Un sonido lejano pero inconfundible, al menos para ella, flotaba en el aire. Era su despertador. Con todo lo que había pasado el día anterior ni se le había cruzado por la mente desprogramar la alarma del celular. El sonido no parecía provenir de esa habitación, ¿dónde lo había dejado? Hizo memoria. De pronto recordó y no pudo evitar esbozar una gran sonrisa de satisfacción. Abrió los ojos complacida. Acomodó la vista y observó que Castle dormía profundamente boca arriba y que la rodeaba con los brazos, ella estaba a un costado apoyada sobre su lado izquierdo abrazándolo y con la cabeza sobre su pecho.
El celular volvió a su mente. Aguzó el oído para ver si todavía sonaba… nada… seguramente se habría pausado así que volvería a sonar en unos minutos.
Levantó la cabeza para mirarlo, le dio un pequeño beso en la clavícula y se levantó con cuidado de no despertarlo. Sintió frío, después de todo estaba desnuda. Buscó su ropa pero todavía estaba empapada así que la descartó. Divisó una camisa de Castle y se la puso. Le quedaba enorme. Salió de la habitación cuidando que Alexis no hubiera llegado temprano de la fiesta, y encontró su campera en el piso de la sala a metros de la puerta. Mientras volvía a entrar sacó su teléfono y desconectó la alarma. Agarró el resto de su ropa y la tendió sobre el sillón que había en el cuarto con la esperanza de que se secara un poco. Luego se metió en el baño.
Al cerrarse la puerta, Castle se despertó. No se percató del sonido que lo había sacado del sueño así que al abrir los ojos y dar un rápido vistazo a su alrededor le extrañó ver que estaba sólo. '¿Sería posible que todo hubiese sido un sueño?', se preguntó. Se sentó para ver más detalladamente, miró el piso y no encontró su ropa, siguió mirando y finalmente respiró tranquilo cuando vio el sillón con la ropa estirada arriba. 'No, no lo había sido', se dijo a si mismo aliviado. Siguió observando y también notó dos cosas, que faltaba su camisa y que salía luz por debajo de la puerta del baño. 'Kate está en el baño' pensó. Se relajó y se recostó frotándose la cara con las manos para espabilarse.
Kate pensaba que todavía dormía así que abrió la puerta muy despacio. Se apoyó en el marco de la puerta y se quedó observándolo, acostado en la cama, tapado hasta la cintura, con las manos en el rostro. Lo recorrió con la mirada. Tenía el torso descubierto y el pelo revuelto. Hacía mucho que él había dejado de tener los abdominales marcados pero tenía una pequeña pancita que le encantaba y ni hablar de esos pectorales bien trabajados y esos fuertes brazos que le habían abrazado y dado calor durante toda la noche. No podía sacarle la mirada de encima, era tan perfecto. Cuando vio que se movía reaccionó.
- Espero no haberte despertado, todavía es muy temprano. – Castle se sobresaltó al escuchar su voz y rápidamente sacó las manos de su rostro y la buscó con la mirada. Al verla quedó maravillado con su hermosura una vez más. Tenía la luz del baño de fondo que iluminaba su cuerpo haciendo que la ropa trasluciera casi pudiendo ver su silueta debajo. Tenía puesta su camisa, le quedaba casi hasta la mitad del muslo dejando ver el resto de sus perfectas y largas piernas. Se sentó y se apoyó sobre sus manos para poder admirarla mejor. La miraba totalmente hipnotizado. Pensó que la mejor utilidad que podría tener una camisa era ser usada por una mujer para enloquecer a un hombre.
Ella empezó a caminar hacia él lentamente, rodeando la cama, saboreando verlo casi contener el aliento esperando que llegara a él.
- ¿Qué hora es? ¿Tienes que irte a trabajar? – preguntó mirando el reloj y poniendo cara de niño abandonado.
- No, hoy no trabajo. Me tienes toda para ti. – Castle estaba sentado bastante cerca del borde de la cama así que cuando Kate llegó a ella quedó prácticamente a su lado. Ella le acarició la mejilla y él se la tomó y le dio un beso en la palma. – Buenos días.
- Muy buenos. ¿Dormiste bien?
- Mejor que nunca. No tuve frío. – Pasó una pierna por arriba de él y se sentó a horcajadas sobre su regazo. Pasó los brazos por su nuca y le acarició el pelo. Luego le dio un beso y apoyó su frente en la de él.
- Me alegro. Debo decir que mi camisa te queda espectacularmente bien. – Apoyó sus manos a los costados de su cuerpo y fue bajando por su cintura, sus caderas, sus glúteos y finalmente hasta sus muslos. - ¿Te quieres levantar?
- Me quiero quedar un rato así. ¿Te molesta?
