Finalmente, luego de siglos. Ya esta. Lamento tanto la tardanza, incluso en vacaciones estoy ocupada. Y ahora estoy muy triste porque este Lunes empiezo mis clases. ¡quiero otra semana de descanso! Pero se que es imposible, ni modo. Dejando mi tristeza a un lado a comenzar con el fic, pero antes,
ADVERTENCIA: un poco ecchi, una Rin demasiado inocente y un Len pervertido (nada de Lemon... aun, Heehee), y algo Yuri (ya sabrán porque)
Cursiva: pensamientos.
En fin, disfruten la lectura.
¿¡Rin!?
Len se olvidó de su cansancio y precipitadamente salió de su cama mientras retrocedía hasta chocar con la pared. Desde donde estaba observo a la rubia. Y esta (somnolienta) solo parpadeo dos veces antes de sentarse y dejar su torso desnudo expuesto y la cobija que la envolvía se deslizo hasta apenas alcanzar a cubrir su entrepierna.
Antes de que tuviera tiempo de desviar la mirada noto que la espalda baja de esta había una gran y peluda cola del mismo color que sus orejas y se movía tan natural como estas.
– ¿Quién eres?
Ese susurro hizo que la rubia despertara de golpe y volteara a mirarle. Ella salió de su cama y fue corriendo hacia el en cuatro patas. Y antes de que reaccionara ella estaba sentada sobre su ingle, sus manos en sus hombros e hizo contacto sus pequeños pechos con su blusa. Habría sido algo muy erótico sino fuera porque estaba lamiéndole el rostro mientras le estaba sonriendo.
La sujeto por sus delgados hombros y la separo de su cara. Ella le siguió sonriendo mientras ladeaba la cabeza.
Solo había dos explicaciones para esta situación. Era una de sus novias que desecho (y no recordaba) y ahora quería re-conquistarlo con una mala imitación de un perro, o era una acosadora cosplayer realmente muy buena.
Pero eso no era posible. Su perra le habría despertado en cuanto ella hubiera entrado a la casa.
Sin embargo…
Ahora que recordaba no había rastro de su perra desde que despertó.
Algo realmente raro porque su fiel compañera jamás, en serio jamás se apartaría de su lado a menos que fuera en la escuela o una de sus citas. Recuerda muy bien cuando se enfermo y sus padres querían apartarla de él para que se recuperara en su habitación, y ella respondió con ladridos y gruñidos que duraron horas hasta que le dejaron estar con él.
Sin embargo, su mente se detuvo cuando se fijo en lo que estaba en el cuello de la chica.
Sus ojos se ensancharon al ver el collar de su mascota en ella.
Dudaba que fuera de ella porque desde que se lo dio nunca a querido que se lo quiten. Incluso cuando le tocaba baño se resistía a que se lo quitara. Sus dudas se disiparon cuando vio el nombre "Rin" impreso en la medalla. Miro de nuevo a la chica cuando una teoría muy loca le vino a la mente.
–… ¿Rin?
Lo que obtuvo fue un lengüetazo en los labios y parte de su nariz.
– Claro que soy yo Amo – dijo con una gran sonrisa mostrando sus dientes.
El la miro como si le hubiera salido otra cabeza luego de que dijo esas alegres palabras. Su ojo derecho se crispo.
– Tu… ¿Hablas?
Ella lo miro raro.
– Claro que puedo Amo – acerco su rostro al suyo un poco más – siempre he hablado Amo, pero nunca me escuchas, es como si no me comprendieras… ni tu ni los demás
– Bueno, es que nosotros solo entendemos wan, wan, waan, wan
– Yo no hablo así – se cruzo de brazos y aparto la mirada con indignación.
No sabía cómo explicarle eso.
Ni tampoco podía comprender su situación actual. Parecía algo salido de un manga o anime.
– Eres… Rin... ¿Cierto?
Ella parpadeo dos veces y volvió a mirarle.
– Si
– Rin… mi mascota…
– Si
– La Rin que le gusta seguirme a todos lados
– Si
– La Rin que me despierta incluso en vacaciones
– Si
– La Rin que no le gusta estar apartada de mi
– Si
Antes de que pudiera decir algo más "su mascota" le interrumpió.
