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Trauma
It's ok. You are safe now.
Capitulo 2: La noche
El reloj marcaba las 2:13 cuando se subió al auto.
2:38 cuando llegó a la fiesta.
Todo parecía normal, naturalmente, la música seguía a todo volumen, las luces de colores a toda potencia.
A la hora de tratar con los demás, tenía la más grande de las sonrisas, pero en el momento en que lo dejaban solo su enojo volvía a tomar control. No podía evitarlo, había una persona allí, entre todos los invitados, a quien quería asesinar de la forma más lenta y sádica posible.
Aunque no tenía idea quién. Tenía sus sospechas, pero tenía que admitir la mayoría se basaban prejuicios. Prusia, Holanda, Cuba, Rusia, todos esos raros amigos de su hermano que nunca le cayeron bien.
Ni si quiera estaba seguro de que era lo que estaba buscando, fuera quien fuera el culpable no iba a ser tan tonto como para desenmascararse solo. Quizás a los demás ya le pareciera raro que se la haya pasado dando vueltas desde que llegó, algunos hasta se le acercaron a preguntarle si buscaba a alguien.
Unos cuantos también preguntaron por Matthew, pero de alguna forma se las arregló para inventar una excusa. Resbaló y se lastimó la nariz, lo llevé al hospital. Y luego agregaría algo como Porque soy un increíble héroe, HAHAHAHA.
¡Espero que no sea nada grave! Era lo que solían responder. Oh, eso explica la sangre en el baño, dijeron unos pocos.
Alfred los anotó mentalmente en la lista de posibles sospechosos.
Pero se había hecho una lista demasiado larga ya.
Decidió ir a la escena del crimen, pero no había mucho allí. Nada de hecho, ni si quiera la sangre.
-Ya he limpiado todo-sonó una voz detrás de él.
A través del espejo pudo ver un sonriente Lituania.
-Oh, gracias-fue su respuesta, su normal jovialidad perdida para dar paso a la seriedad-no deberías haberte molestado, el personal del salón iba a hacerlo
Y allí iban sus esperanzas de tomar prestado un poco de equipamiento policial y conseguir alguna pista en la mañana. Cuando Toris limpiaba, lo hacía hasta el extremo. Podía ver el piso brillar, el espejo más limpio que cuando llegaron incluso.
-Sí, pero no quería que los invitados lo vieran. Debo confesar que me tomé el atrevimiento de encargarme de algunas cosas aquí desde que tuviste que salir tan apresuradamente.
Alfred sonrió para sí mismo, el infinitamente servicial Toris
-Lamento haberte cargado con ese tipo de responsabilidad, yo puedo ocuparme desde ahora.
-¡Oh, nada de eso! No sé que le sucedió a Canadá, pero lo vi bastante…deprimido. Escuché por ahí que se quebró la nariz pero asumo que no son más que rumores para distraer, ¿verdad?
-Sí, Mattie no quiere que nadie lo sepa
-Es natural. Por mi parte pueden estar tranquilos que no le diré a nadie.
-Toris, sé que ya te pregunté esto, pero ¿no viste nada?, ¿ni si quiera una leve sospecha?
Toris podía recordó como Alfred, ante la negativa de Matthew de responder, se giró hacía a él en busca de respuestas. ¡Quien fue, Toris! ¡Quién!
Negó con la cabeza triste de tener que dar una respuesta negativa nuevamente.
-No, lo lamento, Alfred.
El estadounidense no respondió, Toris notando cuanto más calmado estaba ahora comparado con lo agresivo y alterado que había estado antes.
-Um. ¿Y Arthur y Francis? ¿Sabes algo de ellos? No los encuentro en ningún lado.
-Sí, ya se retiraron. Cuando tú y Canadá se fueron tan, dramáticamente, intentaron comunicarse pero no lo consiguieron. Alguien debió haberles dicho que los vieron salir del baño, porque vinieron aquí y me encontraron limpiando. Ya no había sangre para ese entonces, y sólo les dije que estaba aseando porque tú me lo pediste pero que no tenía idea que sucedió. Luego escuché a Francis decir algo de que quizás deberían ir a chequear al hotel de Canadá, así que ya deben estar allí para estas horas.