- Para nada. – Empezaron a besarse, muy lentamente. Castle la apretó un poco más cerca suyo y subía y bajaba las manos entre sus piernas y sus caderas, muy suavemente. Estuvieron un rato así, besándose tranquilamente, disfrutando de la cercanía. Después se separaron y se quedaron mirando, cada uno perdido en los ojos del otro.
De pronto, Kate habló casi en un susurro. – Te amo Castle. – Él se sorprendió y se separó un poco para mirarla mejor por la sorpresiva declaración pero sonrió complacido. Estaba tan cómoda en ese lugar, en ese momento, que le había salido del alma decírselo, quería que él lo supiera. Cuando se lo dijo no lo estaba mirando, tenía los ojos casi cerrados, se sentía muy relajada en sus brazos, pero después levantó la vista y lo miró de tal forma que no podía dudar de sus palabras.
- Yo también te amo. – Castle volvió a apoyar su frente en la de ella y le dio un beso. Siguieron besándose aunque esta vez los besos eran más apasionados. Él empezó a bajar por su cuello levantando la temperatura de ambos. Seguía acariciándole las piernas pero cada vez que subía se metía más debajo de la camisa. Llegado cierto punto se percató de que no tenía nada debajo, estaba desnuda. Esto lo excitó de una forma que nunca pensó posible. La agarró de los glúteos y la apretó fuertemente hacia él y subió por su espalda para luego bajarla arañándola. Kate se estremeció y suspiró en su oído excitándolo más.
Castle fue desabrochándole la camisa a medida que bajaba besándola, saboreándola, a la vez que ella arqueaba la espalda hacia atrás para facilitarle el trabajo y le acariciaba la cabeza. Llegó a su ombligo y jugó con él y con su aro, después subió a sus pechos y los lamió, besó y mordisqueó con ímpetu haciéndola gemir y contorsionarse de placer.
Si seguía así pronto acabaría todo. Kate lo agarró fuertemente del pelo y le levantó la cabeza para besarlo enérgicamente, metiéndole la lengua en la boca y recorriéndola totalmente enloquecida. Nunca un hombre la había echo perder tanto el control. Bajó por su cuello y jugó con el lóbulo de su oreja, mordiéndoselo, chupándolo. Luego le susurró al oído muy agitada. – Preservativo… ya. – Le pasó la lengua por detrás de la oreja haciéndolo estremecer y lo soltó.
Castle se recostó hacia atrás y buscó uno que había dejado sobre la mesa. Cuando se sentó ella se lo pidió y él no planeaba negarle nada. Ella se levantó un poco para sacar la sábana que los separaba y vio complacida su erección. Abrió el paquete y se lo puso rápidamente, él no le sacaba la vista de encima mientras lo hacía. Kate se acomodó un poco más adelante, sobre su erección pero sin que la penetrara, sólo se rozaban, excitándolos aún más a ambos. Kate siguió besándolo y jugando con sus orejas, su cuello, acariciando su pecho y luego su espalda apretándolo contra ella mientras que Castle hacía lo mismo con ella, acariciándole la espalda, recorriendo su columna con los dedos, luego bajaba hasta sus glúteos y los apretaba y presionaba contra él aumentando la fricción.
- Kate… estoy en el límite… - le rogó Castle, totalmente excitado. Kate lo complació he hizo que la penetrara. – Dios… Gracias. – le decía agitado mientras la tomaba de las caderas para poder acomodarla bien encima suyo.
- Vamos, Castle... – Le susurraba también agitada y visiblemente excitada. – Si, sigue así. – gimió mientras él la hacía subir y bajar por su erección. Ella empezó a moverse encima suyo tratando de controlarse y alargar lo más que podía ese placer que sentía. Castle tenía la cabeza hundida en su pecho, besándola, mientras intentaba hacer lo mismo. Ambos gemían apreciativamente. Empezaron a aumentar la velocidad de los movimientos y los gemidos pasaron a ser gritos hasta que ambos llegaron al orgasmo al mismo tiempo. – ¡Dios!… Castle… eso fue… - empezó Kate, totalmente agitada.
- …increíble. – terminó de decir Castle. Se tumbó hacia atrás, agotado y ella se recostó sobre su pecho. – Extraordinario… - siguió, sin poder encontrar la palabra adecuada, todas le parecían poco. Ella le dio un beso en el pecho y se tumbó a su lado, boca arriba. Después de que se calmaron un poco Castle se puso de lado para mirarla y le chupó fuertemente el cuello.
- ¡Castle, eso me va a dejar marca! – le reprochó indignada. Él se acercó de nuevo y volvió a hacerlo, más fuerte. – Basta o no respondo. – le amenazó. Iba a hacerlo de nuevo cuando ella lo agarró de la nariz.
- ¡Ah, ah! Está bien, perdón. ¡Suelta, suelta! – gritó desesperado.