– ¿Es costumbre que los humanos hagan tantas preguntas? – ella negó con la cabeza – jamás podre comprender su especie Amo
Una vez que su mente termino de procesar lo que estaba ocurriendo. Recordó en qué posición estaban y era lejos de ser aceptable a comparación de cuando ella era un can. Se tenso cuando cierta parte de su anatomía empezaba a endurecerse cuando la rubia movió un poco sus caderas y restregó un poco su busto en su pecho.
Rápido, pero con cuidado la aparto de él, se levantó y empezó a caminar en círculos en un intento de ordenar sus ideas y calmar "su árbol". Y en cuanto a su mascota, solo lo miraba.
Se fijo en su perra que estaba sentada en el suelo como... bueno, una perra.
– ¿Cómo?
– ¿Eh?...
– ¿¡Como…!? – la señalo – ¿¡Te convertiste en eso!?
Rin le miro sin comprender y se miró por primera vez.
Sus ojos se agrandaron al ver su cuerpo.
Se fijo que sus peludas y suaves patas delanteras fueron reemplazadas por largos y delgados brazos y unas pequeñas manos. Y sus patas traseras por largas y delgadas piernas y unos pequeños pies. Su torso era más ancho y plano a excepción de su pecho que estaba un poco abultado. Se toco el rostro y con sus nuevas manos descubrió que su hocico desapareció y su rostro era ahora plano y sus dedos atraparon algo sobresaliente de esta.
Sus ojos vagaron por la habitación hasta que vio su reflejo en el espejo de cuerpo completo de su Amo.
Parecía humana.
Las únicas cosas que demostraban que ella fue alguna vez un perro eran sus orejas y su cola.
Miro a su dueño y ahora comprendía porque estaba tan nervioso antes.
– ¿¡Qué paso!? – exclamo con sorpresa y miedo – ¿¡Porque mis lindas patitas fueron reemplazadas por estas cosas!? – se toco las piernas y los brazos – ¿¡Que le paso a mi pequeño y peludo cuerpo!?
Len miro a su histérica mascota cuando le cayó el peso de la realidad encima. Ella esta mucho peor que él. Pero no debería de sorprenderle eso. Ser transformado de un perro a una Kemonomimi es más un shock para ella que para él.
Se acerco lentamente a ella y se inclinó un poco para acariciarle detrás de sus orejas. La sintió tensarse un poco antes de relajarse y permitir que le siguiera rascando.
– No lo sé – miro con interés cuando ella empezó a mover su larga cola – si tuviera la respuesta te la diría
Se sintió un poco triste cuando vio a su compañera deprimida por su respuesta. Incluso su cola casi se detuvo por su comentario.
Pero…
Al ver su espalda desnuda recordó inmediatamente que ella aún seguía desnuda. Vertiginosamente se apartó de ella, haciendo que esta se queje por abandonar su caricia. Ignorando a su perra fue a su armario, saco una de sus poleras y miro nuevamente a la rubia. A juzgar por su tamaño, su camiseta debería bastar para cubrirle lo suficiente.
Rin miro con perplejidad a su dueño. Sin embargo, al verlo acercarse con una de sus ropas se crispo mientras los pelos de sus orejas y cola se levantaron. La forma en la que se acerca le recuerda esa vez en la que Miku le había puesto un tutu rosa.
En cuanto dio otro paso, ella empezó a correr en cuatro patas con sus nuevas extremidades y pocos segundos después era seguida por Len.
– ¡VEN AQUÍ AHORA MISMO RIN!
– ¡NOOOO!
– ¡NO TIENES OPCIÓN!
– ¡WAAAA!
.
No supo cómo, pero finalmente logro ponerle la camiseta a Rin. A veces desearía no tener una habitación tan grande que le diera más que suficiente espacio para huir. Le había tomado media hora alcanzarla y ponerle su prenda. Miro a Rin que se le veía notablemente molesta mientras estaba sentada en el suelo.
– ¡Oye! ¡No hagas eso! – le exclamo a la rubia que había empezado a morder y estirar las mangas cortas de su polera con la intención de quitársela.
– ¡No puedes obligarme!