Mejor así, pensó Alfred, Matthew no parece estar de humor para verlos. Ni si quiera a él lo quiere ver después de todo.
-Um, no es necesario que te quedes en la fiesta, Alfred, sé que eres el anfitrión, pero yo puedo encargarme de las cosas, si es que tienes otros asuntos que atender.
Alfred lo miró con los hombros caídos.
-¿De verdad no es mucho pedir, Toris?
-¡Claro que no! Sólo tengo que quedarme hasta que se vaya el último invitado, y si los dueños del salón necesitan algo o preguntan algo, les diré que hubo una emergencia y que te llamen en la mañana.
-Gracias, te prometo que te compraré un regalo en recompensa.-le dijo poniendo una mano en su hombro de camino a la salida.
-No hay problema
Arthur y Francis se quedaron parados en la acera frente al hotel profundamente pensativos.
-Te dije que no estaría aquí, debe estar en casa de Alfred-dijo Arthur, vapor saliendo de su boca por el frío.
-Aún así, valía la pena intentar ¿Deberíamos ir allí?
-Bueno, Alfred dejó bastante claro que quería vernos en la mañana. Y se notaba bastante enfadado. Se comporta como un niño cuando se enfada, lo más seguro que ni si quiera nos abra y nos deje afuera con este frío polar. Damn idiot! ¡Por qué siempre tiene que convertirlo todo en una maldita película de suspenso!
-Quizás sea lo mejor así. Si Mathieu no está aquí, tiene que estar en lo de Alfred definitivamente, estará bien allí. Mejor vayamos a descansar, y en la mañana hablaremos con ellos.
-Quizás…
-Incluso, hasta tal vez esto no sea tan grave, y sólo estemos exagerando todo.
-Sí, bueno, espero así sea. ¿Buscamos un taxi?
-Oui.
Comenzaron a caminar hacía la esquina.
-¡Espera, la fiesta!-exclamó Arthur de pronto-El idiota de Alfred es el anfitrión después de todo, pero dudo que regrese.
-¿Quieres que volvamos al salón?
-La verdad es que quisiera descansar, pero, lo cierto es que me deja un poco intranquilo el tema.
Francis sonrió.
-L'Anglaterre, no puedes seguir preocupándote de encargarte de los problemas de Alfred, ya no es un niño.
-Sh-shut up! ¡No lo haría por Alfred, sino por los invitados!
Alfred dejó las llaves sobre la mesa y se quitó el pesado abrigo. Estaba seguro que en la mañana amanecerían con nieve. La casa era total oscuridad a excepción por las coloridas luces del árbol de navidad que brillaban en el living.
Una vez en el segundo piso, se cambió a su ropa de dormir, se cepilló los dientes, y, tomando coraje, decidió ir a chequear la habitación de huéspedes. Antes de irse Matthew le lanzó una catarata de insultos cuando tocó su puerta, sin querer escuchar ni una palabra de disculpa. Cuando empezó con el francés supo que si siquiera intentaba abrir la puerta le lanzaría con algo, y no algo suave como una almohada precisamente.
Pero ahora debería estar dormido así que debería estar fuera de peligro. Sólo quería chequear que todo estuviera bien. Tocó la puerta suavemente, pero no hubo respuesta. La abrió suavemente, y se sorprendió al ver el velador prendido. Y Matthew no estaba dormido.
Sentando en la cama, con la cabeza escondida y abrazando las rodillas, Matthew no se movía. A un costado Kumanjiro ponía una pata sobre su brazo y lanzaba una mirada asesina hacía la puerta. Alfred sentía que el corazón se le rompía un poco más. Quería correr y forzarlo de ser necesario a que cambie de posición, a que levanté la cara. No toleraba verlo en esa misma posición en que lo encontró en el baño solo unas horas antes, llorando tan desconsoladamente que él también tenía ganas de llorar.
-¿Matt?-lo llamó
Deseaba que empezara a insultarlo en todos los idiomas del mundo. Matthew siempre sabía como reducirlo a la nada con sus ofensas verbales. Pero no le importaba, podía tomar el daño.
