- No, no se quienes son ni porque, pero no- dije en tono desafiante-.

- Mira, me llamo Edward, tengo 17 años, vivo en Forks en una casa muy luminosa, tengo dos hermanos que se llaman Jasper y Emmett y dos hermanas que se llaman Alice y Rosalie. ¿Eso es suficiente?

- No lo se –dije yo-.

- Bueno, en ese caso, me llamo Jacob, me dicen Jake, tengo 16 años y vivo en una casa en La Push.

- Supongo… que si.

- Bueno, entonces vamos, ah, y la chica a la que golpeaste con los directorios telefónicos, es mi novia.

- Cuando se ponga de pie, dile que lo siento – dije avergonzada-.

Ella despertó y se puso de pie. Me miró, y gruñó como si ya supiera que había sido yo.

- Lo siento –dije con la voz muy apagada-.

- No hay cuidado –dijo entre dientes lanzándome una mirada asesina-.

- Bueno, supongo que debemos irnos ya antes de que amanezca, porque son las 4:35 y ustedes ya saben que pasa.

- ¿¿¿¿¿Qué pasa????? –pregunte muy intrigada-.

- No te incumbe –dijo la chica-.

- ¿Cómo te llamas? –le pregunte amablemente-.

- Bella- me dijo entre dientes-.

En ese momento, Edward la miró, más tarde miró a Jacob y por ultimo a mí. Edward me puso en sus hombros porque vio que estaba muy cansada en ese momento, Bella me miró con su típica mirada asesina y yo cerré los ojos intentando no pensar en las cosas que me haría si me acerco a el una vez más. Edward rió y me di cuenta de que esa era la risa molesta que yo había estado escuchando. Caminamos por el oscuro pasillo, hasta llegar a la puerta en donde estaba su auto.

- Disculpa Edward, pero… ¿Puedo contarte cosas de chicas?

- ¿Por qué?

-Porque le tengo miedo a Bella –Ella me miro, muy asesina.- Mejor le diré a Jacob- Bella sonrió y se relajó.

Me pase al asiento del frente y le dije:

- Hola Jacob.

- Hola.

- ¿No crees que Zac Efron es hermoso?

- Si, claro.

Ese momento fue muy extraño, a si que me di vuelta para mirar hacia fuera para poder dormir. Cuando llegamos Forks tuvimos que pasar por un lugar llamado "La Push" y había unos extraños lobos, me asuste mucho, pero Jacob dijo que eran inofensivos y Edward rió. Pasamos por una casa muy iluminada y llena de vidrios, lo que me parecía muy extraño a esta hora.

- Y, ¿Dónde estamos?- pregunte con mucho sueño-.

- En mi casa- dijo Edward-.

- Waw, ¡Es genial!- dije muy fuerte, tanto que Bella se molestó-.

- Ahora te voy a presentar a todos, para que te sientas más cómoda aquí- dijo amablemente-.

- Gracias- dije-.