Gracias a por vuestros reviews: Alexander Malfoy Black, leyla y kisa kukichi.

Y nada, tan sólo decir que una querida reviewer me ha dicho la edad correcta de Harry, 49. Gracias. ^_^

Por cierto, este capítulo es mucho más interesante. ¡Espero que os guste! :P

Capítulo 2: El Chantaje

Tragué con fuerza pensando en lo qué había pasado la noche anterior. ¿Pero qué había pasado? No estaba seguro, parecía que era una pesadilla. Estaba en una cama desconocida y con el prometido de mi hijo en ella.

"¡Qué coño pasa aquí!" Dije totalmente histérico apartándome de él.

"¿Harry?" preguntó el muchacho frente a mí extrañado. Segundos después pude ver como paseaba su mirada por mi cuerpo como si fuera un trozo de carne, y sin pensarlo rápidamente me cubrí con la sabana.

"Scorpius ¿Qué pasó anoche?" Pregunté intentando sonar lo más normal posible.

El chico se quedó en silencio durante casi un minuto, supongo que intentando recordar lo que había pasado, hasta que al fin contestó.

"Creo que tuvimos sexo, Harry." Añadió finalmente él.

"Eso no puede ser." Necesitaba negar que esto hubiera ocurrido, por Merlín, esto no podía haber ocurrido. "Yo no soy gay."

Otro silencio incómodo.

"¿De veras no recuerdas nada, Harry?" Preguntó mirándome fijamente. "¿Nada en absoluto?"

"No, nada. ¿Qué debería recordar?" Hubo un silencio extraño hasta que volvió a hablar. Vi un extraño destello en sus ojos que me hizo comprender que sus próximas palabras no me gustarían.

"La verdad es que sólo tengo flashes difuminados, aunque sí que recuerdo como me penetrabas sin piedad. Eres un salvaje en la cama. ¿Alguien te lo había dicho?" En su cara se formó una sonrisa traviesa y estaba seguro que en la mía tenía una expresión de completo terror.

"¡Qué! No puede ser." Añadí desesperado. ¿Cómo ha podido pasar esto? Por Merlín, ¿Qué va a pensar Al?

"Harry, tranquilízate, no pasa nada. Ha sido un error. Todos cometemos errores." Una mano de Scorpius se posó en mi hombro intentado reconfortarme.

No pude aguantarlo. Salí de la cama, cogí mi ropa y vistiéndome rápidamente salí corriendo de allí sin mirar atrás. Sólo quería olvidar todo aquello. Mejor sería hacer como si nada hubiera pasado. Tal fue mi prisa, que no me di cuenta de la mirada que me echaba el joven Slytherin antes de salir de la habitación.

/

Llegué a mi piso diez minutos después, había ido caminando desde el hotel en el que habíamos estado. Abrí la puerta y entré en mi apartamento. Necesitaba darme una buena ducha que me hiciera olvidar todo aquello.

Froté y froté hasta que me di cuenta que por mucho que me limpiara no borraría la culpabilidad de mi piel. ¿Cómo todo podía irse a la mierda tan fácilmente?

¿Podía ser visto como traición si ni siquiera recordaba haberlo hecho? ¿Si encima había estado totalmente fuera de mí? Por supuesto que sí, eso no era excusa. No debería haberme emborrachado si cosas como estas podían pasar.

Me fui hacia la nevera a coger algo de beber, me moría de sed, y entonces escuché una voz.

"¿Papa, estás ahí?" Del shock al oír la voz de Al se me calló la botella al suelo, esparciendo su contenido por todos lados. Me giré nervioso a ver como la cabeza de mi hijo se asomaba por la chimenea.

"¿Estás ocupado papa? Me gustaría hablar contigo."

Merlín, no podía haberse enterado ya, era imposible. O si, seguramente, Scorpius había ido a contárselo esperando que lo perdonara. Pero a mí, su padre, me odiaría por el resto de la eternidad. Contra antes lo afrontara mejor.

"No, Al. Puedes entrar." Respondí intentando controlarme a mí mismo.

En instantes mi hijo estaba en mi piso. No vi ninguna señal de enfado, de traición ni nada que delatara que me iba a asesinar en breves instantes, por lo que suspiré aliviado.

"Mama me ha dicho que ayer quedaste con Scorpius para hablar sobre nosotros. ¿Qué tal fue?" sus ojos resplandecían inocentes, enamorados. Merlín, que había hecho. Era un padre horrible.

"Bien, hijo." No podía contárselo, era imposible. No aguantaría ver odio en los ojos de Al.

"Me alegro que fuera bien. ¿Qué opinas de nosotros, Papa? Sé que mama está decepcionada, pero de verdad quiero a Scorp. Siempre ha estado a mi lado, y sé que sin él nada sería igual." Oyendo todas esas palabras de su boca hicieron que un pinchazo me atravesara el corazón.

