Todos los personajes son pertenencia de la gran SM, la historia solo es mía.

Hola chicas, primero que nada quiero agradecerle a todas las que me dieron una oportunidad, me leyeron, me pusieron como favoritos y me siguen la historia. En verdad me puso muy contenta que les gustara tanto esta historia. Así que nada, les agradezco y aquí va la historia.

Summary: Él la dejo por quién creía el amor de su vida, su amante. Pero él… ¿Se dará cuenta a quién ama de verdad?¿Será demasiado tarde?... Y ella… ¿Podrá perdonarlo? Nada será lo que parece.

Perdóname:

Capitulo 2: ¿Vida feliz?

EPOV:

Inicio Flashback:

Soy un verdadero imbécil, me repetía una y otra vez. Mientras destrozaba todos los muebles que tenía a mi paso y gritaba sin parar.

Ella se había ido y yo no hice nada para detenerla, por mi culpa perdió a nuestro hijo, ahora quién sabe cómo se encuentre. Ella siempre me demostró que me amaba, nunca le importó mi dinero, pero yo soy tan idiota que la dejo ir. ¿Pero qué digo? Yo amo a Tanya, por eso venía a decirle que la dejaba, pero me iba a hacer cargo de mi hijo le guste o no. Pero si amo tanto a Tanya, ¿Por qué siento este gran agujero en el pecho?, no importa, puede que sea la culpa por hacerla sentir mal y por tener la culpa de que haya perdido al bebé. Sí, eso debe ser.

Ya cansado de gritar y tirar cosas, me decidí por llamar a Tanya para decirle que Bella ya se había ido. Marqué y al tercer tono atendió.

-¿Hola?.- Preguntó la dulce voz de la mujer que amaba.

-Hola Tany.- Contesté.

-Eddie.- Me dijo con ese horrible sobrenombre que sabe que tanto odio, pero ¿Qué puedo hacer? No puedo negarle nada.- ¿Y?¿Cómo fue todo?.- Preguntó más qué interesada.

-Ya está.- Solté un suspiro agotado.- No tuve que decirle nada, ella se entero antes y se fue.

-¿Y él bebé?.- Preguntó confundida. Ella más que nadie sabía que yo me haría cargo del bebé, le guste o no. Eso me costó un gran berrinche porque quería ocupar las 24 horas de mi día además de que a ella no le gustan los niños, pero cuando la amenace que la dejaría, cambió de opinión.

-Lo perdió. Ella mandó a un investigador a que me siga, porque sospechaba que la engañaba, cuando fuimos a París, ella recibió fotos de nosotros entrando juntos al hotel y hoy nos escuchó cuando estábamos en mi oficina.- Le conté resumidamente todo lo ocurrido.

-Oh Dios Eddie.- Dijo sorprendida.- Entonces… ¿Puedo ir a tu casa ya que no hay nadie que nos moleste?.- Preguntó sugestivamente, algo que me ponía a mil.

-Está bien.- Contesté sonriendo.- Prepárate porque esta noche no tendrás descanso.- Intenté poner mi mejor voz sexy.

-Nunca dije que lo quería.- Contestó en el mismo tono.

-Entonces nos vemos en unos minutos.

-Nos vemos.- Colgó.

Media hora más tarde escuche el ruido del motor de un auto, eso significaba que Tanya había llegado. Prácticamente corrí hacía la puerta, y antes de que ella fuese capaz de tocar, ya le había abierto. Entró y cerré la puerta inmediatamente para luego lanzarme a ella y atacar su boca, apoyando su espalda en la puerta y comenzando a tocarla por todas partes.

Dos horas más tarde…

Tanya estaba dormida sobre mi pecho, parecía un ángel. No podía evitar compararla con Bella, sé qué está mal, pero es inevitable, esas son las cosas que me hacen pensar si estaré enamorado de dos mujeres o solo es el saber que Bella estuvo esperando ese pedacito mío durante, tan solo, días. O tal vez sea mi maldita conciencia que me recuerda que por mi culpa lo perdió, y me hace comparar a la mujer que amo con la que amaba.

A pesar de que intentaba conciliar el sueño desde hace rato, un sentimiento de culpa no me deja hacerlo y me hace comparar y repetir pensamientos horribles en mi cabeza. Por eso, decidí levantarme e intentar llamar a Bella, no quería que mi familia se enterara de esto así. Porque sí de algo estoy seguro, es que no podría ocultarle mi infidelidad hacía Bella a mi familia. Y mucho menos quería que hiciera alguna locura.

