Hunters

Capitulo 2: Interrogatorio


¿Cuánto llevaba ahí?

¿Por qué?

Pero sobre todo la duda principal era: ¿moriría? , estas preguntas inundaban la cabeza de Harry Potter; frente a él su nueva profesora de historia y quien al parecer había resultado una asesina, lo observaba fijamente.

―¿Qué quiere de mi? ―preguntó al fin.

Hermione meditó un momento, nunca hablaba con las personas que estaban a punto de morir, no era su estilo, los vínculos con las víctimas era algo que se debía evitar a como diera lugar.

―De ti nada, realmente sólo eres el infortunado testigo que está en el momento y lugar equivocados.

Un escalofrío recorrió su espina dorsal, para él era la afirmación de que sus días estaban contados.

―Prometo que no dolerá, ―continuó― aunque realmente lo estoy considerando, ¿acaso no eres alumno mio?

No podía creer que ella hablara con tanta tranquilidad ante el que podía convertirse en su nueva víctima, no cabía duda que llevaba tanto tiempo haciendo lo mismo que la sangre se la había vuelto lo suficientemente fría.

―Si, de su primera clase de hoy.

―Interesante, créeme es una pena pero sabes demasiado sobre mí.

―Yo no tengo por que decir algo―dijo Harry tratando de ser sereno, pero en interior estaba desgarrándose.

Hermione lo miró y curvó una sonrisa en sus labios.

―No me puedo arriesgar, no confió en los muggles― bebió de una botella color azul, Harry no logró ver la etiqueta pero le parecía familiar―, en realidad en nadie pero tú no comprendes lo que acabas de ver.

Era una palabra realmente rara para Potter, pero apenas caía en cuenta que ella no asesinó al hombre de manera normal, al contrario, parecía que también tenía condiciones especiales como Harry.

―Tampoco tengo nada que decir―serenidad, serenidad, se repetía Harry en la mente-, se lo que es ser diferente.

―No importa, morirás.

Su cabeza comenzó a darle vueltas, casi sentía que estaba apunto de vomitar. Era verdad que no tenía nada que perder, que pocos o nadie les importaría su ausencia pero no quería morir con tan solo dieciocho años, no ahora, no hoy. La serenidad se derrumbaba como un castillo de naipes frente a un simple soplo de aire, sabía que no era un muchacho ejemplar, al contrario, tenía tantas cosas malas en su historial de vida que las buenas no relucían mucho, sin embargo no se consideraba merecedor de semejante castigo. Comenzó a temblar como animal asustado, Hermione Granger parecía oler el miedo por que lo miró con una media sonrisa, pero sus ojos castaños impenetrables.

―Lo siento de verdad―apuntó a Harry―, no sentirás nada.

Harry dejó escapar un chillido ahogado, su cuerpo temblaba tanto que la silla dónde se encontraba atado se movía también. ¡No quiero morir! pensaba Harry una y otra vez. De pronto, objetos que se encontraban en la habitación explotaron y otros salieron volando en dirección contraría, los muebles se sacudían violentamente. Hermione lo miró con los ojos casi desorbitados.

―¡Eres un maldito mago! ―gritó furiosa― ¡Traidor imbécil!

Estampó en el rostro de Harry un puñetazo letal.

―¡¿Para quien trabajas idiota! , ¡Contéstame!

-No sé de que me habla-dijo Harry con dificultad.

Otro puñetazo certero le abrió el labio, ¿un mago?, ¿a que se refería? El concepto de mago que Harry tenía era el de un hombre que sacaba un conejo de un sombrero negro.

-No quieras jugar conmigo crio estúpido, vi lo que acabas de hacer y no puedes negarlo.

―¡Eso me pasa algunas veces!―gritó desesperado.

Una llama impactó el pecho de Harry, el dolor era algo insoportable y esta vez soltó un grito de dolor.

―Si no hablas te haré hablar, no me ocultarás nada.

La castaña salió de la habitación hecha una furia, Potter simplemente no podía creer que ese día se convirtiera en su peor pesadilla, ¿cómo su profesora ahora intentaba matarlo? Las circunstancias dieron un vuelco impensable. Hermione entró trayendo consigo una botellita de cristal, abrió violentamente la boca de Harry y depositó tres gotas obligándolo a tragarlas. Una sensación extraña le recorrió el cuerpo, se sentía un poco aturdido.

―¿Para quién trabajas?― preguntó Hermione con frialdad.

―Para nadie―contestó Harry.

Hermione arqueó las cejas, había revisado minuciosamente al chico y no llevaba ninguna varita consigo.

―¿Quién te mandó a buscarme?

―Nadie, sólo estaba en el parque cuando escuché algo y la encontré a usted.

Hermione lo miró. Sin varita era poco probable que actuara contra el veritaserum, probablemente el chico dijera la verdad.

―¿ A que te dedicas?

―Solo estudio―dijo con un dejo de resignación.

Harry se sentía cansado, Hermione comenzó a dar vueltas en la habitación meditando la situación. Tal vez él en verdad no tenía nada que ver con los magos, tal vez tenía las habilidades pero no tenía idea de que era un mago, la posibilidad era latente.