Culpabilidad. Culpabilidad. Y más culpabilidad.

"Cualquiera que te haga sonreír así Al, lo aceptaré con los brazos abiertos." Intenté sonreír. Mi muy practicada sonrisa falsa del ministerio, sabía que Al no la detectaría.

"Gracias papa." Dijo dándome un suave beso en la mejilla. "Por cierto, deberías vestirte, no es bueno recibir visitas con tan sólo una toalla cubriéndote lo mínimo. Scorp con mucha más ropa que esa ya estaría empalmado." Comentó sonriendo picaronamente para segundos volver a atravesar la chimenea rumbo a su apartamento.

Me miré al espejo. La verdad es que no era demasiado educado recibir a las visitas así, y menos sabiendo que tu hijo era gay. Pero bueno, nunca había sido vergonzoso con mi anatomía, y como siempre había tenido que ducharme en duchas comunes, nunca le había dado más importancia.

Bufe cansado. Iba a ser duro recuperarse de esto, pero lograría que no saliera a la luz. Nadie se enteraría de lo que pasó. Nadie.

/

Una semana había pasado desde la noche fatídica. Hoy era de nuevo viernes y en breves minutos había quedado con varios compañeros del departamento para irnos de copas a un pub-discoteca llamada Erised.

Nunca había ido pero tenía muy buena reputación. Según Jonathan era la combinación de lo que se necesitaba en una noche de viernes, buen alcohol, buena música, y tías buenas. Y por supuesto, al ofrecérmelo yo no había podido negarme. Desde mi divorcio con Ginny hacia unos años, mis compañeros habían decidido llevarme lo máximo posible de marcha, para ver si pescaba a un nuevo amor. Pero yo, siempre había sido un poco patoso con las relaciones, y aunque ahora, con 48 años se me daban un poco mejor las mujeres, aún no había encontrado ninguna que me llamara suficiente la atención como para alargar nuestra relación a más de un par de citas. Mi otra razón para no negarme fue que muy dentro de mí sabía que salir de copas con los amigos me ayudaría a olvidar un poco sobre Scorpius Malfoy y Al. Últimamente tenía pesadillas donde mi hijo se enteraba y me gritaba cosas horribles. Por una vez en mi vida esperaba que un Malfoy no dijera nada de lo que ocultaba.

Aunque creo que mis esperanzas habían sido más acertadas de lo que yo creía, porque una semana después mi hijo aún era totalmente ignorante del error del viernes pasado entre su prometido y yo.

Oí un sonido conocido y bajé mi vista.

"Harry, en 10 minutos en la puerta." Oí que decía la voz de Michael Corner desde el intercomunicador.

Cerré los historiales que estaba leyendo y los guardé en el segundo cajón de mi escritorio. Me levanté y fui a recoger mi chaqueta la cual estaba encima de una silla.

Miré mi reloj, las nueve y media. Era buena hora para salir ya que muchos sitios ya estarían llenos de gente. Me giré para mirar si me había dejado algo y me dirigí a la puerta principal del ministerio.

Minutos después me hallaba allí con Jonathan Dreser, Michael Corner y Mat Lecker. Estos tres habían sido amigos míos desde la academia de aurores, y con los años habíamos acabado forjando una amistad. Aunque no era como con Ron, al cual le podía contar cualquier cosa, era más una especie de camaradería a la cuál mi viejo amigo no se solía unir debido a su apretada vida laboral.

Jonathan Dreser fue el primer amigo que hice en la academia. Ojos azules, pelo castaño, metro ochenta y tres, constitución fuerte y trabajada. Jon era todo por lo que una chica suspiraría. Admiraba muchas cosas de él, pero sobretodo me gustaba su gran sentido del humor y la facilidad con la que se despreocupaba de todo. Si algo caracterizaba a Jon era eso, pura y simple despreocupación.

Por otro lado estaba Michael Corner. Antiguo compañero de colegio y ex de Ginny. Al principio, no había habido química entre nosotros, tan sólo una fría colaboración que no parecía llegar a más. Pero con el tiempo, forjamos algo más que una simple complicidad, y supongo que pasar tanto tiempo en la compañía del otro produjo que ese cambio llegara a una gran amistad.

Por último estaba Mat. Adoraba a Mat Lecker. El joven holandés se había mudado hacía unos doce años a nuestra dulce y adorada ciudad. Mat, era una de esas personas que no puedes odiar, ya que era como si un aura de bondad y honestidad le rodeara. Era cierto que el chico no era para nada agraciado por lo que no tenía demasiado éxito con el género femenino. Pero a pesar de todo su físico un poco rollizo y sus mejillas regordetas, quedaban perfectamente con su personalidad. Mat era un gran hombre y aún mejor amigo, y aunque era poco hablador, era de las personas que sabes que no podrían defraudarte.

