien no quitaba la vista del pequeño y sonreía.
Harry James... –susurró dulcemente Lily mientras acercaba su mano derecha al rostro del bebé- ese es tu nombre... ¿verdad? –deslizo su dedo índice hacia la boquita del bebé, quien la miraba con curiosidad, al sentir el dedo de Lily entre su boca... cerró sus pequeños labios alrededor del dedo de Lily y ésta sintió la presión que el pequeño ejercía en torno a su dedo- Hmmm... creo que tiene hambre... no sueño... –acotó entre risas la joven.
Sí, tienes razón –expresó James mientras miraba con asombro a su hijo.
Es bastante fuerte –dijo Lily, mientras retiraba lentamente su dedo de la boca del pequeño y éste amenazaba con llorar- bastante, bastante fuerte- añadió mientras observaba detenidamente su dedo, pero pronto volteó su mirada nuevamente hacia Harry, quién arrugaba su pequeño rostro ya que estaba a punto de llorar.
Pero si el bebé lloró o no lo hizo, no se enteraron sus padres, ya que una enfermera entró a la habitación en ese preciso instante.
Debo llevármelo para un nuevo chequeo –explicó la enfermera mientras se aproximaba a James, éste le entregó a Harry... no sin que antes el pequeño hubiese recibido un beso en la mejilla por parte de su madre... y un beso en la frente por parte de su padre, hasta ese momento aún no lloraba, pero seguía arrugando su pequeño rostro- usted también debe retirarse –añadió la enfermera al tener en sus brazos al bebé- ambos necesitan descansar –explicó.
James asintió y le dio un tierno abrazo a Lily- vendré mañana a primera hora –le dijo mientras besaba en la frente a su esposa.
Quisiera ya estar de vuelta en nuestro hogar –le explicó Lily mientras se acurrucaba en la cama- me informaron que mañana nos podremos retirar, trata de venir temprano –le aconsejó a su sonriente esposo, éste asintió nuevamente y salió de la habitación detrás de la enfermera que llevaba en brazos al pequeño Harry.
"Conociendo por vez primera"
Notas de la Autora: TT.TT mi FF ya tiene un año... sniff... eso es increíble... aún recuerdo el "terror" con el que lo publiqué la primera vez... jeje... digo "terror" porque en verdad tenía miedito de que me dijeran cosas feas y me criticaran más de la cuenta... gracias a Dios no fue así... bueno, ya basta de recuerditos... jijiji... les dejo la continuación... perdón por la demora... pero en verdad... no tuve tiempo de pasarlo al computador... por eso el atraso. Ahora sí, después de tanto "bla, bla, bla" les dejo el segundo capítulo, no sin antes agradecer los reviews que me han dejado, muchísimas gracias por tomarse el tiempito de dejármelos. Saluditos de... Magic.
La enfermera cruzó a su derecha... James la seguía mecánicamente, su mente era un torbellino de pensamientos.
¿Será parecido a Lily? –se preguntaba a sí mismo- ¿Será pelirrojo? –se llevó una mano a su alborotado cabello y sonrió, seguía a la enfermera sin reparar en la dirección a donde se dirigía y por estar ensimismado en sus pensamientos, no se percató en que momento la enfermera se detuvo en el pasillo, él por su parte, siguió caminando hasta que tropezó con la espalda de su guía- lo lamento –se disculpó.
Es aquí –dijo la enfermera señalando una puerta justo frente a James, éste asintió y tomando un gran suspiro extendió su mano, tomó la perilla... pero no la giró.
La enfermera lo miraba sonriente, definitivamente no era la primera vez que un padre estaba tan nervioso- debe ser su primogénito –pensó mientras observaba a James, quien no se decidía a abrir- ¿va a entrar? –preguntó entre risas.
James asintió nuevamente, tomó con fuerza la perilla y la giró... al abrir completamente, pudo observar frente a él, recostada en una cama, a su esposa, Lily, sosteniendo en brazos un bultito cubierto en mantas blanca. El joven entró y cerró la puerta tras él.
Al escuchar la puerta cerrarse, Lily volteó su vista al recién llegado- es un niño... ¿ves? Te lo dije –separó cuidadosamente la parte de la manta que cubría el rostro del recién nacido, dejando visible la tez clara del pequeño.
James los miraba asombrado- tu nunca te equivocas –dijo acercándose por fin a su esposa y a su hijo. Le dio un tierno beso a Lily en los labios- es hermoso –añadió al ver al pequeño detenidamente, quien estaba muy cómodo en los brazos de su madre.
El bebé movió su pequeña manita hacia su rostro y fue en ese momento cuando James se percató en la apariencia del cabello de su hijo- ¡Mira! –exclamó emocionado- tiene mi mismo tipo de cabello... tendrá problemas –añadió.
Aún es muy pronto para que asegures que su cabello es igual al tuyo –dijo Lily- aunque el color es parecido –añadió acariciando el cabello de su primogénito- sus ojos... por el contrario... si son parecidos a los míos –dijo y se sonrojó un poco; James se percató en que el pequeño los tenía cerrados.
¿Pu... puedo cargarlo? –preguntó a su esposa.
También es tu hijo –respondió Lily sonriente- ni siquiera deberías preguntarme –añadió mientras se preparaba a entregarle al bebé.
