Mukashi, Mukashi

Por: lizzy_magic

Beta: Tamashi_kisshu

Pareja: May/Ash

Aclaración: los personajes pertenecen a sus respectivos dueños y yo solo hago locuras con ellos si fueran míos otro cuento seria.

-¡Despierta!

Cerró sus ojos con fuerza. Se oía tan lejana esa voz, pero ella quería seguir durmiendo. Agarró las cobijas con sus manos, y se tapó la cara al sentir una luz brillante frente a ella.

-¡Despierta niña tonta!

Se oyó más clara esa voz. La conocía de alguna parte. No podía ser la de su madre porque estaba lejos de ella; la de Iris se oía dulce a comparación de la que hablaba; sólo sabía que era la voz de una mujer, ¿pero de quién?

La cama era bastante cómoda y calientita; no quería salir de ahí. Pero tan pronto como ella se había acurrucado, aquella voz había llegado al piso del cuarto. Levantó la vista de golpe quedándose sorprendida de lo que veían sus ojos. Una mujer alta, de vestido magenta, con varios holanes en blanco parecía recién sacada de la etapa medieval. Guantes blancos adornaban sus brazos, hasta la altura de sus codos. Su boca era cubierta por un abanico que era agarrado por una de sus manos; un abanico magenta y con peluche blanco en los bordes.

Eso no fue todo lo que le sorprendió: fue ver ese cabello singular en forma de Arbok, de un magenta ¿Cuántas personas se peinaban así en su vida? solo conocía a una y esa era Jessie, ¿Por qué estaba vestía ella así? Claro, que la mujer frente a ella sacaba cada traje a lo largo de sus viajes que ya no se le hacía tan extraño verla así. Su mente proceso rápidamente las cosas recordando todo lo que paso ayer en el lago. No recodaba haber visto al Equipo Rocket tras pasar aquel extraño portal, entonces… ¿Por qué esa mujer estaba frente a ella?

-¡Deja de ser holgazana niña! Ya ni por qué te doy un techo donde vivir haces tus cosas… – sonrió con arrogancia. Si, confirmado era Jessie, pero diferente a la que conocía.

-Madre ¿Por qué tarda tanto la comida?- se oyó otra voz que May conocía muy bien. Su acierto fue confirmado en cuanto entro una muchacha con un vestido similar al de Jessie, pero en celeste, y otra chica con el vestido rosa pastel. No se lo podía creer: eran Misty y Dawn en esto…un momento ¿Mamá a Jessie? Desde cuando era mamá y más, madre de sus amigas.

-¡Por qué no te levantas de una buena ves May y empiezas a preparar la comida!-dijo Dawn con prepotencia. Esa no era que ella conocía. Podría ser algo mandona, pero la mayor parte del tiempo pensaba que era madura y un poco infantil. Pero ahora, la trataba como si fuera una criada.

-¿Qué? ¿Acaso te comió la lengua Pikachu?- se burló Misty. Bien esto ya no le estaba gustando.

Se levantó del golpe para reclamar el mal trato, pero algo la detuvo: sus ropas a comparación con el trío, era una vergüenza. Llevaba un vestido café, trozado de las orillas y manchas de hollín, y mandil que fue alguna vez blanco, trozado también. Miró lo que creyó que era una cama. Era solo un colchón con sabanas hechas tirones.

-No hagas ninguna tontería.- Observó a las chicas. Esa voz no era de ninguna de ellas. Tampoco eran sus pensamientos.

-¿Oyeron esa voz?- preguntó.

-Madre, creo que May ya se volvió loca- anunció Misty, haciéndole un gesto burlesco a la castaña.

-¡Deja de hacerte la boba y ve a hacer los quehaceres en este instante si no quieres quedarte sin techo! Dijo por ultimó Jessie azotando la puerta, seguida de las otras dos chicas no si antes dirigirle una sonrisa burlesca a la castaña, dejándola muerta del coraje y apretando los puños.

-Ellas no pueden oírme- A qué horas se lo decían. Ahora ese trío de ineptas pensaba que estaba loca y por si fuera poco, tenía que hacer los quehaceres ¿desde cuándo hacía lo que ellas decían?

-Tendrás que hacerlo.