Dejé de observar a los chicos y miré a todos lados impacientemente. ¿Qué hacíamos allí parados con ese frio infernal?

"¿Esperamos a alguien más?" Pregunté un poco extrañado viendo que ninguno se movía.

"Sí, Harry. Espero que no te importe, pero hemos invitado a uno de los chicos nuevos del departamento, Daniel Creveey."

"Ya sabes, ese chico moreno que trabaja en la sección 4D." Añadió Mich al ver mi cara desconcertada.

"Sí, sí, ya sé quién es." Dije rápidamente. Por supuesto que sabía quién era. Daniel Creveey no era un chico que pudiera pasar desapercibido ni por un instante. Rubio, piel clara, ojos marrones y constitución delgada pero atlética. Siempre iba bastante arreglado, e incluso yo pensaba que tenía un cierto atractivo. Además, tenía ese cierto toque en su personalidad que hacía que la gente a su alrededor se ofreciera a ayudarle. Aún no sabía cómo Colin había conseguido tener un hijo tan carismático como Daniel Creveey. La verdad, para ser sincero, no se parecía en nada. Tenía una ligera duda sobre si Norma Creveey le había sido fiel a su marido.

Entonces noté como los chicos se giraban a saludar a alguien, y en segundos vi a Daniel.

"Perdonad, estaba recogiendo todo, la verdad es que hoy tenía muchísima faena." Todo esto lo dijo rápidamente mientras saludaba a mis compañeros. Entonces se giró. "¿Señor Potter?" oí que decía con sorpresa.

"Hola Daniel, ¿qué tal el trabajo?" dije intentando sonar lo más neutral posible.

"Muy bien. Ya he acabado el informe sobre el caso Andrew. Ya sabe, el de los calderos modificados." Aclaró rápidamente.

"Sí, lo recuerdo. Por cierto, llámame Harry mientras estemos fuera de la oficina." Añadí con una sonrisa. "Cuando me llaman Sr. Potter fuera del ministerio me hace sentir muy mayor."

"Por supuesto Harry." Oí que decía el joven frente a mí mirándome de una manera que no supe identificar.

"¿Entonces nos vamos? Creo que lo mejor es aparecerse."

"¡Vamos a emborracharnos, muchachos!" Añadió Jonathan como si fuera un adolescente.

Cinco minutos después estábamos dentro del local. Aquel sitio era enorme, la verdad. Habían cinco salas con música diferente: Hardcore, Dance, Pop, Latino y Ambient. En cada sala había una zona con mesas donde la música era mucho más suave y te podías sentar a conversar. También había dos o tres barras en cada sala y aunque creyera que era imposible llenar un sitio tan enorme, aquello estaba abarrotado.

Vi como unas chicas cogían sus cosas y me acerqué.

"Perdona, ¿Os vais?" Las chicas me miraron y asintieron.

"Sí, tranquilo. Puedes sentarte. Nos vamos a la otra pista." Dijo con voz dulce la chica morena. Pude notar sus ojos escanearme cuando me giré a avisar a los chicos. Para cuando estuvieron ahí ya las había perdido de vista a ambas.

"Veo que has encontrado sitio, Harry." Comentó Dan viendo que estaba vacío.

Minutos después estábamos todos sentados alrededor de la mesa menos Jonathan que se acercaba con la bebida.

"¡Aquí llega la primera ronda!" Gritó con júbilo antes de sentarse. En su mano llevaba 5 cervezas que dejó en el centro de la mesa. Cada uno cogió una acercándosela más.

"¡Bueno, creo que debemos brindar!" Dijo mick alegre alzando un poco su cerveza." Por los mejores aurores de Londres!" Al decir eso su sonrisa se ensanchó y con un movimiento levantó aún más su cerveza. Los demás no tardamos en reaccionar.

"Así se habla tío." Oí que decía Jonathan a mi izquierda. Su cerveza ya estaba medio vacía cosa que no me sorprendió. Jon era una auténtica esponja cuando se trataba de cerveza.

"Bueno, Daniel. ¿Qué tal va el trabajo por el ministerio? ¿Te gusta?" dijo Mat con su característico tono amigable. Al oír su nombre, el joven muchacho, tan sólo un año o dos mayor que mi hijo Al, se giró.

"Bien, la verdad. He tenido mucha ayuda estas últimas semanas. Como sabéis he estado trabajando en un caso bastante complicado y bueno, ha habido mucho que hacer. Por lo demás, he tenido que acostumbrarme a mi nuevo puesto." Sus ojos azules resplandecían con entusiasmo mientras hablaba. Ahora mismo me recordaba mucho a Colin, la verdad.