Encontré mi celular tirado dentro del bolsillo de mis pantalones, que habían quedado tirados sobre la lámpara. Marqué y espere a que Bella contestara pero nada. Volví a intentarlo un par de veces más y me daba el mismo resultado. Por eso, no sé cuantos llamados más me harte y comencé a dejarle mensajes.

-Bella, por favor vuelve, no me alejes de tú lado. Sé que lo que hice está mal y me arrepiento, pero vuelve, no me dejes así, al menos dime donde estas.- Trate de que mi voz sonara preocupada.

Seguí intentado llamarla pero nada, así que comencé a enfurecerme.

-Isabella contesta el maldito teléfono y dime donde estas que sino hare lo que sea y te buscare por cielo y tierra, te hallare y lo lamentarás.- Le ordene. Sabía que no me gustaba tener lo que quería.

Al último desee con todo mi corazón que contestara, pero mi maldito karma no está ayudándome mucho. Por eso ya me desespere.

Vamos por favor contesta!.-Decía ya desesperado. Sin darme cuenta había quedado en silencio hasta que Tanya me saco de mi ensimismamiento.-Vamos Eddie, vuelve a la cama. Déjala, verás como volverá sin siquiera seguir insistiendo.-Ella tenía razón, extrañaría mi dinero.-Tienes razón Tany, ella extrañara mi dinero y volverá.- Ya cansado corte y me dedique a volver a la cama con mi verdadera mujer.

Luego de otras dos rondas de pasión desmedida y desenfrenada, Tany volvió a dormirse, pero yo no podía. Creo que me arrepentí de haberle dejado esos mensajes a Bella, más que nada me arrepentí por el último, yo sé que Bella nunca me quiso por mi dinero sino porque me amaba de verdad. Pero yo no pude cumplir con eso, no pude amarla para toda la vida como le prometí, no pude cuidarla como le jure a ella y a su padre, pero ya nada puedo hacer, ella se ha ido y no se adonde.

No sé cómo demonios ni cuando me quede dormido. Pero sé que desperté cuando alguien gritó, rápidamente me levante y me fije si había sido Tanya quien había gritado, pero me lleve la peor sorpresa al ver que había sido Alice, mi pequeña hermana. Ella no debía de enterarse, al igual que toda mi familia, hasta dentro de unos meses cuando ya me haya divorciado de Bella. Esos eran mis planes, no debía decirles que le fui infiel, Tanya me había dado esa idea, debía de decirles que Bella me dejo por otro y ya está.

-¡Edward!.- Comenzó Alice.- ¡¿Puedes explicarme qué demonios es esto?!.- Preguntó comenzando a sollozar. Mierda, la había cagado.

-Ali tranquilízate…- Intente calmarla. Busque mis bóxer por toda la habitación pero no los encontré. ¿Dónde demonios los había dejado?. Miré a Tanya, pero ella se encontraba durmiendo boca abajo y lo peor era que estaba tapada con la sábana de la cintura para abajo y lo demás era pura desnudez.

-Edward…- Comenzó Ali levantando una mano para detenerme cuando logre encontrar mis bóxer debajo de la sábana e intente pararme e ir hacia ella.- ¿Por qué esta mujer esta desnuda, en tu cama y dónde diablos está Bella?.- Susurró la última parte con lágrimas en los ojos y la voz quebrada. Comenzó a dirigirse hacia la sala y la seguí para comenzar con mi plan.

-Ella se ha ido Ali.- Dije apesadumbrado. Pero la verdad no sé si actúo muy bien o es que lo estoy sintiendo de verdad.- Me ha dejado por otro.- Rogué a quien quiera que Ali me crea. Pero creo que no fue así, nuevamente el karma está en mi contra.

-Eso es imposible.- Dijo viéndome con la desilusión marcada en su rostro.- No cuando ella…- Se cortó rápidamente antes de terminar la oración. Eso me pareció extraño.- ¿Qué le hiciste?¿La engañaste y por eso se fue?¿Cómo pudiste Edward?.- Comenzó a preguntar rápidamente.

-Ali tranquilizáte…- Intente parecer conciliador y más tranquilo. Pero creo que por la mirada que me daba, debía comenzar a responder una a una sus preguntas.- No le hice nada. Es como te digo, ella me dejo.