-Bien, me canse ¿quién eres? ¡Habla!- gritó desesperada. En primera, no sabía dónde estaba, en segunda la trataban mal, y tres la más importante ¡Qué diablos pasaba aquí!

De pronto, apareció una versión pequeña de Arceus frente a ella.

-¿Que no estabas dispuesta a dar todo por tu amado?

-¡Si lo estoy pero ni siquiera sé que es este lugar!- dijo caminando de un lado a otro del pequeño cuarto.

-Con esa actitud no resolverás nada. Es raro que no sepas en qué lugar te encuentras.

-¡Como qué raro! ¡Nunca he estado aquí antes!

"que nunca escuchaste de los cuentos de hadas" su voz sonó burlesca; cosa que hizo que May frunciera el ceño. ¿Cuentos de hadas? Su madre solía contarle esos cuentos, pero nunca les prestó atención. Se dormía justo antes de que pudiera empezar una historia.

-Nunca me gustaron esas cosas- confesó May haciendo un simpático puchero.

-Eres una niña singular, tendrás que encontrar la salida de esta historia.

"Para encontrar a tu preciado Ash,

un precio haz de pagar.

Su memoria perdida está.

Encontrarla deberás,

y a tu mundo volverás.

El cuento a su fin llegará

Cuando llegues a la respuesta,

de tu amor hacia Ash."

No tuvo tiempo de reclamar cuando el pokémon desapareció de su vista. ¿Cómo pasaría esto si ni siquiera recordaba ningún cuento de hadas?

-¡May, si no te apuras a limpiar esta casa, olvídate de que tienes techo donde quedarte!

La voz de Jessie la hizo sobresaltarse. No tenía más remedio que permanecer y acatar las órdenes. Mientras bajaba las escaleras un pensamiento cruzó por su mente ¿dónde se encontraría Ash?

Pensó un mil lugares en donde pudiese haberlo enviado Arceus en su travesura; otros buenos, otros malos. Temía por la seguridad de su amado.

-Espero que estés bien….

Lejos del lugar, un joven desde el balcón contemplaba toda la ciudad. Bajó su mirada para ver que tan alto estaba. Bien, estaba muy alto si vivía en un castillo, y su cuarto se situaba en lo más alto. Oyó unos suaves toques en la puerta que lo sacándolo de sus pensamientos.

-Adelante- habló con calma el chico; dejando ver por la puerta a un hombre mayor de unos treinta y cinco o más años. Se podía ver por las pocas canas que se asomaban por su cabello. Aun así, la sonrisa en su rostro lo hacía ver joven, junto alborotada cabellera y sus ojos azul cielo.

-Hijo, ya se han mandado las invitaciones-revolvió el pelo de susodicho.

-¡Deja de hacer eso padre! ¡Sabes que no me gusta!- comentó molesto cruzándose de brazos y viendo algún punto de la habitación.- no sé por qué tienes que hacer este baile.

-Satoshi, te he dicho muchas veces que ya casi estas en la edad de casarte así que deberías buscar una bella doncella del palacio ¿o quieres que la busque lejos del pueblo?

El chico solo se masajeo el puente de su nariz viéndose a uno de los espejos del cuarto. Realmente era la viva copia de su padre y no era para menos. Aun les dolía a ambos hablar de la muerte de su madre, Delia, y al igual que el pueblo, fue una fuerte pérdida para el país. Su padre nunca lo demostró, pero sus ojos se veían llenos de tristeza; incluso hubo días donde lo oyó llorar encerrado en su habitación.

-Acepto el baile pero, si no encuentro a ninguna mujer que me llame la atención, no vuelves a insistir con esto- dijo molesto. No quería ver a un sequito de niñas tratando de convertirse en princesas de la noche a la mañana.

Ambos miraron a la puerta cuando oyeron el toque de la puerta por segunda vez dejando ver a una sirvienta morena, se la edad de Satoshi, y cabello morado, quien hizo una reverencia y sonrió como si se tratara de viejos familiares.

-Rey Aaron, lo busca el Márquez Steve para ver los preparativos del baile.

-Gracias Iris, en un momento voy- miró a su hijo- y a ti, más te vale que estés con una buena actitud en el baile.

Solo se oyó un refunfuño por debajo. Saliendo Iris y su padre por la puerta y volvió nuevamente a mirar por la ventana, esperando algo o alguien.

