CAPITULO 2: 'TAMMY, LA CORTINA Y LA FOTOGRAFÍA.'
Un piso enorme y sin amueblar es donde estaban alojados.
Solo estaban ellos tumbados en sacos de dormir en mitad de la habitación principal y que después de hablarlo, se pondrían mano a la obra con lo que pasaría a ser el salón y resto de habitaciones.
-Hay que levantarse. –Dijo Santana rompiendo el hielo. Nadie quería hacerlo. –Tenemos muchísimas cosas que hacer y si no nos movemos rápido pasaremos el resto del año durmiendo en sacos de dormir.
-Pues ya sabes… Hazlo, levántate. –Animo con desgana el chico.
-¿Y por qué tengo que hacerlo yo? –Frunció el entrecejo.
-¿Y por qué nosotros? –Contraataco Kurt.
Rachel una vez que abrió los ojos dijo. -Hay que ver eh… queremos tener el piso a punto contra antes pero tengo que reconocer muy a mi pesar que da bastante pereza ponerse a la faena.
Tenemos que hacer un millón de cosas, ¡Tenemos que comprar hasta la pintura! –Empezó a levantarse y gruñir la latina.
Como siempre que se veía en situación y como ya Kurt y Santana se ''temían'', Rachel salto como un resorte para ponerse al mando total de la situación. Se deshizo del saco rápidamente, pego un saltito y ya de pie empezó a hablar como loca.
Casi sin respirar soltó. -Bien, es un piso grande y con toques muy modernos aunque estos no estén en su mejor momento, por lo tanto, me veo en la obligación de suplicar a Kurt que se quede aquí ideando como un loco tooooodo. –Alargo la palabra. –Mientras San y yo vamos a la tienda más cercana a comprar las pinturas que creemos o pensamos que son las mas adecuadas y vamos a utilizar, pero claro siempre con bajo precio porque tampoco queremos morirnos de hambre la primera semana… mis padres me ayudan pero no quiero abusar y convertirme en una de esas niñas consentidas y estúpidas de New York –Soltó una risa. –Además creo que es demasiado pronto. Después podríamos pasarnos por una tienda de muebles y comprarlo todo barato y a buen precio, bueno… En un mercadillo mejor porque es mas barato ¿Habéis pensado en comprarlos por internet? Al parecer están mucho mas reducidos de precio que el resto ¿Os importa que sean de segunda mano? Yo prefiero otra cosa pero tampoco me importa mucho, intentare ignorarlo, como el echo de que seamos los únicos jóvenes en el edificio ¿Habéis averiguado si está bien la red eléctrica? ¿Sin fallos? Es muy importante, ¿Y qué me decís de la conexión de internet? ¿Sera lo suficientemente adecuada, verdad? –Kurt resoplaba y Santana rodaba los ojos pero ella seguía entusiasmada. -¿Sabéis lo que sería muy buena idea? Indudablemente poner bombillas nuevas, si, si, si… poner bombillas de bajo consumo para así gastar menos, también una especie de… ¿Cómo se llamaba?... Si, eso que se pone en los grifos para intentar no gastar mucha agua… Bueno, no me acuerdo muy bien porque lo vi en un anuncio el otro día ¿O fue en la teletienda? –Fue interrumpida.
-¡Por favor te lo pido, métele una zapatilla en la boca! –Exclamo Santana dirigiéndose a Kurt, después se levanto y se fue al baño.
-¡SANTANA! –Se quedo con la boca abierta. –Solo quiero ayudar… -Miro a Kurt con obviedad.
- ¡ACABAMOS DE EMPEZAR A CONVIVIR, ASI QUE NO LO ESTROPEES! –Grito desde el baño antes de abrir el grifo del lavabo y mojarse la cara.
- Rachel… -Kurt se levanto y le agarro de los hombros. –Todo va a ir perfecto ya veras, pero si no lo tomamos con calma ya te imaginaras como vamos a acabar, estresados y matándote San y yo. No te ofendas… Lo haremos si es necesario.
- Ya… -Miro hacia abajo como una niña a la que le acaban de regañar por no terminar su ultimo bocado.