-¿Y por eso la engañaste?.- Me miro furibunda.

-No la engañe.- Dije en mi defensa con toda la poca credibilidad que me quedaba.

-¿A sí?¿No la engañaste?¿¡Entonces quién mierda es esa maldita zorra que está en tu cama?.- Me preguntó ya fuera de sus cabales. Mierda, ella me matará. Me dije a mi mismo, ya era imposible ocultar que me había descubierto. Pero seguir un poquito de esta farsa no quiere decir que no tenga más esperanza en que me crea.

-Necesita algún consuelo después de saber que ella me había dejado por otro.- Le dije lo más creíble que pude.

-Pobrecito.- Dijo Alice irónicamente.- Él es una pobre victima.- Dijo para luego seguir en el mismo tono pero cada vez con más ternura.- Él no engaño a su mujer y tampoco trata de engañarme también a mí diciéndome que, su esposa y mi mejor amiga tanto como la de Rose, lo engaño y lo dejó por otro. QUÉ-PENA-ME-DA.- En las últimas cuatro palabras comenzó a gritar y su cara se puso totalmente roja. Ya me estaba dando miedo.- ¡Maldito bastardo, hijo de puta!.- Dijo para luego acercarse peligrosamente a mí y darme una cachetada de las peores que me habían dado en mi vida. Esa si dolió.- Espero que al menos eso te duela un poco de lo que le habrá dolido a Bella al enterarse de que la engañaste con la zorra esa.- Dijo para luego darse la vuelta rápidamente y salir dando un portazo.

Estuve en shock durante no sé cuánto tiempo. Sólo sé que alguien tocó suavemente mi hombro y eso me hizo pegar un salto del tremendo susto. ¿Quién me dice que Alice no volvió con refuerzos? ¿El dolor de Bella? Lo lamento por el dolor de Bella, pero yo sentiría más dolor al separarme de mi Tanya.

-¿Eddie qué te ocurre?.- Me dijo Tany preocupada. Está vez decidí dejar pasar ese maldito apodo que sabe que odio.- ¿Qué fueron esos gritos y por qué tienes la mejilla roja e hinchada?.- Me preguntó acercando su suave mano a tocar mi mejilla, pero al instante di un paso hacia atrás porque me dolía demasiado.

-Nada, volvamos a la cama.- Dije para cortar la conversación y regresar con ese ángel vestido únicamente con mi camisa preferida.

Al otro día…

Fui a la casa de mis padres para comunicarles mi plan, pero cuál fue mi sorpresa al encontrarme a Alice y Rosalie en casa, junto a mis padres me dieron el exilio de la familia hasta que se me ocurra volver con Bella, traerla de regreso y/o dejar a Tanya. Pero como todo era imposible, me retire con el poco orgullo que me quedaba. Maldita Isabella que puso a mi familia en mi contra, ojala nunca la hubiese conocido.

Fin flashback:

Todavía recuerdo como si hubiese sido ayer todo lo que ocurrió cuando deje a Bella por Tanya. Justamente unos meses después recibí una llamada del abogado de Bella, me citó en su oficina, fui allí y me encontré con que solo era necesaria mi firma para que por fin pudiéramos divorciarnos. Firme y me fui de allí con un sentimiento amargo en mi pecho.

Meses después me casé con Tany y hoy, luego de tres casi perfecto años, Tanya me había dado la noticia de que estábamos esperando un hijo. Aunque yo estaba seguro que siempre me cuide, ella me dijo que hubo varias veces en las que lo olvidé, ella no tendría razón de mentirme.

No había vuelto a saber de mi familia desde que me exiliaron, los llame para invitarlos a mi boda, pero las únicas palabras que recibí fueron de Rosalie.- Tenemos algo mucho mejor que hacer, aunque para ser sincera preferiría ir a hacer un striptease a una cárcel llena de hombres hambrientos de sexo que ir a la boda que tendrás junto a esa zorra. Por lo preferible, hasta que Bella no vuelva a nuestra familia junto a ti, no vuelvas a llamar. Adiós maldito bastardo, espero que algún día te arrepientas.

Para festejar la noticia de nuestro hijo, decidí darle una sorpresa a Tanya y salir mucho antes del trabajo.

Manejé lo más rápido que pude, feliz de poder llegar a casa con mi amada esposa. Estacioné el auto a unas calles solo para llegar caminando, sino escucharía el auto y no la sorprendería en nada.