"Cierto, que te cambiaron al sector de tráfico de objetos mágicos." Comentó Jon más para sí que para los demás. "¿Y te gusta más esa parte del departamento, o disfrutabas más con criminología mágica?" Continuó preguntando el moreno.

Es cierto. Daniel había estaba trabajando para criminología mágica unos meses antes de que le ofrecieran un trabajo fijo en tráfico. Yo desde que era joven me había dedicado a la parte más activa del trabajo de auror, pero era cierto que al joven creveey le quedaba mucho más el otro gran bloque del departamento.

"La verdad es que disfruto de mi trabajo. Además, mis padres están realmente orgullosos." Añadió con una sonrisa antes de tímidamente mirar su botella y pegar un sorbo de ella.

"Me alegro de oír eso. Aún recuerdo cuando entré al cuerpo. Todo era más emocionante en ese entonces. ¿Te acuerdas , Harry?" El moreno me miró fijamente y yo asentí con una sonrisa.

"Cómo olvidarme Jon. En esa época estabas insoportable." Añadí con diversión bebiendo un trago más de mi cerveza."A Jon se le pasó la adolescencia muy tarde." Ante el comentario todos nos reímos

"Perdona, pero no fui yo el que te arrastraba a todas esas redadas." Comentó indignado sin quitar sus ojos azules de mí.

"Ya, pero cada vez que íbamos, destrozabas la mitad del sitio por razones estúpidas.

"Siento decirte Harry, que eso no es verdad." Añadió indignado.

"Sí lo es. Digas lo que digas, la mitad de los informes de daños que tuve que escribir fue por pura diversión por tu parte. ¿Sabes que aún tengo el dedo agarrotado de escribir por tu culpa?" Añadí con diversión enseñándole lo mal que funcionaba. "Gracias a Merlín me cambiaron de compañero."

"ja, jja. Sabes que me hechas muchísimo de menos. Albert no era ni la mitad de divertido que yo."

"Estoy de acuerdo, pero tampoco era ni la mitad de problemático." Contesté con rapidez.

"Hey, chicos, dejad vuestra pelea de enamorados y id a por unas cervezas. Menos el lento de Mat, los demás nos hemos quedado sin una gota." Cortó Mich aún riéndose.

"Ok, creo que es mi turno. Voy a por unas cervezas y vuelvo enseguida."

Me levanté y me dirigí hacia la barra, la cual estaba infestada de gente. Había dos chicas atendiendo a los clientes pero el local estaba tan abarrotado que era casi imposible acercarse. Me giré un poco exasperado mirando si había un sitio por donde adentrarme, la cual cosa no encontré. Entonces volví a mi sitio y noté una cara conocida a mi lado.

"Hola" dije tímidamente.

"Hola" respondió la chica morena que media hora antes nos había dejado la mesa. "Hay demasiada gente en este local." Dijo más para ella misma que para mí. Aún así respondí.

"Cierto. No se supone que hay una aforo máximo en esta clase de sitios." La chica se giró y sonrió dulcemente.

"Eso creo, pero parece que no lo cumplen." Noté como dos personas del frente se iban y pudimos avanzar un par de pasos.

"Por cierto, soy Cat." Dijo la chica sonriendo de nuevo mientras me miraba fijamente. Me quedé unos segundos mirándola, y cuando me di cuenta que no había contestado me sonrojé levemente.

"Oh, perdona. Me llamo Harry." La chica asintió y miró de nuevo al frente ya que otra persona se había ido y podíamos avanzar de nuevo.

"¿Y dime, Vienes mucho por aquí?" Preguntó con curiosidad.

"No, lo cierto es que es mi primera vez. Y bueno, creo que es por eso, que me sorprende ver a tanta gente metida aquí. La verdad es que no suelo ir a sitios tan atiborrados."

"No te creas, yo tampoco." Añadió rápidamente ella, mirándome de nuevo con sus hermosos ojos avellana. "La verdad, es que son mis amigas la que me arrastran para venir. Hoy estoy con la chica rubia de antes, Ciara." La chica señaló a la otra esquina donde vi a una chica de piel morena y cabello rubio que charlaba con un chico alto no muy lejos de donde estábamos nosotros.

"Yo igual. Me arrastran mis compañeros de trabajo. Algo así como que debo vivir la vida, y que tengo que salir, y bla bla bla.." Dije riéndome ligeramente a lo que la chica sonrió de nuevo.

Entonces el momento fue roto ya que llegamos a la barra y oí una voz que me preguntaba que qué queríamos.

"Cinco cervezas. " dije rápidamente.