No lo sabía.

Soltó un suspiro mirando la ventana que daba hacia la fachada principal del lugar, donde se veía un hermoso jardín donde algunos rosales se entrelazaban con la larga reja negra dándole un estilo único.

Si por fuera era para May por dentro era realmente de admirase. A pesar que se había resignado a hacer los quehaceres, buscaba una solución que estaba ocurriendo. No encontró ninguna .Que iba hacer si se quedaba hay para siempre y no resolvía el acertijo de Arceus no quería quedarse en ese lugar para siempre.

Sin saber tampoco que cuento era el dolor de cabeza no mejoraba, tenía que limpiar una mansión de dos pisos, cocinar y lavar la ropa entre otras cosas. ¡Como se atrevían! Le estaba tomando casi todo el día para terminar. Agradecía que ya solo le faltara lavar la ropa, y terminaba por el día de hoy.

O al menos eso creyó.

Ahogó un grito al observar el vestíbulo. Estaba completamente cubierto de manchas de patas, las escaleras, las paredes…todo cubierto de mugre. El autor, un gato en las escaleras limpiándose las patas manchadas. Le hirvió literalmente la sangre.

-¡Quien te has creído para manchar el suelo maldito gato!-gritó enojada acercándose al pokémon felino.

-Si me haces algo, mi ama lo sabrá.

Conocía bien a ese pokemon. Claro, no era otro que la mascota parlante del Equipo Rocket; Meowth sin duda alguna. Pero tenía razón, no podría hacerle nada a. si quería tener un techo en el cual vivir mientras resolvía todo esto, tenía que obedecer; más a fuerzas que nada.

Ya entrada la tarde, oyó que Jessie le hablaba muy a regaña dientes. Fue hasta el cuarto de la mujer que acariciaba a ese tonto pokémon que la miraba despreciablemente. La razón: una venganza por parte de May hacia el arrogante felino. Mínimo, alegraba (aunque fuera solo para May) el ambiente lúgubre que se respiraba en la habitación…

/Flashback/

-Tal vez no te pueda maltratar, pero te recuerdo que tu ama me ordenó limpiar todo. Y cuando dice todo, incluye todo…-sonrió perversamente. Meowth no sabía a qué se refería. Se arrepintió de haber preguntado. Minutos después, se podía ver a un Meowth limpio con el pelo esponjado con un moño en la cabeza, por cortesía de May que no aguantaba la risa. Se quejo mil veces con su ama del baño esta solo le dijo que ya le hacía falta ya uno.

/Fin del Flashback/

Sonrió internamente al ver la cara enojada del pokemon en el regazo de su ama.

-¿ya terminaste de limpiar la casa?

-Sí, señora- se obligó a contestar le. Era más de lo que podía soportar; Aparte de las sonrisas burlescas de Misty y Dawn que se encontraban cerca de la puerta.

-De lavar la ropa.

-Sí señora.

-Bien, ¡entonces retírate!

Y al fin había terminado.

Se encerró en su cuarto, molesta y cansada; Atinó a acostarse en el colchón del piso. Quería su cama, su familia, sus amigos pero no podía irse. Ash la necesitaba. Nuevamente se sumergió en ese pensamiento. Solo deseaba que estuviera bien…

-Lo está.

-Arceus por favor, sácame de este lugar. Quiero ver a Ash, te lo suplico-Ya en este punto se encontraba desesperada. Se maldecía mil veces por haber pedido ese deseo. No quería seguir ahí.

-Lo veras pronto. No quieras correr antes de aprender a caminar.

-Sólo dime si está bien, por favor.

-El esta...

(…)

-¡DE NIGUNA MANERA HARÉ ESO!- Exclamó el azabache molesto. Entre todas las mujeres del reino, porque en específico, su padre la escogió a ella.

-Si no lo haces, serás el hazme reír de todo el reino y créeme yo pretendo burlarme de ti también, to-ma-te-sonrió con burla cruzándose de brazos. En serio ¿Su padre no pudo haber encontrar a otra? pero no, tenía que ser esa frente a él que se burlaba en cuanto podía.

Desde que se anuncio la fiesta del príncipe Satoshi en el castillo, todo marchaba a la perfección; el decorativo ya estaba, los platillos que se servirían ya estaba solo había un pequeño inconveniente…

¡Él no sabía bailar!