Metí la llave en la cerradura y la gire lo más lento que mi felicidad me permitía, me saqué el saco y escuche unos ruidos raros provenientes de arriba. Seguro Tanya estaba bañándose, porque limpiar la casa, cocinar y/o hacer cualquier cosa que tenga que ver con la casa, no eran para Tanya, pero lo entendía.

Me fui acercando lo más sigiloso que pude, solo para horrorizarme al ver todo mi mundo caerse a mis pies. No podía ser cierto, Tanya no podía hacerme esto, ella me amaba e íbamos a tener un hijo. Pero nada era lo que parecía, solo me quería por mi dinero. ¡Qué zorra!.

Tanya estaba montando a su maldito amante, mientras él pasaba sus asquerosas manos por su hermoso cuerpo.

Mi furia comenzó a aumentar con el paso de los segundos y fue cuando tome el pomo de la puerta y entré con todo el orgullo de esposo engañado que pude poseer en ese momento.

-¡Tanya!.- Mi gritó hizo que parara en seco y se diera vuelta sorprendida por mi voz.

-Eddie. ¿Qué estás haciendo aquí a esta hora?.- Dijo lo más tranquila la muy perra, como si cuando llegue no estuviese engañándome. Ahora puedes sentir lo que sintió Bella cuando te encontró con ella, me regaño mi conciencia.

-¡Eres una maldita zorra!.- Grité con todo el odio que pude poseer en este instante. Pero para que sufriera un poco ya sabía qué hacer. Nadie engaña a Edward Cullen y se va así como así. Tomé sus ropas y las arroje por la ventana, luego me dirigí al pasillo, frente a la mirada choqueada de los amantes.

Tanya se había bajado de encima de su nueva adquisición y se tapo con las sábanas hasta el pecho, como si tuviese pudor de que la viesen, hipócrita.

Entonces, solo para que se asusten un poquito y salieran rápidamente de mi casa, tomé el arma que tenía guardado por las dudas en el cajón de uno de los muebles del pasillo. La escondí detrás de mi espalda y camine hacía ellos.

Me paré en los pies de la cama y rápidamente saque el arma de mi espalda, y los apunte. Tanya pegó un grito y el niño que hasta ahora no había tenido el tiempo de apreciar, tenía su pelo negro azabache todo despeinado por la acción que había tenido y ojos azules, parecía un niño bonito y tenía buena complexión física pero no como la mía. Abrió sus ojos sorprendido y asustado, y sin miedo podría apostar todo mi dinero a que estaba a punto de mearse encima.

-¡Largo de mi casa!.- Les grité sin dejar de pasar el arma de uno a otro.

-Pero Eddie, recuerda a nuestro hijo.- Dijo Tanya intentando que me calmara.- Olvidemos este desliz y sigamos como que nada pasó.- Intentó acercarse, pero rápidamente levante el arma y la apunte. El tipo intento meterse en el medio, pero creo que el miedo a que terminara saliendo de esta casa con un disparo entre ceja y ceja, hizo que no intentara hacerse el héroe.

-¡Cállate maldita zorra! Puedo asegurar que ese hijo no es mío, si es que de verdad existe y no es otra de tus mentiras.- Respondí furibundo para luego gruñir.- Y no olvidaremos nada, te irás en este instante junto a tu nuevo noviecito y tu hijo.

-Pero no tenemos ropa y...- Intentó replicar desesperada.

-No me importa cómo, pero se irán.- La callé abruptamente.

Ellos rápidamente se levantaron e intentaron llevarse aunque sea las sábanas, pero no los deje.

-Tks tks tks.- Chasquee la lengua mientras negaba con la cabeza.- No se llevaran nada.

-Pero…- Habló Tanya preocupada de lo que pudiesen decir al verla salir desnuda a la calle con su hombre.

-¡Lárguense!.- Grité haciendo que saliesen corriendo escaleras abajo.

Los seguí y nunca deje de apuntarlos con el arma. Cuando cerraron la puerta al irse, caí al suelo y comencé a pensar como pudo haber ocurrido esto.

Recordé las palabras de Rosalie "Espero que algún día te arrepientas". ¿Arrepentirme? Claro que lo había hecho. Yo que creía ciegamente en el amor de Tanya, nunca quise siquiera sospechar que me estaba engañando, nunca quise sospechar que ese hijo que estaba esperando no era mío, nunca quise saber el dolor por el que Bella había pasado al verme con Tanya. Ella había pasado por la misma situación que yo, pero ella seguro que salió adelante.