Pero las lágrimas no las soportaba. Dios, no más lágrimas por favor.
-Pensé que no vendrías.-fue la respuesta-¿por qué no te vas a dormir de una vez, L'Amérique?
Oh sí, sus sospechas eran correctas. A pesar de la suave voz, Matthew lo odiaba.
-Sabes que no voy a dormir ahora así como así.-dijo aún sin atreverse a poner un pie en la habitación.
El canadiense respiró profundo, un respiro en el que Alfred pudo sentir las lagrimas, pero no dijo.
-Matt, por favor, háblame.
…
-Mattie, please
-Te fuiste, dumbass.
-...pensé que querías estar solo, así que fui a la fiesta para ver que estuviera todo bien.
-Oh, cierto, que nada arruine tu preciada fiesta. Lo sabía.
-Sabes que no es eso a lo que me refiero, Matt.
-…dijiste que no ibas a dejarme solo, lo quisiera o no.
-Quise avisarte que me iba un momento, ¡pero no me dejaste hablar! Realmente lo siento, Matt, ni si quiera creí que te fueras a dar cuenta.
-¡Fui a buscarte! ¡Para disculparme! ¡Pero no estabas en ningún lado! Empecé a pensar que quizás te había pasado algo a ti también, hasta que me di cuenta que seguro ya te habías olvidado hasta que yo estaba aquí.
-Sabes que no es así, Matt.
Alfred avanzó un poco, conteniendo su impulsó de correr y abrazarlo y decirle mil y una vez que lo lamentaba y que todo estaba bien, y que iba a hacer pedazos al idiota que le hizo esto, y que por favor, ya no llorara.
-Mattie, mírame, por favor.
Alfred desearía saber que pensamientos deprimentes estaban pasando por la cabeza de su hermano para así pudiera saber que decir. Matthew lentamente levantó la cabeza sabiendo que el otro seguiría implorando hasta que lo hiciera.
Hubo sorpresa en la expresión de ambos. Alfred todavía no se acostumbraba a ver las heridas en su cara, y Matthew no esperaba encontrar pequeñas lágrimas en los ojos de su hermano también.
-Lo siento. Lo lamento. Te juro que no pensé que te afectaría, ni pensé-…-simplemente no pensé, como siempre, ¿Ok?
Matthew dio un suspiró secándose los ojos
-Yo lo siento, estoy haciéndolo otra vez. Enojándome contigo por cosas que no tienen nada que ver.
-Puedes insultarme todo lo que quieras, si eso te hace feliz.
Pero por favor ya no llores, quiso agregar. Le ofreció una amplia sonrisa a la que Matthew devolvió una débil, pero sonrisa en fin.
-Tch, ni si quiera te has curado eso-murmuró Alfred yendo al baño por el botiquín.
Una vez conseguidos los elementos, se sentó en la cama y preparó un algodón con alcohol.
-Siempre haces lo mismo. Cuando te enfermas, no quieres tomar medicamentos, cuando te lastimas, no quieres que nadie te cure. Eres demasiado obstinado para tu propio bien. Se puede infectar, Matt.
-Acabo de tomar un baño. La herida esta limpia.
-Aún así, un poco de crema cicatrizante no va a hacerte daño, ¿verdad?
Dejó el algodón a un lado y buscó una gasa.
-Quédate, por unos días aunque sea. No quieres decirme quien fue, al menos déjame cuidarte.
Matthew siempre admiró la capacidad de Alfred de siempre decir lo que quiere con pura sinceridad. Pero en ese momento, lo odiaba. Ya suficientemente difícil es decir que no a alguien que dice querer cuidarte, y más cuando lo miraba de esa forma.
-Tengo mil cosas que hacer, Alfred, no puedo quedarme.
-¿Qué cosas? Se supone que ya están por empezar nuestras vacaciones, y además de todas formas íbamos a pasar la navidad juntos.
-Justamente. ¿Recuerdas que este año es en mi casa, no? Tengo tantas cosas que preparar aún, y mi jefe-…-
-Un par de días, nada más, Matt.