"Que sean seis" Añadió Cat con determinación. Entonces vi como la de la barra se giraba dirigiéndose a por nuestras bebidas. En segundos estaba aquí.

"Tres libras cada cerveza." Añadió rápidamente desviando su atención para atender a otro cliente.

"Tome." Levanté mi mano para que tomara las 20 Libras. "Cóbreselo todo." La chica se giró dirigiéndose a la caja registradora.

Entonces me volteé para mirar a la joven muchacha a mi lado. "Te invito."

"Gracias" oí que decía con una sonrisa.

Segundos después estábamos fuera de esa muchedumbre.

"Ha sido un placer cat. A ver si nos vemos de nuevo." Dije con tono amable. Entonces vi como la chica se acercaba y me plantaba un beso en los labios que no pude evitar.

"Un verdadero placer en verdad. " Dijo la muchacha. Y Entonces sacó un pequeño papel en el que escribió algo. Yo tan sólo me quedé estático allí mirándola. Entonces levantó su mirada y me puso el papelito en el bolsillo del pantalón.

"Llámame. ¿OK?" dijo la muchacha sensualmente antes de girarse e irse.

Estaba tan sorprendido que tarde un poco en reaccionar. No era muy a menudo que jovencitas indefensas intentaban ligar conmigo. Entonces miré las cervezas recordando a donde me había dirigido y volví a la mesa con los demás.

"Harry, has tardado una eternidad." Dijo Jon exasperado. "¿Qué te has esperado a que las hicieran o qué?"

"Para que lo sepas había mucha cola, no es mi culpa." Me quejé indignado. Encima que me mandaban a aquel hervidero de gente, encima se quejaban.

"Ya, yo diría que lo que ha pasado es otra cosa, algo así como esa morenaza que te morreaba." Añadió divertido Mich con un gran mueca de satisfacción.

"Para que lo sepáis, yo no he intentado ligar con ella. Joder Mich, pero si podría ser mi hija." Sé que sonaba un poco horrorizado, pero es que era algo extraño como gente de la edad de esa chica podía sentirse atraído por alguien como yo.

"Entonces no te atraen las jovencitas?" Oí que decía el joven Creveey en frente mío.

"Más que el hecho de que no me gusten, es que no sabría cómo encarar un relación con alguien de esa edad. Veinticinco años de diferencia es mucho, la verdad."

"Pues que quieres que te diga Harry. Yo, si esa muchacha me metiera su teléfono en el bolsillo no dudaría en llamarla."Añadió Jon extasiado con la idea.

"Te recuerdo que estás casado Jonathan." Dije con seriedad.

"Estoy prácticamente divorciado, Harry."

"Que no viváis juntos, Jon, no significa que no estéis casados." Le recordé.

"Sabes que Anne ya hace su vida sin mí. Porqué no podría yo divertirme?"

"Es cierto Harry. La zorra de su ex mujer se merece eso y más." Intervino con seriedad Mat.

Todos nos quedamos mirándole sorprendidos. Mat no era de los que utilizaban palabras como zorra.

"Guau, tío, no te había oído hablar así desde hace años." Dijo sorprendido Jon a mi lado.

"Es que a esa mujer no se le puede describir de otra manera." Vi como Jon asentía coincidiendo con Mat. Era cierto que Anne era horrible, incluso yo lo creía.

"Bueno, creo que lo mejor es que nos vayamos a bailar. ¿Quién se apunta?" dijo Mich mientras se levantaba de la mesa cambiando totalmente el tema de conversación.

"Yo." Y rápidamente Jon se levantó seguido por Mat. "¿Os apuntáis?" Dijo mirándome a mí y a Daniel.

"No, creo que yo me quedo. Aquello está a reventar."

"Cierto. Yo prefiero sentarme. Después de la multitud de la barra, paso de que me empujen y se me restrieguen." Dije cansado mirando a mi viejo compañero.

"OK. Dejamos aquí las cosas. No se vayan." Y dicho esto se largaron a la pista de baile.

Unos minutos más tarde un silencio incómodo se había formado entre nosotros. Realmente no sabía de qué hablar con Daniel creveey. Era extraño, ya que con Scorpius Malfoy nunca me había ocurrido, parecía que siempre había algún motivo que me hacía entablar alguna clase de conversación con él.

"Y dime Harry, ¿qué tal está James?" Oí que decía a mi lado el muchacho. Me giré a mirarlo extrañado.

"Iba a preguntarte cómo conocías a James,, pero se me olvidaba que estabais en el mismo año en Hogwarts."

"Sí, James y yo nos llevábamos bastante bien aunque fuéramos de distintas casas."

"¿No estabas en Griffindor?" Pregunté extrañado recordando a Colin.