-Oye… Siento que con todo este verano tan movidito he dejado un poco de lado todo eso de prestarte atención. –Hizo una mueca. –Y presiento que ahora es cuando más me necesitabas…
-Explícate.
- Antes has dicho que ves la teletienda, y ambos sabemos cuando ves esos canales y mas helado en mano.
-Kurt no empieces a decir tonterías porque estamos hablando de nuestro sitio para vivir y no de mis… ''Dramas personales''. –Hizo el gesto de las comillas y puso tono intentando que el chico dejase la conversación.
-Solo intento que esto también ha sido muy difícil para mi. –Suspiro. –Vamos Rachel… Te conozco, se que le das un millón de vueltas a esa cabecita tuya. –Le dio unos golpecitos sobre su frente y la morena sonrió cruzándose de brazos. –Una relación es difícil de superar siempre… y mas la tuya con Finn, estuviste a punto de dar un paso muy importante con el y de repente los planes que pudieras tener en tu cabeza pues se fueron por la taza del váter.
-Está totalmente superado, en serio.
-Señorita… -Le regaño con la mirada.
-Te lo digo de corazón Kurt. –Se mostraba segura.
-Sabes de todas maneras que esta no será la última vez que hablemos de ellos, ¿verdad? –Le beso la frente.
-Sé que me vas a intentar sonsacar algo que está por aquí dentro. –Se señalo al corazón de forma graciosa. –Y pueda estar haciéndome daño. Lo sé y te quiero.
-Es mi hermano. Es difícil posicionarse y espero que me entiendas.
La puerta del baño volvió a abrirse y salió una Santana algo mas espabilada que cuando se levanto.
-No le des más vueltas a cosas que no tienen importancia. –Dijo dirigiéndose por última vez a él directamente. –Te aseguro que mi corazoncito está lleno de ilusión de nuevo, lo anterior es un recuerdo. Finn es definitivamente historia.
-Eso espero. –Dijo Santana ya cerca de ellos y con visible tono burlón.
-¿Quién te ha dicho que puedes meterte como te convenga en la conversación? –Pregunto Rachel sin mala intención y así fue como la latina se lo tomo.
-Por favor Rachel… Soy Santana López, mi nombre me da derecho a meterme en todas las conversaciones. –Sacaba del frigo un cartón de leche.
-Su majestad López ¿Qué hace usted? –Decía el chico yendo hacia ella y quitándole 'el desayuno' de las manos.
-¡Ay señor! –Tenía hambre y lo último que quería es que su estomago empezara a rugir de hambre. -Kurt primero desayunamos y después nos vamos a hacer lo que usted ordene.
-Santana estamos en Nueva York y vosotras dos. –Las señalo devolviendo la leche al frigorífico. –Solo tienen de recado ir a las tiendas de muebles que yo antes he visitado a por los álbumes que encargue, ya sabéis… lo decidimos aquí y los pedimos para que los traigan.
-¿Y el desayuno? Eso es lo que quiero. –Lo miro desafiante.
-¿Por qué no llevas a Rachel a esa cafetería a la que hemos ido un par de veces? Creo que ese será su primer amor aquí. –Guiño un ojo.
-Muy buena idea, además uno de sus capuchinos ahora… -Se relamió. –Rachel prepárate que se me hace la boca agua.
-Pero… espera, espera Kurt ¿A que tiendas has ido? –Estaba confusa. –Estoy perdida.
-Para eso estoy yo. –Dijo la latina. –No te preocupes. –Se aproximo juguetona a ella y se coloco frente sus labios. –No voy a permitir que te pierdas diva…
-Si me pierdo contigo no me importa. –Rozo la nariz de la otra con el dedo y se alejo sonriente. –VAYAMOS HACIA EL CAFÉ QUE ME ROBE EL CORAZON.
oooooo
No muy lejos de allí sonaba un despertador que al instante de empezar a tocar era apagado con calma, mucho más cerca de lo que imagináis… muy cerca, es decir, en la cera de enfrente. Un hotelito muy humilde y que podría considerarse lo peor que había por ahí cerca, Quinn Fabray se estiraba y desarropándose salía de la cama con los pies ágiles. Se dirigió a la ventana y subió la persiana, sonrió. Este era su día.