James no tenía ni la menor idea de cuál sería la mejor manera de sostener a su hijo, así que simplemente extendió ambos brazos y lo recibió. Al sentir el pequeño, cálido y delicado cuerpecito del bebé, James no pudo evitar que unas lágrimas resbalaran por sus mejillas.
Hola pequeño –susurró dulcemente al bebé- yo soy tu padre... James... -se sentó junto a su esposa. Las lágrimas también se deslizaban por las mejillas de Lily al ver la escena. Una lágrima de James cayó en el rostro del pequeño, éste al sentirla, abrió sus grandes y brillantes ojos verdes, permitiéndole a su padre verse reflejado por vez primera en sus ojos.
Es tan hermoso... –dijo James limpiándole la lágrima al pequeño y admirándose en sus pupilas verdes.
Es como verte a ti... –susurró Lily- son tan parecidos –añadió.
James volteó la vista hacia su esposa- sólo en el aspecto físico quizás –explicó- apuesto a que su carácter será como el tuyo- añadió sonriendo, Lily también sonrió.
Sirius había ocupado el lugar de James... y caminaba de extremo a extremo en la sala. Hacía tiempo ya desde que James había seguido a la enfermera... y no regresaba.
Remus estaba sentado, con los ojos cerrados, seguramente ya había recordado el desgraciado final de su pócima, porque de vez en cuando fruncía el entrecejo y negaba con la cabeza, quizá pensaba en el tiempo que le llevaría realizarla nuevamente... y si tuviese a su disposición todos los ingredientes.
Peter también estaba sentado, al lado de Remus, adormitaba al principio... pero ahora dormía despreocupadamente, reposaba su cabeza en el hombro izquierdo de Remus.
Sirius detuvo su incesante caminar de pronto- ¿cree que todo esté bien, Dumbledore? –preguntó dirigiéndose al anciano, éste asintió. Remus abrió nuevamente sus ojos castaños y los observó detenidamente, algo en la voz de Sirius le sugería que algo tramaba su amigo. Peter, por su parte, seguía durmiendo.
Tengo un mal presentimiento –añadió Sirius y deslizó su mano derecha dentro de la bolsa del elegante saco que vestía, se hizo de su varita y al sacarla a la vista de todos, sonrió.
Remus se puso inmediatamente de pie, al hacerlo Peter cayó sobre el asiento y despertó sobresaltado- ¿qué ocurre? –preguntó mientras se desperezaba.
Sirius... no es el momento ni el lugar para utilizar tu varita... –dijo Remus mientras caminaba hacia su amigo, intentando prevenir cualquier descabellada idea que Sirius tuviese en mente.
Estoy de acuerdo con Remus –acotó Dumbledore mientras observaba divertido al sonriente Sirius a través de sus gafas de media luna.
Peter observaba adormitado la escena... sin prestar atención a lo que ocurría, miró extrañado a su alrededor, como percatándose al fin del lugar donde se encontraba- no entiendo por qué Lily escogió un lugar como este... con muggles... –expresó con desconfianza- pudo estar en San Mungo –añadió mientras se acomodaba nuevamente en su asiento.
James aún sostenía en brazos a su primogénito y lo observaba tiernamente junto con Lily. El bebé abrió su pequeña boquita y bostezó abiertamente.
Debe tener sueño –dijo James sonriente, mientras acariciaba tiernamente el rostro del bebé- ¿va a llamarse como acordamos? –preguntó volviendo el rostro hacia Lily, quien no quitaba la vista del pequeño y sonreía.
Harry James... –susurró dulcemente Lily mientras acercaba su mano derecha al rostro del bebé- ese es tu nombre... ¿verdad? –deslizo su dedo índice hacia la boquita del bebé, quien la miraba con curiosidad, al sentir el dedo de Lily entre su boca... cerró sus pequeños labios alrededor del dedo de Lily y ésta sintió la presión que el pequeño ejercía en torno a su dedo- Hmmm... creo que tiene hambre... no sueño... –acotó entre risas la joven.
Sí, tienes razón –expresó James mientras miraba con asombro a su hijo.
Es bastante fuerte –dijo Lily, mientras retiraba lentamente su dedo de la boca del pequeño y éste amenazaba con llorar- bastante, bastante fuerte- añadió mientras observaba detenidamente su dedo, pero pronto volteó su mirada nuevamente hacia Harry, quién arrugaba su pequeño rostro ya que estaba a punto de llorar.
Pero si el bebé lloró o no lo hizo, no se enteraron sus padres, ya que una enfermera entró a la habitación en ese preciso instante.
Debo llevármelo para un nuevo chequeo –explicó la enfermera mientras se aproximaba a James, éste le entregó a Harry... no sin que antes el pequeño hubiese recibido un beso en la mejilla por parte de su madre... y un beso en la frente por parte de su padre, hasta ese momento aún no lloraba, pero seguía arrugando su pequeño rostro- usted también debe retirarse –añadió la enfermera al tener en sus brazos al bebé- ambos necesitan descansar –explicó.
James asintió y le dio un tierno abrazo a Lily- vendré mañana a primera hora –le dijo mientras besaba en la frente a su esposa.
Quisiera ya estar de vuelta en nuestro hogar –le explicó Lily mientras se acurrucaba en la cama- me informaron que mañana nos podremos retirar, trata de venir temprano –le aconsejó a su sonriente esposo, éste asintió nuevamente y salió de la habitación detrás de la enfermera que llevaba en brazos al pequeño Harry.