Por lo cual, el rey Aaron tuvo la magnífica idea de contratar a una persona para que le enseñara a bailar; un día antes de la fiesta. ¿Cómo lo lograría? Ni el mismo sabía cómo. El príncipe miraba bien la joven frente a ella. Era casi de su misma edad de diferencia hacia que ella se veía menor que el tomando en cuenta que el tenia ya sus casi dieciocho años. Tenía el mismo color de cabello: Azabache, ondulado pero bien moldeado y ojos azul eléctrico.

Llevaba un sencillo vestido victoriano de color blanco con rayas negras, ajustado del pecho a la cintura y suelto de abajo. A pesar que para los ojos del joven príncipe era lindo, sin embargo la actitud de la jovencita provocaba que perdiera fácilmente la paciencia. Aun así, de cierto modo se tenían una estima los dos.

Si estima se le puede llamar reto mutuo.

-En serio Satoshi, ¿Realmente crees que impresionarás a una chica si no sabes bailar?-dijo la chica. -Hubiera seguido la profesión de mis hermanas pero no… tuve que escoger ser maestra de baile. Llevamos casi tres horas en este salón ¡Y TÚ TOMATE, NO APRENDES NI A BAILAR UNA SALSA!

-¡Quieres callarte Lizzy! ¡Hago lo mejor que puedo!-volvió a gritarle a la chica, tomándola por la cintura para empezar a dar unos cuantos pasos que le había aprendido en este tiempo.

-Pues…no se nota, si no las atraes por tu baile mínimo lo harás por tu fortuna.- Odiaba ese sarcasmo, pero a la vez se sentía a gusto sabiendo que no lo trataba bien solo por ser el hijo del rey.

-Muy graciosa-Rodo los ojos dando un giro de un cuarto para seguir bailando.

-Felicitaré a tu padre cuando lo vea por la decoración. Lástima que con este príncipe eche a perder el encanto…- Y Lizzy se soltó de Satoshi.

Sabía que esa mujer nunca le diría que había aprendido bien la lección. Estiró su brazo hacia la chica (que lo sacara de sus cabales no significa perder los modales, en especial hacia una dama) por lo que esta acepto gustosa la invitación y se sentaron en una de las mesas.

Claro, cuatro horas tratando de aprender a bailar el Vals no era nada sencillo. Se necesitaban horas y horas de práctica y en un día, uno apenas aprendía lo básico. Las mujeres seguían una estricta disciplina de reglas de etiqueta hasta aprender a bailar; entre esas reglas estaba aprender a bailar el Vals. Por lo cual, la mayoría de las jovencitas del pueblo sabían bailarlo; excepto la servidumbre que no tenía oportunidad.

Satoshi suspiró observando toda la decoración. Lizzy tenía razón, su padre había hecho un excelente trabajo con la decoración. Aunque todo lucía hermoso para una estupenda noche, Satoshi no tenía deseos de casarse. Sentía como si algo le faltara; un vacío interno. Como si en algún lugar de su mente tuviera que recordar algo o alguien... no lo sabía.

-¿Te preocupa algo tomate?

-¡Quieres dejar de decirme tomate!.. Y no lo sé. Algo me tiene mortificado, como si algo faltara.

-¿Tu cerebro? porque si es así, pensé que el se había ido por cuenta propia.

-Insisto… ¡Cuando dejaras de ser sarcástica!- terminó por mirarla con mala cara.

-El día en que tu inteligencia vuelva. Ya hablando en serio, no te mortifiques. Tarde o temprano veras que se llenará ese vacío; cuando menos te lo esperes.- Por primera vez en todo este rato, Lizzy le mostraba una sonrisa. No una de burla o sarcasmo… era sincera.

(…)

Miró el cielo desde los escalones. Hacía unas horas que" el trió maravilla" se había ido de paseo en el carruaje por lo que no la requerían a gracias a Arceus. Pero en su mente, todavía seguía la conversación con ese pokémon. Cuando estaba a punto de decirle sobre el paradero de Ash, fue interrumpida por Dawn diciéndole dicho que saldrían, y que no la necesitaban.