Fue para darse un baño sin prisas, después bajaría al bar del hotel para desayunar algo ligero y entonces ya más calmada iría a la cafetería donde una amiga de su tía le había ofrecido un trabajo muy bien pagado y con horario perfecto para estudiar también durante todo el año.
Una de sus preocupaciones era encontrar un sitio donde vivir, pero se calmo para organizarse todo en su mente: ''Bien Quinn, hoy antes que nada ve por el trabajo y cuando acabes todas las gestiones que tienes pendientes pues ya te pones a encontrar un sitio donde 'plantar el huevo' el resto del curso''. Respiro y no se olvido de sonreír de nuevo, ella sonreía siempre… o casi.
oooooo
-Vamos Rachel más deprisa que tengo hambre. –La latina decía eso visiblemente más adelantada que la otra porque estaba desesperada por SU capuchino. –No me puedo creer que vayas tan lenta, deja de mirar para todos lados con la boca abierta.
Aunque Santana nunca lo reconocería en voz alta ni lo intentaría expresar, le encantaba la estampa de SU Rachel viviendo en esa nube y mirando hacia todos lados con el miedo de que despertara de ese sueño y no lograra recordar todo aquello.
Sabía que sería su mejor amiga desde el primer momento que la vio. Rachel era completamente diferente y no sabía ni el cómo ni el porqué pero tenían 10 años cuando se conocieron y la otra le daba vida con esa alegría ya desde entonces.
Lo haría todo porque esa pequeña chica judía cumpliera su sueño, ¿renunciaría al suyo? Por supuesto, fuese cual fuese (que aun no lo tenía claro) firmaría donde fuese para que Rachel acabara encima de miles de escenarios, cantando, actuando y recogiendo premios… suponía que el hecho de que esta lograra su cometido significaría que ella sería feliz y sobretodo sabría que la tendría ahí para siempre.
Santana quería a Rachel. Santana había querido y deseado a Rachel como a nadie nunca, pero ese no era el tema ahora y tal vez profundicemos más en esa historia más tarde. Sí, hay historia.
Tal vez no fuera la persona más cariñosa del mundo pero siempre y cuando fuera necesario, prestaría su hombro para que alguien llorara sobre él. A no ser claramente… Que tu nombre fuera Finn Hudson, entonces seguramente ella seria la causante de la humillación o no andaría muy lejos.
Rachel la saco de sus pensamientos. -¿Puedes ayudarme? Estos libros de muestras pesan muchísimo San.
-Yo también voy cargada… venga, iremos un poco más despacio. –Le sonrió una vez estuvo ya a su lado. –De todas maneras no nos queda nada para llegar. ¿Ves ese cartel verde y naranja de allí? –Hizo una indicación con su cabeza.
-Si… El lugar se llama ''Anything Could Happen'' –Le pareció curioso. –Un nombre como muy mágico.
-Como tu. –Dijo en bajo la latina y posando su mirada en el escote de la otra.
-Toma que cumplido… -Se acerco a ella hasta pegarse a su brazo. –Tú también eres magia San… -Susurro avergonzada.
Continuaron por la calle en silencio y muy juntas después de aquello, cruzaron en el paso de cebra y en nada se plantaron en la puerta de aquel local que ya olía a delicias desde fuera. Tras mirarse Rachel empujo la puerta abriéndola de par en par. El local podría considerarse grande si lo comparas con otros cercanos, pero muy pequeños si lo haces con otros aun mas populares.
Las mesas estaban casi todas ocupadas así que tuvieron que buscar con la mirada una para poder ir a sentarse, la decoración era moderna y simple pero de todas maneras dejaba reflejar una dulcera que hacía de este un lugar acogedor y ameno para ir a tomar un café con amigos y pasarlo increíble.
-Me gusta mucho la apariencia. –Hablaba Rachel poniendo los álbumes a un lado y apartando la silla para tomar asiento. –Ahora solo queda juzgar el café y dar mi veredicto.
Santana también había apartado la silla y colocado las cosas pero aun se mantenía de pie.
-Rach, dime lo que quieres pedir porque tengo que ir a encargarlo. –Le pasaba la carta.