"No. Fui a Ravenclaw. Supongo que mi madre tuvo una mayor influencia sobre mí que mi padre." Una mueca divertida apareció en su rostro y segundos después subió su cerveza y pego un trago.

"Pues james está bien, la verdad. En dos semanas se va a Bulgaria con su tío Charlie. Parece ser, que quiere seguir sus pasos. Y bueno, por lo personal ahora está con una chica, Marlene, de la cual parece no poder dejar de hablar." Al decir esto una gran sonrisa se formó en mi rostro. Era cierto que James era más que pesado con su novia. Incluso Al le había reñido innumerables veces por ello.

"Me alegro de que le vaya bien." Oí que decía suavemente el chico a mi lado.

"¿Y tú, Colin? ¿Alguna chica que reclame tu atención?" Aunque usualmente no me gustaba hablar de relaciones, sentía una ligera curiosidad por el chico. Daniel Creveey era realmente atractivo, y con su encanto natural estaba seguro que tenía a muchas futuras pretendientes a sus pies.

"La verdad es que no, señor." Contestó educadamente el chico.

"Llámame Har…"

"Sí, perdona. Es que se me hace extraño llamarte por tu nombre y a veces se me olvida." explicó el rubio.

"No es la primera vez que me lo dicen." Dije con un sonrisa para ver si el chico se relajaba un poco. La verdad es que entendía que estuviera un poco incómodo, al fin y al cabo, era su jefe.

"Haré mi mejor esfuerzo, Harry. " Y dicho esto lanzó otra pequeña sonrisa. La verdad es que cuando el chico estaba un poco más relajado, como ahora, se le veía mucho mejor.

"No quiero que piense que digo esto por peloteo, señor, pero siempre he querido decírselo." El chico hizo una breve pausa mirándome fijamente. "Le admiro mucho. Desde pequeño oí como mi padre hablaba sobre lo grande y maravilloso que era Harry Potter, pero he de decir que no fue eso lo que me hizo admirarle. Desde la academia de aurores que he estado viendo todo el esfuerzo que pone en hacer de esta comunidad algo mejor, y no puedo evitar el pensar que es usted totalmente increíble."

Oír todo esto del muchacho me hizo sentir una calidez extraña. Había mucha gente que me idolatraba, pero cuando este chico frente a mí me decía todo esto, podía notar su sinceridad, y no podía sino sentirme alagado.

"Gracias Daniel. Aprecio mucho tus palabras, de veras. "Añadí con un tono amable sin apartar mi mirada de sus ojos castaños.

Entonces vi como el chico se había acercado un poco más a mí.

"Es mi sincera opinión, Harry." Oí que decía el chico a mi lado con un toque sensual que no esperaba oír de él.

Me puse un poco nervioso viendo como el chico no dejaba de mirarme, sus ojos brillaban de una manera extraña, y de repente noté un ligero calor en la pierna proveniente de una de las manos del chico. Si no hubiera estado tan petrificado, me habría apartado rápidamente, pero no hizo falta, ya que una voz a mi espalda rompió el momento.

"¡Creevey, Señor Potter, qué coincidencia!" La voz de Scorpius Malfoy me hizo girarme de inmediato. Su mirada estaba ahora centrada en Creveey por lo que nuestros ojos no se encontraron.

"Oí que tenías un buen jaleo con el caso….., Creveey." Entre el tono frío del rubio y la mueca despectiva consiguió que el chico a mi lado se pusiera a la defensiva.

"Sí, Malfoy. Si algunos hicieran su trabajo mejor, no habría tenido tantos problemas." Oí que decía Daniel con indignación.

"¿Insinúas algo con eso, Creevey?" Los ojos fríos del chico no dejaban de observar al exRavenclaw a mi lado.

"Yo no insinúo nada, Malfoy." Añadió cortante.

"Eso creía." Era la primera vez que veía a Scorpius hablarle a alguien así. Claro está, que como con Al siempre había sido amable y atento pues nunca había tenido que encarar esta faceta del Slytherin. Entonces noté como la mirada del rubio recaía en mí.

"¿Perdone Señor Potter, pero podemos hablar un minuto?" Dijo con seriedad sin apartar sus ojos de mi persona. Noté como mi corazón se aceleraba inevitablemente, sabía que este momento llegaría tarde o temprano.

"Por supuesto." Dije levantándome y dirigiéndome hacia donde se iba Scorpius. "Enseguida vuelvo, Daniel." añadí brevemente antes de seguir al Slytherin.

Caminé detrás del chico hasta que salimos de la sala. Nos dirigimos hacia una zona donde había mucha menos gente, y un poco más adelante noté como había un agente de seguridad que nos cerraba el paso.

"Aquí tiene." Dijo el chico al de seguridad. El hombre miró la tarjeta asintió y nos dejó pasar.