Tenía fuertes ganas de llorar; se sentía sola. No solo eso, estaba en un lugar alterno en el que no quería estar. Reclamaría mil veces por volver a su hogar, ver su familia la extrañaría, sus amigos… esperaba que estuvieran bien.

Oyó que llamaban a la puerta; bajó rápidamente las escalera, y al abrir la puerta una gran sorpresa se llevó al ver de quien se trataba.

-Buenas tardes señorita, he venido a dejarles esta invitación por parte de su majestad.

No podía ser… ¡era Brock! Sabiendo que nadie la reconocía en este mundo, para la castaña fue grato ver que alguien era amable con ella.

-Disculpa… ¿para quién es la carta?-

-Para todas las doncellas del reino. Están todas invitadas al baile del cumpleaños del príncipe, donde elegirá a su esposa- sonrió y junto sus manos con cara de enamorado- las que no sean elegidas… ¡podrán venir conmigo para consolarlas!

Algunas cosas nunca cambian.

No tuvo tiempo de conversar con el cuándo se despidió diciendo que tenía que seguir dando la correspondencia. Un baile, suspiró. Observó real llamándole la atención. Vaya que era extraño: Era la cara de un Pikachu. Entró junto con la carta dejando en la mesa de la sala donde el trió insoportable acababa de llegar de su paseo rutinario.

Media hora paso cuando oyó un alboroto en la sala. No tenía nada de importancia. Sabía que no era un ladrón, en especial por el tono de voz que oyó de Jessie, detrás de la puerta cuando terminó de hablar.

-¡Un baile del príncipe! ¡Es emocionante!- oyó la voz de Misty gritar.

-¡Tal vez me pida que me case con él!- decía Dawn en un suspiro… ¿Romántico?

-¡Ya chicas, mañana a primera hora iremos a comprar los mejores trajes para este baile! ¡Ojala despose alguna de ustedes mientras yo veré si puedo conquistarme al rey para tener el poder! -rió con arrogancia Jessie.

-¡May!

Se tomó su tiempo; había estado escuchando parte de la conversación .Se dispuso a entrar.

-¿Me llamo señora?- dijo tratando de sonar tranquila, cosa que era imposible en especial con esa voz tan irritante que le taladraba los oídos.

-¡Te encargaras de los peinados de mis hijas! ¡Prepararás el baño con las más finas fragancias, las cambiarás y maquillarás! – Era el colmo. Primero la trata como sirvienta, ahora ¿Qué ellas podían hacerlo por su cuenta? Pero claro, tomando en cuenta que ese par no sabía hacer nada más fastidiarla.

-Si señora-Apretó sus manos con coraje. Tal vez se le bajaba dándole otro baño a Meowth se calmaría.

-Bien chicas, hay que ver los preparativos para ese baile. Quiero que queden espectaculares para el príncipe Satoshi.

-Mejor dile Ash mamá, suena más hermoso-dijeron las dos al unísono.

May miró molesta hacía la puerta. Quién era ese príncipe Satoshi todos los dios… un momento.

¡Era Ash!

Vio por inercia el sobre abierto posado en la mesa y no dudo ni un milisegundo a agarrar la invitación. Una caligrafía pulcra y perfecta a su parecer:

Queridas doncellas:

Me complace a invitarlos al baile de aniversario del príncipe Satoshi, celebrando su décimo octavo cumpleaños en donde elegirá a una doncella de entre todas las doncellas para desposarla y conquistarla para que reine el pueblo a su lado.

Se espera con ansia su llegada a las 20:00 horas del día de mañana, en compañía de sus padres o tutor. Que pase una buena tarde.

El rey Aaron.

Apretó la carta mientras la leía. ¡Vería a Ash! Por fin lo vería. No podía dejar que de sus ojos salieran finas lágrimas. Rápidamente subió a cuarto deprisa viendo su guardarropa. Había un único vestido, viejo, pero lindo. Tal vez podía modificarlo un poco…no importaba. Estaba feliz, y en su pensamiento solo surgía:

-Veré a Ash a como dé lugar.

Continuara….

Dejen un review si les gusto o no o en que puedo mejorar pero una sonrisa surgirá de esta chica si un comentario les dejan para continuar.

Agradecimientos a:

Haruka98

Haruka-Evans28

ShinobiZ

Irene Luz de Luna

Gracias por los comentarios