-Mmmmmm… menuda carta, tienen una variedad muy extensa. –Le dio la primera ojeada.
-No te preocupes… puedo sentarme y cuando lo decidas ir. –Le dijo. –No tenemos prisa hasta que no llame Kurt completamente loco por saber de nosotras.
-Pues sabes… tomare lo mismo que tu. –Asintió y le devolvió la carta convencida. –Tengo que probar ese capuchino que tanto te encanta.
-Bien… Dos 15. –Haciendo referencia al café. -¿Algo de comer quieres?
-No… no, mejor no. –En realidad tenía bastante hambre y le falto convicción.
-Rachel… -Giro los ojos, suspiro y tras cerrar los ojos. –Traeré dos 5 para comer.
-Pero… -No la dejo seguir.
-Pero nada. –le dijo mientras se marchaba y le despeinaba el flequillo con gracia.
No había una persona que atendiera a las mesas y eso era causante de una larga cola para pedir tanto para tomar en el local como para llevar. Las encargadas de la barra se movían con rapidez, eso sí, logrando así que al menos la gran fila de gente avanzara a un ritmo razonable.
''Menos mal.'' Pensó Santana para sus adentros.
Delante de ella una amplia variedad de personas y no pudo evitar fruncir el ceño al pensar que hasta en eso se notaba que estaba en una gran ciudad, había desde gente con vestimenta Punk, hasta árabes… hombres con aparente control sobre su mujer que iba completamente tapada. Eso a Santana no le gustaba nada desde luego, también estaban los llamados ''gafa pasta'', pantalones caquis, bufandas de colores vivos, dilataciones… el que el local estuviera casi repleto de estos le pareció normal dado al sitio en el que estaban.
Mientras avanzaba algo llamo su atención, una niña adorable y pelirroja se sentaba con gracia en una de las sillas con un libro entre sus manos.
Vestía un vestido con bordado en el pecho completamente rosa claro, y unas zapatillas con cordones corrientes de color azul le daban un toque divertido y angelical. Sus pies colgaban de adelante atrás dado que no llegaban al suelo.
Le costaba reconocer que había deseado eso últimamente, deseaba tener a una personita justo así en su vida y por lo tanto eso hizo que cuando apenas quedaran tres pasos para llegar a colocarse justo al lado de la niña, Santana rompiera el hielo he intentara hablar con ella.
-¿Qué lees pequeña? –Le dijo la latina dulcemente he inclinándose un poco hacia ella.
La niña miro hacia la barra y después volvió a centrarse en la que para ella era una persona completamente desconocida. –Un cuento… -Lo cerro y le enseño la tapa a Santana.
-''Tammy, la cortina y la fotografía''. –'Vaya… debe ser un nuevo Narnia, supongo' pensó Santana. –Suena interesante.
-Mi madre me lo compro el otro día. –Volvió a abrirlo. -¿Sabes qué? Esta es la tercera vez que lo leo. –Sonrió orgullosa.
-Vaya… debes ser una niña muy lista señorita. –Le rozo la nariz.
-¿Cómo te llamas mujer? –Pregunto la pequeña con inocencia y curiosidad en sus ojos azules.
No le dio tiempo a responder cuando apareció una tercera persona en la escena.
-¿No estarás molestando a esta chica, verdad Anne? –Pregunto con amabilidad en la voz.
-No, no, no, no… -Aclaro una Santana sonriente. –Fui yo de hecho la que tuve interés en ella primero.
-¿Ya puedo ir con mama? –Pregunto Anne dando un salto de la silla.
-Si claro, ya he acabado de hablar con ella así que ya puedes ir a la trastienda. –Lo último no fue escuchado por la niña, que tras escuchar la afirmación fue a toda prisa al sitio indicado.
-Que pena… -Una juguetona Santana hablaba ahora.
-¿Pena? –Entrecerró los ojos divertida la otra joven.
-Hubiera estado francamente bien que fuera tuya, TU hija me refiero… Te habría dado un toque mucho más sexy. –Se mordió el labio. –Si eso es posible.
