Disclaimer: Todo reconocible de Harry Potter es propiedad de J.K Rowling.
Este fic participa en el reto "Viñetas de emociones"del foro"La Noble y Ancestral Casa de los Black"
El que sigue y que espero que también les vaya a gustar :3
Por su padre...
Admiración, Euforia y Lastima
Euforia.
La sangre le bombeaba con fuerza, provocando que sus manos temblaran sin querer. Su respiración era acelerada, pues sus pulmones le pedían más aire de lo normal. Era extraño, pero sentía que el pecho le iba a explotar por toda esa felicidad que le recorría el cuerpo.
La verdad es que jamás en su vida había sentido algo parecido, ni siquiera cuando había montado en escoba por primera vez o cuando lo había elegido para la casa de Slytherin, ni siquiera cuando esa chica que tanto le gustaba le había dado un beso después de aceptar ser su novia.
Le emoción que sentía en esos momentos no se podía comprar con nada.
Sacó el aire de sus pulmones con fuerza, sonrió mostrando sus dientes blancos y dio unos pequeños golpes al respaldo de esa silla que solía usa su padre.
Ahora él era el que estaba a cargo y aunque le dolía saber que su padre estaba en Azkaban, el optimismo de tener por una oportunidad para demostrar quien era él, lo ponía eufórico. Sí, esa era la palabra adecuada para describir todo eso que sentía recorrer su cuerpo en esos momentos.
Se dobló la manga del brazo izquierdo y sin dejar de sonreír de oreja a orejea, admiró la marca tenebrosa, para luego gritar de emoción. Se sentó en la silla de su padre y subió los pies al escritorio, mientras tomaba ese bastón con cabeza de serpiente que pertenecía al patriarca Malfoy.
Ahora él era la cabeza de la familia, el zar, el rey, lo que fuera, pero solo el Señor Tenebroso estaba por encima de él. Esa era su oportunidad de demostrar que había aprendido bien de su padre, que no era un mediocre y podía dejar el apellido Malfoy muy arriba. Porque no solo estaba a cargo del patrimonio de la familia, sino que como mortífago tenía una misión especial.
—¡Porque de entre todos me escogió a mí! ¡A mí! —gritó eufórico y riendo como loco—. ¡De entre todos, la gloria me pertenece solo a mí!
Se levantó de un salto y recorrió el lugar con el bastón en alto. Estaba derrochando toda la energía y euforia contenida desde esa mañana cuando el Señor Tenebroso en persona le había encomendado la misión.
Ahora él era como su padre, tal cual lo había soñado siempre. Un Malfoy, un mortífago, un hombre poderoso que tenía en sus manos el poder de la vida y la muerte. Solo le faltaba un cosa más para celebrar y ser igual a su papá.
Se acercó a la mesa de cedro que estaba a un lado del escritorio, tomó un vaso de cristal y enseguida lo lleno de Whisky de fuego, para tomárselo de un solo trago. Sintió como le quemó la garganta y medio se ahogó, pero intentó no darle importancia, porque esa sensación no se podía comprar ni por poco a la euforia que seguía revoloteando en su estomago y corriendo por sus venas.
Golpeteó el escritorio con sus dedos, luego con el anillo y terminó por tomar la botella llena para darle un trago directo. Quería celebrar, quería comenzar ya con sus planes, quería probarle al mundo que el era un Malfoy con todas las de la ley, como su padre.
¿Qué tal? ¿Galletita? ¿Tomataso? ¿Basiliscos? emmm... ¿Hypogrifos? No sé que haría con uno, pero igual lo acepto xD
Aunque si alguien tiene por ahí un buen café, lo acepto más gustosa aún, porque ya me ando durmiendo xD
En fin, ¡muchos besotes y sigan leyendo! ^^