Me quede divagando en mis pensamientos hasta que noté que estaba anocheciendo, así que me levanté y caminé al piso de arriba. Deje el arma donde debía ir, tome las sábanas y el colchón y los saqué al pasillo, mañana los quemaría o los tiraría para comprarme nuevos, no quería nada que ellos hayan tocado o que me recordara a ellos.

Cuando terminé fui al pequeño bar que poseía, tomé directamente una botella de whisky y me senté en el sofá. Creo que este también lo quemaría por las dudas, quién sabe qué han hecho esos dos en mi amado sofá.

Seguí tomando hasta que me di cuenta que me había terminado la botella pero ese extraño sentimiento en mi pecho no se iba, por eso tomé todas las botellas que ocupaban mi pequeño bar y comencé a tomar de todas hasta que no sé en qué momento de la noche, me quede dormido.

Al otro día…

Me desperté por el maldito cantar de los malditos pájaros, intenté levantarme pero me dolía la cabeza de una manera infernal, a eso sumémosle que estaba rodeado por botellas vacías de cualquier tipo de bebida blanca que tan valiosamente tenía guardadas.

Cuando recién pude levantarme, me preparé una taza bien cargada de café y sabía horrible. Hacía mucho que no tenía una resaca así. Tenía que tomar una decisión ya mismo.

Lo único que me parecía horrible era que a mi corta edad ya tenía dos divorcios, ya me parecía a esas viejas que se divorcian por ninguna razón que sea considerada lógica.

Ahora lo único que quería hacer era llamar a mi familia y comunicarles que tenían toda la razón del mundo cuando me dijeron que me arrepentiría.

¿Cómo pude ser tan imbécil de confiar tan ciegamente en Tanya, sí tan solo teníamos meses de relación?¿Cómo pude creer que me quería a mí, cuando todo lo que siempre quiso fue mi dinero?

Odio a las dos mujeres con las que me eh casado… Odio a Bella por no pelear por mí, por ser tan débil y no resistir mi pequeño desliz, por dejar que mi hijo muera. Y también odio a Tanya por engañarme, por seducirme y hacer que me case con ella, por decir que estaba esperando un hijo mío cuando en verdad nunca fue así. Las odio tan profundamente.

Con esos pensamientos me terminé mi café y decidí llamar a mi abogado para que haga todos los papeles y que se los envíe a Tanya. Tomé mi celular, que había quedado en mi chaqueta, la cual todavía vestía y marqué el número de Jenks.

-Jenks.- Contestó al tercer tono.

-Buenos días Jenks, habla Edward Cullen.- Contesté en tono neutro.

-Sí señor Cullen. ¿Qué necesita?.- Preguntó.

-Voy a divorciarme nuevamente y necesito que hagas los papeles.- Contesté aburrido. Me parecía extraño que hoy ya no sienta ese extraño sentimiento en el pecho. Puede que inconscientemente nunca haya querido a Tanya y por eso no me dolió su traición tanto como esperaba.

-Disculpe señor pero justo lo iba a llamar para avisarle que la señorita Denali ya mandó los papeles, pero también hay un acuerdo de confidencialidad por lo que ocurrió ayer en la tarde en su casa señor.- Comentó en tono frío, juraría que casi regañándome.- Quiere alrededor de cinco millones y medio de dólares por su silencio.- Cuando terminó de decir aquello, una sensación de fuego quemándome las venas comenzó a consumirme. ¿Ella quería cinco millones y medio de dólares por su silencio? Que mujer más cínica, sí ella fue quien me engaño y yo reaccione cómo reacciona un esposo que ah encontrado a su mujer con otro en la cama. Admítelo, ella nos ganó y ahora si quieres deshacerte de ella tienes que pagarle, me recomendó mi subconsciente que, por una vez en mi vida dijo algo con lo que estoy de acuerdo.

-Está bien. Deposita el dinero en su cuenta. Dentro de media hora iré a tu oficina y firmaré el maldito contrato, quiero sacarme de una vez a esa cosa de encima.- Dije tomándome el tabique con los dedos índice y pulgar, intentando tranquilizarme. Y corte rápidamente.

Me levante corriendo, fui a bañarme y alrededor de quince minutos después tomé las llaves de mi auto de la mesa y fui a buscar en auto donde lo había dejado.