Aquella zona parecía estar compuesta por diferentes salas más pequeñas donde parecía que se podían reunir grupos específicos. Entramos en una de las salas y tras de mí cerré la puerta.

La habitación estaba compuesta por dos sofás, dos pequeñas mesas con sillas, un minibar y una pequeña pista para bailar. Supongo que era una zona que podías alquilar para compartirla sólo con tus amigos.

Entonces vi que Scorpius se dirigía hacia el minibar y entraba a la parte interior. Entonces sacó dos vasos y con destreza puso varios hielos en cada uno. Cogió una botella y me miró sin expresión alguna.

"¿Vodka?" Preguntó con tono neutro. Yo tan sólo asentí, y en cuanto el rubio había llenado los dos vasos cogió uno en cada mano y se acercó a mí ofreciéndome uno.

Cogí el mío aunque no pegué ningún sorbo. Minutos después aún ninguno había dicho nada así que rompí el silencio.

"¿Sobre qué querías hablarme Malfoy?" pregunté fríamente sin apartar mi vista del Slytherin frente a mí. Intentaba ser lo más formal posible para no perder los nervios. El chico me miró y sonrió tétricamente.

"¿Así que ahora soy Malfoy?" Su mueca se amplió más y no pude evitar que un escalofrío me recorriera. Entonces noté que daba unos pasos hacia mí. "Yo que pensaba que después de la noche que pasamos juntos no tendríamos problema en llamarnos por nuestros nombres de pila, Harry." Su voz sonaba melosa y sensual, y al oírla hasta los pelos de la nuca se me erizaron. Me giré rompiendo la conexión entre nuestras miradas.

"No bromees, Scorpius." Añadí con desagrado. "Esperaba que pudiéramos olvidar aquel horrible incidente." Pegué un sorbo a mi vodka esperando que el alcohol de alguna manera me ayudara a tranquilizarme.

"Yo no lo describiría como horrible, Harry." Oí de nuevo esa voz sensual , y entonces noté una respiración en mi nuca. " Sino más bien como ardiente y sensual."

Al oír aquello no pude evitar que mi respiración se acelerara y en cuando me di cuenta que tenía a Scorpius demasiado cerca, di un breve paso hacia delante y me giré encarando al rubio.

"Scorpius, te vas a casar con mi hijo en menos de medio año." Expliqué con seriedad recogiendo la poca dignidad que me quedaba. El chico no cambio su expresión ni lo más mínimo. "Te das cuenta de lo que esto supondrá si Al se entera de lo ocurrido?"

"Por supuesto que lo sé." Dijo fríamente.

"¿Y no te importa?" Exclamé indignado mirando con enfado al rubio.

"Harry, entre nosotros hay una conexión." Oí que decía. "Una que vale la pena explorar." Miré incrédulo al muchacho. De veras había oído lo que había creído oír.

"¿Estás insinuado que …"

"Sí" Me cortó rápidamente Scorpius.

"Ni hablar. Esto ya ha ido demasiado lejos." Dije indignado dejando mi vaso encima de la mesa y me giré. "No le diré nada a Al, ya que tan sólo saldríamos perdiendo ambos. Al fin y al cabo fue un error que prácticamente no pudimos controlar. Pero no vuelvas a mencionar el asunto." Y dicho esto me dirigí a la puerta con intención de abrirla. Pero por desgracias el joven era bastante rápido y en segundos me había agarrado del brazo y me había empujado hasta una de la paredes reteniéndome contra ella.

Noté como su boca estaba muy cerca de mi oreja y como su respiración caliente y un poco entrecortada me erizaba la piel.

"Esto no va a ser así." Noté en su voz había un poco de enfado.

"¿Scorpius, no te das cuenta de lo que estás diciendo?" Exclamé histérico sin moverme de su agarre.

"¿Es porque estoy prometido con Al?" preguntó con seriedad. "¿Y si no lo estuviera?" Me quedé de piedra pero segundos después decidí dejar en claro todo de una vez.

"Scorpius, eres el prometido de mi hijo. Tienes veinte años menos que yo, y por si no fuera poco, eres hombre. ¡Yo ni siquiera soy gay, Scorpius!"Dije exasperado esperando que le entrara dentro de la cabeza.

"¡Cómo puedes soltarme todo eso cuando hace unos minutos estabas coqueteando abiertamente con ese estúpido de creveey!" Gritó con enfado estampándome más contra la pared.

"Yo no estaba coqueteando con nadie y…"
"Si el idiota estaba más empalmado que un actor porno en pleno rodaje." Me quedé de piedra al oír eso. De verdad Colin se había excitado con… no podía ser.

"Estás mintiendo."