– ¡Soy tu amo y debes obedecer!
Él podía comprender que a ella no le gustara llevar nada encima. Pero se lo permitía porque antes ella era un can. Y como animal tenía ciertos privilegios, y uno de ellos era en que tenía la total libertad de estar desnuda en donde quiera que ella estuviera.
Pero ahora que es una humana… bueno casi.
Una Kemonomimi más bien, está obligada a usar ropa, aunque ella no quiera.
Lo último que quiere es en que sea sancionada por exhibición obscena y esta no sepa porque esta siendo castigada.
– Odio la ropa – dejo en paz la camiseta y agito los brazos – es como llevar cuatro correas a la vez
Len suspiro. No puede dejarla salir así. Si aun sigue con esa mentalidad les traerán muchas preguntas sin respuestas y problemas innecesarios.
– Rin, debes entender – se cruzo de brazos – ya no eres una perra
– ¿¡Y eso que significa!? – exclamo con el ceño fruncido.
– Significa que todo lo que tu hacías como perra ya no las podrás hacer
– ¿¡Que!? – la "perra" grito asustada-enojada.
– Eres humana – miro las orejas y la cola –… casi
– ¿Por qué me lo prohíbes?
– Porque lo que hacías como perro es incorrecto en términos humanos
– ¡Eso es totalmente injusto! – se quejo – ¡Quiero correr desnuda por la casa, el jardín y el parque! ¡Quiero roer mi hueso favorito! ¡Quiero sacar la cabeza y la lengua por la ventana de la limosina! ¡Quiero perseguir y molestar a los gatos y a las ardillas! ¡Quiero lamer y estar sobre todos los que me agradan! ¡Y quiero hacer hoyos en el jardín!
– No, no, no, no, n- – se detuvo al recordar el reclamo cinco.
Le había tomado por sorpresa cuando despertó y le lamio la cara, pero cuando ella le había lamido los labios y se había acomodado sobre él totalmente inocente de lo comprometedora que era esa posición le había…
Negó con la cabeza con fuerza. Luego cuestionara su cordura, lo importante ahora es en que si ella hace eso podrían aprovecharse de ella y no podía permitirlo. Incluso si se tratara de Kaito y Miku.
Se imagino esa situación con el peli-azul (cosa que le hizo desear golpearle) y pensó en esa escena con Miku… la imagen de una inocente Rin sobre la peli-turquesa mientras estaba lamiendo con cariño su mejilla no hizo más que empeorar el problema en cierta parte de su cuerpo.
…
Definitivamente tiene problemas.
– No, definitivamente no
Rin estaba por objetar hasta que un gruñido se escuchó en la habitación. Len miro a los lados hasta que vio a la rubia mirar su estomago y luego camino a gatas a la puerta de su recamara.
En cuanto cruzo el umbral sudo frio al recordar que aun había comida de perros y agua en sus tazones.
Rápidamente fue tras ella.
– ¡RIN, ESPERA!
.
Rin estaba refunfuñando mientras miraba a su Amo devolver las croquetas que había en su tazón a la bolsa y tiraba su agua en el lava platos.
– Entiende, ya no eres un perro
– Ya es muy malo que me pongas ropa y, ¿Ahora mi comida? – gruño mientras se cruzaba de brazos.
Len dejo la comida para perros y miro el reloj que estaba en la cocina.
09:20 a.m.
Ya es muy tarde.
Suspirando, fue al refrigerador y saco dos huevos y un poco de tocino.
Sentada en el suelo cerca de la mesa, Rin miro a su Amo encender la estufa y preparar el desayuno. Ella le dirigió una mirada irritada.
– El Amo nunca fue tan malo conmigo – pensó mientras se acostaba en el piso – si ya no puedo comer mis croquetas ¿Entonces qué voy a comer? ¡Me niego a vivir solo de agua!
– Rin
Molesta o no, ella no puede evitar responder al llamado de su Amo.
– Aquí Rin
Ella le observo sacar una de las sillas y darle unas palmadas. Dudosa, ella se subió en la silla, pero estaba teniendo dificultades para poder sentarse en ella.