El mayor aplicó la gasa con la pomada en la mejilla herida y procedió pegarla con cinta hipoalergénica.
-De acuerdo. Pero mañana me llevarás a que compre el pasaje de avión.
-Prometido.
-Y desayunaremos panqueques.
-Todo que tú quieras.
-Y nada de McDonald's, ni almuerzo ni cena.
-Mmm, de acuerdo, pero sólo si me dices quién fue.
La sonrisa de Alfred contrastaba con la mirada asesina de Matthew.
-No voy a hacerlo, Al. Ya no bromees con el tema.
-Sabes que siempre bromeo con las cosas serias.
-No te lo diré.
-¿Por qué?
-Porque no quiero que empieces una guerra por mi culpa.
-No voy empezar una guerra, Matt. Sólo, me encargaré de que ese maldito tenga lo que se merece, pero nada político, lo prometo.
-Prefiero no correr riesgos.
-Creo que ya los has corrido, Matt.
-¿Fue Iraq, Afganistán-…-?
-No, Al, ya no preguntes.
-Entonces-…-
-¡Alfred, por favor! ¿No ves que no tiene sentido? Si seguimos sólo vamos a hacer esto más, y más grande. Mejor simplemente pretendamos que no pasó nada.
-¿Pretender que no pasó nada? Mattie, ese tipo te-…-
-¡No lo digas! Please, Al-las lagrimas volvieron mientras empezaba a quebrarse otra vez-Lo siento, es mi culpa. No debería dejar que esto me decepcione tanto…pero no quiero que te sientas responsable de algo que no te incumbe.
-Me incumbe desde el momento que un infeliz se aprovechó de mi hermano pequeño.
-¿No lo ves? Ese es el problema. No pude detenerlo, Al. ¡No pude defenderme! ¡Me asusté, entré en pánico! Le deje que hiciera lo hizo. ¿Qué dice eso de mí a las demás naciones?
-¿Cómo haces para siempre encontrar la forma de culparte a ti?
-De la misma forma en que tú encuentras la forma de que todo tenga que ver contigo. Enserio, sólo olvidemos el tema.
Alfred casi quería reír de desesperación
-No, ¡No! Esta bien, no quieres decirme, ok. Pero no quiero que te guardes esto, Matt, no va a hacerte bien.
-¡Alfred, esto pasa todo el tiempo entre las naciones!
-So? ¿Fue por algo político?
-No, pero-…-
-Entonces es doblemente despreciable. Matt…
Matthew se giró a mirarlo y Alfred quiso morir al ver esos ojos violetas tan llenos de desolación.
-Sólo dime un nombre, una pista, y te prometo que hasta dejaré de hablar del tema si quieres, pero..-
-¡Qué acaso no sabes cuando detenerte! Gracias por las vendas, pero si no tiene más nada que decirme, ¡sólo vete!
-¡Matt, ese infeliz no puede quedar impune!
-¡No me importa eso en este momento, Alfred! Vete, ¡déjame solo!
Kumanjiro dio un pequeño gruñido desde su lugar al otro lado de Matthew.
-Mattie…
-¡Quiero que me dejes solo!
Sintiendo el agresivo rechazo, Alfred accedió a retirarse antes que el oso polar le saltar a la yugular o Matthew le lanzara el teléfono. Se levanto dándole una intensiva mirada de preocupación que el otro concientemente evitó, y se giró para irse. Sin embargo, antes de dar un paso sintió una mano en su muñeca.
-Qui-quiero estar, solo. Pero aún así, no te vayas de-de la casa. Por favor-musitó por lo bajo Matthew sin mirarlo.
Alfred tragó saliva, su sorpresa evidente en sus ojos.
-Por supuesto que no, estaré aquí al lado, ¿ok?-le respondió.
Matthew asintió con la cabeza y lo soltó.
Alfred se acercó y le besó la frente.
-Good night, Matt le dijo antes de cerrar la puerta, aún si sabía que la noche no tendría ni una pizca de buena.
Continuará...
Review, S'il vous plaît? :)