"Una cosa que no eres Harry, es estúpido. Daniel , como el resto de su familia, esta obsesionados contigo. ¿Puedes realmente ser tan ingenuo de pensar que su mano en tu pierna y ese peloteo absurdo no era más que una manera de meterte en su cama?" Me quedé pensativo por un instante sin saber que decir, hasta que recaí en algo.

"¿Nos estabas espiando?" Pregunté incrédulo aún sin poder moverme.

"No podía dejar que ese cretino te pusiera sus sucias manos encima." Oí que decía con sinceridad. No dije nada, ya que no sabía que decir. Entonces noté que se acercaba más hacia mí . Sentí como su torso se pegaba a mi espalda y como ladeaba su cabeza un poco para acoplarse mejor. Me soltó del agarre pero debido a la posición no pude escapar.

No intenté moverme mucho ya que cualquier movimiento hacía que me rozara más contra el Slytherin, pero cuando segundos después noté que su boca se acercaba a mi cuello y como unas manos se adentraban bajo mi camisa, me puse histérico.

"¡Qué haces!" Exclamé fuera de mí.

"Tomando lo que quiero." Dijo con tono neutro. Eso me puso más furioso y forcejeé de nuevo.

La verdad es que a pesar de que había sido auror durante tanto tiempo, Scorpius Malfoy era mucho más joven que yo. Y no sólo eso, sino que era más alto, más fornido y ahora con mucho más control sobre la situación que yo. Así que todos mis forcejeos quedaban en la nada.

"Suéltame." Grité enfadado.

"¿O qué harás?" Añadió con un risita que me sacó de quicio. Entonces noté como una boca se deslizaba por mi cuello y como las manos que estaban bajo mi camisa se adentraban aún más buscando más zona que acariciar. Me tensé aún más, pero no pude evitar sentir un cierto placer por los besos en mi cuello y por las caricias en mi pecho.

Scorpius estuvo varios minutos 'tomando lo que quería' hasta que por fin me soltó. Abrí los ojos, los cuales no me había dado cuenta, había cerrado durante todo el asunto. Se apartó varios pasos pero yo no me moví de ahí, me quedé dándole la espalda.

"Harry, te dejaré clara cuál es la situación." Añadió con firmeza. "Aquí no estamos en las mismas condiciones. Sé que no le dirás a Al nada de esto porque sabes que te odiaría, pero por otro lado ya te has dado cuenta de que yo no tendría problema de soltarme un poco la lengua, aunque eso significara hacer daño a Al. ¿Al fin y al cabo a quién crees que creería Al cuando le contara la terrible historia de cómo su padre me sedujo me llevó a un hotel y me folló aún sabiendo que le haría daño a su hijo menor?"

"No te atreverás." Dije con la voz rota, girándome y mirándole con desesperación.

"Depende. Recuerda que soy un Malfoy, Harry. Si me das lo que quiero no." Le miré unos segundos analizándole antes de hablar, y suavemente pregunté.

"¿ Y Qué es lo que quieres?" Mi miedo aumentó cuando vi la mueca macabra que se había formado en su rostro.

"A ti." Dictaminó secamente.

"¿Qué?" estaba atónito, qué coño significaba eso.

"Digamos que lo que espero por mi silencio es un poco de lo que ya hemos hecho con anterioridad. Pero ésta vez cambiando roles. "

"Quieres que… que…" No podía creerlo. Esto era una pesadilla.

"Sí, quiero tener sexo contigo." Mis ojos se abrieron de par en par al oírlo. Merlín, no podía creer que un pequeño error había causado esto.

"Sería sólo… sólo una vez o …. " Dije con un poco de temor evitando su mirada como podía.

"No." Al oír esto levanté mi vista y le miré sorprendido. "El trato es que cuando quiera acostarme contigo no te negarás."

"No puedo permitir esto." Añadí con cansancio. "Por favor Scorpius, no me hagas esto." Mis ojos suplicaban clemencia al Slytherin, no quería rebajarme, pero no sabía ya que hacer. En los ojos del muchacho vi un algo, pero segundos después desapareció para levantarse la nuevamente conocida frialdad.

"Ese es el trato, Harry. ¿Aceptas o no?" El chico me miró fijamente, sin demostrar nada. "Necesito una respuesta." Me miraba exasperado y cerré mis ojos evitando que las lágrimas de desesperación que querían caer se escaparan. No había llorado en treinta años y ahora no lo haría.

No podía entender como era tan fácil para Scorpius traicionar a Albus: su amigo, su novio, su prometido… Pero muy dentro de mí sabía que si Al oyera la historia había posibilidades de que no volviera a hablarme, y ahora mismo era algo que no podría soportar. Harry Potter, después de todo, parecía que era un cobarde. Merlín, no podía creer lo que iba a hacer

"Acepto."