-¿Tengo cara o edad de tener una hija? –Pregunto extrañada y riendo nerviosa. –Pues claro que no es mía.
-Lo he sabido a los segundos…
-¿Eres adivina?
-No, solo que el color de la ceja delata el de la almeja. –Dijo claramente. –Y tú eres morena, haciendo que las posibilidades de que la niña saliera con ese color de pelo decrecieran considerablemente, y dado de que no te pega nada un pelirrojo… -Asintió. –Su madre debe ser rubia.
-Mmmmmmm… -No tenía palabras. –Que… que… que bien.
-¿Cómo te llamas? –Rio por la reacción de la otra mientras extendía la mano.
-Mmmmmmm… Quinn… Quinn Fabray, encantada. –Aun seguía algo cortada.
-Mi nombre es Santana Lopez y como ya habrás podido intuir soy latinoamericana, así que tras este saludo tan cordial y frio típico… te dare dos besos para demostrarte como se saluda la gente en mi cultura, como debe ser desde luego. –Le dio dos intensos besos, uno en cada mejilla.
-Una buena cultura, desde luego… -Este encontronazo le estaba resultando incomodo totalmente a Quinn que no era muy de muestras así nada mas conocer a una persona.
-Te noto algo… ¿incomoda? –Paso la mano por la cintura de la otra. –Si quieres podemos quedar esta noche y te digo de una forma más sutil de que color tienes el pelo.
-¿Perdona? –Se alejo con cara de sorpresa.
-Ya me has escuchado… -Sonrió con obviedad.
-Deberías pedir ya que llega tu turno. –La miraba con dureza. –No tengo planes esta noche pero… yo no soy como tu Santana Lopez.
-¿Cómo yo…? –No entendía la reacción rancia de Quinn.
-Si. –La miro de arriba abajo. –A mi no me gustan las mujeres. –He hizo un gesto con la cara y manos que no sentó nada bien a la latina.
-Mira pija. –Se puso un poco borde. –Tampoco pasaría nada si tuvieras un poco mas de respeto y al menos no hubieran puesto esa cara de amargada. –Rodo los ojos.
-Tu también me has faltado al respeto ahora, y como consejo… Deberías tener cuidado de a quien ligas. –Colgándose el bolso decidida. –Ha sido un placer Santana Lopez. –Y camino hacia la puerta.
-Ojala y pudiera decir lo mismo… -Se ponía frente al mostrador. –Sera pija… la cabrona.
Al otro lado de la barra una chica levanto la cabeza y la miro sin entender nada.
-Disculpe… Le atiende Emily ¿Decía algo? –Preguntaba con cordialidad una chica morena y algo despampanante.
-Nada, de bebida dos 15 y para comer si no es mucha molestia dos del 5. –La latina fue seca.
La chica joven que no sabía de que iba la cosa pulsaba las comandas en la pantalla que tenia frente a ella. Estaba acostumbrada a que la gente de vez en cuando se comportara con poca educación, no todo el mundo iba a ser igual.
-Bien… Ya están apuntados. –Esta aun así le sonreía. –Siga por la barra, coja la bandeja en la que pondrá los alimentos elegidos y en el extremo tendrá su café junto la factura que mi compa-…
No había acabado de darle la explicación cuando Santana ya sabiendo el proceso tras a ver ido alguna que otra vez, la dejo hablando sola.
-Que aproveche. –Expreso la dependienta.
Porque para algunas personas lo más importante era siempre la educación. O el trabajo en este caso.
oooooo
Se que dije que actualizaría con regularidad pero debido a problemas personales no he podido antes y os pido disculpas.
Muchas gracias en primer lugar a los que comentaron algo del anterior episodio y animo que los que no lo hicieran (o lo hagan hoy) por favor que sigan su ejemplo ya que veo mucho mas fácil hacerme una idea de por donde va encaminada la historia, incluso si tenéis alguna duda del capitulo podéis preguntar y yo os responderé :)
La historia empezara a coger forma poco a poco.
Pero lo inevitable hoy señoritas... es comentar lo angustiada y apenada que estoy por la perdida de NUESTRO Cory, el canadiense alto y soñador. Descanse en paz grandullón.
BESOS Y ABRAZOS.