Draco Malfoy entró en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, distinguió a su jefe Alastor "Ojoloco" Moody teniendo una acalorada discusión con otro Auror.

―Me mandó llamar―dijo Malfoy cuando llegó con él.

―Malfoy, entra a mi oficina.

El rubio se enfiló hacia la pequeña y desordenada oficina de "ojoloco" Moody; nadie ponía en duda su habilidad como Auror, pero había que reconocer que era un desastre para mantener su área de trabajo limpia, el escritorio estaba atiborrado de archivos de casos sobre magos oscuros y otros asuntos de seguridad, Malfoy no sabía como encontraba el viejo algo en tanta catástrofe; escuchó su pata de palo entrar a la oficina.

―¿Cómo va lo de nuestro caso?―preguntó Moody mientras leía un pergamino.

―Lento, parece que hay más de uno metido en esto.

Moody aprobó el comentario con un movimiento de cabeza.

―Ya lo creo, Malfoy, el problema es la conexión de las víctimas.

―Todos tenían que ver con el señor oscuro.

Aquella declaración le incomodaba. Su padre había sido un mortífago orgulloso, defensor a muerte de los ideales del mago más tenebroso de todos los tiempos y que se hallaba desaparecido desde hacía bastantes años. Al inicio de su carrera como Auror dicha situación hizo que enfrentara la desconfianza de sus compañeros, tuvo que ganarse con esfuerzo y mucho trabajo la posición que hoy tenía, sin embargo aun había personas que dudaban de sus intenciones.

―Tal vez esto sea difícil para ti, si no quieres seguir en esto entenderé.

―No, quiero seguir-dijo con determinación―, necesito saber si esto resulta ser lo que tanto me temo…

―¿A que te refieres?

Malfoy lo miró directamente a los ojos.

―Al regreso del señor oscuro.


Harry llevaba bastante tiempo atado a esa silla, comenzaba a perder la esperanza de salir vivo. Hermione había salido sin decir una palabra al concluir su interrogatorio, jamás pudo mentirle aunque quiso y ella parecía haberse resignado. La idea de que era una asesina seguía revoloteándole en la cabeza, no podía evitar que le matara de curiosidad que una mujer como ella, o más bien, cómo la que había aparentado ser esa mañana resultara ser algo tan contradictorio. ¿Qué se sentiría ser un asesino? Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta, ahora ella traía un vaso con algo naranja y un popote.

―Toma―le dijo acercándole el popote a la boca.

Obedeció sin chistar, su vida dependía de cuanto pudiera manejar la situación con ella; la sustancia resultó ser jugo de naranja. Hermione rompió el silencio

―No sabias que eres un mago, eso es extraño.

―¿Me matará?― preguntó sin rodeos tratando nuevamente de sonar sereno.

Hermione puso el vaso en una mesa contigua, acercó un banquillo para sentarse frente a Harry y mirarlo fijamente.

―Te seré sincera-su voz se tornó seria―, no es nada personal contigo, simplemente sabes ya demasiado y aunque seas inocente, no me es posible dejarte con vida.

Harry bajó la mirada derrotado, no podía evitar la impotencia y tristeza que le provocaba la situación, un nudo le aprisionaba la garganta

―Escuche―le dijo intentado que su voz no se quebrara―, no soy un hombre ejemplar, he robado, mentido y otras tantas tonterías, no tengo una expectativa de vida que no sea la calle, pero me reúso a morir de esta forma.

Ella rio con cinismo.

―Nadie elige su forma de morir, nadie tiene es fortuna.

―Eso no me interesa, sólo quiero vivir, y sí para vivir me tengo que convertir en su sirviente lo haré―declaró convencido―, ¿por qué no me convierte en un asesino como usted?

La risa que ella emitió fue sarcástica.

―Preferiría matarte antes de que llevaras mi vida― su voz llevaba un dejo de amargura.

―De todas formas no tengo nada que perder ya, no tengo familia, ni amigos que me esperen, tal vez termine haciéndolo de todas formas.

Ambos se miraron directamente a los ojos. Harry en verdad nunca imaginó estar pidiéndole a alguien que le enseñara a matar, esa idea era inconcebible hace algunas horas, sin embargo, se había convertido en su única esperanza para seguir vivo.

―¿Un asesino?―le preguntó cómo esperando descifrar la intención de su petición―, ¿matarías por dinero muchacho?

La pregunta era clara y directa, se sentía un ser ruin pero incapaz de dejar ir la única salida que tenía para continuar con vida, la conciencia no pudo ante el instinto de supervivencia.

―Entre matar o morir, ¿qué elegiría usted?


¡Hola!

Disculpen la demora, pero al fin aquí está el capítulo dos. Siento que los detalles sean pocos pero iré agregando un poco más cada capítulo. Mil gracias por sus reviews: LoonyPotter, Smithback, amy-tsubasa, behringer y Hermione-Potter-Granger.

Saludos