Mientras caminaba pude notar cómo me veía la gente con la que me cruzaba, odio que me vean así, no me gusta sentir la lástima con la que me miran. Llegue a mi auto y salí rumbo a la oficina de Jenks.

En cuestión de minutos llegué, tan puntual como siempre. Firmé todo lo que debía de firmar y me volví a mi casa.

Ahora quería volver a escuchar a mi familia y pedirles que me reciban de nuevo. Pedirles perdón por tener que elegir entre Bella y yo. Pero quién sabe, sí con su cara de niña buena no les haya ido con el cuento y por eso no me creyeron nada de lo que les dije.

Nuevamente tomé mi celular y marqué a la casa de mis padres. Al primer tono ya contestó una risueña Alice.

-¿Hola?.- Contestó con su usual tono, ella siempre feliz.

-Hola Alice, habla Edward.- Contesté en un suspiro.

-¿Edward?¿Qué diablos quieres?¿Anunciarnos que ya van por el séptimo hijo con la zorra de tu esposa?.- Me preguntó furiosa.- No nos interesa saberlo, adiós.

-¡No Alice!¡Espera!.- Contesté rápidamente.- Espera, no cortes. No es eso de lo que quiero hablarte.- Volví a suspirar.

-¿De qué quieres hablar entonces?.- Preguntó ya más tranquila.

-Me divorcie de Tanya.- Contesté tristemente.

-¿¡Qué!?- Preguntó sosprendida.

Rápidamente comencé a narrarle los hechos y todo lo que ocurrió hasta que decidí llamarlos porque los extrañaba demasiado.

-Oh Edward, eso es horrible.- Contestó abatida.- Lo lamentó, pero sabías que algún día te arrepentirías.

-Lo sé Ali, también llamaba por eso. Diles a todos que tenían razón. Ahora pueden ser felices con eso.- Comenté tristemente.

-No Edward, te equivocas. Nosotros no somos felices sabiendo que tú eres infeliz.- Me regaño como si fuese un niño.- Estamos felices al saber que ya no tienes nada que ver con esa maldita bruja y que al fin te diste cuenta de la clase de zorra que es.

-Gracias Ali. Pero también quería pedirles perdón por no haberlos escuchado y haberme dejado llevar por lo que creí haber sentido por Tanya.- Otro suspiro más salió de mi boca.

-No tienes de que preocuparte.- Dijo alegre nuevamente.

-¿Y si mamá, papá y Rose no quieren volver a verme más? Sabes que los necesito.- Mi voz sonaba rota ahora que notaba que estaba solo nuevamente.

-Ellos te perdonarán, te lo aseguro.- Contestó alegre, ya podía imaginarla sonriendo al teléfono.

-¿Ahora qué haré? Estoy completamente solo no hay una mujer que me quiera por quién soy y no por mi dinero, claro, aparte de mi familia.- Tiré un comentario al aire.

-Quizás yo pueda ayudarte con eso.- Comentó.

-¿Qué dices que haga?.- Pregunté ansioso por saber la respuesta.

-No lo sé. Puede que no te guste mi idea.- Dijo preocupada esperando que no me molesté su idea.

-Ali tú solo dime y yo te diré si me gusta o no.- Le dije tranquilizándola.

-Ay… No sé.- Ahora se hacia la graciosa.

-Vamos Ali, por favor.- Le rogué.

-Está bien.- Contestó seguramente haciendo un puchero.

-¿Y?.- Pregunté ya cansado de este juego.

-Vuelve con Bella.- Comentó como si nada.

Y ahí todo parecía tener un sentido, pero no sé cuánto me costaría su perdón. Sí es que me decidía por volver con ella…

Holaaaaaa!

Ayyyy chicas perdón! Lamentó haberme tardado tanto!

Pero es que me cuesta demasiado hacer a un Edward malo :(

Además aquí los cambios de tiempo me ponen ñañosa y no me dan ganas de hacer nada… Agarro la netbook, abro mi face, youtube, ares y digo –Hoy voy a escribir.

Pero cuando quiero saber para qué lado va la historia y como hago sufrir a Edward, me cuesta.

Bueno, aquí volví después de dos semanas. Perdonen por no cumplir con lo que dije.

Gracias por todo el apoyo que recibí en el capitulo anterior y la verdad opino como todas ustedes.

Bueno, nos veremos en el próximo capi :D

Besitos.

Liz.