– Así no
Sintió una de las manos de su Amo sobre sus hombros y la otra en la parte posterior de sus nuevas rodillas. Se tenso un poco cuando la estaba acomodando en esa posición de sentarse que ve comúnmente en él y los demás humanos.
Se sintió un poco extraña estar sentada igual que los demás humanos. Miro el plato con huevos y tocino que tenia en frente y luego miro a su dueño.
– ¿Qué es esto?
– Tu desayuno
Miro el plato por un momento, y luego a su dueño.
– Es una broma ¿No? – enarco una ceja.
– ¿Por qué crees eso?
– La única comida humana que me dejan tener es la que termina en el suelo – sonrió ante el delicioso olor del platillo – como esa albóndiga con un poco de espagueti que se le cayo a usted la semana pasada
Len sonrió al ver la cola de su compañera sacudirse.
Hasta que detecto un extraño y desagradable aroma. Olfateo su ropa y se encogió por el hedor y recordó que aún no se había bañado y aun llevaba puesto las ropas sudadas de ayer y también que había dormido con ellas.
– Disfruta el desayuno, mientras me baño – le rasco detrás de las orejas ganando un ronroneo (?) – no sabia que los perros ronronearan
Rin se sonrojo un poco y aparto la mirada.
– ¡No me molestes!
Se rio al verla abochornada.
No sabía si era por su ronroneo o por su comentario.
Probablemente ambos.
– No ensucies demasiado la cocina
Y con ello se fue a su recamara a asearse.
.
Cuando su Amo se fue la Kemonomimi empezó a degustar la comida que le preparo.
Había sido entrenada para hacer lo que puede hacer feliz a su dueño y evitar lo que lo haga enojar.
En otras palabras, obedecer cada orden que mande…
Bueno, casi todas. Incluso los mejor entrenados hacen excepciones.
Y un ejemplo de ello es en que uno de sus amigos le contó hace una semana en el parque que había sido duramente regañado porque se había comido la cena que estaba sobre la mesa antes de que la familia llegara.
Ella jamás habia comprendido porque no se conformaban con lo que se caía al piso y evitar que sus amos se enfurezcan.
Hasta hoy.
La comida que comen todo el tiempo es mucho mejor que la suya.
Tras haber lamido lo ultimo que quedo en su plato de porcelana soltó un gemido satisfecho. Descubrió que había ensuciado un poco cuando comió usando solo la boca. Sin embargo, lo ignoro porque su dueño dijo que mientras no fuera demasiado lo que ensuciara estaba bien.
Se fijo en como estaba sentada.
No sabia como su Amo podía estar así. Era incomodo, sobre todo por su cola.
No soportando más esa posición decidió esperarlo estando en la comodidad del suelo.
Apoyando sus nuevas manos en la mesa, se levanto y dando pasos de bebé se alejo de la silla y al estar lo suficientemente lejos ella volvió a sentarse en el piso a la espera de su dueño.
Mientras lo esperaba su nariz capto un aroma dulce y atrayente.
Era el aroma de su Amo.
– He cierto, mi Amo me lo puso – dijo mientras olfateaba la playera – aún estoy molesta por llevar algo encima – olfateo un poco más – pero… si lo ordena mi Amo está bien
Inconscientemente sacudió su cola mientras seguía oliendo la prenda de su Amo y esperaba su regreso.
Y es todo por ahora y espero que les haya gustado, he de decir, que no he actualizado mis fic, solo por la universidad o por estar ocupada, sino que también me faltaba la inspiración que me hacia seguir adelante con todos mis proyectos, los cuales, continuare trabajando.
Antes de irme, quisiera agradecer por el apoyo y paciencia en esta historia a: Ana 02-G, Darkmetaldragon95, Kkman, Koneko Kagamine, Mekuto, RuzuChan Poly, Sak2802, Zule-Mix, dei villanueva.9, rya16, Ayilen-Ch y HaruhiMizuhi.
Y a: SofiAlex, Xetbel, Momo219 fly, Lalala, Sak2802, Guest y a Ana 02-G por sus hermosos comentarios ¡Muchas gracias a todos! :D
Bueno es todo por ahora, y agradecería los reviews por favor :3 todo tipo de comentarios son bienvenidos.
Buenas noches a todos.
